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ENRIQUE II. EL DE LAS MERCEDES (1333-1379)
(Sevilla, 1333 – Santo Domingo de la Calzada, Rioja, 1379).
Rey de Castilla y León, hijo natural de Alfonso XI.
Enrique II fue el primer monarca de la dinastía Trastámara en los reinos de Castilla y León. Era el tercer hijo natural, tras Pedro y Sancho, de Alfonso XI y de Leonor de Guzmán.
En 1335, Enrique recibió Gijón y en 1338 se le otorgó el infantazgo del valle del Torío. Unos años después, en 1345, se le concedió el título de conde de Trastámara, que iba a dar nombre a la dinastía que, años después, él inició.
En el año 1350, Enrique, siguiendo el consejo de su madre, contrajo matrimonio con doña Juana Manuel, hija del conocido escritor y noble D. Juan Manuel.
Pedro I, al conocer esa noticia, intentó apresar a su hermanastro Enrique, pero éste huyó a tierras de Asturias. Al año siguiente, en 1351, Leonor de Guzmán, la madre de Enrique, fue ejecutada.
Este hecho motivó en 1352 una rebelión por parte de Enrique, que se hallaba en Asturias, contra el rey de Castilla, aunque poco después se llegó a un acuerdo entre ambas partes.
Enrique de Trastámara, desde muy joven, se opuso al rey de Castilla, su hermanastro Pedro I. En 1359, Enrique, que se hallaba en tierras aragonesas, decidió invadir Castilla. Pero en abril del año 1360 las tropas de Pedro I vencieron a Enrique en la denominada “Primera Batalla de Nájera”. Enrique hubo de exiliarse en Francia.
Enrique de Trastámara fue apoyado por Francia con soldados mercenarios. Paralelamente Enrique firmaba con el rey de Aragón el tratado de Binéfar, a cambio de recibir el aragonés el reino de Murcia y otras plazas fronterizas. También le apoyó el Pontífice en “su cruzada” contra el monarca Pedro I.
El gran éxito militar de Enrique de Trastámara fue la entrada en la ciudad deBurgos, de donde había huido días antes el rey Pedro I. El 5 de abril, Enrique se coronó rey de Castilla en el monasterio de las Huelgas de Burgos.
El siguiente paso de Enrique II fue la ocupación de Toledo, donde entró a primeros de mayo. Poco después reconocieron a Enrique II como rey de Castilla los procuradores de Ávila, Segovia, Talavera, Madrid, Cuenca y Villa Real. No obstante, fue la entrada en Sevilla, donde ya se encontraba el de Trastámara a principios del mes de junio, lo que consolidó el éxito de Enrique II.
Pedro I huyó de tierras hispanas, acudiendo a buscar la ayuda de los ingleses. El 3 de abril de 1367 los partidarios del rey Pedro I derrotaron a las tropas de Enrique de Trastámara, quien encontró refugio en Francia y consiguió apoyos militares. Al mismo tiempo en el verano del año 1367 estallaron en diversos lugares de la Corona de Castilla algunos movimientos favorables a Enrique de Trastámara.
A mediados del mes de septiembre de 1367, Enrique II cruzó los Pirineos, entrando poco después en Castilla, por Calahorra. Se inició una guerra de desgaste. En noviembre de 1368 Enrique II firmó con los franceses el Pacto de Toledo y la pugna entre los dos hermanos terminó por inclinarse del lado del Trastámara, debido a los apuros económicos por los que estaba pasando Pedro I.
En la noche del 22 al 23 de marzo de 1369 Pedro I fue asesinado por su hermanastro Enrique de Trastámara. Desde ese momento Enrique se convertiría en rey de Castilla y León.
En 1375, Enrique II firmaba con Pedro IV de Aragón la Paz de Almazán. El monarca aragonés renunció a sus aspiraciones sobre el Reino de Murcia, al tiempo que consentía que su hija Leonor se casara con el príncipe Juan, heredero del Trono castellano, creando los cimientos de la futura hegemonía de la Corona de Castilla.
Enrique II mantuvo una estrecha alianza con el reino de Francia y dio muestras de una gran generosidad hacia aquellos nobles que le habían ayudado a conquistar el trono castellano. De ahí el apelativo con el que se le conoce, el de las Mercedes.
Enrique II concedió señoríos a los capitanes de las tropas extranjeras. También recibieron mercedes sus hermanos Sancho y Tello, así como su hijo bastardo Alfonso Enríquez.
La mayoría de las concesiones de Enrique II fueron hechas tanto a miembros de linajes antiguos, entre ellos los Guzmán, que recibieron el condado de Niebla, y los Mendoza, beneficiados con las villas de Hita y Buitrago, los Velasco, a los que se concedieron las villas de Briviesca y Medina de Pomar. Otros linajes que prosperaron gracias a las mercedes de Enrique II fueron los Álvarez de Toledo.
Las ciudades de mayor empuje económico, localizadas en la meseta y en el valle del Guadalquivir, se manifestaron a favor de Enrique II. Ése fue el caso de Burgos, Sevilla y Toledo.
La frecuente convocatoria deCortes de Enrique II, en Toro de 1369 y 1371 y en Burgos en los años 1373, 1374 y 1377, estableció en la Corona de Castilla el denominado “estado moderno”.
En 1366 el Trastámara tomó duras medidas contra los judíos de Burgos y de Toledo. Pero, una vez en el Trono, Enrique II cambió de actitud y designó a un hebreo, Yuçaf Pichon, para el puesto mayor de su hacienda.
El antisemitismo en Toro en 1371. Allí se pidió que los judíos, entre otras cosas, “biviesen señalados e apartados de los cristianos […] e que troxesen señales […] e que non oviesen ofiçios ningunos […] nin fuesen arrendadores de las nuestras rentas […] nin troxiesen tan buenos paños […] nin cabalgasen en mulas […] et que pues ellos avían de bevir por dar fe e testimonio de la muerte de nuestro señor Jesu Cristo [que vivan como en otros reinos en que hay judíos] […] e que ningunos […] oviesen nombres de christianos”.
Enrique II murió a finales de mayo de 1379, en la localidad de Santo Domingo de la Calzada. Su cuerpo fue enterrado en una capilla de la catedral de Toledo.
MONASTERIO DE SANTA MARÍA LA REAL DE LAS HUELGAS
El Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas de Brugos cuenta con una iglesia, claustros, capillas y jardines que forman un excepcional ejemplo del arte mudéjar en este conjunto monástico románico.
Entre batalla y batalla contra los almohades, aquí se nombraban caballeros a futuros reyes, se les coronaba y también se les enterraba. Se trata del Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas de Burgos.
Es el principal monasterio cisterciense femenino en España y cabeza de todos los que se implantaron en la corona de Castilla
ORIGEN
En el paraje burgalés de Huelgas del Rey, lugar de paso ineludible en el Camino de Santiago, fue fundado en el año 1187 por Alfonso VIII y la reina doña Leonor, el monasterio de Santa María la Real.
La primera abadesa de las Huelgas fue un claro ejemplo de la riqueza y privilegios concedidos a este monasterio; tenía jurisdicción eclesiástica, civil y criminal sobre más de 50 villas cercanas y sólo obedecía al papa. Su elevada jerarquía se evidenciaba en un tocado especial parecido a una mitra; ésta y el báculo la asemejaban a un obispo femenino.
Los reyes fundadores levantaron un monasterio con iglesia mudéjar, parcialmente conservada en la actual capilla de la Asunción, de estilo almohade.
El claustro románico es conocido como “las Claustrillas”. Consta de 12 arcos por lado apoyados en columnas dobles, típicas de este estilo, con capiteles con motivos vegetales.
Fue en el primer tercio del siglo XIII cuando se llevó a cabo la construcción del monasterio gótico definitivo, con la sobria arquitectura característica de la orden cisterciense. Posee una gran iglesia de muros reforzados, claustro y dependencias entorno a éste, entre las que destaca la sala capitular.
ARTE MUDÉJAR
Mudéjar es un término que significa “doméstico”, y se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio reconquistado por los cristianos, aunque en barrios llamados morerías y aljamas bajo control cristiano. Solían ser campesinos o artesanos de origen humilde. Al principio se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres.
El arte mudéjar es un estilo que se desarrolló en los reinos cristianos, pero incorporando influencias, elementos o materiales de estilo hispano-musulmán.
Se trata de un fenómeno exclusivamente hispánico que tiene lugar entre los siglos XII y XV, mezclando el románico y el gótico con elementos musulmanes como eslabón entre el arte cristiano y el islámico. Este fenómeno se debe a la calidad y bajo precio de los alarifes musulmanes frente a canteros cristianos.
Una figura de importancia en el mudéjar es «el alarife» o albañil y su mundo, en oposición con los canteros. Los alarifes saben utilizar el ladrillo y tardan muy poco tiempo en hacer las construcciones.
El alarife utiliza el ladrillo, el yeso, la escayola y la madera. Su situación de vencido le convierte en mano de obra barata que construye lo que le ordenen sus clientes: iglesias, fortalezas y palacios. Posteriormente los cristianos aprenderán esta tradición.
CARACTERÍSTICAS GENERALES
1. La utilización de materiales blandos y baratos como ladrillo, yeso, cerámica o madera, lo que facilita la profusión decorativa.
2. Es fundamentalmente decorativo, utilizando temas islámicos.
3. NO utilizan grandes sillares de piedra.
4. Sustituyen la gran bóveda por techumbre plana de madera.
Es un estilo artístico que posee características propias en cada región, destacando el mudéjar toledano, leonés, aragonés y andaluz. Desde la Península Ibérica, también viajó a las colonias españolas de América.
El término «arte mudéjar» lo acuñó Amador de los Ríos, en 1859, cuando pronunció su discurso de ingreso en la academia de Bellas Artes de San Fernando sobre “El estilo mudéjar, en arquitectura”.
En el siglo XIX, junto con otros estilos apareció el neomudéjar.
El arte mudéjar es peculiar y personal por su carácter fronterizo entre el norte cristiano y el sur musulmán:
· El primer brote conocido se realiza en torno al Duero y es conocido como románico de ladrillo (León, Valladolid, Ávila y Segovia)
· El arte mudéjar occidental (desde el Tajo hasta Portugal),
· El foco más interesante es el del valle del Ebro: Zaragoza y Teruel. El mudéjar aragonés utiliza profusión de elementos ornamentales de cerámica vidriada.
· Extremadura, Andalucía (Granada, Córdoba y Sevilla).
· La Comunidad Valenciana (Castellón, Valencia y Alicante)
· El mudéjar canario con techos, balcones y ajimeces (ventana o balcón cerrado por celosías, para poder ver sin ser visto)
Los alarifes siguen las tipologías cristianas tanto en planta como en alzado utilizando arcos de medio punto y de herradura, arcos ciegos exteriores y portadas con arquivoltas abocinadas.
En Aragón se empiezan a levantar esbeltas torres para las iglesias que se asemejan a los alminares musulmanes.
El ladrillo obliga a que las proporciones de ábsides, muros y torres, sean más pequeñas en: León, Segovia, Ávila, etc.
El mudéjar se da entre los S. XII al s. XV y tiene sus focos más importantes en Toledo, Andalucía y el Valle del Ebro.
EL MUSEO DE TELAS MEDIEVALES
Uno de los grandes atractivos de este monasterio es el Museo de Telas Medievales, que nos permite retroceder en el tiempo y revivir momentos épicos con joyas tan valiosas como los preciosos textiles medievales, exhumados y estudiados en el siglo XX o el auténtico pendón de las Navas de Tolosa, la batalla que en 1212 supuso el declive del dominio musulmán en la península ibérica, significando sin lugar a duda la victoria más importante de la Reconquista.
El silencio de los claustros se rompe cada año con la fiesta del Curpillos, un Corpus Christi menor, y en cuya procesión se lleva una copia del pendón que acompañaba a las tropas cristianas en las Navas de Tolosa.

Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas de Burgos
JUANA MANUEL (1339-1381)
Señora de Villena. 1339 – Salamanca, 1381.
Reina de Castilla, esposa de Enrique II de Trastámara.
Juana Manuel era hija del escritor y noble don Juan Manuel y de Blanca de la Cerda y Lara. Juana Manuel llegó a ser señora de Villena. En el año 1350, cuando sólo contaba con once años, contrajo matrimonio con Enrique de Trastámara, hijo bastardo del rey de Castilla Alfonso XI y Leonor de Guzmán.
Al poco tiempo del acceso al trono de Pedro I, Enrique tuvo que huir a Asturias y su esposa Juana Manuel le acompañó. Cuando las tropas de Pedro I atacaron la ciudad de Gijón, Enrique huyó a una zona montañosa, dejando a su esposa Juana Manuel al frente de dicha urbe, ya que fue siempre una leal compañera.
En el año 1354, Juana Manuel estuvo presente en la junta de nobles reunida en Toro. Las relaciones de Juana Manuel con María de Portugal, madre de Pedro I, eran en esa época buenas. Pero al huir su marido Enrique a Francia, en el año 1356, Juana Manuel permaneció en Castilla y fue hecha prisionera por los seguidores de Pedro I.
En 1357, gracias a la astucia de Pedro Carrillo, un noble partidario de Enrique de Trastámara, Juana Manuel logró salir de prisión y se dirigió, en compañía de Pedro Carrillo, hacia tierras de Aragón.
En abril de 1367 se produjo la batalla de Nájera, en la que Enrique de Trastámara fue derrotado por las tropas de Pedro I. Tras aquella batalla Enrique huyó a Francia y Juana Manuel se refugió en la ciudad de Zaragoza. Poco tiempo después, Juana Manuel regresó con su esposo a tierras de la Corona de Castilla.
Durante la guerra fratricida entre Enrique de Trastámara y Pedro I, Juana Manuel fue una fiel colaboradora de su marido. Concluido dicho conflicto, en marzo de 1369, y proclamado rey de Castilla Enrique II, Juana Manuel participó muy activamente para acabar con los partidarios de Pedro I, llegando a dirigir el cerco de Zamora, que se rindió en el año 1371.
En 1379 murió Enrique II y su esposa aportó a su hijo Juan I, que sucedió a su padre en la Corona de Castilla, el señorío de Lara y el de Vizcaya.
Juana Manuel murió en la ciudad de Salamanca, en el año 1381, dedicada a buscar una solución al cisma que había estallado en el seno de la Iglesia. La dinastía de los Trastámara terminó por basarse en los derechos aportados por Juana Manuel para legitimar su acceso al trono de Castilla.
CISMA DE OCCIDENTE (1378-1417)
El Cisma de Occidente o Cisma de Aviñón fue un período de la historia de la Iglesia católica en que dos e incluso tres obispos se disputaron la autoridad pontificia (1378-1417).
Se consideraba que los papas de Aviñón eran demasiado serviles a la política del monarca francés.
Pero el regreso a Roma se hacía imposible por las divergencias políticas entre familias que mantenían en guerra la ciudad.
El deseado regreso del papa Gregorio XI a Roma no solucionó los problemas políticos que había en la ciudad. Además falleció en 1378.
El Cónclave para la elección del nuevo pontífice se celebró en Roma y no querían que el Papa se instalase de nuevo en Aviñón y por ello se produjeron importantes disturbios.
Finalmente, fue elegido el arzobispo de Bari, Bartolomeo de Prignano, quien tomaría el nombre de Urbano VI.
Urbano VI fue elegido rápidamente y no tenía apoyos. Se produjo un nuevo cónclave que eligió a Roberto de Ginebra, quien tomó la denominación de Clemente VII. Era el inicio formal del cisma.
· El apoyo del rey francés fue decisivo porque quería que los papas volvieran a Aviñón y por su parentesco con el elegido papa, Clemente.
· El rey germánico Carlos IV y Enrique II de Castilla apoyan a Urbano.
· En Aragón, el rey Pedro IV se declaró neutral.
· Carlos II de Navarra también se mantuvo neutral.
· Florencia, Pisa y Perugia apoyaban a Urbano VI.
Los fieles estaban confundidos, tenían delante a dos papas que decían ser el representante de Dios y de la Iglesia.
Urbano VI murió en 1389 y fue elegido como nuevo pontífice romano Bonifacio IX.
Tras la muerte de Clemente VII, en 1394, se reunieron en cónclave en Aviñón y eligieron pontífice al cardenal Pedro de Luna, quien tomó el nombre de Benedicto XIII.
El cisma se recrudeció en Roma. A Bonifacio IX, le sucedió primero Inocencio VII (1404-1406) y luego Gregorio XII (1406-1415).
El papa de Avignon en cambio permaneció en el solio pontificio hasta el fin del cisma.
El papa Luna no era manejable como su antecesor y los franceses se inclinaron por encontrar una solución.
EL CONCILIO DE PISA
Los cardenales disidentes, las ciudades del norte de Italia y el rey de Francia convocaron un Concilio en Pisa, en 1409.
Los dos papas no comparecieron y fueron depuestos como herejes y cismáticos y se eligió un nuevo papa de origen cretense, Alejandro V, pero murió en Bolonia al año siguiente de su elección.
Su sucesor, Baldassare Cossa, será elegido por los cardenales pisanos el 17 de mayo de 1410, y tomará el nombre de Juan XXIII.
En Italia, continuó la lucha en Nápoles y Roma, el embrollo llegó a su colmo. Tomada Roma por Juan XXIII y saqueada por Ladislao de Durazzo, aquel celebró en ella un nuevo concilio. Francia se mantenía desgarrada por la contienda entre los borgoñones y los Armagnacs (netamente galicanos).
Benedicto XIII, reconocido por Aragón, Navarra, Castilla y Escocia, se retiró a Barcelona y después, en 1411, a Peñíscola.
Por su parte, Gregorio XII se vio obligado a huir a Rímini.
EL CONCILIO DE CONSTANZA
Constanza es una ciudad alemana ubicada en la orilla sur del lago de Constanza, alimentado por el río Rin y que comparte con dos países más, Suiza y Austria.
El Emperador era el único que tenía poder para convocar un concilio ecuménico fuera del papa. Segismundo, elegido Rey de los Romanos en 1410, había dado su obediencia a Juan XXIII, pero deseaba ser mediador.
Convocó en 1413 un gran concilio para la unión, en la ciudad imperial de Constanza y Juan XXIII confirma la convocatoria, creyendo que podía ser en beneficio suyo.
En 1414 el concilio puso todo a discusión: los derechos del concilio, del Papa, del Emperador, la reforma de la Iglesia, etc.
Juan XXIII, el único de los 3 Papas presente, se enemistó con Segismundo y huyó. Fue destituido y arrestado en 1415.
Gregorio XII renunció al pontificado.
LAS NEGOCIACIONES DE MORELLA
Poco antes del concilio, se reunieron en Morella el rey de Aragón Fernando de Antequera, fray Vicente Ferrer y el papa Benedicto XIII en un intento de solucionar el cisma con la renuncia de este último.
El 18 de julio de 1414 hizo su entrada en Morella, el papa Benedicto XIII (Papa Luna), el rey Fernando y Vicente Ferrer.
El 15 de agosto se celebró la solemne misa, famosa en la historia de Morella, por concurrir a ella un Rey, un Papa y un Santo.
Las negociaciones fueron infructuosas. El Papa volvió a Peñíscola y nunca renunció al papado, muriendo el 23 de mayo de 1423.
FINAL DEL CISMA
Benedicto XIII fue depuesto por el Concilio en 1417 como cismático y hereje.
Los alemanes quisieron decretar las reformas indispensables de la Iglesia. Otón Colonna fue elegido casi unánimemente el 11 de noviembre de 1417 y tomó el nombre de Martín V, dando por finalizado un cisma de casi medio siglo.
BIBLIOGRAFÍA
A. R. del Valle Calzado, “La guerra civil entre don Pedro el Cruel y Enrique II de Trastámara en obras hebreas contemporáneas”, en VV. AA., I Congreso de Historia de Castilla-La Mancha en Ciudad Real, 1985, t. VI, Toledo, Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha, 1988;
J. L. Martín Rodríguez, “Defensa y justificación de la dinastía Trastámara. Las Crónicas de Pedro López de Ayala”, en Espacio. Tiempo. Forma, serie III, 3 (1990);
J. Valdeón, “La propaganda ideológica arma de combate de Enrique de Trastámara”, en Historia, Instituciones, Documentos, 19 (1992);
J. M. Nieto Soria, Ceremonias de la realeza. Propaganda y legitimación en la Castilla Trastámara, Madrid, Nerea, 1993;
J. Valdeón Baruque, Enrique II. 1369-1379, Palencia, Diputación Provincial, 1996;
J. Valdeón, Enrique II. 1369-1379, Palencia, Diputación Provincial, 1996; Pedro I el Cruel y Enrique de Trastámara. ¿La primera guerra civil española?, Madrid, Aguilar, 2002.
Real Academia de la Historia
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Fotografía: De Valdavia – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=13282977
DINASTÍA TRASTÁMARA
Fue una familia de la nobleza castellana que reinó en Castilla entre 1369 – 1504 y en Aragón desde 1412 – 1516.
El fundador de la dinastía fue Enrique II, a quien su padre, el rey Alfonso XI de Castilla, le concedió el condado de Trastámara en Galicia. Enrique II, nació en Sevilla en 1333, fruto de las relaciones de Alfonso XI con Leonor de Guzmán.
Se convirtió en rey de Castilla y de León al vencer a su hermanastro Pedro I en 1369 y fue rey hasta 1379. Su reinado se caracterizó por los privilegios que concedió a la nobleza terrateniente, en la cual se había apoyado para conseguir el Trono.
DINASTÍA TRASTÁMARA EN CASTILLA
A Enrique II le sucedió en el trono castellano su hijo Juan I (1379-1390), que intentó sin éxito someter a Portugal, reclamando los derechos al trono de su segunda esposa Beatriz de Portugal, pero fue vencido en la batalla de Aljubarrota (1385).
Juan I fue sucedido por su hijo Enrique III (1390-1406), casado con Catalina de Lancaster, hija de Juan de Gante y de Constanza, hija de Pedro I el Cruel.
A Enrique III le sucedió, siendo niño, Juan II (1405 – 1454), quien fue padre de Enrique IV, Alfonso y de la reina Isabel, la Católica.
El sucesor de Juan II fue Enrique IV (1454-1474), pero un importante sector de la nobleza intentó poner en el trono a su hermano el infante D. Alfonso, que falleció en Ávila en 1465. Enrique IV fue sucedido por su hermana Isabel I, La Católica
Aunque siempre se ha considerado que los últimos Trastámara fueron los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, la última Trastámara realmente fue la Reina Juana I de Castilla, aunque nunca llegó a ejercer el poder.
DINASTÍA EN CASTILLA
Enrique II
Juan I
Enrique III
Juan II
Enrique IV
Isabel I, la Católica (1474-1504)
DINASTÍA EN ARAGÓN
La Corona de Aragón quedó vacante al morir Martín el Humano, reclamándolo Fernando I, hermano de Enrique III de Castilla, que accedió a la Corona de Aragón en 1412 por el Compromiso de Caspe, localidad de Zaragoza, limítrofe con Huesca y Teruel.
En 1410 murió el rey de Aragón, Martín I, conocido como “El Humano”. Al carecer de descendientes legítimos, había muchos candidatos que reclamaban sus derechos y riesgo de una guerra civil, desórdenes y pillaje, que era muy habitual en la época.
Nueve hombres de leyes, tres por cada uno de los principales brazos del Reino: Aragón, Valencia y los Condados Catalanes, se reunieron para decidir con el diálogo y no con la fuerza quien de los candidatos debía ocupar legítimamente el trono.
El elegido fue un infante castellano de la Casa de los Trastámara con ascendencia aragonesa: Fernando I, abuelo de Fernando el Católico.
Fue sucedido por su hijo Alfonso V (1416-1458) y éste a su vez fue sucedido por su hermano Juan II (1458-1479).
El hijo de Juan II, Fernando II «el Católico» accedió al trono al morir su padre.
DINASTÍA EN ARAGÓN
Fernando I, 1412
Alfonso V (1416-1458)
Juan II (1458-1479).
Fernando II, el Católico (1479-1516)
DINASTÍA DE LOS TRASTÁMARA
CASTILLA
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ARAGÓN
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ENRIQUE II, INICIADOR DE LA DINASTÍA TRASTÁMARA
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JUAN I DE CASTILLA
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ENRIQUE III DE CASTILLA
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FERNANDO I
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JUAN II
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ALFONSO V
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ENRIQUE IV
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JUAN II
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ISABEL I, LA CATÓLICA
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FERNANDO II, EL CATÓLICO
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JUANA I DE CASTILLA
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Gracias, Maite
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17 enero, 2023 en 20:50