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La Epifania, Adoracion de los Reyes Magos

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

LA EPIFANÍA, ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS

 

La RAE proporciona dos definiciones sobre el término Epifanía. La primera se refiere a ella como una manifestación, aparición o revelación; y la segunda es la festividad que celebra la Iglesia católica el día 6 de enero, en conmemoración de la adoración de los Reyes Magos.

En el Génesis, Dios prometió a Adán y Eva que nacería un libertador que redimiría a la humanidad y los profetas anunciaron su nacimiento con detalle.

 

NATIVIDAD. ADORACIÓN DE SU MADRE Y LOS ÁNGELES

Durante el Reinado de Herodes El Grande, María y José tuvieron que acatar la orden del emperador Augusto que decía que todos los súbditos del Imperio romano debían inscribirse en el pueblo de donde cada uno era originario.

Para cumplir este mandato María y José fueron a Belén, teniendo que alojarse en un establo debido a su pobreza. Allí tuvo lugar el nacimiento de Jesús.

La Natividad fue representada de forma diversa por la tradición bizantina y la occidental.

En Bizancio la Virgen aparece recostada, agotada por los esfuerzos del alumbramiento, y asistida por comadronas.

A partir del siglo XV la escena se convirtió en una Adoración del Niño Jesús, en la que la Madre figura arrodillada, orando ante el recién nacido que irradia luz y puede estar acompañada por ángeles.

Santo Domingo de Guzmán nació en Caleruega, Burgos, en 1170, y murió en el convento de Bolonia, donde sus restos permanecen sepultados en 1221. En 1234, su gran amigo y admirador, el Papa Gregorio IX, le canonizó.

En 1216 fundó la Orden de Frailes Predicadores, conocida en su honor como Dominicos. Visten un hábito blanco, como una vida que empieza, que se cubre con capa negra como la muerte, así la vida con sus promesas y la muerte con sus abismos van de la mano.

Fra Angélico, en esta Natividad del convento de San Marcos, pinta al Niño Jesús en el centro compositivo con el nimbo crucífero, como símbolo del martirio de su muerte, entre la Virgen y San José. También aparecen adorando a Jesús Santo Domingo de Guzmán, y Santa Margarita de Hungría, una de las primeras religiosas de la Orden. Ambos santos nacieron en el siglo XIII.

Florencia 2018 - Museo de San Marcos - Celdas - Natividad con Dominico - Fra Angelico - c. 1439-44

MUSEO DE SAN MARCOS, FLORENCIA. CELDAS.

NATIVIDAD. FRA ANGÉLICO. C. 1439-44


ADORACIÓN DE LOS PASTORES,
EL PUEBLO JUDÍO

 

Un ángel se apareció a los pastores para comunicarles que había nacido Jesús, el rey de los judíos. Ante lo sucedido se asustaron, pero el ángel les tranquilizó.

Florencia 2018 - Iglesia de la Santisima Trinidad - La adoración de los Pastores - Ghirlandaio - 1485

IGLESIA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, FLORENCIA.

LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES. GHIRLANDAIO. C. 1485


Les dijo que acababa de nacer el Salvador y que le encontrarían en un pesebre envuelto en pañales. Los pastores fueron a Belén para adorar al Niño y ofrecerle unos presentes, después volvieron y lo contaron.

En este tema hay dos iconografías: La Anunciación a los pastores y la Adoración del Niño, que puede estar desnudo o fajado.

Suelen ser 2 ó 3 pastores, incorporándose unas pastoras a partir del siglo XVII, ofreciendo humildes presentes: un cordero, un cayado, etc. En general es una escena nocturna, aunque en esta pintura es diurna.

El Concilio de Trento la hizo más austera, incorporando en algunas ocasiones la figura del buen pastor y recuperando la solemnidad de los ángeles músicos.

Georges de La Tour en la adoración del Louvre (1644) presenta una imagen intimista. José porta una vela que iluminan a María y al Niño, que duerme fajado sobre paja irradiando luz.

L'adoration_des_bergers_(La_Tour)

MUSEO DEL LOUVRE, PARÍS. LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES. 1644. GEORGES DE LA TOUR

ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS, UNIVERSALIDAD

Los Reyes Magos interpretaron la aparición de una estrella en Oriente como el anuncio del nacimiento del libertador de Israel y decidieron seguirla para rendirle homenaje.

En Jerusalén preguntaron donde se encontraba el rey de los judíos que acababa de nacer, lo que causó gran preocupación al rey Herodes, quien les pidió que cuando encontraran al Niño se lo comunicaran.

Dios en sueños les ordenó que no volvieran a Herodes. Guiados por la estrella encontraron a Jesús y le entregaron oro como rey, incienso como Dios y mirra como hombre.

Le ofrecen oro porque es el rey de los judíos. Incienso porque es el Hijo de Dios y mirra, que es un aceite esencial que se utiliza en perfumería y medicina natural, en alusión a la terrible pasión que va a sufrir como hombre, recordando desde su nacimiento que su misión es salvar a la Humanidad del Pecado Original cometido por Adán y Eva.

En la biblia se habla de los magos venidos de Oriente, pero no se especifica su número, por lo tanto su representación variaba mucho. En el Románico es frecuente encontrar solo uno.

En el siglo XII se decidió establecer el número de 3 reyes magos:

·        Se identifican con los 3 continentes conocidos: Europa, Asia y África,

·        Con las 3 personas de la Trinidad,  

·        Con las tres edades del hombre (joven, maduro y anciano).

De esta manera queda patente que el ser humano debe adorar a Dios a los largo de toda su vida: en la juventud, la madurez y la tercera edad. Melchor es el mago de mayor edad, Gaspar representa la madurez y Baltasar la juventud.

Con el descubrimiento de nuevos continentes y nuevas razas este concepto de universalidad parecía que sólo afectaba al hombre blanco, de este modo se decidió incluir a un rey de otra raza.

El rey negro aparecerá  a finales del siglo XV y principios del XVI para simbolizar que el hombre en todas sus edades y en todas sus razas debe adorar a Dios.

La Adoración de los Magos - Giotto - Capilla Scrovegni - Padua - c. 1302-05

CAPILLA SCROVEGNI, PADUA. LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS. C. 1302-05. GIOTTO

 

Florencia 2018 - Museo de San Marcos - Epifania - Celda de Cosme el viejo - Fra Angelico - c. 1450

MUSEO DE SAN MARCOS, FLORENCIA EPIFANÍA. CELDA DE COSME DE MEDICI.

FRA ANGÉLICO. C. 1450

Hasta ese momento los 3 magos eran blancos, como puede apreciarse en las pinturas del románico y el gótico, e incluso en el mapa de Juan de la Cosa de 1500, que se conserva en el Museo Naval de Madrid.

Evidentemente, si los Magos vienen de Oriente no puede haber uno de color negro, pero lo que se pretende es dar un concepto de universalidad al tema.

De este modo queda patente que todos los seres humanos, en cualquiera de sus edades, y de cualquier raza y color deben adorar a Dios para alcanzar la salvación de su alma.

MNAC.Barcelona_-_Romànic.Fontal_d'Avià

FRONTAL DEL ALTAR DE SANTA MARIA DE AVIA, C. 1200. ANONIMO. BARCELONA

El frontal de altar de la Iglesia de Santa María de Aviá, en la provincia de Barcelona (España), actualmente se expone en el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña), siendo sustituido en la iglesia por una réplica. Su datación está en torno al año 1200. ​

Está pintado sobre madera de ébano con temple. Se divide en cinco registros, ocupando el centro compositivo la Virgen y el Niño. El resto de las escenas representan: la Anunciación, la Visitación, la Natividad, la Epifanía y la presentación de Jesús en el templo.

frontal de altar de Avia c. 1200

DETALLE DE LOS REYES MAGOS. FRONTAL DEL ALTAR DE SANTA MARIA DE AVIA, C. 1200.

ANONIMO. BARCELONA

Velázquez - Adoración de los Reyes - Museo del Prado -1619

MUSEO DEL PRADO, MADRID. ADORACIÓN DE LOS MAGOS. 1620. VELÁZQUEZ

La iconografía de la Epifanía fue tomada del arte bizantino, donde se sitúa a la Virgen en majestad, sentada en un trono, presentando a Jesús a los Magos, que avanzan en procesión hasta él.

Epifanía, significa manifestación de una cosa. En ella los Magos se arrodillan ante el Niño, entregan sus ofrendas o besan su pie y portan bandejas y valiosos objetos de orfebrería.

En muchas obras de arte se representa el tema de la Epifanía, pero una de las más famosas es el cortejo de los Reyes Magos del palacio Medici-Riccardi, Florencia.

Todos los años se celebraba en Florencia el cortejo de los Reyes Magos, un desfile festivo en el que participaba toda la ciudad. En su preparación se invertían meses y servía para ilusionar al pueblo, compensándole de su duro trabajo diario.

Benozzo Gozzoli pintó al fresco entre 1459-61 para la capilla del palacio Médici-Riccardi este tema, en el que aparecen los miembros de la familia Medici y otros personajes principales de la Florencia del momento:

·        El autorretrato discreto en un plano medio del pintor, Benozzo Gozzoli, recordando que estamos en el Renacimiento, época en la que se recupera el antropocentrismo de la cultura griega y en la que volvemos a identificar al autor con su obra y además el artista se incluye en la misma.

·        Cosme de Medici a lomos de un asno, al igual que Jesús entró triunfante en Jerusalén en un asno,

·        Su hijo y sucesor, Piero de Médici, a su lado como padre del gran Lorenzo el Magnífico,

·        El jovencísimo Lorenzo el Magnífico (1-1-1449/8-4-1492) que contaba unos 12 años, es el protagonista principal como siguiente dirigente de la familia Médici. Aparece en un bellísimo e idealizado retrato ecuestre, como corresponde a la vuelta a la belleza ideal del mundo clásico en el Renacimiento.

Esta pequeña capilla es el Santa Santorum del palacio Medici, donde la familia rezaba en la intimidad.

Florencia 2018 - Palacio Medici Riccardi - Capilla de los Reyes Magos - Benozzo Gozzoli - 1459-61

PALACIO MEDICI-RICCARDI, FLORENCIA. CAPILLA DE LOS REYES MAGOS

(COSME Y PIERO DE MEDICI. AUTORRETRATO DE GOZZOLI). 1459-61. BENOZZO GOZZOLI

Florencia 2018 - Palacio Medici Riccardi - Capilla de los Reyes Magos (Cosme y Piero de Medici. Autorretrato de Gozzoli) - Benozzo Gozzoli - 1459-61

DETALLES DEL FRESCO PRINCIPAL

Florencia 2018 - Palacio Medici Riccardi - Capilla de los Reyes Magos (Lorenzo el Magnífico) - Benozzo Gozzoli - 1459-61

PALACIO MEDICI-RICCARDI, FLORENCIA

CAPILLA DE LOS REYES MAGOS (LORENZO EL MAGNÍFICO). 1459-61. BENOZZO GOZZOLI

DÉCIMOS DE LOTERÍA

La Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado tiene por costumbre decorar los décimos de Navidad y “el Niño” con obras relativas a la temática tratada en este artículo.

La Adoración de los Reyes Magos - Siglos XIII-XIV - Capilla de San Martiín - Catedral Vieja de Salamanca

CATEDRAL VIEJA DE SALAMANCA. CAPILLA DE SAN MARTIN. 

LA ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS – SIGLOS XIII-XIV

NAVIDAD - Adoracion de los pastores - decimo - 2017-12-22

MUSEO NACIONAL DEL PRADO. BARTOLOMÉ ESTEBAN MURILLO. OLEO c. 1650.

ADORACIÓN DE LOS PASTORES

2020-12-22---decimo---adoración-de-los-magos---El-Bosco

MUSEO NACIONAL DEL PRADO. EL BOSCO. OLEO SOBRE TABLA. 1485-1500

LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS. TABLA CENTRAL DEL TRIPTICO

AGRADECIMIENTOS

Todas las fotografías de Florencia han sido tomadas por mi marido, D. Eduardo Benito Sobrino, en el viaje cultural realizado en septiembre de 2018.

Agradecemos el resto de las fotografías a: es.wikipedia.org

NOTA:

La documentación ha sido elaborada para mis clases y viajes el 3 de enero de 2019 y revisada el 6 de enero de 2021.

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Hefesto (Vulcano romano) – Dios del fuego

 

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

 
 

HEFESTO (VULCANO ROMANO)

DIOS DEL FUEGO

Hijo de Zeus y Hera es el dios del Fuego, el dios Herrero.

A veces se dice que Hera le engendró sola, despechada por el nacimiento de Atenea, que Zeus había traído al mundo sin la intervención de una mujer.

Hefesto es un dios cojo y hay varias versiones que explican este defecto.

La Ilíada dice que en una disputa entre Zeus y Hera acerca de Heracles, Hefesto defendió a su madre y Zeus le cogió por un pie y le precipitó fuera del Olimpo.

Hefesto estuvo cayendo un día entero, hasta que al atardecer dio en la tierra en la Isla de Lemnos y quedó cojo para siempre.

La Ilíada también cuenta que era cojo de nacimiento y Hera, que se avergonzaba de él, le arrojó desde lo alto del Olimpo, cayendo en el Océano, donde fue recogido por la titánide Tetis, que le crió durante 9 años en una gruta submarina.

En estos años forjó y fabricó numerosas joyas para ella y le estuvo muy agradecido.

Para vengarse de su madre, Hefesto fabricó en secreto un trono de oro, en el que unas cadenas sujetaban al que se sentase en él, y se lo envió a Hera, quien se sentó imprudentemente y quedó atada sin posibilidad de librarse de sus ataduras.

Sólo Hefesto sabía el secreto para soltarla y se encargó a Dionisos, que gozaba de su confianza, la misión de ir en su busca y para convencerle le embriagó. Hefesto entró en el Olimpo montado en un asno y allí desató a Hera.

Hefesto es el dios de los metales y la metalurgia.

Reinaba sobre los volcanes, que son sus talleres, y en ellos trabaja con los cíclopes, que son sus ayudantes.

A su taller acude Tetis para que forje las armas de Aquiles.

Hefesto es entre los dioses, lo que Dédalo entre los mortales, un genio e inventor para quien ningún milagro técnico resulta imposible.

Es el dios herrero, el dios del Fuego y forja los rayos de Zeus, el tridente de Posidón, las flechas de Artemisa, etc.

Sus atributos son el yunque, el martillo y las tenazas.

Participó en el nacimiento de Pandora, cuyo cuerpo modeló con barro.

En el nacimiento de Atenea, abrió con un hacha la cabeza de Zeus.

Físicamente deforme se le atribuyen mujeres de gran belleza: Cárite, la Gracia por excelencia o Áglae, la más joven de las Gracias, su  esposa Afrodita e incluso intentó una relación fallida con Atenea.

Erictonio es uno de los primeros reyes de Atenas y nació de la pasión de Hefesto por Atenea. La diosa fue al taller de Hefesto a encargarle unas armas y el dios se enamoró de ella.

Atenea le rechazó y huyó, pero Hefesto la persiguió y la alcanzó.

En el forcejeo amoroso se humedeció la pierna de la diosa, que asqueada, se secó esta inmundicia con lana y la arrojó al suelo. La tierra, así fecundada, dio como fruto un niño, que Atenea recogió y llamó Erictonio (lana y suelo).

Atenea introdujo a Erictonio en una cesta y le educó en la Acrópolis, en el recinto sagrado de su templo, Más tarde Cécrope le traspasó el poder. Su nieto fue Erecteo.

Se le atribuyen la invención de la cuadriga y la organización las Panateneas, la festividad de Atenea en la Acrópolis.

 

VELÁZQUEZ. LA FRAGUA DE VULCANO. MUSEO DEL PRADO

1630. Óleo sobre lienzo, 223 x 290 cm.

La Fragua de Vulcano plasma un instante: el impacto de una sorprendente noticia, la infidelidad de Venus con Marte.

Este tema mitológico, Velázquez le complementa con un tema de historia sagrada, La túnica de José, perteneciente al Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial (Patrimonio Nacional).

Ovidio en las Metamorfosis (IV) narra que Apolo, el dios del Sol, fue al taller del herrero del Olimpo, Vulcano, para darle la humillante noticia de que su esposa, Venus, estaba cometiendo adulterio con el dios guerrero Marte.

Velázquez representa ese momento como si se tratara de una instantánea fotográfica, adelantándose 200 años al nacimiento de la fotografía.

La reacción de Vulcano, el marido engañado y de sus ayudantes en la fragua, los cíclopes, a quienes el pintor otorga un segundo ojo y forma humana, son el tema central de la obra.

La escena tiene un tratamiento cercano y realista de la fábula de Ovidio, sin humillar al marido ultrajado, y potenciando el costumbrismo.

Apolo Helios, tocado con corona de laurel y túnica naranja, visita la fragua y le revela al dios el adulterio de su esposa con Marte, lo que provoca sorpresa y diversas reacciones entre los presentes.

Al igual que en “La túnica de José”, Velázquez capta un momento de gran tensión emocional que le permite plasmar diversas actitudes y gestos.

Frente a Los borrachos, su única incursión en el mito clásico antes de viajar a Italia, La fragua plasma a todos los personajes pendientes del mensajero y conecta sus reacciones, haciéndolos actuar entre sí.

Los modelos del natural, repetidos en ambos cuadros, siguen la estatuaria clásica.

Los análisis técnicos han revelado el uso de una base gris distinta a la capa marrón rojiza utilizada hasta entonces por Velázquez. Esta innovación responde al deseo de producir una impresión general más clara, semejante a la que pudo apreciar en los cuadros de Reni o Guercino en su viaje a Italia.

Las radiografías muestran que Velázquez modificó las cabezas de Vulcano y uno de sus ayudantes, intensificando la sorpresa y enfado del esposo.

En esta fábula y su pareja bíblica, los críticos han encontrado un sentido unitario para ambas:

1.   El efecto de los celos y el engaño

2.   La contraposición de Apolo, con el herrero Vulcano y sus ayudantes.

 

La fragua de Vulcano VELÁZQUEZ. 1630. FRAGUA DE VULCANO. MUSEO DEL PRADO

 

Velázquez, durante toda su trayectoria artística, defendió la nobleza de la pintura sobre los oficios mecánicos y manuales.

La pintura requiere una idea, un trabajo intelectual y una reflexión mental, aunque luego se plasme de forma manual con el lienzo y el pincel.

(Texto extractado de Portús, J. en: Fábulas de Velázquez. Mitología e Historia Sagrada en el Siglo de Oro, Museo Nacional del Prado, 2007, p. 317)

 

LOS CÍCLOPES

Los mitógrafos antiguos distinguían 3 tipos de cíclopes:

1.   Los Uranios, hijos de Urano y Gea (Cielo y Tierra).

2.   Los cíclopes sicilianos, compañeros de Polifemo, que intervienen en la Odisea.

3.   Los cíclopes constructores.

Los cíclopes uranianos pertenecen a la primera generación divina, la de los Gigantes que tienen un solo ojo en medio de la frente y se caracterizan por la fuerza y su habilidad manual.

Son tres: Brontes, Estéropes y Arges, cuyos nombres recuerdan los del Trueno, el Relámpago y el Rayo.

Los cíclopes tienen una larga historia en el Tártaro.

Primero fueron encadenados por Urano allí, después fueron liberados por Crono, para posteriormente volver a ser encadenados en el Tártaro por él, hasta que Zeus, advertido por un oráculo de que sólo conseguiría la victoria con su ayuda los libera definitivamente.

Como recompensa por su ayuda, los cíclopes le entregaron a Zeus el Trueno, el Relámpago y el Rayo.

A Hades le dieron un casco que le hacía invisible y a Posidón un tridente.

Con estas armas los dioses del Olimpo vencieron a los Titanes y los precipitaron al Tártaro.

En la poesía alejandrina los cíclopes forjan las flechas de los hermanos gemelos, Apolo y Artemisa, bajo la supervisión de Vulcano.

El fuego de su fragua da un tinte rojo, al atardecer, a la cima del Etna.

En la Odisea los cíclopes eran considerados seres salvajes y gigantescos. Dotados de un solo ojo y de gran fuerza, que vivían en la costa de los campos Flegreos, cerca de Nápoles, y se dedicaban a criar rebaños de carneros.

Vivían en cavernas, tenían tendencias antropófagas y no conocían el vino.

Se atribuía a los Cíclopes la construcción de los monumentos prehistóricos de Grecia y Sicilia y otros lugares formados por enormes bloques de piedra, cuyo peso desafiaba la fuerza humana.

Los cíclopes eran hermanos de los Hecatonquiros, gigantes de 100 brazos, según Hesiodo.

 

AFRODITA Y ARES

Afrodita se casó con Hefesto, el dios cojo, pero amaba a Ares, dios de la guerra.

Homero cuenta como de madrugada fueron sorprendidos los amantes Afrodita y Ares por el dios Sol, quien acudió a contar la traición a Hefesto.

Hefesto (Vulcano) preparó una trampa que consistía en una red mágica que él sólo podía accionar.

Una noche, en la que los amantes se encontraban en el lecho de Afrodita, Hefesto lanzó la red sobre ellos y llamó a todos los dioses del Olimpo, causando el espectáculo gran regocijo.

Por ruego de Poseidón, Hefesto retiró la red. Afrodita escapó avergonzada a Chipre y Ares se marchó a Tracia.

De los amores de Ares y Afrodita nacieron Eros y Anteros, Deimo y Fobo (el Terror y el Temor) y Harmonía, esposa de Cadmo en Tebas.

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

maitearte.wordpress.com

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Berenguela de Castilla (1180 – 1246)

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

BERENGUELA DE CASTILLA

(1180 – 1246)

La reina Berenguela de Castilla (Museo del Prado)

 

INVASIÓN MUSULMANA, 711

La invasión musulmana en la península Ibérica se inició en el año 711, cuando las tropas árabes y bereberes derrotaron al ejército visigodo del rey don Rodrigo, víctima de la traición de sus allegados, entre los que destacaba el arzobispo de Sevilla.

Don Rodrigo resultó derrotado en la batalla a orillas del río Guadalete, en Cádiz, a finales de julio del año 711, precedida de diversos escarceos durante varios días y muriendo en ella o inmediatamente después el propio rey Rodrigo y los nobles que permanecieron junto al rey.

Entre el 711 y el 722, se consuma lo que la historiografía española denomina la pérdida de España, pero también la reacción que se inició en Asturias contra los conquistadores, capitaneada por el noble visigodo D. Pelayo, que obtuvo una gran victoria en la batalla de Covadonga, en el año 722.

El historiador D. Claudio Sánchez Albornoz explica la pérdida de España por la discordia crónica entre los visigodos, que permitió con facilidad la invasión. Todo ello se explica y queda reflejado en su importante obra “El reino de Asturias, con el antetítulo Orígenes de la nación española”.

El apoyo de los judíos de Toledo y Granada fue decisivo para el éxito de las campañas islámicas en la península, vengándose así de la prolongada e injusta persecución a que les habían sometido los reyes y concilios de los visigodos, y generando el posterior antisemitismo.

El sistema de pactos concebido por los invasores musulmanes, en el que se garantizaban ciertos derechos a los vencidos, contribuyó a minar el espíritu de resistencia y a dulcificar la situación.

Según D. Claudio Sánchez Albornoz había pactos de dos clases:

1. El que se concertó con Teodomiro en Murcia con una autonomía política considerable y

2. El otorgado a Mérida, que imponía el respeto a las vidas y los bienes, aunque confiscaba las propiedades de la Iglesia y las de los huidos al norte.

 

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, 1212 (JAÉN)

En el siglo XIII, nos encontramos con una Península Ibérica dividida y enfrentada en cinco reinos cristianos:

1. Castilla, con Alfonso VIII a la cabeza;

2. León, con Alfonso IX;

3. Portugal, con Alfonso II;

4. Aragón, con Pedro II;

5. Navarra, con Sancho VII.

Estos reinos, en continúa disputa por los territorios, descuidaron la Reconquista, ya que no consiguieron unirse hasta el siglo XIII.

Frente a estos reinos cristianos, desunidos y enfrentados, se encontraba el Imperio Almohade, con su califa Yusuf Al-Mansur a la cabeza, sucedido por su hijo Mohamed Al-Nasir en 1199.

Los almohades se dirigieron al Algarve, y después a Sevilla, ciudad que se erigió como capital del Imperio en Al-Ándalus. Los almohades arrinconaron a los reinos cristianos, sometiendo a los andalusíes, apartando las costumbres relajadas de los almorávides e imponiendo el Islam.

El Imperio Almohade ocupaba al principio del siglo XIII la mitad meridional de la Península Ibérica y el norte de África hasta Trípoli (Libia).

La derrota en Alarcos (1195) de Alfonso VIII de Castilla frente al califa almohade Yusuf Al-Mansur fue decisiva. Alfonso VIII no quiso esperar refuerzos que otros reinos cristianos y los jinetes arqueros musulmanes masacraron a la caballería castellana, teniendo que retroceder hasta Toledo.

Los musulmanes tras la victoria de Alarcos decidieron pasar al ataque. Sin embargo, la repentina muerte del califa Yusuf Al-Mansur (1199) y la proclamación de su hijo retrasaron los planes ofensivos.

Alfonso VIII buscó el apoyo del Papa Inocencio III, quien puso en marcha una bula de cruzada que garantizó la protección de Castilla, la cual no podría ser atacada por ninguno de sus reinos vecinos bajo pena de excomunión.

La amenaza musulmana y la bula de cruzada lograron cierta unidad entre los reinos cristianos de Aragón, Castilla y Navarra.

España en 1212 batalla de las Navas de Tolosa

Mapa de la península en Las Navas de Tolosa (1212)

La batalla de las Navas de Tolosa fue el mayor enfrentamiento bélico de la época. El contingente armado cristiano abandonó Toledo en mayo de 1212 y avanzó hacia el sur. Almohades y cristianos se encontraron el 13 de julio de 1212, separados únicamente por la llanura de las Navas de Tolosa (Jaén).

Alfonso VIII decidió cambiar la estrategia empleada en Alarcos, en esta ocasión el ejército cruzado se dispuso en tres líneas, la primera ocupada por varias milicias castellanas y numerosos caballeros, todos ellos liderados por Diego López de Haro, señor de Vizcaya.

La segunda albergaba a más milicianos, a los aragoneses, a los navarros, a los portugueses y a las órdenes militares y la tercera, en retaguardia, fue el lugar escogido para los tres monarcas cristianos, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra.

Los cruzados estuvieron a punto de ser vencidos. Pero, Alfonso VIII, no volvería a Castilla otra vez derrotado y se lanzó a la carga, siendo seguido por los monarcas de Aragón y Navarra, produciéndose la famosa carga de los tres reyes.

Con los almohades derrotados, los cristianos tomaron el campamento musulmán y la tienda roja del califa. Quien había estado toda la batalla encerrado leyendo el Corán.

En la batalla de las Navas de Tolosa fue fundamental el cambio de estrategia. Se decidió que Sancho VII de Navarra no entraría con su caballería en la primera cabalgada, lo que fue decisivo ya que cuando los almohades empezaron a envolver a la caballería cristina, Sancho VII entró en juego con sus tropas, junto a Alfonso VIII y Pedro II, arrasando las defensas almohades y decantando la batalla del lado cristiano. Sin embargo, a pesar de la contundente victoria cristiana las bajas fueron numerosas para ambos bandos.

Consecuencia inmediata de la victoria fue la toma de Úbeda y Baeza. La victoria habría sido mucho más efectiva si no se hubiera desencadenado una hambruna que ralentizó la Reconquista y se prolongó hasta 1225. Por primera vez desde el año 711 la frontera castellana se restableció en la línea de Sierra Morena.

El poder musulmán comenzó su declive y la Reconquista tomó un impulso que produjo en los siguientes cuarenta años el avance de los reinos cristianos, que conquistaron casi todos los territorios del sur bajo poder musulmán.

Castilla, que aportó 2 tercios de las tropas y fue impulsora de la empresa bélica, fue la mayor beneficiada con la victoria. Sus fronteras se fortalecieron y se posicionó como el reino peninsular predominante, impulsando la conquista del sur peninsular.

Este proyecto alcanzó su máximo esplendor tras la unión de los reinos de Castilla y León bajo el reinado de Fernando III el Santo, quien logró tomar: Córdoba en 1236, Murcia en 1243, Jaén en 1245 y Sevilla en 1248.

A lo largo del siglo XIII la presencia musulmana en la Península fue difuminándose. Erigiéndose como único bastión musulmán el reino Nazarí de Granada, vasallo del rey de Castilla, cuya conquista no planteaba prisa, ya que pagaba importantes tributos de oro a la Corona. En 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, se conquistó Granada, poniendo fin a la Reconquista.

Herencia cultural, gastronómica y lingüística árabe

La conquista no solo tuvo consecuencias políticas y económicas, sino que existió un fuerte impacto cultural y lingüístico. Diversas tecnologías fueron traídas a la península por los musulmanes, además parte del pensamiento griego que había sido asimilado por los musulmanes en Mesopotamia (de pensadores y traductores árabes cristianos) y llegó a la península y de aquí paso a Europa.

Adoptaron el arco de herradura visigodo en la arquitectura musulmana, como queda de manifiesto en la Mezquita de Córdoba o en la Alhambra de Granada.

En el ámbito lingüístico se introdujeron muchos términos árabes. Se calcula que en el español, el componente léxico árabe es el componente más numeroso tras el léxico de origen latino, usadas todavía en español moderno: almohada, algarabía, acequia, aljibe, algodón, alcohol, algoritmo, álgebra, etc. que tiene su origen en esta etapa y que se han ido consolidando hasta nuestros días.

También es notable la influencia árabe en la toponimia y en los apellidos: Aznar, Alcázar, Alcolea, Alcántara, Alcocebre, Benicásim, Benalmádena, etc.

Un efecto inesperado de la invasión del reino visigodo fue la huida de gran número de eruditos, nobles, religiosos y obispos visigodos. Con ellos se llevaron buen número de libros clásicos, romanos y griegos, que estaban en la antigua Hispania y que habían sido conservados o copiados por los visigodos.

Con ellos se llevaron obras visigodas, como las Etimologías del San Isidoro, obispo de Sevilla, obra monumental que recopilaba buena parte del saber de entonces, y que fue para esa época y los primeros siglos de la Edad Media La Enciclopedia en la Ilustración. Por ello, algunos autores destacan el importante papel de los emigrados visigodos en el renacimiento carolingio del siglo VIII.

Los árabes influyeron en nuestra gastronomía de distintas maneras: introdujeron nuevas técnicas en la agricultura; nuevos productos y cosechas hasta entonces inexistentes en la península; introdujeron un nuevo ceremonial de mesa y novedosas recetas mezclando distintos ingredientes, recetas que continúan formando parte de nuestra gastronomía.

Con la llegada de los árabes, empieza la “revolución agrícola. Los productos e ingredientes introducidos más importantes fueron: el arroz, azafrán, azúcar, frutas cítricas (naranjas y limones), frutos secos.

Fue un gran impacto el que causaron en la gastronomía, cambiando desde los ingredientes hasta el ceremonial de la mesa con la introducción de un orden en el servicio: primero los entrantes, luego los platos fuertes y para finalizar los postres.

 

Frutas y verduras

Se produjeron nuevas introducciones: la alcachofa, el espárrago y la berenjena, las naranjas (de origen Chino), los dátiles y los cocos. En la España romana, estos alimentos eran consumidos como un plato principal, no formaban parte de los guisos o de un plato con varios ingredientes.

Los árabes inculcaron la mezcla de los diferentes ingredientes, como puede ser el caso de las ensaladas de lechuga a las que añadieron hierbas, aceite de oliva y aceitunas.

También introdujeron el método de secado de frutas como los higos, ciruelos, albaricoques y uvas. Integraron el uso de las frutas en varias recetas que todavía hoy perduran en nuestra cultura gastronómica, como son los sorbetes y los zumos.

 

La miel y el Islam

El Corán afirma sobre la miel que es una “curación para la humanidad”. Es el oro líquido.

La miel ofrece extraordinarias propiedades antisépticas, antioxidantes y estimulantes del sistema inmunológico para la salud. No solo combate la infección y ayuda a la cicatrización de tejidos, sino que también ayuda a reducir la inflamación y a menudo es utilizada para tratar problemas estomacales, como la indigestión, úlceras y gastroenteritis.

Investigadores de todo el mundo están investigando sobre los beneficios de la miel y otros elementos de curación producidos en la colmena, como el propóleo, la jalea real y el polen de abejas.

Los beneficios de la miel dependen de su calidad. La miel pura proviene directamente del panal. Esta miel sin procesar tiende a cristalizarse y al baño María regresa a su estado líquido.

Cuando la miel es procesada mantiene una vida útil más larga, pero las vitaminas y minerales que benefician al sistema inmunitario son destruidos en su mayor parte durante el proceso. Por lo tanto, no es tan nutritiva como la miel cruda.

La miel ámbar y oscura posee las mejores propiedades medicinales. Además de carbohidratos, la miel contiene proteínas (incluyendo enzimas) y aminoácidos, y es rica en vitaminas: B6, tiamina, niacina, riboflavina, ácido pantoténico y aminoácidos.

Los minerales incluyen calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, sodio y zinc. El contenido de 18 aminoácidos presentes en la miel es único y varía según la fuente floral.

También posee polifenoles que actúan como antioxidantes y limpian el cuerpo de radicales libres y de compuestos reactivos que ayudan en enfermedades como el cáncer y las enfermedades del corazón.

La miel contiene una gama similar de antioxidantes a la encontrada en vegetales verdes, como el brócoli y las espinacas, y en frutas como las manzanas, naranjas y fresas.

La miel pura se utiliza para ayudar a aliviar la tos nocturna y mejorar el sueño.

En relación al cuidado de heridas, la Revista Estadounidense de Dermatología, dice que la miel aplicada de forma tópica a una herida puede promover su curación tan bien o mejor que las pomadas convencionales. Sus propiedades antinflamatorias reducen la inflamación y el dolor, mientras que sus propiedades antibacterianas previenen la infección.

La glucosa contenida en la miel se absorbe rápidamente por el organismo, dando un impulso energético inmediato, mientras que su contenido de fructosa es absorbido más lentamente, proporcionando energía sostenida.

La miel mantiene los niveles de azúcar en la sangre y es una fuente de carbohidratos suave en comparación con otros carbohidratos.

Conclusión:

1. La miel ha sido utilizada durante miles de años para calmar la tos de los niños,

2. ayuda a aliviar problemas de colesterol y de digestión

3. ayuda en la curación de heridas.

Los árabes poseen una de las grandes reposterías del mundo y utilizaban la miel en muchos de los platos desde el medievo, especialmente en los postres, dotándoles de una suavidad que se fue imponiendo con el paso de los siglos hasta que se popularizó el azúcar.

La miel y los frutos secos son característicos de la repostería árabe. Introdujeron frutos secos partidos, enteros o machacados en panes dulces y postres. Avellanas, pistachos, piñones, nueces y almendras formaban parte de sus principales dulces.

 

Las especias

Con ellos llegaron especias como la canela, el azafrán, el sésamo, el jengibre, el anís y la nuez moscada, entre muchas más. No sólo fue una aportación a la gastronomía sino también a la economía, ya que con la llegada de los árabes se promovió la exportación al resto de Europa, enriqueciendo y dando color a los platos europeos.

 

Los cereales

Los árabes mejoraron el cultivo de los cereales e introdujeron otros nuevos como el arroz. Era la base de la elaboración pucheros y dulces. Uno de los postres de la alta cocina árabe más apreciados era el arroz cocido con leche, manteca y azúcar; más conocido como “arroz con leche”, un postre que forma parte del extenso recetario de nuestra cocina. Existen estudios que apuntan a que el origen de la famosa paella se remonta a esta época.

 

Repostería y dulces

Además del arroz con leche, la gran mayoría de recetas que incluyen como ingrediente la almendra y los dulces hechos con azúcar fino, tienen su origen en esta época.

Los dulces principalmente se consumían fritos y horneados. Entre los fritos encontramos los famosos buñuelos y las almojábanas (tortas de queso fritas). Con respecto a los horneados destacan los bollos o pasteles maimones.

No nos podemos olvidar de los dulces más típicos de la navidad que no faltan en ninguna mesa española: los turrones y los mazapanes, el origen de ambos se remonta a la época Islámica.

 

BERENGUELA DE CASTILLA (1180 – 1246)

Reina de León (1197-1204) y Reina de Castilla (1217-1246)

Esposa de Alfonso IX de León y madre de Fernando III. El Santo

Se desconocen el lugar y la fecha exacta de su nacimiento, aunque parece que debió de ser en los primeros meses del año 1180, probablemente en Burgos, siendo la primogénita de los reyes de Castilla, Alfonso VIII y Leonor de Inglaterra, y como tal reconocida como heredera del reino, hasta el día que nació su hermano varón Sancho, el 5 de abril de 1181, que adquirió como varón la condición de infante heredero.

El fallecimiento del infante, el mismo verano de 1181, hizo recobrar a la infanta Berenguela su rango de heredera, y como tal fue reconocida y jurada hasta el día en que volviera a nacer otro hermano varón.

La infanta Berenguela, cuando apenas contaba ocho años de edad, fue prometida en matrimonio al príncipe alemán Conrado, duque de Rotenburch, por el tratado suscrito el 23 de abril de 1188 en Seligenstadt por los padres de los esposos, Alfonso VIII de Castilla y Federico I de Alemania.

Según este tratado, Berenguela era la heredera del reino de Castilla, siempre subordinada a la posibilidad del nacimiento de un hermano varón, que la precedería en sus derechos al trono. Conrado y Berenguela fueron jurados en la curia de Carrión en junio de 1188 como herederos, si los reyes al morir careciesen de descendencia masculina.

Con este acuerdo matrimonial, el emperador Federico I había buscado un trono para su tercer hijo, Conrado; por eso, cuando el 29 de noviembre de 1189 nacía en Castilla el infante Fernando, el príncipe alemán, desestimó el compromiso contraído, ya que el derecho sucesorio de Berenguela se postergaba al del infante Fernando. Este compromiso, ante el incumplimiento por parte del príncipe Conrado, fue anulado por el legado pontificio, el cardenal Gregorio de Sant Angelo, que ejerció su legación entre los años 1192 y 1194.

Cuando doña Berenguela se liberó del compromiso, su padre, Alfonso VIII, acordó su matrimonio con el rey de León, Alfonso IX para finalizar la guerra entre ambos monarcas cristianos.

Alfonso VIII, preveía las dificultades que iban a encontrar por razón de parentesco ambos contrayentes. Alfonso VIII y Alfonso IX eran primos carnales, nietos los dos de Alfonso VII. Pero el enlace era la mejor alternativa para instaurar una sólida paz entre Castilla y León.

El matrimonio se celebró en la iglesia de Santa María de Valladolid en el otoño de 1197 con el apoyo de los prelados de los reinos de Castilla y de León, con la esperanza de la futura dispensa pontificia del impedimento de consanguinidad, dada la importancia de la unión para asentar la paz entre príncipes cristianos.

El papa Celestino III no autorizó el enlace, aunque no mostró ninguna oposición al mismo, pero falleció el 8 de enero de 1198, antes de haberse pronunciado sobre la viabilidad del matrimonio, sucediéndole Inocencio III, muy opuesto a los matrimonios entre consanguíneos.

Inocencio III mostró su oposición al matrimonio y una negativa resuelta a la concesión de cualquier dispensa, ordenando el 16 de abril de 1198 a su legado el cardenal Rainiero, que motivara a los reyes de Castilla y de León a deshacer esa unión ilícita y, si se negaren, que procediera a la excomunión de ambos monarcas y a decretar el interdicto (juicio sumarísimo) sobre ambos reinos, hasta que los mandatos pontificios fueran obedecidos.

La excomunión es la expulsión, permanente o temporal, de una persona de una confesión religiosa. Durante el período de la excomunión, el afectado sigue formando parte de la comunidad, pero debe cumplir sentencia. En los casos más severos, pierde la facultad de concurrir al culto normalmente y de tomar parte en las ceremonias religiosas. Las diversas iglesias cristianas cuentan con normas para la excomunión o el trato con los excomulgados

El 21 de abril de 1198, cinco días después, una carta del Papa concedía al legado facultades para proceder a levantar las penas anteriores si los interesados prestaban garantías suficientes de acatar la decisión pontificia.

Las órdenes de Inocencio III fueron ejecutadas por el legado pontificio, que decretó la excomunión e impuso el interdicto sobre el reino leonés, no en el reino castellano, ya que Alfonso VIII se declaró dispuesto a recibir a su hija, si le fuere devuelta.

Los reyes de Castilla y de León intentaron mejorar la situación con generosas dádivas en favor de la Iglesia. También enviaron a Roma una comisión para informar al Papa y tratar de alcanzar la dispensa del impedimento. Esa comisión estuvo compuesta por los obispos de Toledo, Zamora y Palencia, en señal de la concordia con que procedían ambos monarcas.

El Papa no cedió y el 25 de mayo de 1199 ordenaba al arzobispo de Compostela y a los obispos del reino de León observar la sentencia impuesta sobre dicho reino. Autorizaba la celebración de los sacramentos y oficios eclesiásticos, pero mantenía la prohibición de sepultura para todos los fieles, excepto los clérigos, la excomunión del rey, de la reina y de sus principales consejeros, así como el más riguroso interdicto en los lugares donde moraren.

A los reyes de Castilla les exigía que prestasen juramento de que contribuirían a la disolución del matrimonio; si no lo hicieren, también incurrirían en la pena de excomunión y en interdicto los lugares donde morasen. En cuanto a los lugares dados a Berenguela como dote, que según el pacto matrimonial debían seguir siendo suyos, aun en el caso de disolverse el matrimonio, el Papa declaró la nulidad de tal donación.

Las medidas fueron tremendas, pero la situación siguió inalterable en 1199, 1200, 1201 y 1202, hasta que el 5 de mayo de 1203 Inocencio III se dirigió directamente al rey de Castilla, Alfonso VIII. El Papa le dice que ha engañado y ha atrapado de tal forma al rey de León que éste, aunque quisiera, no podía romper el matrimonio con Berenguela, pues en ese caso perdería la mayor parte y las mejores fortalezas de su reino, que seguirían gobernadas y retenidas en manos de Alfonso VIII.

Inocencio III declaró a los hijos de esa unión incestuosa privados de cualquier derecho de sucesión en los bienes paternos, aunque el rey de Castilla había logrado que a esa descendencia se le jurara como propio casi todo el reino leonés. Inocencio III considera que Alfonso VIII tiene aprisionado al reino leonés, disponiendo de él como del suyo propio, y le ordena que ponga fin a esos lazos y llame de una vez a su hija, so pena de proceder contra él.

Con esta carta Inocencio III, tras cuatro años, había dado con la clave de la solución, la voluntad de Alfonso VIII. El rey de Castilla con los pactos firmados y los castillos dados como dote a Berenguela tenía atrapado a Alfonso IX.

Tras la carta papal, llegó la solución. Se reunieron en Valladolid los obispos de Castilla, durante los meses de abril y mayo de 1204, y se dirigieron por medio del obispo de Burgos al Papa solicitando levantase la pena de excomunión a Berenguela, previa promesa de abandonar la corte leonesa. El Papa, para terminar con este problema iniciado seis años y medio antes, comisionó el 22 de mayo de 1204 a los obispos de Toledo, Burgos y Zamora para que absolviesen a Berenguela, previo alejamiento del esposo, promesa de no volver a vivir con él y de cumplir los mandatos apostólicos.

Cinco fueron los hijos nacidos durante los seis años y medio que duró el matrimonio entre Alfonso IX y Berenguela:

1. Leonor, llamada como su abuela, murió de niña el 12 -11- 1201 y fue enterrada en San Isidoro de León;

2. Constanza, profesaría como religiosa cisterciense en el monasterio de las Huelgas Reales de Burgos, donde murió en 1242;

3. Fernando, el primer varón, nació en Peleas de Arriba (Zamora), el 24 de junio de 1201 probablemente;

4. Alfonso, sería el futuro Alfonso de Molina;

5. Berenguela, sería futura reina de Jerusalén, por su matrimonio celebrado en Toledo en 1224 con Juan de Brienne, rey de Jerusalén.

Berenguela regresó a Burgos junto a sus padres, consagrada a la educación de sus hijos. Cuando Berenguela llegó a Burgos, acababa de nacer, el 14 de abril de 1204, el último de los hijos de Alfonso VIII y Leonor, el infante Enrique. Con este nacimiento, Berenguela pasaba a ocupar el tercer lugar en el orden sucesorio, tras sus dos hermanos varones, Fernando y Enrique.

El 14 de octubre de 1211 fallecía en Madrid el infante Fernando, a punto cumplir veintidós años; su cadáver fue llevado a las Huelgas Reales de Burgos. Sólo separaba a doña Berenguela del trono de Castilla su hermano Enrique, de siete años de edad.

La noche del 5 al 6 de octubre de 1214 moría en el camino de Burgos a Plasencia, en aldea de Arévalo, el vencedor de la batalla de las Navas, el rey Alfonso VIII de Castilla. Le acompañaban su esposa, la reina Leonor, su hija Berenguela, sus hijos Enrique y Leonor, y los hijos de Berenguela, Fernando y Alfonso. Sus restos mortales fueron trasladados a Burgos, donde recibieron sepultura en el panteón de las Huelgas Reales de Burgos. Unos días después, el 31 de ese mismo mes de octubre, falleció su esposa Leonor.

Acabadas las exequias de Alfonso VIII, fue proclamado rey de Castilla su hijo Enrique, de once años de edad. Al morir sus padres, casi al mismo tiempo, Berenguela se convirtió en tutora del pequeño rey y en la regente y gobernadora del reino.

Berenguela obró con gran prudencia, pero las intrigas de algunos nobles, especialmente, los condes Fernando, Álvaro y Gonzalo, hijos del conde Nuño Pérez de Lara, el último tutor de Alfonso VIII, consiguieron que el ayo designado por Berenguela para guardar al nuevo rey entregara al joven monarca a Álvaro Núñez de Lara.

Con el rey en su poder, Álvaro consiguió que Berenguela le entregase la regencia del reino pero con algunas limitaciones, pues le hizo jurar que sin su consejo no consentiría lo siguiente:

· No daría ni arrebataría ninguna tierra o gobierno a nadie,

· No haría la guerra a los reinos vecinos,

· No impondría ningún tributo en ninguna parte del reino.

· Este traspaso de poderes tuvo lugar en la primavera de 1215.

Pronto Álvaro comenzó a atropellar a los nobles que no eran sus partidarios. Éstos se quejaron a Berenguela, lo que provocó represalias de Álvaro contra la reina, que buscó refugió en el castillo de Autillo, que era del mayordomo real Gonzalo Rodríguez, mientras enviaba a su hijo Fernando junto a su padre a León.

En abril de 1217 Álvaro inició el ataque armado contra los partidarios de Berenguela en Tierra de Campos, llegando incluso a sitiarla en su residencia de Autillo de Campos, mientras dejaba al rey Enrique en Palencia en el palacio episcopal. Aquí, durante un juego infantil, una teja alcanzó al niño rey en la cabeza, que gravemente herido falleció a los pocos días.

Berenguela, al conocer la noticia, hizo venir a su hijo desde Toro. Con sus partidarios se dirigieron a Palencia, abandonada por Álvaro; luego por Dueñas fue a instalarse en Valladolid, desde donde dirigió todas las negociaciones que conducirían a que los concejos la reconocieran como legítima heredera y reina de Castilla, con el ruego de que entregase el reino a su hijo. Esta proclamación de Berenguela y de su hijo Fernando como reina y rey de Castilla tuvo lugar en la plaza del mercado de Valladolid entre el 2 y el 3 de julio de 1217.

Casi treinta años duró esta alianza entre madre e hijo. Fernando será el rey de Castilla y gobernará con plenos poderes, pero el consejo prudente de su madre estará presente en todas las decisiones de Fernando III. Los diplomas se expiden siempre a nombre de Fernando, pero éste consignará en todos ellos que lo hace “con el beneplácito de la reina doña Berenguela”. Entre madre e hijo siempre hubo diálogo y prudencia.

En 1224, Fernando inicia sus conquistas por Andalucía y su madre se queda en Castilla, casi siempre en Burgos, gobernando el reino con prudencia y apoyando las campañas de su hijo. Aconsejó a Fernando en la elección de sus dos esposas y en dialogar con los nobles, consiguiendo el perdón y reconciliación de los hombres alzados. Berenguela contribuyó con su prudencia a que Fernando III sucediera de forma pacífica a su padre en el reino de León.

Berenguela murió el 8 de noviembre de 1246, con merecida fama de mujer y de gobernante prudente y discreta. Sus restos mortales fueron depositados en las Huelgas de Burgos junto a sus padres.

Castillo de Doña Berenguela, Bolaños de Calatrava (Ciudad Real)

Su actual Torre del Homenaje es lo que conservamos de la originaria construcción árabe. Fue conquistado por los cristianos. Perdido tras la batalla de Alarcos y vuelto a recuperar en 1212 definitivamente.

La reina Berenguela lo donó a la Orden de Calatrava, para que defendiera su campo de los continuos ataques musulmanes. La Orden se mantuvo allí hasta 1544, momento en que lo abandonó.

De planta rectangular, estuvo rodeado de un foso que actualmente está recuperado en dos de las cuatro murallas. Tiene dos torres, la del Homenaje y la Torre Prieta, con muros rematados por almenas.

La Torre Prieta es una mole de piedra de forma rectangular, sin almenas, y en la que apenas pueden apreciarse vanos o elementos decorativos. Está compuesta por tres pisos y sus dimensiones son mayores que las de la Torre del Homenaje.

Uno de los aspectos significativos del edificio es su escudo, en el que pueden apreciarse dos partes bien diferenciadas: un castillo de oro, en el que aparece representada la vecindad y una espada que atraviesa el pan, que representa el impuesto que se pagaba a la orden de la que dependía su defensa.

Castillo de Doña Berenguela. Bolaños

Castillo de Doña Berenguela. Bolaños de Calatrava

 


 

Foto de Portada: Dª Berenguela, Reina de Castilla

1850. Óleo sobre lienzo, 224 x 140 cm.

Museo del Prado. No expuesto

En 1847, José de Madrazo, como director del Real Museo, recibió el encargo de Isabel II de realizar una genealogía iconográfica de todos sus antepasados reales.

El proyecto tenía un evidente sentido político de legitimación de los derechos de la Soberana, en un período caracterizado por una incesante lucha contra el poder femenino. Se implicó en la ejecución del encargo a un considerable número de artistas contemporáneos, tanto reconocidos como noveles, pero casi todos asociados al círculo protector de José de Madrazo.

En mayo de 1850 se encarga la pintura a Francisco Prats y Velasco, «haga el retrato de la Reyna de Castilla Doña Berenguela… Pagado».

 


 

BIBLIOGRAFÍA

R. Jiménez de Rada, “De rebus Hispaniae”, y L. de Tuy, “Chronicon mundi”, en A. Schott (ed.), Hispania Illustrata, Frankfurt, 1608, t. II, págs. 25-194 y t. III, págs. 1-116, respect.;

A. Lupián Zapata, Epítome de la vida y muerte de la reina doña Berenguela […], Madrid, Nogués, 1665; M. de Manuel Rodríguez, Memorias para la vida del Santo Rey don Fernando III, Madrid, 1800;

G. Martínez Díez, Fernando III (1217-1252), Burgos, La Olmeda, 1993 (col. Reyes de España).

Real Academia de la Historia

museodelprado.es

http://www.verema.com (Gastronomía)

http://www.turismocastillalamancha.es (Castillo de doña Berenguela)

Imágenes tomadas de Wikipedia

 

 

 

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ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284) Rey de Castilla y León

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284)

Rey de Castilla y León

Alfonso X el Sabio (José Alcoverro) - Biblioteca Nacional

Alfonso X. EL Sabio (1221 – 1284)

(Toledo, 23.XI.1221 – Sevilla, 4.IV.1284. Rey de Castilla y León)

Alfonso X “el Sabio” era hijo del monarca castellano-leonés Fernando III y de su esposa, la princesa alemana Beatriz de Suabia. Alfonso X fue rey de Castilla y de León desde la muerte de su padre en 1252 hasta 1284, año de su muerte.

Su infancia la pasó en tierras gallegas y recibió una sólida formación intelectual, punto de partida de su proyecto cultural. La muerte de su madre, en 1235, dejó una profunda huella en el joven Alfonso. El príncipe combinó la diplomacia con las armas y logró la incorporación del reino taifa de Murcia a la Corona de Castilla. En el año 1245 Cartagena, Lorca y Mula se rindieron definitivamente a los cristianos.

En el año 1249 Alfonso X se casó en Valladolid con Violante de Aragón, hija del rey de Aragón Jaime I “El Conquistador”.

Ya en el Trono, Alfonso X, prosiguiendo la labor de su padre en tierras de Andalucía incorporó a sus dominios la zona suroccidental del Guadalquivir. Tomó la ciudad portuaria de Cádiz, en el año 1262, y la ocupación del antiguo Reino de Niebla, coincidente con buena parte de la actual provincia de Huelva.

En el año 1260, Alfonso X puso en marcha una cruzada hacia las tierras del norte de África. En 1264, tuvo lugar tanto en la Andalucía Bética como en el Reino de Murcia una sublevación de la población mudéjar. Una vez sofocada aquella revuelta, el monarca decretó la expulsión de los mudéjares de las tierras de la Andalucía Bética, en particular de aquellos lugares en donde habían ofrecido una dura resistencia, como fue el caso de la villa de Jerez.

Mudéjar es un término que significa “doméstico”, y se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio reconquistado por los cristianos, aunque en barrios llamados morerías y aljamas bajo control cristiano. Solían ser campesinos o artesanos de origen humilde. Al principio se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres.

Alfonso X propició la Repoblación, fundamentalmente en el valle del Guadalquivir y en el reino de Murcia. Un ejemplo emblemático es la repoblación de la ciudad de Sevilla. Los mudéjares se vieron obligados a salir de Sevilla, debido a la larga resistencia que habían ofrecido. Sus espacios fueron ocupados por los repobladores, procedentes del norte de la Meseta y del valle del Tajo. En el repartimiento de Sevilla se distinguen los “donadíos” de los “heredamientos”.

Los “donadíos” eran premios a los más poderosos y se dividían en mayores y menores. Los mayores eran otorgados a gentes de la familia real, a grandes nobles, a las órdenes militares y a la Iglesia, y los menores, por lo general eran concesiones efectuadas a oficiales de la corte regia.

Un ejemplo ilustrativo de donadío mayor fue el que otorgó Alfonso X a su tío Alfonso de Molina, quien recibió la aldea de Corcubina, que contaba con 30.000 pies de olivar, 120 almarrales de viñas, higueras suficientes para recoger al año 1.000 seras de higos, 150 casas, 12 molinos de aceite y ocho huertas. Por lo demás Alfonso de Molina también fue beneficiado con 30 yugadas de tierra de labor en el lugar sevillano de Torres.

Los “heredamientos” iban dirigidos a los auténticos repobladores de Sevilla y su término. Pero hubo grandes diferencias entre las donaciones otorgadas a los caballeros de linajes, a los caballeros populares y a los simples peones.

Los repartimientos se efectuaron en otros muchos lugares de la Andalucía Bética como: Carmona, Écija, Jerez de la Frontera o El Puerto de Santa María. En tierras murcianas el rey de Aragón, Jaime I, cuando aplastó la revuelta mudéjar, realizó importantes concesiones a caballeros de sus reinos. De Murcia no fueron expulsados los mudéjares.

En el reinado de Alfonso X también hubo una gran actividad repobladora en el norte de la Península Ibérica, donde se crearon en el Norte las villas de Orduña, Tolosa, Segura y Mondragón y en Asturias, Cangas de Tineo, Grado, Lena.

Alfonso X aspiró al título de emperador germánico. Como hijo de una princesa alemana, perteneciente a la familia de los Staufen, presentó su candidatura al título imperial germánico después de que se lo suplicara una embajada que vino a tierras hispanas, en el año 1256, desde la ciudad italiana de Pisa.

Los emisarios pisanos le consideraron a Alfonso X “el más distinguido de todos los reyes que viven”, así como “el más cristiano y más fiel”, a la vez que le indicaban “que descendéis de la sangre de los duques de Suabia, una Casa a la que pertenece el Imperio con derecho y dignidad por decisión de los príncipes y por entrega de los Papas de la Iglesia”.

Alfonso X fue elegido emperador el día 1 de abril del año 1257, “Rey de Romanos y emperador electo”. Pero al mismo tiempo tuvo lugar, de manera sorprendente, la elección imperial de otro candidato al título: el inglés Ricardo de Cornualles.

Alfonso X había sido elegido emperador “por la mayor y más importante parte de los príncipes de Alemania”. A partir de aquel momento se inició una gran disputa entre los dos electos por el Trono imperial germánico.

Alfonso X pidió subsidios extraordinarios para sus aspiraciones imperiales, en las continuas reuniones de Cortes que se celebraron en los reinos de Castilla y León. Pero no encontró apoyo en los pontífices, si siquiera a raíz de la muerte de su rival, el inglés Ricardo de Cornualles, suceso que aconteció en el año 1272. Aquella dura pugna acabó en el año 1273, fecha en la que accedió al título imperial germánico Rodolfo de Habsburgo. El fracaso de Alfonso X en su aspiración al título imperial perjudicó otras facetas en el terreno político y en el económico.

Tampoco tuvo éxito Alfonso X en su intento de incorporar a la Corona de Castilla el territorio del Algarve, al sur de Portugal, el cual finalizó por ser incluido en el vecino reino lusitano.

El reinado de Alfonso X fue fundamental en el ámbito económico. Se pusieron en marcha numerosas ferias y se instituyó, en el año 1273, el “Honrado Concejo de la Mesta”, aunque con anterioridad habían existido Mestas de carácter local o regional.

Es posible, de todos modos, que la institución de la Mesta surgiera no por iniciativa real, sino por solicitud de los propios ganaderos. Se trataba de una institución, proyectada sobre el conjunto de los reinos de Castilla y León, que controlaba la actividad ganadera, en particular la ganadería ovina, la cual efectuaba grandes recorridos, desde el norte hasta el sur de la Península Ibérica, a través de las denominadas cañadas.

De todos modos la vida económica en época de Alfonso X conoció notables reveses plasmados en el alza de los precios y en las devaluaciones monetarias.

Alfonso X pretendía unificar a sus reinos en el ámbito legislativo. Su objetivo fue crear leyes. Elaboró, el Fuero Real, el cual quería introducir el monarca Alfonso X en todas las ciudades y villas de sus reinos, el Espéculo, libro que serviría en adelante de base para la actuación de los jueces, y, sobre todo, las denominadas Siete Partidas, que constituía una imponente compilación doctrinal.

1. La primera Partida se refiere a las fuentes y al derecho de la Iglesia;

2. la segunda trata de los emperadores y los reyes, Derecho Político;

3. la tercera alude al Derecho Procesal;

4. la cuarta trata de los desposorios y casamientos;

5. la quinta de las compras y ventas;

6. la sexta de cuestiones relacionadas con el Derecho Civil;

7. la séptima del Derecho Penal.

Esos textos se inspiraban, esencialmente, en el Derecho Romano, el cual, era “el único cuerpo de doctrina jurídica realmente desarrollado a la altura de las necesidades sociales del momento”.

Por otra parte, Alfonso X consolidó el poder regio. En las Partidas se afirma que “Vicarios de Dios son los Reyes cada uno en su reyno, puestos sobre las gentes para mantenerlas en justicia e en verdad quanto en lo temporal, bien assí como el Emperador en su Imperio”. Se identificaba en aquel tiempo a los reyes y a los emperadores al afirmar que “rex est imperator in regno suo”.

Alfonso X instituyó cargos nuevos como el de almirante, persona a la que se le encomendaba el gobierno de la actividad marinera, y los de los adelantados, que tenían atribuciones judiciales aunque también podían desempeñar funciones de carácter militar.

Alfonso X fortaleció la institución de las Cortes, generalizada para los reinos de Castilla y de León. Convocó Cortes con gran frecuencia, por lo general para solicitar recursos económicos, imprescindibles para mantener su aspiración al imperio.

Pero la faceta más conocida del reinado de Alfonso X está vinculada con el mundo de la cultura. El historiador Robert Sabatino ha afirmado que el principal legado transmitido a la posteridad por Alfonso X fue “su patronato y su contribución personal a todas las ramas del saber y del arte”.

El monarca castellano-leonés abarcaba campos muy variados, como la astrología o la historia. En el terreno de la astrología, se hicieron durante el reinado de Alfonso X numerosas traducciones: el Libro de la ochava esfera, el Libro de las Armellas y el Libro del astrolabio redondo. Esa disciplina interesaba mucho en aquella época porque se partía de la idea de que los astros ejercían una notable influencia en los seres humanos.

Pero al mismo tiempo se llevó a cabo, durante el reinado de Alfonso X, una obra astronómica original. Fue un libro que publicaron dos expertos judíos, Ishaq ben Sid (o Sayyid) y Yehudé ben Mosé, que habían efectuado importantes observaciones en el firmamento de la ciudad de Toledo, entre los años 1263 y 1272. Los mencionados hebreos redactaron una obra que lleva el siguiente título: Tablas astronómicas alfonsíes.

En el ámbito de la Historia el rey impulsó la redacción de la Grande e General Estoria, que no pasaba del siglo I después de Cristo. Pero el trabajo de índole histórica más importante que se efectuó en tiempos de Alfonso X fue la denominada Primera Crónica General de España. Dicha obra, que percibe el término de España como un elemento unitario, ofrece, siguiendo la línea del famoso escritor visigodo Isidoro de Sevilla, varias “Laudes Hispaniae”.

Alfonso X estudia en la Primera Crónica General de España lo acontecido en la península ibérica hasta el reinado del monarca castellano Alfonso VIII, apoyándose para ello en los más significativos cronistas del pasado, como Lucas de Tuy y Jiménez de Rada, no deja de señalar el importante papel ejercido, aparte de los cristianos, tanto por los musulmanes como por los judíos.

Alude a la intervención de las tres religiones en el desarrollo de la Historia de España: “Ca esta nuestra Estoria de las Espannas general la levamos Nos de todos los reyes dellas et de todos los sus fechos que acaescieron en el tiempo pasado, et de todos los que acaescen en el tiempo present en que agora somos, tan bien de moros como de cristianos, et aún de judíos si acaesciese en qué”.

Su obra poética fundamental fueron “las Cantigas”, escritas en lengua gallega, porque la consideró más apropiada para la lírica.

Hay que destacar el decisivo papel que el Rey Sabio dio a la lengua castellana, en la cual se efectuaban las traducciones que se realizaban en la Escuela de Traductores de Toledo. En castellano se elaboraron las obras originales de aquel tiempo. La lengua castellana “fue literariamente normalizada en el siglo XIII”.

La Escuela de traductores de Toledo designa en la historia desde el siglo XIII, a los distintos procesos de traducción e interpretación de textos clásicos greco-latinos, que habían sido vertidos del árabe o del hebreo a la lengua latina sirviéndose del castellano como lengua intermedia o de las emergentes lenguas vulgares, principalmente al castellano.

La conquista en 1085 de Toledo y la tolerancia de los reyes leoneses y castellanos con musulmanes y judíos facilitaron este comercio cultural que permitió el renacimiento filosófico, teológico de España y luego de todo el Occidente cristiano.

En el reinando de Fernando III, rey de Castilla y de León, se compuso el Libro de los Doce Sabios (1237), resumen de sabiduría política y moral clásica pasada por manos «orientales». En la segunda mitad del siglo XIII el rey Alfonso X (rey de Castilla y de León), institucionalizó en cierta manera en Toledo esta «Escuela de traductores», centrada sobre todo en textos astronómicos, médicos y científicos.

Asimismo impulsó Alfonso X el cultivo de la música, de los juegos, en particular del ajedrez, e incluso de las artes plásticas, plasmadas tanto en el estilo gótico de inspiración francesa como en el arte de procedencia islámica.

El Studium Generale, germen de la universidad de Salamanca, instituido en 1218 por Alfonso IX de León, fue la primera institución educativa europea en obtener el título propiamente de Universidad, por la real cédula de Alfonso X el Sabio fechada el 9 de noviembre de 1252, posteriormente ratificada por la licentia ubique docendi de Alejandro IV en el año 1255.​ El rey Alfonso X fundó, en el año 1254, varias cátedras en la Universidad de Salamanca.

Una faceta muy interesante del reinado de Alfonso X fue la relativa a las relaciones con las minorías musulmanas y judías. Hubo una excelente comunicación entre las gentes de las tres religiones, sobre todo, en lo que se refiere al ámbito de la vida intelectual.

Lo peor que le sucedió en sus últimos años a Alfonso X fue la pugna abierta con su segundo hijo, Sancho que reclamaba el Trono castellano-leonés, frente a los derechos de los hijos y herederos de su hermano mayor, Fernando de la Cerda, que había fallecido unos años atrás.

Sancho IV, futuro monarca castellano-leonés, llegó a convocar unas Cortes en la villa de Valladolid, en el año 1282. En dichas Cortes Sancho reivindicó lo que él consideraba sus legítimos derechos al Trono de los reinos de Castilla y León.

Alfonso X murió en la ciudad de Sevilla en el año 1284. No obstante, antes de su fallecimiento, manifestó su voluntad de perdonar a su hijo Sancho, así como a todos aquellos naturales de sus reinos que le habían ofendido por una u otra vía.

Los restos mortales de Alfonso X fueron depositados en Santa María de Sevilla, cerca de los de su padre, Fernando III, y de los de su madre, Beatriz de Suabia.

OBRAS

El Fuero Real, 1252

Lapidario, 1253

Las Cantigas, 1257-1283

Espéculo

Libro de Astronomía, 1272

Primera Crónica General de España, 1276

Grande e General Estoria, 1280

Libro del axedrez, dados et tablas, 1283.

El reinado de Alfonso X conoció asimismo la publicación, por el franciscano fray Juan Gil de Zamora, de una interesante obra titulada Historia naturalis. En ella destacan las diversas referencias al mundo de la medicina, con alusiones frecuentes a médicos de la época griega, como por ejemplo Galeno, pero también a médicos árabes, entre ellos Avicena.

Galeno nacido en Pérgamo en 131 d.C. y estudió medicina en Corinto y Alejandría. Durante cuatro o cinco años, ejerció con gladiadores y adquirió una experiencia práctica sobre los traumatismos profundos. En Roma fue nombrado por Marco Aurelio cirujano del ejército. Se convirtió, después, en médico personal del emperador Cómodo y gozó del favor imperial hasta el fin de su carrera.

Cree que el mejor médico es también filósofo con formación en lógica y biología teórica. También se alzó contra la codicia de sus colegas, cuya vocación estaba motivada por el afán de lucro.

Su tesis sobre la circulación sanguínea gozaría de gran autoridad. Para él, la sangre se forma en el hígado tras la digestión de los alimentos. Las arterias contienen sangre y no aire como pensaba Erasístrato. La sangre arterial, cargada de espíritus vitales, sufre un movimiento rítmico que corresponde al pulso.

Avicena (980-1037 d.C.) fue médico, filósofo y científico musulmán, de nacionalidad persa por nacimiento.​ Escribió cerca de trescientos libros, con predominio de filosofía y medicina.

Destacan El libro de la curación y El canon de medicina, también conocido como Canon de Avicena. Sus discípulos le llamaban el más grande de los médicos, el Maestro por excelencia.

Tuvo una influencia capital, ya que presentó el pensamiento aristotélico ante los pensadores occidentales de la Edad Media. Sus obras se tradujeron al latín en el siglo XII, reforzando la doctrina aristotélica en Occidente aunque fuertemente influida por el pensamiento platónico.

 

ALFONSO DE LA CERDA. EL DESHEREDADO (1271–1333)

Alfonso era hijo del infante Fernando de la Cerda, primogénito de Alfonso X, y de su mujer Blanca de Francia, hija de Luis IX de Francia. Junto con su hermano Fernando se les conoce en la historiografía como “los infantes de la Cerda”.

En noviembre de 1275, Fernando, el primogénito y heredero de Alfonso X, murió en Ciudad Real por lo que se planteaba el problema de la sucesión en el trono castellano. ¿La corona de Castilla debería recaer en el infante Sancho, segundo hijo de Alfonso X, o en Alfonso, hijo mayor del infante muerto?

Desde el punto de vista legal, ambas soluciones eran posibles. Siguiendo las leyes tradicionales, la corona correspondía al infante Sancho, quien para defender sus derechos buscó el apoyo de Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya.

Las Partidas de Alfonso X introdujeron un nuevo sistema sucesorio, llamado de primogenitura y representación, en virtud del cual el nieto, Alfonso, era preferido al tío, Sancho. Pero las Partidas no entrarán en vigor hasta el Ordenamiento de Alcalá de 1348. Poco antes de morir, Fernando de la Cerda nombró tutor de sus hijos al poderoso Juan Núñez de Lara, para que defendiera los derechos al trono de su primogénito.

Alfonso X vaciló en la resolución del problema sucesorio y lo agravó, a punto de provocar un conflicto internacional, ya que Francia y Aragón apoyaban la candidatura de Alfonso de la Cerda.

En las Cortes de Burgos de 1276 salió fortalecida la candidatura de Sancho. En su favor jugó la experiencia política y su capacidad militar, demostrada en la lucha contra los benimerines, así como el fuerte arraigo popular del derecho tradicional y el apoyo que le proporcionaron algunos nobles y concejos.

Durante el reinado de Alfonso XI, nieto de Sancho IV, en concreto en el año 1331, tuvo lugar la definitiva renuncia al Trono castellano-leonés de los infantes de la Cerda, herederos de Fernando, primogénito de Alfonso X el Sabio, quien falleció antes que su padre.


HISTORIA DE LA ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO

Entre los siglos XII y XIII se desarrolló la Escuela de Traductores de Toledo con un grupo de personas que trabajaron juntas y siguieron unos métodos comunes para trasladar a Europa la sabiduría de los antiguos griegos y los árabes.

Las universidades europeas conocían la cultura latina y, aunque se tenía conocimiento de los grandes filósofos griegos, no existían traducciones y se ignoraba el contenido de sus obras.

Los árabes, en su expansión por Bizancio, heredera de la antigua Grecia, tradujeron, estudiaron y conservaron las obras de estos autores. Finalmente las trajeron hasta la Península Ibérica junto con la valiosísima cultura que ellos habían creado.

Toledo fue la primera gran ciudad reconquistada por los cristianos en 1085. En ella existían bibliotecas y sabios, que conocían la cultura que los árabes habían traído de Oriente y de la que ellos mismos habían hecho florecer en la Península Ibérica.

Además en la ciudad había una importante comunidad de doctos hebreos y de intelectuales cristianos europeos. Todos fueron acogidos por el cabildo de su catedral, generando una atmósfera cultural que convierte a Toledo en la mediadora cultural entre Oriente y el Occidente en la época.

La Escuela de Traductores de Toledo tuvo dos periodos separados por una fase de transición. El primero fue el del arzobispo don Raimundo que, en el siglo XII, impulsó la traducción de obras de filosofía y religión del árabe al latín. Gracias a su labor, las universidades europeas iniciaron su despegue cultural.

Se tradujeron libros de Aristóteles comentados por filósofos árabes como Avicena, de autores hispano-judíos como Ibn Gabirol, y se tradujeron el Corán y los Salmos del Antiguo Testamento.

Por otra parte, en esta fase se empieza a recibir la ciencia oriental en Europa, a través de las traducciones de obras que sirvieron de manuales para los universitarios hasta el siglo XVI: el Canon de Avicena y el Arte de Galeno. La astrología, astronomía, y la aritmética se enriquecen igualmente al ser traducidas al latín las obras de Al-Razi, Ptolomeo o Al- Juwarizmi.

En el siglo XIII, con el rey Alfonso X, comienzan las traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemáticas. La recepción de un caudal de conocimientos tan enorme fructifica en la composición, a instancias del rey, de obras originales como el Libro de las Tablas Alfonsíes. Se tradujeron tratados de Azarquiel, de Ptolomeo y de Abu Ali al-Haitam, pero también obras recreativas como los Libros del ajedrez, dados y tablas y recopilaciones de cuentos para la literatura occidental como Calila e Dimna y Sendebar.

En esta segunda fase las traducciones ya no se hacen al latín, sino al castellano, desarrollándose el idioma para abordar temas científicos que hasta entonces sólo habían sido tratados en latín.

Los métodos de traducción evolucionaron con el tiempo. En un primer momento, un judío o cristiano conocedor del árabe traducía la obra original al castellano de forma oral ante un experto conocedor del latín que, a continuación, iba redactando en esta lengua lo que escuchaba. Más tarde, en la época de Alfonso X, los libros fueron traducidos por un único traductor conocedor de varias lenguas, cuyo trabajo era revisado al final por un enmendador.

Alfonso X, impulsor de la Escuela de Traductores de Toledo, fue un monarca polifacético interesado por multitud de disciplinas de la época: las ciencias, la historia, el derecho, la literatura, etc. Su labor consistió en dirigir y seleccionar las obras y a los traductores, revisar su trabajo e impulsar la composición de nuevos tratados. Se rodeó de sabios musulmanes y judíos, fue mecenas de eruditos y trovadores y a él se debe, en gran parte, el florecimiento de la cultura en esta época.

Meritoria fue también la tarea una larga lista de traductores como: Gerardo de Cremona, Domingo Gundisalvo, Abraham Alfaquí y otros muchos que, con sus conocimientos lingüísticos y su formación científica, asentaron en Europa las claves de un posterior desarrollo científico e intelectual.


BIBLIOGRAFÍA

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C. Estepa, “La política imperial de Alfonso X: Esbozo de una posible ideología política alfonsina”, en Homenaje a Marcelo Vigil Pascual, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1989.

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J. O’Callaghan, El Rey Sabio. El reinado de Alfonso X de Castilla, trad. española, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1996;

M. Rodríguez Llopís (coord.), Alfonso X. Aportaciones de un rey castellano a la construcción de Europa, Murcia, Editora Regional de Murcia, 1997;

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Real Academia de la Historia

uclm.es

FOTO:

https://patrimonioypaisaje.madrid.es/

Las obras de la Biblioteca y Museo Arqueológico Nacionales, se iniciaron en 1866 por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón y fueron continuadas en 1885 por el cántabro Antonio Ruiz de Salces.

En 1891, la Real Academia de Bellas Artes convocó un concurso público entre escultores españoles, en el que se fijaban los temas y las dimensiones de todas las obras que debían ornamentarlos.

Este concurso, como todos los de la época, solicitaba a los artistas de los bocetos escogidos que realizasen una réplica en yeso a tamaño natural, que se juzgaba al ser observada en su destino antes de ser premiada y tallada de forma definitiva.

José Alcoverro Amorós (1835–1910) fue el artista ganador para la escultura de Alfonso X El Sabio, así como la de San Isidoro con la que hace pareja flanqueando la escalinata de la entrada a la Biblioteca Nacional, y la de Alonso Berruguete que se halla en el Museo Arqueológico.

Este escultor tarraconense, afincado en Madrid, era discípulo de José Piquer y autor de las estatuas del Padre Piquer, en la plaza de las Descalzas, y de Agustín Argüelles, antes situada en la calle de la Princesa, en el barrio que lleva su nombre, y ubicada ahora en pintor Rosales.

Es una estatua sedente del rey, sobre un asiento medieval, con gran monumentalidad y fuerza expresiva, a sugerencia de la Academia, que prefirió esa posición en lugar del pedestal arquitectónico que había propuesto el autor.

Se labró en mármol blanco italiano, respetando las medidas que había dictado la Academia. Por la escultura de Alfonso X, Alcoverro cobró 17.500 pesetas.

La escultura de Argüelles (1902) se trasladó a la Plaza del Marqués de Cerralbo, en el encuentro de la calle Ferraz con el Paseo del Pintor Rosales en 2011.

Ahora la escultura está en las inmediaciones del Templo de Debod. En 1968, el Speos de Abu Simbel fue reubicado en una colina artificial, construida en terrenos próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser, para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de Asuán, por el embalse formado por las aguas del río Nilo.

El gobierno egipcio, en agradecimiento por la colaboración internacional, le regaló a la ciudad de Madrid y fue transportado y reconstruido piedra a piedra y abierto al público en su actual ubicación en 1972. La reconstrucción ha mantenido la orientación de su lugar de origen de este a oeste.

Escultura de Alfonso X, 1892, escalinatas de la Biblioteca Nacional, Madrid

Escultor: ALCOBERRO Y AMORÓS, José

Alfonso X El Sabio

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