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Palacio de Versalles

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Palacio de Versalles

Luis XIV

PALACIO DE VERSALLES – LUIS XIV

El punto culminante de la arquitectura palaciega europea se plasma en Versalles por su perfecta escenificación del poder absoluto.

Versalles es un todo unitario: palacio, espacio urbano y jardines, en el que cada una de las partes se complementa con el resto. El palacio es el núcleo central, elemento difusor y receptor.

El palacio está ubicado en el municipio de Versalles, cerca de París, y su construcción fue ordenada por el rey Luis XIV, aunque Luis XIII mandó edificar allí un pabellón de caza con un jardín.

Luis XIV vivía en París, en el Palacio del Louvre, en las Tullerías. También pasó una temporada en Fontainebleau, pero en ninguno de ellos se sentía cómodo.

Luis XIV dejó París y decidió construir Versalles como una pequeña ciudad palaciega alejada de los problemas que tendría varias etapas constructivas:

1. 1661-1668. Sería un palacete de caza al que se añadieron dos alas laterales que, al cerrarse, conformaron la plaza de armas. Son fachadas de ladrillo y unifica la cubierta usando también la pizarra y las mansardas.

2. 1668-1678. Luis XIV pretende trasladar definitivamente la corte a Versalles. Se añaden las dos alas laterales para dar prioridad visual al jardín, realizado por André Le Nôtre.

La fachada al jardín sigue el modelo italiano. Un primer piso de sillares almohadillados. Un piso noble con columnas y pilastras y un tercer piso rematado por esculturas.

3. 1678-1692. En esta ampliación, realizada por Mansart, se construyó la capilla real en el Ala Norte del Palacio, con la Tribuna Real en el piso principal, desde donde el rey y su familia asistían a la misa.

En 1651 el rey efectuó su primera visita a Versalles y le pareció el lugar ideal para vivir. En 1660 Luis XIV llevó a Versalles a su esposa, la reina María Teresa.

Luis Le Vau, el arquitecto del Palacio de Vaux-le-Vicomte, fue el encargado de reconstruir las dependencias y André Le Nôtre creó el invernadero y el zoológico.

En esa época, Versalles no era más que una residencia de placer en cuyos jardines se celebraban las fiestas. El Louvre era oficialmente el palacio real. En una carta, Colbert se lamentaba del abandono en que Luis XIV tenía al Louvre.

Entre 1664 y 1666 Luis XIV tomó la decisión de reformar Versalles para poder pasar allí muchos días con su Consejo y decidió conservar el palacio edificado por Luis XIII.

Le Vau triplicó la superficie del palacio, que fue decorado con mucho lujo retomando el tema del Sol, omnipresente en Versalles. Los jardines fueron ampliados y adornados con esculturas.

En 1667 se excavó el estanque del Gran canal y Le Nôtre se hizo cargo de los jardines y las viviendas exteriores.

En 1668 se celebró la décima fiesta con el nombre de «Gran Divertimiento Real de Versalles«. Durante las fiestas de 1664 y 1668, los cortesanos se quejaron de la incomodidad del pequeño palacio porque no encontraron un lugar en el que dormir.

Entre 1668 y 1670 Le Vau empezó la edificación. Las nuevas construcciones triplicaron la superficie del palacio. El palacio de Luis XIII permaneció igual frente al burgo, pero el jardín quedó oculto tras las nuevas edificaciones.

Se distinguieron, el «Palacio Viejo» de Luis XIII y el «Palacio Nuevo» de Luis XIV, construido por su hijo. El «Palacio Nuevo» era un edificio hecho en piedra.

Fuente de Leto

Fuente de Leto

En la fachada oeste se construyó una gran terraza que unía el pabellón del rey (al norte) con el de la reina (al sur). Todo ello a semejanza del palacio de Chambord.

Le Vau se inspiró en los modelos italianos, pero los volúmenes, las proporciones y la ornamentación fueron obra del espíritu francés.

En el primer piso se pusieron columnas jónicas, hornacinas y altas ventanas rectangulares (diseñadas por Mansart en 1669). Se decoró con esculturas en las hornacinas y bajorrelieves rectangulares sobre las ventanas (desaparecidos en 1679).

En el segundo piso, o ático, la decoración fue en estilo corintio y se coronó con una balaustrada.

En 1670 se construyó el Trianón de porcelana. Durante ese período, los cortesanos hicieron edificar sus hotelitos cercanos a la residencia preferida del rey.

Los palacios del Louvre y de las Tullerías ya tenían la impronta de sus antecesores. La creación de Versalles respondía a un deseo político y económico de Luis XIV.

Centralizando la administración, el rey quería agrupar, en torno a él, a los ministros y sus servicios. Su majestad tenía intención de fijar su residencia en Versalles. Mansart tuvo que diseñar los proyectos para la instalación de las grandes dimensiones de la Corte.

Entre 1678 y 1684, se levantó sobre la antigua terraza del palacio nuevo la Galería de los Espejos, símbolo del poder del monarca absoluto. La decoración fue confiada al equipo de Charles Le Brun.

Luis XIV apreciaba las galerías del Louvre y de Fontainebleau, por las que se podía pasar y comunicarse con los otros departamentos y con sus valiosas decoraciones.

El rey había hecho instalar la Galería de Apolo en el Louvre y en el palacio que había hecho edificar en Clagny para Madame de Montespan, la galería Mansart deslumbraría a todos los visitantes.

En Versalles, Mansart construyó la Galería de los Espejos. La Gran galería tenía 73 m de largo, ocupando toda la fachada oeste del «Palacio Nuevo», y servía de comunicación entre los departamentos del rey y de la reina.

En 1678 se empezó la construcción del ala sur destinada a alojar a los cortesanos. Mansart proyectó la construcción de dos inmensos edificios que encuadrarían el palacio de Le Vau por el norte y por el sur y por detrás de éste.

En 1679, la Galería de los Espejos, el Salón de la Guerra y de la Paz reemplazaron la terraza y los gabinetes del rey y de la reina.

1682 Luis XIV no esperó a la finalización de las obras y el 6 de mayo el rey se instaló definitivamente en Versalles, que se convirtió, en la residencia oficial del rey de Francia.

El rey se instaló en una residencia en la que sólo faltaban los trabajos de decoración. La Galería de los Espejos estaba llena de andamios y para atravesarla era necesario utilizar un pasaje entre las vigas.

Versalles fue el símbolo del poderío de Luis XIV, lugar en el que se instaló definitivamente a los 44 años.

Uno de los grandes problemas de Versalles fue el alojamiento de los cortesanos. Luis XIV transformó una nobleza belicosa y rebelde en un grupo de corte mantenido por el Estado que no causaría problemas.

El rey estableció unas reglas de protocolo que transformaron todos sus actos, en un ceremonial casi sagrado.

En el acto de levantarse o acostarse del rey, los favoritos tenían el honor de rodear al monarca por detrás de la balaustrada y prestarle ayuda cuando se vestía.

Todos los actos de la vida estaban regulados. Los nacimientos de los príncipes sucedían en acto público, lo que evitaba cualquier duda sobre su legitimidad.

Luis XIV instituyó los «Días para Departir». Tres veces por semana, de las 19 a 22 horas, los cortesanos eran admitidos en el «Gran Departamento«. En diferentes salones había mesas con manjares, otros con mesas de juego y otros para escuchar música o bailar. El rey se paseaba por ellos sin que los señores y las damas tuvieran que dejarlo todo para saludarle.

Este gran honor era envidiado por aquellos que no eran admitidos. Luis XIV se reservó, no obstante, unos pequeños departamentos para llevar una vida más íntima con sus allegados, como los compañeros de caza a los que invitaba regularmente a comer.

Versalles fue el testimonio del poder de Francia y de Luis XIV. El jardín es racionalista y clasicista. El paisajismo induce a pasear entre esculturas y fuentes, que ensalzan la monarquía absoluta.

El palacio se articula con una planta en forma de U. En el centro se abre el patio central y se disponen las principales dependencias, integrando el viejo castillo de Luis XIII.

Los Jardines de Versalles fueron diseñados por André Le Nôtre. Parterres geométricos y zonas boscosas, que incluyen pequeñas arquitecturas y grupos escultóricos, creando esquemas racionales con un modelo de jardín que se extiende.

El conjunto del palacio y parque de Versalles, incluyendo el Gran Trianón y el Pequeño Trianón, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

El acceso se estructura en un tridente en una plaza de armas como en la Plaza del Popolo de Roma. El eje de los jardines continuaba la línea de avenida central del tridente. El espacio se ordena a partir de ese eje longitudinal.

conjunto del palacio y parque de Versalles

conjunto del palacio y parque de Versalles

Versalles-Plano_Jean_Delagrive

Versalles – Plano Jean Delagrive

VERSALLES, REDESCUBIERTO

Luis XIV (5 de septiembre de 1638 – 1 de septiembre de 1715) se dirigió a Versalles, en 1664, donde existía un palacio de caza creado por su padre Luis XIII.

Luis XIV quiere manifestar su poder y proveer de placer en las fiestas de Versalles, donde se disfrutan los banquetes, fuegos artificiales y obras de teatro de Molière.

El primer parque de Versalles estaba formado por 39 fuentes y 330 animales, que formaban un espectacular bestiario. Cada fuente representa una fábula. Actualmente se utilizan los establos reales para restaurar las esculturas de los jardines.

Fuente dedicada a Francia como vencedora de España y el Sacro Imperio

Fuente dedicada a Francia como vencedora de España y el Sacro Imperio


Entre 1673-75 se construyó el laberinto que era intrigante, barroco y elegante.

Lo más destacado de los jardines era la Gruta de Tetis.

En el canto XVI de La Ilíada, el mito Homérico dice que los dioses y todas las criaturas se originaron en la corriente de Océano y Tetis, que fue la madre de todos sus hijos.

Océano es el primogénito de los Titanes, hijo de Urano y Gea y forma pareja con su hermana la Titánide Tetis, que representa la fecundidad femenina del mar.

Océano es la personificación del agua que rodea el mundo de Este a Oeste y de Norte a Sur, según la concepción helenística, anterior a los dioses Olímpicos.

El aspecto de la gruta se ha recreado en la actualidad de forma virtual encajando las esculturas. Luis XIV es ensalzado en la figura de Apolo, dios de la Luz, identificado con el dios del Sol.

El conjunto escultórico de Apolo es de mármol de carrara. La cabeza de Apolo se hacía coincidir con el disco Solar, a modo de halo divino.

Versalles - Apolo

Versalles – Apolo

Esta gruta era mostrada con orgullo a los invitados. En este mundo Luis XIV era el señor absoluto. El rumor del agua y la recreación de los cantos de los pájaros convertían esta gruta en un entorno mágico.

En la gruta el rey celebraba banquetes y conciertos y recibía a los embajadores, identificándose con Apolo. Versalles es el palacio del rey sol, de Apolo.

En 1668 Versalles era una residencia real más. Es una mansión con una explanada ovalada construida por Le Vau. Pero 10 años después su gran cambio la convierte en el primer palacio de occidente.

El proyecto de Versalles fue un caos desde el principio, porque se mantuvo el edificio de Luis XIII. Actualmente se ha encontrado una base estructural que refuerza la teoría de la existencia de un pasaje cubierto para carruajes.

Los únicos dibujos de la fachada completa con la ampliación de Le Vau están en el Museo de Suecia. Los nuevos edificios encargados por Luis XIV envuelven el viejo castillo de su padre.

En 1669 se anuncia una ampliación de Versalles para alojar a los cortesanos. Luis XIV quiere un suntuoso proyecto imperecedero que integre el castillo de Luis XIII entre el patio de armas y la fachada de los jardines.

La unión de ambos edificios es perceptible en el ático, donde quedan molduras, frisos y ventanas separadas 3,33 metros y las pilastras también separada entre ellas 3,33 metros. Por lo que el viejo castillo de Luis XIII marca el módulo y las normas para que el nuevo edificio amplíe su estructura.

Francia se convierte durante el reinado de Luis XIV en la primera potencia europea y Versalles debe servir a su esplendor político.

El caos de las obras era algo cotidiano. Se mandó construir la Escalera de los Embajadores para impresionar a los mandatarios europeos, pero fue demolida durante el reinado de Luis XV.

Versalles - 1752 maqueta de la Escalera de los embajadores o Gran Peldaño del Rey

1752 maqueta de la Escalera de los embajadores o Gran Peldaño del Rey

Su impacto fue tan grande que se hizo una réplica en Alemania. El rey Luis II de Baviera la copió porque era un gran admirador de Luis XIV y de Versalles.

La escalera de los Embajadores y la Galería de los espejos son lo más destacado e impactante de Versalles, donde el poder se plasmó en piedra.

En 1678 se construyó la Galería de los espejos con 73 metros de longitud y 357 espejos para deslumbrar a cortesanos y visitantes.

Versalles - galeria de los espejos

Galería de los espejos

El techo de la Galería de los espejos se decidió decorar con escenas mitológicas con Apolo y Hércules. Pero el rey cambió de opinión y decidió que plasmaran sus proezas y triunfos militares:

  • · La unión del Atlántico y el Mediterráneo
  • · La guerra contra Holanda
  • · El asedio de Gante, etc.

Versalles - salón de los espejos techo

Luis XIV aparece en la bóveda rememorando a Zeus, dios supremo del Olimpo, montado sobre un águila, con los rayos en la mano derecha y el escudo de Atenea con la cabeza de Medusa en la izquierda.

Versalles - galeria de los espejos Luis XIV como Zeus detalle general

Versalles – galería de los espejos Luis XIV como Zeus detalle general

Cuando decidió que Versalles se convirtiera en la Corte, 36.000 hombres trabajaban allí, ya que debía alojar a la familia real, a los ministros y a los cortesanos.

En mayo de 1682 se traslada la Corte a un palacio en obras y sin acabar. Era una ciudad en miniatura. Para alojarse en Versalles había que pertenecer a la familia real o tener un importante cargo.

detalle - galeria de los espejos Luis XIV como Zeus

detalle – galería de los espejos Luis XIV como Zeus

Desde la entrada principal se accede por la escalera a la planta superior. Las vistas a los jardines eran un privilegio exclusivo para la realeza, frente a los cortesanos.

La familia real se alojaba en la zona central del palacio. Incluso una duquesa se desplazaba en un palanquín por el palacio, silla para llevar en ellas a las personas importantes.

Los cortesanos de diferentes rangos ocupaban el ala superior en habitaciones pequeñas. Los cortesanos de clase inferior no disponían de vistas, que eran privilegio de los más destacados.

Las 5 salas de los baños en la planta baja se crearon con mármoles de primera calidad y bronce dorado, pero desgraciadamente no se conservan.

Versalles - sala de baños

Sólo se conserva la gran bañera, de 3 metros de diámetro, que podía ser utilizada por varias personas y está realizada en mármol de Flandes. El baño se concibe como lugar de relax y placer.

Versalles - bañera de marmol de Flandes

Los emperadores romanos vivían en suntuosos palacios de mármol y Luis XIV quiere emularlos con estancias con bellísimos mármoles. Estos mármoles se fueron retirando de forma gradual y en la actualidad no queda nada de su antiguo esplendor.

Luis XIV quería fuentes en sus jardines, porque son un placer para la vista y un alarde de poder. Pero el agua escaseaba y el rey mandó construir acueductos:

  • En 1681, en la orilla izquierda del Sena se construyó un artilugio con 14 ruedas que bombea el agua a un acueducto, pero resultó insuficiente, porque aportaba la mitad del caudal necesario.
  • Entonces el rey mandó construir un acueducto enorme para traer agua de un río a 80 Km. de distancia, que tuvo que desecharse por su complicación.
  • Finalmente, sus ingenieros construyeron 35 kilómetros de conductos que aprovechan la pendiente del terreno y la gravedad para transportar el agua. Actualmente siguen en funcionamiento.
  • El objetivo de Versalles era resplandecer sin importar el coste económico, ni humano.

En 1701 el rey cumplió 63 años y se convirtió en el actor principal de un espectáculo diario de protocolo en su habitación privada. Fue su dormitorio número 13 en el palacio

En 1710 se consagra, la 5 y definitiva capilla de Versalles, que es una obra maestra, pero rompe la simetría del conjunto. Parece inspirarse en la Santa Capilla de París mandada construir en el siglo XIII por el rey San Luis de Francia.

1675 Rapto de Proserpina en el bosquete de la Columnata - Francois Girardon

1675 Rapto de Proserpina en el bosquete de la Columnata – Francois Girardon

 

Versalles - Capilla de Versalles. Exterior

Capilla de Versalles. Exterior

 

La capilla demuestra el carácter cristiano del monarca en la última etapa de su vida, que desea dejar un legado dinástico y un destino divino. Este edificio es su testamento espiritual y fue la edificación más cara de Versalles.

Versalles - Capilla de Versalles. Interior

Capilla de Versalles. Interior

En el verano de1715 el rey sufrió un gran dolor en la pierna que provocará una gangrena que le provocará la muerte el domingo 1 de septiembre de 1715, a punto de cumplir 77 años.

Versalles fue un suntuoso palacio que sirvió a sus fines políticos y con un esplendor imperecedero, a pesar de haber perdido gran parte de su suntuosidad interior.

1710 - La Capilla Real

1710 – La Capilla Real

DOCUMENTACIÓN

Órdenes y espacio: sistemas de expresión de la arquitectura moderna (siglos XV-XVIII). Consuelo Gómez y Ester Alegre. 2017

Resumen del documental “Versalles redescubierto, el palacio desaparecido”.

maitearte.wordpress.com

Descargar el pdf o leer en línea aquí


Apolo, Dios de la Luz

APOLO, DIOS DE LA LUZ

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Apolo es hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de Ártemis, perteneciendo a la Segunda generación de dioses Olímpicos.

En latín el dios es llamado Febo, sin el aditamento de Apolo.

Cuando Leto estaba encinta de los divinos gemelos, la celosa Hera prohibió que en cualquier lugar de la tierra le fuese ofrecido un asilo para poder dar a luz.

Leto anduvo errante, sin poder detenerse jamás, hasta que finalmente Ortigia, que hasta entonces había sido una isla flotante y estéril y que no temía la cólera de Hera, consintió en acogerla y cambió su denominación por Delos, la Brillante, porque en ella nació Apolo, el dios de la Luz.

Otra leyenda dice que Bóreas, por orden de Zeus, condujo a la joven a Posidón, quien levantando las olas del mar creó una bóveda líquida encima de la isla para que Leto pudiese dar a luz.

Los dolores de parto le duraron a Leto 9 días y 9 noches.

Todas las diosas acudieron a ayudar a Leto, salvo Hera y su hija Ilitía, la diosa de los alumbramientos que se había quedado en el Olimpo y su ausencia impedía el parto.

Finalmente, las demás diosas enviaron a Iris como mensajera, prometiendo a Ilitía un collar de oro y ámbar. Este regalo la decidió a acudir en ayuda de Leto para que nacieran los divinos gemelos.

En el momento del nacimiento de Apolo, unos cisnes sagrados volaron sobre la isla, dando 7 vueltas a su alrededor, pues era el séptimo día del mes.

Inmediatamente, Zeus envió regalos a su hijo: una mitra de oro, una lira y un carro tirado por cisnes.

Después le ordenó que fuese a Delfos en verano, en medio de fiestas y cantos, festejando su llegada la Naturaleza. Las cigarras y los ruiseñores cantaban en su honor y las fuentes fueron más cristalinas.

En Delfos mató con sus flechas al dragón Pitón, que protegía el oráculo de Temis, que provocaba graves desmanes.

Al igual que su hermana Ártemis, con su arco y sus flechas, podía enviar una muerte rápida y dulce.

Después se apoderó del Oráculo y consagró un trípode en el santuario. El trípode es un símbolo de Apolo y sentada sobre él, la Pitia, pronuncia sus oráculos.

Era un dios muy hermoso, alto y con largos bucles negros de reflejos azulados, como los pétalos del pensamiento.

Apolo era un dios bellísimo que tuvo numerosos amores con Ninfas y mortales.

 

APOLO Y DAFNE

Apolo amó a la ninfa Dafne, hija del dios-río Peneo.

El rencor de Eros le había inspirado esta pasión, irritado por las mofas de Apolo, que se burlaba de él por utilizar el arco, que era el instrumento por excelencia de Apolo.

La ninfa Dafne no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas. Apolo la persiguió y cuando estaba a punto de alcanzarla dirigió una plegaria que le permitiese escapar.

Su padre la transformó en laurel, árbol consagrado a Apolo.


BERNINI, APOLO Y DAFNE.

(1622-25) mármol de Carrara 243 cm. Galería Borghese.

Fue el dios que personificó la juventud y la belleza masculina. El de la luz, identificándose con el Sol.

Eros, enojado con Apolo porque se había mofado de él por el uso del arco, le inspiró un apasionado amor hacia la ninfa Dafne.

Dafne no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas. Pero Apolo la perseguía y cuando estaba a punto de ser alcanzada por él, suplicó una plegaria que fue escuchada transformándose en laurel (en griego árbol sagrado de Apolo).

El conjunto escultórico de Gian Lorenzo Bernini de la Galería Borghese, muestra este momento, como si fuese una instantánea fotográfica.

El árbol de Apolo era el laurel, cuyas hojas masticaba su sacerdotisa en sus trances proféticos. Apolo se manifestaba a través de ella en el Oráculo de Delfos, lugar que tuvo gran trascendencia en el mundo helénico.

Gian Lorenzo Bernini creó para el cardenal Scipione Borghese una obra maestra sin precedentes que representa la metamorfosis en laurel de Dafne, perseguida por Apolo, dios de la luz.

La obra de mármol, iniciada por Bernini a los 24 años, entre 1622 y 1625, estaba situada en la misma habitación de la Villa que ahora, pero originalmente estaba sobre una base baja y estrecha, apoyada contra la pared hacia la escalera.

Apolo corre y la ninfa inicia su metamorfosis: la corteza envuelve gran parte del cuerpo, pero la mano de Apolo, según los versos de Ovidio, debajo de la madera oye el latido del corazón. Así que la escena se cierra, Dafne se ha convertido en un laurel para escapar del dios.

La presencia de esta fábula mitológica en la casa del cardenal tiene una justificación moral compuesta en latín por el cardenal Barberini (futuro Papa Urbano VIII) y grabada en la base, que dice quién ama las fugaces diversiones al final encontrará hojas y bayas en su mano.

En 1785 Marcantonio IV Borghese colocó la obra en el centro de la sala, Vincenzo Pacetti diseñó la base actual con las piezas originales y añadiendo el águila Borghese, esculpido por Lorenzo Cardelli.

Apolo era un dios muy hermoso que tuvo numerosos amores con Ninfas y con mortales.

Eros, enojado con Apolo porque se había mofado de él por el uso del arco, le inspiró un apasionado amor hacia la ninfa Dafne.

 

Apolo y Dafne – Bernini – Sala III – Villa Borghese – Viaje a Roma 2017

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - Apolo y Dafne - Bernini - Sala III Apolo y Dafne

Dafne no correspondió a sus deseos y huyó a las montañas. Pero como Apolo la perseguía, cuando estaba a punto de ser alcanzada por él, suplicó una plegaria que fue escuchada transformándose en laurel (en griego árbol sagrado de Apolo). El conjunto escultórico de Bernini, que se encuentra en la Galería Borghese de Roma, muestra este momento.

El árbol de Apolo era el laurel, cuyas hojas masticaba su sacerdotisa en sus trances proféticos. Apolo se manifestaba a través de ella en el Oráculo de Delfos, lugar que tuvo gran trascendencia en el mundo helénico.

APOLO Y MARSIAS

Es un dios benévolo, pero también puede ser terrible como cuando el sátiro Marsias le desafió con la flauta y Apolo le venció y mandó desollarle después de colgarle de un pino.

Atenea inventó la doble flauta (aulós), pero al ver en un arroyo como se deformaban sus mejillas cuando tocaba el instrumento, le arrojó lejos de sí y lo recogió Marsias, que se convirtió en un gran flautista, recordemos el conjunto escultórico del siglo V a.C. Atenea y Marsias, de Mirón, que recoge este suceso.

Sileno es un nombre genérico que se da a los sátiros llegados a la vejez. Los sátiros son genios de la naturaleza que forman parte del cortejo de Dionisos, bebiendo, bailando y persiguiendo a las ménades y a las ninfas.

Los sátiros suelen representarse con torso de hombre y los miembros inferiores de macho cabrío, una larga cola semejante a la de los caballos y un miembro viril perpetuamente erecto. Con el tiempo los miembros inferiores también se convierten en humanos y sólo queda la cola como testimonio de su forma.

Marsias creía que la música de su flauta era la más bella del mundo y desafió al dios Apolo a producir con su lira otra comparable. Apolo aceptó el reto con la condición de que el vencedor tuviera libertad para tratar al vencido a su antojo.

Apolo desafió a Marsias a tocar el instrumento en posición invertida, como lo hacia él con la lira. Marsias fue vencido y mandó colgarle de un pino y desollarle. Después Apolo se arrepintió y rompió la lira. Según otras versiones transformó a Marsias en un río.

Es un tema muy tratado en el arte. José de Ribera, el españoleto, le trabajó magistralmente.

Apolo y Marsias

1760 – 1770. Pasta tierna, 32 x 21 cm.

En 1759, Carlos III de Borbón heredó la corona de España por la muerte de su hermano Fernando VI.

Al trasladarse a Madrid los monarcas trajeron consigo la fábrica de porcelana de Capodimonte, fundada en 1743, y quedó instalada en los jardines del Buen Retiro.

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APOLO Y MARSIAS. MUSEO DEL PRADO

 

Desde 1760 a 1770 se llevaron a cabo obras extraordinarias en las salas de los palacios de Aranjuez en estilo chinesco y Madrid. Además de una serie magnífica de jarrones y figuras.

A esta primera etapa pertenece el grupo mitológico Apolo y Marsias. Realizado en pasta tierna con esmalte blanco cremoso.

Marsias, atado con cuerdas a un árbol del cual pende la flauta, grita de dolor, mientras Apolo, sentado en una roca sobre el manto, con la lira a sus pies, empieza a arrancarle la piel con un cuchillo.

Faltan los dedos de la mano izquierda de Marsias y parte de la barba. Corresponde a la primera época de fabricación (1760-1770).

APOLO Y ASCLEPIO

Asclepio, el Esculapio romano, a quien el centauro Quirón le enseñó el arte de la Medicina, es también hijo de Apolo.

Píndaro nos cuenta que Apolo había amado a Corónide, hija del rey tesalio Flegias, a la que hizo concebir un hijo. Pero durante el embarazo, ella cedió al amor con un mortal y Apolo mató a la mujer infiel. En el momento en que la madre de Asclepio, era colocada sobre la pira funeraria, Apolo arrancó de su seno al niño, vivo aún. Según esta tradición así fue el nacimiento de Asclepio.

Asclepio fue confiado por su padre al sabio centauro Quirón, quien le enseño Medicina. Muy pronto adquirió gran habilidad en este arte, hasta el extremo de descubrir la manera de resucitar a los muertos.

Había recibido de Atenea la sangre vertida de las venas de la Gorgona. Las del lado izquierdo vertían un veneno violento, pero la del lado derecho era salutífera y Asclepio sabía utilizarla para devolver la vida a los muertos. El número de personas que resucitó era considerable y Zeus, temiendo que Asclepio desbaratase el orden del mundo, le fulminó con un rayo y fue convertido en constelación.

El arte de la Medicina era practicado por los Asclepíadas o descendientes de Asclepio. El más célebre fue Hipócrates, cuya familia descendía del dios.

Los atributos más comunes de Asclepio son unas serpientes enrolladas en un bastón.

 

APOLO – HIACINTO

Apolo también amó a un joven de gran belleza, Hiacinto.

Un día en el que los dos estaban lanzando el disco, el celoso viento le desvió y mató a Hiacinto en el acto.

Según algunos autores el responsable de la tragedia fue Céfiro, rival de Apolo en sus amores por Hiacinto, quien habría desviado el disco para vengarse de ambos.

Otras veces este acto se atribuye a Bóreas, también enamorado del hermoso Hiacinto.

Bóreas, es el dios del frío viento invernal, y se representaba como un hombre barbado con túnica y alas.

Apolo, consternado, inmortalizó el nombre de su amigo transformando la sangre que había brotado de su herida en una nueva flor, el Jacinto.

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APOLO – HIACINTO. PALACIO DE VERSALLES

APOLO SAURÓCTONO

Praxíteles, en el siglo IV a.C., hizo una escultura de Apolo sauróctono en bronce, como un pastor efebo que se dispone a coger una lagartija que trepa por un árbol.

El original se perdió y la conocemos gracias a copias hechas en época romana, muy habitual con las esculturas de la Grecia clásica.

Varias de estas copias forman parte de colecciones de arte antiguo en el museo del Louvre, París, o en los Museos Vaticanos, Roma.

APOLO SAURÓCTONO. TALLER ROMANO

Praxíteles marca la curva praxiteliana en la escultura, al igual que en el Hermes con el niño Dionisos.

La curva de Apolo y el tronco sirven de soporte a escultura.

 

ATRIBUTOS

Apolo personifica la juventud y la belleza masculina. Es el dios de la fuerza física y de la Luz, identificándose con el Sol.

Es el patrón de la poesía y de la música, tocando la lira en su corte del Monte Parnaso, rodeado de las 9 Musas.

15-Fuente de Apolo, Madrid

FUENTE DE APOLO, MADRID

Apolo habitaba en el Parnaso o en Delfos y fue equiparado al Sol como Apolo Helios, guiando su carro solar.

El dios ocupa un lugar destacado en la propaganda política de Luis XIV, el Rey Sol, en Versalles.

Sus atributos son el arco y las flechas, siendo capaz de enviar desde muy lejos, al igual que su hermana Ártemis, una muerte rápida y dulce.

Fue benefactor de la música y la poesía, artes que elevan el espíritu de dioses y humanos, y su atributo es la lira.

En el Renacimiento Rafael le sitúa en el Parnaso rodeado de las Musas como emblema de la armonía.

Apolo encarna el orden en contraposición a Dionisos.

Es frecuente representar al dios de la Luz con la cabeza envuelta en un halo luminoso.

APOLO DEL BELVEDERE, MUSEOS VATICANOS

La estatua formaba parte de la colección que el cardenal Giuliano della Rovere tenía en su palacio en Santi Apostoli.

Fue elegido papa con el nombre de Julio II (1503-1513) y la escultura fue trasladada al Vaticano.

La obra data de mediados del siglo II d.C. y se considera hoy una copia del bronce realizado entre los años 330 y 320 a.C. por Leocares, uno de los artistas que trabajaron en el Mausoleo de Halicarnaso.

El dios Apolo aparece como si acabara de utilizar su arco vibrante que debía de empuñar con la mano izquierda para disparar con la derecha.

Muy admirada desde su colocación en el Patio de las Estatuas, debe su fama a Johann Joachim Winckelmann, quien la consideraba una sublime expresión del arte griego.

01-Apolo - Belvedere - Pio-Clementino

Apolo – Belvedere – Pio-Clementino

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

museivaticani.va

http://www.esmadrid.com

maitearte.wordpress.com

 

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