Jaime I El Conquistador
María Teresa García PardoDoctora en Historia del Arte |
||
Jaime I El Conquistador (1208 – 1276)(Montpellier, Francia, 2.II.1208 – Valencia, 26.VII.1276) |
||
|
Jaime I. Escultura en el Parterre de Valencia Rey de Aragón, de Mallorca y de Valencia, conde de Barcelona y de Urgel y señor de Montpellier. Jaime I era hijo de Pedro II de Aragón y de María de Montpellier. Su infancia fue muy difícil, porque su padre abandonó a la reina María y también al propio Jaime, envuelto por las guerras en el Midi francés, donde el rey Pedro II halló la muerte en 1213. Jaime I heredó la bancarrota financiera que dejó su padre, Pedro II, y los enfrentamientos con los nobles. Jaime sufrió un atentado en su propia cuna, como el héroe griego Heracles. Su reinado se inició en su minoría bajo la protección del papa Inocencio III. Desde 1215 fue confiado a la Orden del Temple, según las disposiciones testamentarias de su madre, la reina María. Jaime I se casó el 6 de enero de 1221 con Leonor, hija de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor de Inglaterra, a punto de cumplir 13 años. El matrimonio fue anulado por la Iglesia, a petición del propio Jaime, por razones de parentesco, cuando el rey cumplió veintidós años y tenía ya un hijo, Alfonso, muerto en 1260. Su segundo matrimonio se celebró en Barcelona el 8 de septiembre de 1235, a los 27 años, con Violante, hija de Andrés II de Hungría, que murió en Huesca, el 12 de octubre de 1251. Tuvieron cuatro hijos y cinco hijas: Pedro III, el sucesor al Trono; Jaime, que reinaría en Mallorca; Fernando, que murió en vida del padre; y Sancho, abad de Valladolid y arzobispo de Toledo, falleciendo en 1275 prisionero de los moros granadinos. Las hijas fueron: Violante, que casó con Alfonso X de Castilla; Constanza, casada con el infante castellano don Manuel, hijo de Fernando III; María, que profesó monja; Sancha, que murió como peregrina en Tierra Santa; e Isabel, casada en 1262 con Felipe III de Francia. Jaime I partió sus reinos entre sus hijos. Hizo 4 testamentos con 4 repartos diferentes. En el último, de 1262, legó a Pedro Aragón, Cataluña y Valencia y a Jaime, las Baleares, Rosellón y Cerdaña. Tras la muerte de Violante, el rey tuvo múltiples amoríos. Se casó con Teresa y de este matrimonio nació Jaime, señor de Jérica, y Pedro, señor de Eyerbe. De las relaciones amorosas con Blanca de Antillón nació Fernán Sánchez, al que entregó la baronía de Castro. Con Berenguela Fernández tuvo a Pedro Fernández, señor de la baronía de Híjar, mientras que con Berenguela Alfonso, hija del infante Alfonso de Molina, no tuvo descendencia. Sus bastardos fueron el origen de las más importantes casas nobiliarias de Aragón y Valencia. Jaime I fue un monarca de fuerte personalidad, como se refleja en su propia Crónica. Era un personaje de considerable estatura, de presencia caballeresca y de cabello rubio. Entre sus cualidades sobresalen dos: su generosidad y su palabra. Su educación le puso al servicio de la cristiandad contra el islam y transformó muchas mezquitas en iglesias o templos consagrados a la Virgen María. Su valentía se plasmó en el episodio de sacarse él mismo la flecha que le atravesó el hueso del cráneo. Su sensibilidad quedo reflejada en las lágrimas derramadas al conquistar Valencia. En su leyenda negra figura cortarle la lengua al obispo de Gerona y ser muy mujeriego, incluso en vísperas de su muerte. A partir de la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, se produjo la fragmentación del poder almohade, propiciando en las décadas siguientes el avance de los reinos cristianos hacia el sur. Desde 1228 Jaime I intentaba recuperar el prestigio de la Corona, en una empresa militar colectiva que beneficiara a todos, con el monarca como motor y cabeza de este proyecto. Su principal objetivo fue Valencia. La fidelidad y apoyo del noble Blasco de Alagón fue compensada por Jaime I en 1226 con la concesión de todos los lugares y castillos que pudiera conquistar en territorio musulmán valenciano, hecho que años después tendría importantes consecuencias. En 1227, la intervención papal a través del arzobispo de Tortosa permitió firmar la concordia de Alcalá, que procuraba una paz entre el rey y sus aliados, por un lado, y las facciones de los barones, por otro, lo que dejó la puerta abierta a las grandes empresas conquistadores de Jaime I. El musulmán Zayd buscó la ayuda de Jaime I y el 20 de abril de 1229 firmó en Calatayud (Zaragoza) un acuerdo por el que se declaró vasallo del rey de Aragón y la donación de Peñíscola, Morella, Alpuente, Culla y Segorbe, a cambio de ayuda militar y la entrega de los castillos de Ademuz y Castielfabib. Jaime I fue el primer gran protagonista de la expansión mediterránea de la Corona de Aragón, comenzando por la conquista de Mallorca, que Jaime promocionaría como una obra colectiva, que a todos beneficiaría. Los piratas mallorquines musulmanes agredían a los mercaderes de Barcelona, Tarragona y Tortosa, que pidieron ayuda al Monarca. Los barones catalanes participaron en la empresa a cambio del botín y tierras. La conquista de Mallorca, aunque con participación de caballeros aragoneses por sus obligaciones con el Soberano, fue una empresa fundamentalmente catalana, siendo ellos la mayor parte de sus repobladores. En Lérida los barones aragoneses sugirieron al rey que la empresa se dirigiera contra los musulmanes de Valencia. Las Cortes catalanas de 1228 reunidas en Barcelona concedieron al rey el subsidio correspondiente a la recaudación del impuesto del bovaje, que se cobraba en dinero o servicios personales, aunque inicialmente consistía en marcar las parejas de bueyes, hecho que le dio nombre. La expedición estaba integrada por 150 naves y salió desde Salou y Tarragona el 5 de septiembre de 1229. Tras un largo asedio de tres meses, la ciudad de Palma se rindió el 31-12-1229 y con ella el resto de la isla, que apenas ofreció resistencia. El rey volvió en 1231 a la isla, cuando moros no sometidos se ofrecieron al rey, reduciendo Menorca a la condición de tributaria. La isla de Ibiza fue conquistada en 1235 por el arzobispo de Tarragona, Guillem de Montgrí, y su hermano. Mallorca se constituyó como un territorio más de la Corona bajo el nombre de “regnum Maioricarum et insulae adyacentes”. La institución en 1249 del municipio de Mallorca institucionalizó el reino. La conquista supuso acabar con la piratería islámica en las Baleares, que se constituían en puente para el comercio entre Cataluña y el norte de África. Los participantes en la conquista recibieron donaciones en la isla, especialmente la nobleza, plasmadas en el “Libre del repartiment de Mallorca”, fortaleciendo su poder político y social. La conquista de Valencia, gran obsesión de Jaime I durante 15 años, se preparó con minuciosidad dada su trascendencia, una vez ocupada Mallorca y alejado el peligro musulmán del Mediterráneo. En 1233 en Alcañiz se planificó la campaña en tres etapas: 1. La primera dirigida a las tierras de Castellón, con la toma de Burriana en 1233 y otros enclaves, como Peñíscola; 2. La segunda abarca la zona central con la conquista de Valencia (1238) y las tierras llanas hasta el Júcar, para lo cual las Cortes concedieron la ayuda necesaria y el papa Gregorio IX dio a la empresa el carácter de cruzada. El rey entró en la ciudad el 9 de octubre; 3. La tercera fase abarca desde 1243 a 1245 llegándose a los límites estipulados para la conquista entre Aragón y Castilla en el tratado de Almizrra en 1244, firmado entre Jaime I y el infante Alfonso para delimitar las áreas de reconquista de las Coronas de Castilla y Aragón. Las tierras al sur de la línea Biar-Villa Joyosa quedaron reservadas para Castilla, incorporándose al reino de Valencia por Jaime II tras la sentencia arbitral de Torrellas (1304) y Elche (1305). En 1239 Jaime I obtuvo un gran triunfo sobre la nobleza, al considerar las tierras conquistadas en Valencia como un reino con una entidad político-jurídica propia unido a la Corona de Aragón, lo que provocó la reacción de la nobleza aragonesa, que veía truncadas sus posibilidades de hacer de las tierras valencianas una prolongación de sus señoríos aragoneses. El reino fue repoblado por catalanes y aragoneses, aunque durante mucho tiempo la población musulmana siguió siendo mayoritaria. Pero la falta de respeto de los cristianos por los pactos firmados con los mudéjares llevó a la sublevación de al-Azraq en 1247. En Navarra, la falta de descendencia del monarca Sancho VII estuvo a punto conseguir la unión con Aragón. Sancho VII hizo en 1231 un pacto de prohijamiento mutuo con Jaime I, en virtud del cual Sancho se convertía en padre de Jaime, y al morir uno de ellos, el otro le sucedería en sus territorios. El pacto favorecía a Jaime I, muy joven, ante la avanzada edad de Sancho VII, y contenía diversas cláusulas por las que el rey de Aragón debía defender Navarra frente a agresiones exteriores. Pero las campañas en Mallorca y Valencia hicieron que Jaime I se desentendiera de Navarra, donde al morir Sancho VII en 1234, subió al trono como su sucesor Teobaldo de Champaña. Con el reino de Castilla, Jaime ayudó a su yerno Alfonso X a pacificar la rebelión de los mudéjares murcianos. Pero desató la oposición de la nobleza aragonesa en las Cortes de Zaragoza (1264), que se negó a cooperar, alegando que no obtenía beneficios en tal empresa. A pesar de todo, Jaime I acudió en ayuda del rey de Castilla. Sometió Murcia en 1266 e inició la repoblación con catalanes y aragoneses, devolviendo luego Murcia a Alfonso X el Sabio. Además autorizó a sus súbditos a luchar con el rey de Castilla frente a la ofensiva de Marruecos y Granada. Para resolver sus diferencias con Francia, el 11 de mayo de 1258 Jaime I firmó con Luis IX (san Luis), el tratado de Corbeil, en virtud del cual Luis IX renunció a los derechos que desde tiempos de Carlomagno pretendía tener sobre el Rosellón y Cerdaña y a los condados catalanes (Barcelona, Urgel, Besalú, Ampurias, Gerona y Vic), y Jaime I a los derechos que le asistían sobre diversos lugares del mediodía francés. El pacto se selló con el matrimonio de la infanta Isabel, hija menor de Jaime I, con Felipe, hijo y heredero de san Luis. Jaime I cedió a la reina de Francia, Margarita, sus derechos a los condados de Provenza y Folcalquier, lo que tenía en el marquesado de Provenza y el señorío de las ciudades de Arles, Marsella y Aviñón, que fueron del conde Ramón Berenguer. El tratado ha sido juzgado con dureza por los historiadores catalanes, ya que ponía fin a la expansión ultra pirenaica de la Corona de Aragón. Respecto a la política norteafricana de Jaime I, éste se benefició del interés comercial de los catalanes, aprovechando su presencia en Marruecos y Túnez, utilizando el procedimiento de unir el comercio catalán al pago de un tributo por el sultán. El espíritu de cruzada de Jaime I le llevó a emprender una expedición a Tierra Santa, como resultado de la embajada tártara que recibió en Toledo en la Navidad de 1268, mientras asistía a la primera misa de su hijo el infante Sancho, arzobispo de la ciudad. Los tártaros, enemigos de los turcos, ofrecían unir su ayuda a la del emperador bizantino Miquel Paleólogo en la expedición a Tierra Santa, que desde hacía tiempo Jaime I proyectaba. El 4 -9- 1269 zarpó de Barcelona una flota que fracasó, pues una tempestad les obligó a refugiarse cerca de Montpellier, donde desembarcó el rey, que regresó por tierra a Cataluña, olvidándose de la empresa en el Concilio de Lyon de 1274. En los últimos años del reinado se produjo una revuelta de la nobleza catalana, en 1259, encabezada por el vizconde Ramón de Cardona y Fernando Sánchez de Castro (bastardo de Jaime I). En la década de 1270 se produjo una auténtica guerra civil, cuando el rey se vio presionado por los partidarios de su primogénito, el infante Pedro, y por los rebeldes encabezados por el bastardo Fernández de Castro, que pretendían imponer su autoridad a la Corona. La lucha se saldó con la muerte del hermanastro Fernández de Castro por el infante Pedro (1275), mientras que sus partidarios aguardarían la hora de la venganza. En 1275 se sublevaron los mudéjares valencianos y Jaime I fue en persona a sofocar la revuelta. El rey fue derrotado en Llutxent en junio de 1276, falleciendo el mes de julio de ese mismo año. En 1262 el rey se vio obligado a hacer un nuevo reparto testamentario, tras la muerte de su primogénito Alfonso que tenía como destino heredar Aragón. Finalmente el reino se reparte entre sus dos hijos varones supervivientes: 1. Pedro III, Aragón, Cataluña y Valencia, 2. Jaime II, las Islas Baleares. Su herencia se repartió entre sus hijos: Pedro III de Aragón (Valencia y condado de Barcelona) y Jaime (Mallorca, los condados de Rosellón y Cerdaña y el señorío de Montpellier). Durante el reinado de Jaime I nació la conciencia territorial en la Corona de Aragón, sobre todo, en los Estados fundacionales de Aragón y el principado de Cataluña, con la actuación de dos fuerzas:
En el ámbito jurídico, los Fueros de Aragón superaban el derecho consuetudinario (habitual o de costumbre). Jaime I encargó al obispo de Huesca, el jurista Vidal de Cañellas, una obra, promulgándose en las Cortes de Huesca de 1247, sustituyendo a tradiciones jurídicas locales como el fuero de Jaca. En el Principado de Cataluña, que fue la entidad política que existió durante gran parte de la Edad Media, la protección de la Monarquía permitió el triunfo legislativo de los Usatges de Barcelona (Derecho consuetudinario) y su difusión a mediados del siglo XIII. Jaime I otorgó a Valencia una ordenación político-administrativa, la Costum (1240), revisada en 1251. Los Foris et consuetudines Valentiae fueron confirmados por el rey en 1271, a pesar de la oposición de la nobleza aragonesa, deseosa de mantener su legislación, lo que generó una pugna foral no resuelta hasta 1329 con el triunfo de los Fueros valencianos. Desde que en 1244 se decidió que el río Cinca fuera el límite entre Aragón y Cataluña y las Cortes se reunieron por separado. El Cinca nace en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo Aragonés y desemboca en el río Segre en la Granja de Escarpe (Lérida). Con Jaime I las ciudades interiores de la Corona perdieron impulso a favor de las ribereñas, estableciéndose la Corte y la Cancillería, base del actual Archivo de la Corona de Aragón por sus documentos diplomáticos, en Barcelona. El reinado estuvo lleno de conflictos, pero el balance es positivo:
Para los historiadores aragoneses el juicio sobre Jaime I suele ser negativo, ya que no pensó en la unidad de la Corona, ya cimentada, y separó Aragón y Cataluña, entregando la primera a Alfonso y la segunda a Pedro, quedando Valencia para el tercer hijo, Jaime. Complicó el problema de la frontera entre Aragón y Cataluña, tras la adjudicación final de Lérida a Cataluña, y puso la frontera en el cauce del Cinca, provocando el enfrentamiento entre zonas, que llevaban cien años unidas. La creación de los reinos de Valencia y de Mallorca fragmentó la unidad de la Corona, que de ser un espacio unificado pasó a cuatro estados bajo la soberanía de un mismo rey, Jaime I. Para mallorquines y valencianos, la visión del Monarca es radicalmente opuesta. Jaime I es el punto de partida de los futuros reinos de Mallorca y de Valencia y el creador de sus señas de identidad hasta nuestros días: territorio, fueros, moneda, instituciones, etc. JAIME EL CONQUISTADORAutor: Juan de LEÓN. 1750. Material: piedra caliza y granito. Altura: 2,98 x Anchura: 0,99 x Fondo: 0,91 m. Jardines de Sabatini. La escultura del rey Jaime I el Conquistador en pie está realizada como toda la serie en dos piezas de piedra de Colmenar, de tamaño mayor que el natural, vestido con coraza y cubierto con manto de armiño. En la mano derecha porta el cetro real y con la izquierda se recoge el manto. A sus pies aparece la cabeza de un moro. En la inscripción: “JAIME 1º / REI DE ARAGON. / Mº Aº DE 1276”. Esta serie de esculturas fue concebida por el fraile benedictino Padre Sarmiento entre 1750 y 1753 para la decoración exterior del Palacio Real y concretamente de la balaustrada corrida superior, atendiendo a los proyectos de Juvarra y Sacchetti. Fueron esculpidas 114 estatuas, bajo la dirección de los escultores de S.M. Juan Domingo Olivieri y Felipe de Castro, que se llegaron a colocar total o parcialmente, pero durante el reinado de Carlos III el arquitecto mayor Francisco Sabatini llevo a cabo su desmontaje y almacenamiento en el Palacio. En 1943 ocho de las estatuas de reyes que estaban en la plaza de Oriente pasaron a los Jardines de Sabatini y se instalaron alrededor del estanque que ordena el conjunto. Jaime I, “el Conquistador”, a su muerte dividió los reinos entre sus hijos: a Pedro III le correspondió el reino de Aragón, y a Jaime, los reinos de Mallorca, el Rosellón y Cerdeña.
BIBLIOGRAFÍAReal Academia de la Historia F. Soldevila, Vida de Jaume I el Conqueridor, Barcelona, Aedos, 1958 (reed. 1969); J. Torres Fontes, La reconquista de Murcia en 1266 por Jaime I de Aragón, Murcia, Academia Alfonso X el Sabio, 1967, 2.ª ed.; J. Lalinde, La Corona de Aragón en el Mediterráneo medieval, 1229-1479, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1979; F. Soldevila, Jaume I. Pere el Gran, Barcelona, Vicens- Vives, 1980 (3.ª ed.); R. I. Burns, Jaume I i els valencians del segle XIII, València, Tres i Quatre, 1981; J. M.ª Salrach, Història dels Països Catalans dels orígens a 1714, vol. I, Barcelona, Edhasa, 1981; E. Belenguer Cebriá, Jaume I a través de la Història, València, Tres i Quatre, 1984; R. I. Burns, Colonialismo Medieval, Valencia, Tres i Quatre, 1987; VV. AA., En torno al 750 aniversario. Antecedentes y consecuencias de la conquista de Valencia, Valencia, Consell Valencià de Cultura, 1989; A. Santamaría, Ejecutoria del reino de Mallorca, Palma de Mallorca, Ayuntamiento, 1990; R. Ferrer Navarro, Conquista y repoblación del reino de Valencia, Valencia, Del Senia al Segura, 1999; J. A. Sesma, La Corona de Aragón. Una aproximación histórica, Zaragoza, Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, 2000; J. L. Villacañas, Jaume I el Conquistador, Madrid, Espasa Calpe, 2003; J. Laínz, La Nación Falsificada, Madrid, Encuentro, 2006, págs. 41-46; E. Belenguer, Jaime I y su reinado, Lérida, Milenio, 2008. Fotografía tomada de la Wikipedia: Estatua ecuestre de Jaime I en el Parterre de Valencia de Agapito Vallmitjana, 1891. Es una representación idealizada, pues porta la cimera del Rey de Aragón, que es anacrónica, ya que fue una innovación heráldica del siglo XIV de Pedro IV el Ceremonioso. La cimera es la parte superior del yelmo, generalmente adornado con plumas u otros motivos.
Creado en diciembre de 2019 |
||
Descargar el pdf o leer en línea aquí |
||
|
|
Tordesillas y Valladolid. Excursión para conocer los fondos inéditos. 16 y 17 de noviembre
María Teresa García PardoDoctora en Historia del Arte |
||
TOREDESILLAS – VALLADOLIDFIN DE SEMANA 16 Y 17 DE NOVIEMBRE DE 2019 “El Almacén: El lugar de los invisibles” FONDOS INÉDITOS DEL MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA
El Museo Nacional de Escultura de Valladolid es uno de los más destacados de España. Disfrutaremos de un fin de semana donde conoceremos el Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas, la exposición de los fondos inéditos del museo en su muestra “Los Invisibles” y el resto de obras que se pueden admirar en este museo. La descripción del viaje la podemos ver a continuación. Inscripciones hasta el 3 de octubre Para reservas e información, persona de Contacto: Natygrupos@hilasviajes.esTeléfono móvil: 670 793 713
|
||
|
EXCURSION A TORDESILLAS – VALLADOLID
16 de Noviembre (Sábado).- MADRID – TORDESILLAS – VALLADOLID 08:45hrs. Presentación en un lugar por determinar en Madrid para salir a las 09,00hrs con destino a TORDESILLAS. Después de unas 2 horas de ruta, llegada y comienzo de la visita del Real Monasterio de Santa Clara de Tordesillas. Acabada la visita, el almuerzo tendrá lugar en un restaurante de la misma localidad. Por la tarde, continuación del viaje a Valladolid. Llegada al HOTEL OLID y distribución de las habitaciones. Resto de la tarde libre. Cena en el Hotel y alojamiento.
17 de Noviembre (Domingo).-VALLADOLID – MADRID Desayuno continental en el Hotel. Salida del hotel para dirigirnos al Museo Nacional de Escultura para comenzar a las 10,00hrs. la visita de la exposición permanente. A las 12,00hrs. nos trasladaremos al Palacio de Villena para comenzar la visita de la exposición: “El Almacén: El lugar de los invisibles”, que terminará precisamente este día. Terminadas las visitas, regresaremos al Hotel donde tendrá lugar el almuerzo. Sobre las 16,30 hrs. salida de Valladolid para regresar directamente a Madrid al mismo punto de salida, llegada prevista sobre las 19,00hrs. |
||
|
|
||
Edipo
María Teresa García Pardo
Doctora en Historia del Arte
EDIPO
MITOS TEBANOS
CADMO, FUNDADOR DE TEBAS
Cadmo es un héroe del ciclo tebano, cuya leyenda se difundió por todo el mundo mediterráneo, desde Asia Menor hasta Libia (África).
Es hijo de Agenor, rey de Tiro, y hermano de la princesa Europa. Tiro es una ciudad situada en el sur del Líbano, en la costa oriental del mar Mediterráneo, 32 km al sur de Sidón (antigua Fenicia).
Después del rapto de Europa, el rey envió a sus hijos en busca de su hermana, prohibiéndoles que volvieran sin la joven. Cadmo y su madre, Telefasa, acudieron a Tracia, donde fueron bien recibidos.
A la muerte de su madre, Cadmo acudió a consultar el Oráculo de Delfos. Su respuesta fue que abandonase la búsqueda de su hermana Europa, porque estaba destinado a crear una ciudad.
Para elegir el lugar de emplazamiento de la ciudad, tendrá que seguir a una vaca hasta el lugar donde el animal se caiga, agotadas sus fuerzas.
Cadmo se puso en camino y encontró una vaca que llevaba en cada flanco un disco blanco que recordaba la luna llena. El animal atravesó Beocia y se tumbó en el lugar en el que se construyó Tebas.
Cumplido el oráculo, Cadmo quiso ofrecer la vaca en sacrificio a Atenea y envió a sus compañeros a buscar agua a una fuente próxima.
La Fuente de Ares, custodiada por un dragón, era el lugar donde tenían que acudir para conseguir agua. El dragón mató a varios de sus compañeros y después Cadmo mató al dragón.
Entonces Atenea le aconsejó que sembrase los dientes del dragón, brotando del suelo guerreros armados de aspecto amenazador.
Cadmo lanzó piedras en medio de ellos y como no sabían quién les agredía se mataron entre sí, sobreviviendo sólo cinco.
Para expiar la muerte del dragón, Cadmo tuvo que ser esclavo de Ares durante ocho años.
Cumplido el castigo, el héroe llegó a ser rey de Tebas, gracias a la protección de Atenea y Zeus le entregó por esposa a la bella diosa Harmonía, hija de Ares y Afrodita.
La boda de Cadmo y Harmonía se celebró con grandes festejos, en los que participaron los dioses y las Musas deleitaron con sus canciones.
A Harmonía le hicieron espléndidos regalos:
-
un vestido maravilloso, tejido por las Gracias y
-
un collar de oro, realizado por Hefesto.
La pareja tuvo un hijo, Polidoro, y varias hijas: Ino, Autónoe, Ágave y Sémele.
Al final de su vida, Cadmo y Harmonía abandonaron Tebas, dejando el trono a su nieto, Penteo, hijo de Ágave.
Después se dirigieron a Iliria (Balcanes) y Cadmo reinó sobre los ilirios. Allí tuvieron otro hijo, Ilirio.
Otro de los nietos de Cadmo fue Acteón, hijo de Autónoe, quien fue convertido en ciervo por Ártemis y devorado por sus propios perros, por cometer la osadía de ver desnuda a la diosa y a sus ninfas cuando se disponían a bañarse.
Al final de sus días, Cadmo y Harmonía fueron transformados en serpientes y pasaron a formar parte de los Campos Elíseos.
JORDAENS, JACOB (Amberes, 1593 – 1678). CADMO Y ATENEA.
1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 300 cm. Museo del Prado, Madrid
Harmonía. Evelyn Morgan 1877
ÁGAVE Y SÉMELE, LA RIVALIDAD ENTRE HERMANAS
Ágave difundió el rumor de que su hermana, Sémele, había tenido una aventura con un mortal cuando estaba embarazada de Zeus. El dios decidió castigarla por su infidelidad, matándola con un rayo, cuando Sémele le pidió a Zeus que mostrase todo su poder.
Dioniso descendió al Inframundo en busca de su madre, Sémele. En el Hades pidió a su tío que dejase en libertad a su madre. Éste accedió a cambio de algo que estimara mucho y Dioniso le cedió el mirto, porque al iniciarse en los misterios dionisiacos se coronaban la frente con esta planta.
Más tarde Dioniso vengó a su madre, Sémele, castigando cruelmente a Ágave por su calumnia, a través de su hijo.
Dioniso volvió a Tebas cuando reinaba su primo Penteo, hijo de Ágave, y el dios ordenó que todas las mujeres de la ciudad se trasladasen al Monte Citerón, la montaña de Tebas, para celebrar sus misterios.
Penteo se oponía a este rito e intentó espiar a las bacantes detrás de un pino para observar los excesos a los que se entregaban, pero las mujeres le descubren, creyéndole una fiera en su delirio, y le despedazan.
Su madre fue la primera en agredirle, apoderándose de su cabeza. La clavó en el extremo de un tirso y volvió orgullosa a Tebas, creyendo que era la cabeza de un león.
Ágave, cuando recuperó sus sentidos, se sintió horrorizada, porque había matado a su propio hijo.
Eurípides y Esquilo trataron este mito en la literatura como el prototipo del impío, castigado por no respetar las cuestiones religiosas.
CERÁMICA GRIECA. C. 450 a. C. PENTEO DESPEDEZADO POR INO Y ÁGAVE
EDIPO Y LA ESFINGE
Después del ciclo troyano, Edipo es una de las leyendas más célebres de Grecia. No se poseen los poemas épicos que originaron esta leyenda, pero sabemos que existieron.
Es el descendiente más famoso de Cadmo. Su padre es Layo, hijo de Lábdaco, y su bisabuelo Polidoro, hijo de Cadmo.
Su historia se refleja en la literatura, el teatro y la psicología dando nombre a un famoso complejo, el de Edipo.
Los psicoanalistas son grandes estudiosos y conocedores de la mitología y los descensos al interior del alma humana que ejemplifica esta religión. Freud estuvo muy interesado en este complejo.
Edipo es otro ejemplo en el que el ser humano intenta en vano escapar a su destino.
Layo y Yocasta son los padres de Edipo. En la versión de Sófocles, el oráculo predijo que el joven mataría a su padre.
En cambio, Eurípides y Esquilo, dicen que el oráculo es anterior a la concepción, para prohibir a Layo que engendrase un hijo, que no sólo le mataría, sino que sería el causante de grandes desgracias que hundirían su casa. Pero Layo no escuchó el aviso y fue castigado.
Para evitar el designio del oráculo, Layo mandó abandonar a su hijo al nacer, después de haberle atravesado los tobillos para atarlos con una correa, tal y como indica su nombre Edipo (pie hinchado).
Edipo fue encontrado en el monte por unos pastores que sabían que su rey no tenía hijos y le ofrecieron a Edipo.
Edipo pasó toda su infancia y adolescencia en la corte de Pólibo, pero al alcanzar la edad viril se enteró que le habían recogido y partió hacia Delfos para preguntar al oráculo quiénes eran sus verdaderos padres.
El oráculo de Delfos vaticinó que mataría a su padre y se casaría con su madre.
En el camino se topó con Layo, su padre, y en una disputa le mató, con lo cual quedó cumplido el oráculo.
Al llegar a Tebas, Edipo se encontró con la Esfinge. Era un monstruo, mitad león y mitad mujer, que planteaba enigmas a los viajeros y devoraba a los que no los resolvían.
Generalmente preguntaba: ¿Cuál es el ser que anda ora con dos, con tres o con cuatro patas y que, contrariamente a la ley general, es más débil cuantas más patas tiene?
Había otro enigma: “Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera”.
La respuesta al primer acertijo es el hombre y al segundo el día y la noche (día es femenino en griego).
Ningún tebano había conseguido resolver estos enigmas y la Esfinge los devoraba uno tras otro.
Edipo encontró en seguida las respuestas y el monstruo, despechado, se precipitó desde lo alto de la roca en que se posaba. Según otras versiones, Edipo la arrojó al abismo.
Al vencer a la Esfinge y librar del monstruo a los tebanos, Edipo se ganó el favor de la ciudad y le dieron en matrimonio a la viuda de Layo, elevándole al trono.
Pero las cicatrices de sus tobillos revelaron su identidad. Yocasta descubrió que su propio hijo había matado a su padre y ella ha cometido incesto con él y no pudiendo soportarlo se suicidó. Entonces Edipo se quitó la vista.
En la versión épica, la muerte de Yocasta no interrumpe el reinado de Edipo que continúa en el trono hasta que muere.
En la tragedia griega, Edipo es desterrado de Tebas por matar a Layo. Así comienza una triste vida errante, acompañado por su leal hija Antígona.
Finalmente muere en Colono, en el Ática, habiendo declarado un oráculo que donde radicara la tumba de Edipo tendría la bendición de los dioses.
ICONOGRAFÍA
Edipo suele representarse como un viajero ataviado con un gran sombrero, mantón, botas y bastón.
NEOCLASICISMO. DOMINIQUE INGRES. EDIPO Y LA ESFINGE, 1808.
ÓLEO SOBRE LIENZO. 189 × 144 CM. MUSEO DEL LOUVRE, PARÍS
En el siglo XIX, Ingres recupera el tema de Edipo y la Esfinge, pero le plasma como un bello joven desnudo y de perfil, razonando la solución del enigma con el monstruo, que tiene los restos de sus víctimas debajo.
ANTÍGONA, EL DEBER Y LA FAMILIA
Antígona, hija de Yocasta y Edipo, fue la hija fiel y leal, que acompañó a Edipo ciego durante el destierro hasta su muerte en Ática.
Al morir su padre volvió a Tebas, donde le aguardaba un cruel destino. Durante la guerra de los Siete Jefes sus hermanos, Eteocles y Polinices, luchaban en bandos contrarios y se mataron el uno al otro.
El rey Creonte, tío de los jóvenes, decretó solemnes exequias para Eteocles, pero prohibió que se diese sepultura a Polinices, que había llamado a los extranjeros contra su patria.
Antígona se negó a cumplir esta orden, considerando un deber sagrado, impuesto por los dioses y las leyes no escritas, dar sepultura a los muertos y especialmente a los parientes próximos.
Infringió la orden de Creonte al verter sobre el cadáver de Polinices un puñado de polvo, gesto ritual que basta para cumplir con una obligación religiosa.
Por este acto piadoso fue condenada a muerte y encerrada viva en la tumba de su familia. Se ahorcó en su prisión y Hemón, su prometido, hijo de Creonte, se suicidó sobre su cadáver.
Antígona representa la lealtad a su padre, el amor a la familia y el cumplimiento del deber por encima de cualquier nefasta consecuencia.
JALABERT. EDIPO Y ANTÍGONA ABANDONAN TEBAS. 1842.
MUSEO DE BELLAS ARTES, ROUEN (FRANCIA)
BIBLIOGRAFÍA
Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos
Fotografías tomadas de wikipedia
maitearte.wordpress.com
Descargar el pdf o leer en línea aquí
TESEO, EL HÉROE ATENIENSE
María Teresa García Pardo
Doctora en Historia del Arte
TESEO
Heracles es el héroe dorio que tiene por escenario el Peloponeso, mientras que Teseo es el héroe del Ática.
Teseo es el más famoso de los reyes legendarios de Atenas y pertenece a una generación anterior a la Guerra de Troya, en la que participaron sus dos hijos con Fedra: Acamante y Demofonte.
Es más joven que Heracles, aunque algunas tradiciones asocian a los dos héroes con Jasón y los Argonautas en busca del vellocino de oro y en la Guerra contra las Amazonas.
La tradición presenta a Teseo como hijo de Egeo y Etra.
Egeo no lograba tener hijos y fue a consultar al oráculo de Delfos, donde obtuvo una respuesta oscura, que le prohibía desatar el odre de vino antes llegar a Atenas.
No entendió el significado y fue a consultar al rey Piteo, uno de los hijos de Pélope, quien si lo comprendió y se las ingenió para embriagar a Egeo. Esa noche puso a su lado a su hija Etra. Egeo se unió a ella y así fue engendrado Teseo.
Pero también se decía que era hijo de Poseidón porque, la misma noche que Egeo se unió a Etra, ella había sido violada por Posidón. Así nació Teseo, creyendo Egeo que era hijo suyo.
Egeo, temiendo a sus sobrinos, no quiso llevarse el niño a Atenas.
Al partir, ocultó su espada y sus sandalias detrás de una gran roca y le confió el secreto a Etra, recomendándole que no se lo confiase al niño que iba a nacer hasta que fuera lo suficientemente fuerte para mover la roca por si solo y coger los objetos.
A los 16 años, el joven había alcanzado tal vigor que Etra le reveló el secreto de su nacimiento y le condujo hasta la roca, donde Egeo había ocultado su espada y sus sandalias.
Teseo movió la roca, cogió los objetos y calzado con esas sandalias y empuñando la espada partió en secreto hacia Atenas en busca de su padre, Egeo.
Foto 1. POUSSIN. TESEO ENCUENTRA LA ESPADA DE SU PADRE, EGEO. 1638
Clasicismo. 98 cm × 134 cm. Museo Condé, Chantilly (Oise), Francia
En la pintura de Poussin el arco de medio punto y la bóveda de casetones son arquitecturas tomadas de Roma.
En Atenas, Egeo estaba bajo el dominio de Medea, la hechicera, porque ella le aseguró que podía curarle su esterilidad.
Cuando Teseo llegó para conocer a su padre, Medea intentó provocar su muerte, haciendo que luchara contra el toro de Creta, que algunos decían que era el animal que raptó a Europa a petición de Zeus, en lugar de transformarse el dios en toro.
En este episodio Teseo utilizó la espada de Egeo y el rey al verla le reconoció oficialmente como su hijo.
La leyenda del toro de Creta hay que relacionarla con el rey Minos, que se negó a ayudar a Heracles en la captura del toro, pero el héroe consiguió apresarle vivo y regresar a Grecia.
Le llevó a Micenas y se le ofreció a Hera, pero la diosa le rechazó y el toro fue liberado. Finalmente, Teseo le mató en la llanura de Maratón y se le sacrificó a Apolo.
Foto 2. Detalle en parte posterior del Kylix Aison Teseo.
Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
Foto 3. TESEO Y EL TORO DE CRETA. Kylix o Copa Aison . c 430 a. C.
Museo Arqueológico Nacional, Madrid
En otra versión, cuando el joven llegó a Atenas, Medea en seguida supo quién era y persuadió a Egeo para que le invitara a un banquete para poder envenenarle.
Durante la comida, Teseo sacó la espada de su padre para partir la carne y Egeo reconoció oficialmente a su hijo ante todos los ciudadanos.
Medea por su traición fue repudiada y desterrada por Egeo.
Teseo, al ser reconocido oficialmente por su padre, tuvo que luchar contra sus primos, los 50 hijos de Palante, que se amotinaron e intentaron apoderarse del trono por la fuerza.
Teseo para demostrar su valor y que era digno higo de Egeo, se integró voluntariamente en el grupo de jóvenes atenienses, que debían ser entregados al Minotauro.
Cuando el héroe llegó a Creta, Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso salvar a Teseo que había venido desde Atenas a combatir contra el monstruo.
Según Plutarco, al regresar a Atenas, Teseo se olvidó de cambiar las velas negras, símbolo de fracaso, por las velas blancas del éxito que le había entregado su padre.
Egeo, al ver llegar las naves con las velas negras creyó muerto a su hijo y se arrojó al mar, que desde entonces tomó su nombre, Mar Egeo, entre Atenas y Esmirna.
ARIADNA
La princesa Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso salvar a Teseo de una muerte segura a manos del Minotauro.
Enamorada del héroe, Ariadna pidió ayuda al astuto Dédalo, quien le aconsejó que le diese un ovillo de hilo que le permitiría desenrollarlo a medida que avanzase y volver luego sobre sus pasos para salir del Laberinto.
Ariadna traicionó a su familia ayudando a Teseo, pero fijó la condición de que se casara con ella y la sacara de Creta.
Teseo, tras matar al Minotauro, hundió los navíos cretenses para que no pudieran perseguirles y su nave zarpó con Ariadna y los demás atenienses que se habían salvado del monstruo.
Teseo hizo una escala para descansar en la isla de Naxos. Ariadna se tumbó y se durmió y el joven la abandonó allí.
Poco después, el dios Dioniso pasó por la isla de Naxos y se enamoró de la bellísima Ariadna, convirtiéndola en su esposa. Su regalo de boda fue hermosa diadema de oro fabricada por Hefesto.
TALLER ROMANO. ARIADNA DORMIDA
150 – 175. Mármol blanco, 99 x 238 cm. Museo del Prado, Madrid.
En la pintura de Velázquez, que representa una vista del jardín de la Villa Médicis en Roma, se identifica en la logia la estatua de una figura yacente apenas esbozada por el artista.
Esa escultura en 1787 pasó a Florencia, primero al Palazzo Pitti, y posteriormente al Museo Arqueológico.
Había otras dos réplicas de tamaño mayor que el natural, en Roma:
-
Una en el Vaticano y
-
La otra en la Colección de la reina Cristina de Suecia. Ésta última fue enviada en 1724 a España e ingresó en 1830 en el Museo del Prado.
La figura femenina duerme al aire libre sobre un lecho liso de roca y viste una tela fina rica en pliegues, que es sostenida con un nudo sobre el hombro derecho. Además del brazalete, calza sandalias.
Su cabeza descansa con los ojos cerrados sobre el dorso de la mano izquierda; mientras el brazo derecho está flexionado y reposa sobre la cabeza, postura frecuente en la Antigüedad.
Su cabello, con raya en medio, cae libre sobre la espalda y está ceñida por una cinta, anudada en la parte posterior de la cabeza, lo que nos lleva a pensar también en una bacante.
La figura dormida puede indicar una ménade exhausta después de la danza orgiástica del culto a Dioniso o a Ariadna, abandonada por Teseo mientras dormía.
En el siglo XVII, la escultura fue restaurada en el taller de Bernini.
Foto 4. TALLER ROMANO. 150 – 175. Mármol blanco, 99 x 238 cm
ARIADNA DORMIDA. MUSEO DEL PRADO, MADRID
CICLO CRETENSE: MINOS, REY DE CRETA
Minos es un rey de Creta que vivió tres generaciones antes de la Guerra de Troya.
Fue criado por Asterio o Asterión, rey de Creta, pero es considerado hijo de Zeus y Europa.
Su hermano es Radamantis, uno de los personajes vitales vinculados al Inframundo, al igual que el propio Minos.
A la muerte de Asterión o Asterio, Minos reinó solo en Creta, pero sus hermanos se opusieron. Minos dijo que era el elegido de los dioses para ser rey y que le concederían lo que pidiese.
Ofreció un sacrificio a Posidón y rogó al dios que hiciese salir del mar un toro y que le sacrificaría en su honor.
Posidón envió el toro y así Minos obtuvo el poder como rey de Creta, pero el animal era tan magnífico que Minos quiso conservarle para mantener su raza y le envió a sus rebaños, sacrificando otro animal al dios.
Posidón se vengó volviendo al animal furioso, hasta el punto de convertirse en uno de los trabajos de Hércules, el toro de Creta.
El rey Minos gobernó con justicia y bondad, proporcionando excelentes leyes a Creta, que se consideraban inspiradas directamente por Zeus, su padre.
Minos se casó con Pasífae, hija del Sol (Helio) y tuvieron varios hijos, entre ellos Ariadna y Fedra.
Pasífae, esposa de Minos, era hija de Helios y hermana de Circe.
Se le atribuían a Pasífae un temperamento celoso y artes de hechicería, semejantes a su hermana Circe y a su sobrina Medea.
Para impedir que Minos se uniese a otras mujeres le envió una maldición, de este modo las mujeres amadas por Minos morían devoradas por serpientes que salían de su cuerpo.
Minos consiguió que Procris le curara de esta maldición.
CÉFALO Y PROCRIS – LOS CELOS
Céfalo, pertenecía a la estirpe de Decaulión, por la rama materna y la paterna.
El primer mito relacionado con Céfalo es su rapto por Eos, la Aurora, que estaba enamorada de él, le trasladó a Siria y le dio un hijo, Faetón, que es más conocido por la tradición que le designa como hijo de Helio (dios del Sol).
Céfalo regresó a Atenas y se casó con Procris, hija del rey de Atenas, Erecteo.
Pteleón quería seducir a Procris y le regaló una corona de oro. La joven cayó en la tentación y fue infiel a su marido.
Cuando Céfalo descubrió la infidelidad, Procris huyó a la corte de Minos, rey de Creta.
Minos se enamoró de Procris e intentó seducirla, pero su esposa Pasifae le había mandado una maldición y cuando se unía a otra mujer salían de su cuerpo serpientes y escorpiones que mataban a la amante.
Para liberarle de este encantamiento, Procris le dio una hierba a Minos que había recibido de la maga Circe.
En compensación, Procris le pidió a Minos dos regalos:
-
El perro que nunca dejaba escapar la pieza que perseguía.
-
La jabalina que jamás erraba el blanco.
Posteriormente, temiendo los celos de Pasifae, Procris regresó a Atenas, donde se reconcilió con su marido, Céfalo, y le entregó los regalos que había recibido de Minos.
En otras versiones se narra que el propio Céfalo, disfrazado, ofreció valiosos regalos a su esposa para comprobar si le era fiel. La mujer se resistió mucho tiempo, pero al final sucumbió y entonces Céfalo se dio a conocer.
Avergonzada e indignada Procris huyó al monte, donde Céfiro, acosado por los remordimientos fue a buscarla y se reconciliaron, tras reconocer ambos sus errores.
La pareja vivió muy feliz hasta que Procris sintió celos de su marido, porque se marchaba con mucha frecuencia de caza y las ninfas podían tentarle.
Celosa, decidió seguir a su marido en la cacería. Céfalo oyó moverse un matorral y lanzó la jabalina que nunca erraba el blanco. Procris cayó mortalmente herida, pero antes de expiar comprendió su gran error, Céfiro siempre le fue fiel y la brisa que invocaba en las cacerías sólo era el viento.
Acusado de homicidio, Céfalo fue condenado al destierro, y se unió a Anfitrión es una expedición. Conseguida la victoria se dio a la isla el nombre de Cefalonia, en honor de Céfalo.
Céfalo quería tener hijos y consultó a un oráculo, que le respondió que se uniera al primer ser femenino que encontrase.
Encontró una osa y siguiendo el oráculo se unió a ella. Al instante el animal se transformó en una hermosa joven que le dio un hijo, Arcisio.
Foto 5. Paolo Veronés. Muerte de Procris. c. 1580. Óleo sobre lienzo
DÉDALO, EL LEONARDO GRIEGO
Dédalo era un ateniense perteneciente a la familia real que tiene su origen en Cécrope.
Es el prototipo de artista universal, a la vez arquitecto, escultor e inventor, lo que denominaríamos un humanista en el Renacimiento.
Dédalo trabajaba en Atenas y su inteligente sobrino Talo era su discípulo. Un día el joven, inspirándose en la mandíbula de una serpiente, inventó la sierra y su tío celoso le precipitó desde lo alto de la Acrópolis.
El crimen fue descubierto y el artista desterrado. Dédalo huyó a la corte del rey Minos en Creta, llegando a ser su arquitecto y su escultor habitual.
PASÍFAE Y EL MINOTAURO
Según una leyenda Afrodita inspiró a Pasifae, hija de Helio, una irresistible pasión por un toro porque Helio (Sol) le había revelado a Hefesto sus amores con Ares.
Según otra leyenda, fue Posidón, como castigo al rey Minos, quien inspiró esa pasión.
Minos, al reclamar el trono de Creta, prometió ofrecer a Posidón el admirable toro que salió del mar, pero su codicia le hizo sustituirle por otro inferior.
Como castigo el dios volvió furioso al toro y además inspiró a Pasífae una pasión irresistible por ese animal.
Para satisfacer sus pretensiones, Pasífae habló con el ingenioso Dédalo, quien le fabricó una vaca de madera tan perfecta que consiguió engañar al animal.
Pasifae se ocultó en el interior de la vaca y de su unión nació el Minotauro, que es un monstruo que tenía cabeza de hombre y cuerpo de toro.
Minos, asustado y avergonzado de los amores contra natura de su esposa, mandó construir a Dédalo un inmenso palacio (El Laberinto), como residencia del Minotauro, formado por tal cantidad de salas y corredores que sólo Dédalo era capaz de salir de él.
A consecuencia de la muerte de Androgeo, hijo de Minos, el rey exigió a Atenas un tributo pagadero cada 9 años, de 7 jóvenes y 7 doncellas para ser entregados al Minotauro en el Laberinto.
Androgeo, hijo de Minos y Pasifae, venció en todos los juegos atléticos organizados por Egeo en Atenas. A partir de esas hazañas Egeo le mandó a luchar con el toro que asolaba el país en Maratón y el joven murió.
Recordemos que en la civilización cretense el culto al toro jugaba un papel primordial.
ÍCARO Y DÉDALO
Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso salvar a Teseo que había venido desde Atenas a combatir contra el monstruo.
Enamorada de Teseo, Ariadna pidió ayuda a Dédalo quien, con gran astucia, le aconsejó que le diese un ovillo de hilo que le permitiría desenrollarlo a medida que avanzase y volver luego sobre sus pasos.
Minos, al conocer el éxito de Teseo, gracias a la astucia del genio, encarceló en el Laberinto a Dédalo y a su hijo Ícaro, nacido de su relación con la esclava Náucrate.
El inventor fabricó unas alas para sí y otras para su hijo. Las pegó con cera y los dos huyeron volando. Dédalo llegó a Sicilia donde erigió numerosos edificios.
Antes de partir, Dédalo le recomendó a Ícaro que no volase demasiado alto, ni demasiado bajo.
El joven, osado y orgulloso, no atendió los consejos de su padre. Se acercó tanto al Sol que la cera se derritió y el joven se precipitó al mar, que desde entonces se llamó mar de Icaria, porque bordea una de las islas del norte del Egeo llamada Ikaria.
Foto 6. GOWY, JACOB PEETER. LA CAÍDA DE ÍCARO. 1636 – 1638.
Óleo sobre lienzo, 195 x 180 cm. Museo del Prado, Madrid
ICONOGRAFÍA DE TESEO
Se le representa desnudo, aunque ocasionalmente viste túnica corta con sandalias. Empuña una maza como Hércules.
En la iconografía más frecuente de Teseo se le representa luchando contra el Minotauro o venciéndole, ensalzando la importancia del ovillo de Ariadna para salir del Laberinto.
En cambio, en el fondo del kylix Aison del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, está pintada una escena de figuras rojas con Teseo venciendo al Minotauro en presencia de la diosa Atenea, que aparece como mentora de la hazaña, quedando así desplazada la figura de Ariadna.
El kylix es un tipo de cerámica que se utilizaba como copa de vino y a medida que se va consumiendo permite ver la pintura del fondo.
En Roma, el héroe aparece en los frescos pompeyanos.

Foto 7. Detalle interior del kylix Aison representada en la foto siguiente y anteriormente en las fotos 2 y 3
Foto 8. CERÁMICA GRIEGA. COPA DE AISON. 420 a.C. MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL, MADRID
Interior de la copa a la que corresponden los detalles de la foto anterior y las fotos 2 y 3
Fotos 9 y 10. ANTONIO CANOVA. TESEO Y EL MINOTAURO, 1782
Museo Victoria y Alberto, Londres
TESEO Y PROCUSTRES
Teseo, tuvo que superar varias pruebas que recuerdan a los trabajos de Heracles.
Procustres es el sobrenombre de un bandido que vivía en el camino entre Mégara y Atenas.
Poseía dos lechos, uno corto y otro largo, y obligaba a los viajeros a tenderse en ellos. A los altos en el lecho pequeño, cortándoles los pies para adaptarlos a la cama. A los de baja estatura en el largo, estirando violentamente de ellos para alargarlos.
Teseo mató a Procustres para liberar a todos los viajeros. Este hecho aparece también en el kylix Aison del MAN de España.
TESEO Y LAS AMAZONAS
La Amazonomaquia, representada en las metopas del Partenón, fue la guerra entre los habitantes del Ática y las Amazonas que habían invadido el país. Una versión dice que Teseo fue al reino de las Amazonas, para raptar a la bella Antíope. La joven subió a su nave y él zarpó a traición.
Las Amazonas se dirigieron a Atenas, se apoderaron del Ática y establecieron su campamento en la ciudad, obteniendo un éxito momentáneo, hasta que los atenienses les obligaron a firmar la paz.
En otra versión, se dice que las Amazonas no atacaron el Ática para rescatar a Antíope, sino porque Teseo la había repudiado para casarse con Fedra, a pesar de que la amazona le había dado un hijo a Teseo, Hipólito.
Una tercera versión, cuenta que Antíope lucho contra sus hermanas, las Amazonas por su amor hacia Teseo que siempre le fue fiel.
Cuando Antíope murió, Teseo se casó con Fedra.
TESEO Y FEDRA, HERMANA DE ARIADNA
Fedra era hija de los reyes de Creta, Minos y Pasífae, y hermana de Ariadna y Decaulión.
Durante su matrimonio con Teseo tuvieron dos hijos:
-
Acamante y Demofonte
Pero Fedra no pudo resistirse al embrujo del amor y se enamoró de Hipólito, el hijo de Teseo y la amazona.
Hipólito detestaba a las mujeres y rechazó los favores de su madrastra, pero ante el temor de que el joven contase a su padre sus insinuaciones, acusó a Hipólito de haber intentado violentarla.
Ante tan doloroso suceso, Teseo pidió a Poseidón que hiciese morir a su hijo y al poco tiempo sus caballos le arrastraron y mataron.
Fedra se ahorcó por remordimiento y desesperación y Eurípides trató esta tragedia en su obra “Fedra”.
HIPÓLITO, HIJO DE TESEO
Teseo tuvo un hijo con la amazona al que puso por nombre Hipólito.
El nombre de la amazona varía según las versiones. Una dice que fue Melanipa, otra Antíope y una tercera Hipólita.
De su madre había heredado la pasión por la caza y la veneración por Ártemis (Diana).
En cambio no valoraba a Afrodita. Por lo que la diosa del amor se vengó de su desprecio, suscitando en Fedra, segunda esposa de Teseo, una gran pasión por su joven y hermoso hijastro.
Fedra intentó conseguir el amor de Hipólito, pero éste la rechazó.
Ante este hecho, Fedra temió que el joven contase a su padre el hecho, por lo que rasgó su vestido y rompió la puerta de su habitación, afirmando que había intentado violarla.
En la Biblia tenemos el mimo hecho con José y la mujer de Putifar.
Teseo, presa de la cólera, y no queriendo matar a su hijo con sus manos, recurrió a Posidón que le había prometido 3 deseos.
Posidón accedió a sus deseos y envió un monstruo marino que salió de las olas del mar, cuando Hipólito conducía su carro por la orilla. Los caballos se asustaron y causaron la muerte del joven.
Cuando Fedra supo que había causado la muerte de su amado se ahorcó.
Otra versión cuenta que, por los ruegos de Artemisa, Asclepio resucitó al joven.
TESEO, REY DE ATENAS
Tras la muerte de su padre, Egeo, y después de desembarazarse de sus primos, Teseo se convirtió en rey de Atenas.
Teseo instituyó:
-
La fiesta de las Panateneas, símbolo de la unidad del Ática
-
La democracia
A los 50 años, Teseo quiso conquistar a la bellísima Helena y su amigo Pirítoo a Perséfone.
Los dos amigos raptaron a la joven Helena cuando estaba realizando una danza ritual en el templo de Ártemis, pero como todavía no estaba en edad de casarse la dejó al cuidado de su madre, Etra.
Seguidamente, partieron a buscar a Perséfone.
Durante su ausencia, Cástor y Pólux, hermanos de Helena, invadieron el Ática, recuperaron a Helena y se llevaron a Etra cautiva, instalando en el trono de Atenas a Menesteo, biznieto de Erecteo.
PIRÍTOO E HIPODAMIA, LA CENTAUROMAQUIA
Pirítoo es un héroe de raza lapita, vinculado al ciclo de Teseo.
En la Ilíada se le presenta como hijo de Zeus y Día, aunque otra versión le presenta como hijo de Día e Ixión.
Entre las principales hazañas de Pirítoo se encuentran:
-
La participación en la cacería de Calidón junto a Meleagro,
-
Su amistad con Teseo,
-
El descenso al Reino de Hades,
-
Su matrimonio con Hipodamia,
-
La batalla con los Centauros.
En la Ilíada aparece como el vencedor de los centauros, episodio que más tarde se relaciona con su matrimonio con Hipodamia.
En el banquete nupcial de Hipodamia y Pirítoo, se invita a los centauros, que tienen torso y brazos de hombre pero las cuatro patas de un caballo.
Los centauros representan la parte más pasional e irracional de los hombres. Además bebieron demasiado vino en la boda y quisieron violar a Hipodamia y raptar a las mujeres de los lapitas.
Foto 11. CANOVA. TESEO Y EL CENTAURO. 1805 – 1819. KUNSTHISTORISCHES MUSEUM DE VIENA
De este modo se inició una terrible lucha entre lapitas y centauros. Teseo ayudó al pueblo de los lapitas y vencieron en la contienda.
La centauromaquia es una metáfora de la lucha entre la naturaleza animal y la naturaleza racional del hombre y queda reflejada en las metopas del Partenón.
El escultor Canova hará un magnífico conjunto escultórico que plasme la lucha entre Teseo y un centauro.
Minerva y el centauro de Sandro Botticelli plasman el contraste entre la belleza racional y la fealdad animal del ser humano.
PIRÍTOO Y PERSÉFONE
Teseo y Pirítoo eran dos héroes unidos por una entrañable amistad.
Ambos habían jurado casarse con una hija de Zeus. De este modo Pirítoo ayudó a Teseo a raptar a la jovencísima Helena y Teseo acompaño al Inframundo a Pirítoo para raptar a la bellísima Perséfone, esposa de Hades e hija de Zeus y Deméter.
Los dos amigos consiguieron entrar en el Inframundo, pero les resultó imposible salir, quedando allí prisioneros hasta que Heracles fue en busca del Can Cerbero.
Heracles consiguió llevarse a Teseo al mundo de los vivos, pero cuando intentó liberar a Pirítoo la tierra tembló y comprendió que se negaban a soltar al culpable de intentar raptar a Perséfone.
BIBLIOGRAFÍA
Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos
museodelprado.es
Fotografías: es.wikipedia.org
maitearte.wordpress.com
RECONOCIMIENTOS DE FOTOS
- Foto 2 – TESEO Y EL TORO DE CRETA. Detalle de la copa Aison . C 430 a. C.Museo Arqueológico Nacional, Madrid
WIKIMEDIA. Tomado por Luis García ( Zaqarbal ) el 3 de diciembre de 2008. Publicado bajo las licencias GFDL &Cc-by-sa-3.0,2.5,2.0,1.0.
- Foto 9 – ANTONIO CANOVA. TESEO Y EL MINOTAURO, 1782. Museo Victoria y Alberto, Londres.
WIKIMEDIA. Trabajo propio, Yair Haklai. 21 August 2009
- Foto 10 – ANTONIO CANOVA. TESEO Y EL MINOTAURO, 1782. Museo Victoria y Alberto, Londres.
WIKIMEDIA. Trabajo propio, sailko. 18 de febrero de 2011, 13:05:50
Descargar el pdf o leer en línea aquí

