Mis blog en el boletín de la UNED MADRID
María Teresa García PardoDoctora en Historia del Arte |
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Mis blog en el boletín de la UNED Madrid |
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La UNED Madrid tiene una sección en su web llamada quienes somos, donde publican el BOLETÍN INFORMATIVO DEL CENTRO ASOCIADO A LA UNED EN MADRID. En el boletín nº 2 han publicado una reseña donde hablan de mis blog y mi trabajo. Quiero compartirlo con mis alumnos, seguidores y visitantes de los mismos agradeciendo vuestro interés y comentarios. Aquí os dejo el enlace donde se pueden encontrar los pdf de los boletines publicados hasta el momento y la posibilidad de verlo online en esta entrada. La reseña está publicada en la página 11 de este enlace. https://www.unedmadrid.es/index.php/quienes-somos/media/2017-12-04-08-10-41 |
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Ares – Marte romano – Dios de la Guerra
María Teresa García PardoDoctora en Historia del Arte |
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ARES (MARTE ROMANO). DIOS DE LA GUERRA |
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ARES (MARTE ROMANO). DIOS DE LA GUERRAAres es hijo de Zeus y Hera y pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos. Es el dios de la guerra por excelencia en su aspecto más cruel y devastador, sembrando la muerte, a diferencia de Atenea. Es el espíritu de la batalla que se recrea en la sangre y la matanza. Su talla es sobrehumana y profiere gritos terribles. Generalmente combate a pie, aunque también aparece en un carro tirado por cuatro corceles. Se le representa con coraza, escudo, casco, lanza y espada. Ares habitaba en Tracia, situada al norte de Grecia y próxima a Macedonia, país semisalvaje de clima rudo, rica en caballos y poblaciones guerreras. En Tracia también moran las Amazonas, que son hijas de Ares. Los griegos, desde época homérica, se complacían en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la inteligencia de Heracles o la prudencia de Atenea. Su espíritu agresivo hace que no sea un dios querido y que se le represente poco en el arte helénico, aunque tenemos algunos ejemplos como la copia romana del Ares Ludovisi de Lisipo, siglo IV a. C., teórico del arte griego que establece el canon de 8 cabezas y que le representa sentado en su carro de combate y sujetando su espada con aire pensativo. Su carácter bélico encajó mejor en Roma, donde se le rindió mayor culto y se le consideró el padre de los fundadores de la ciudad Rómulo y Remo. Según Homero era alto, fuerte, ágil y el más veloz de los dioses. La iconografía le representa como un joven imberbe y desnudo. Los animales consagrados a Ares son el perro y el buitre. La leyenda atribuye a Ares muchas aventuras amorosas, siendo las más famosas las que mantuvo clandestinamente con Afrodita, aunque también tuvo muchos hijos con mujeres, la mayoría de ellos violentos y crueles. Una de las leyendas sitúa a Eros como hijo de Ares y Afrodita.
VELÁZQUEZ. MARTE. MUSEO DEL PRADOHacia 1638. Óleo sobre lienzo, 179 x 95 cm. El dios Marte de Velázquez está documentado por primera vez en la Torre de la Parada, una residencia real de caza de Felipe IV, su afición favorita. Se decoró principalmente con temas mitológicos ovidianos encargados en 1636 a Rubens y a su taller.
Velázquez también estuvo representado en la Torre con Esopo, Menipo y varios retratos de enanos. Velázquez retrató a Marte en tamaño natural, a partir de un modelo vivo, quizá un soldado veterano, en una postura que recuerda al famoso Ares Ludovisi. El color cálido de las carnaciones da vida a la figura, que aparece bañada en una iluminación atmosférica realista, con el rostro ensombrecido por el casco. Los toques de bermellón y blanco crean un bello juego de pliegues y sombras. Como es habitual en Velázquez, hay un tratamiento cercano del mito, en el que sólo la armadura y otros atributos bélicos le relacionan con el dios romano. Marte lleva puesto el yelmo, pero la espada y la armadura yacen a sus pies. El uso de referencias a armaduras y objetos guerreros esparcidos o amontonados por el suelo tenía una larga tradición figurativa y literaria en la que hay que inscribir esta imagen. Generalmente se alude a la derrota de las armas con el Amor que todo lo vence, un tema que tuvo su expresión en la literatura y que probablemente subyace en esta pintura. (Texto extractado de Portús, J. en: El arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 108).
ARES LUDOVISI. PALAZZO ALTEMPS, MUSEO NACIONAL ROMANOEsta copia romana, del original griego de Lisipo, se conserva en el Palazzo Altemps, Museo Nacional Romano, en Roma (aunque también hay otra copia en el Museo de Nápoles) Es una obra de mármol, restaurado en mármol de Carrara por Bernini. Lisipo, como escultor griego buscaba un ideal de belleza basado en la proporción. Sus esculturas deben ser admiradas desde diferentes perspectivas, desvelándose nuevos aspectos en cada posición. En la estatua de Ares Ludovisi el dios de la guerra se presenta desnudo, sentado y con su espada en la mano izquierda. Se está conteniendo en su marcha, aguantando una pierna con las manos, impaciente, inquieto, como dios belicoso. Ares descansa después de haber sido tocado por su hijo Eros, el dios del Amor, que juega entre sus piernas.
RestauraciónEl aspecto que nos ha llegado de la escultura es fruto de la restauración de 1627 obra de Gian Lorenzo Bernini. Intentó recuperar la idea original de Lisipo, realizada en mármol pentélico, incorporando algunas partes perdidas en mármol de Carrara, el más similar, como la nariz del dios, la parte superior del escudo y parcialmente los pies y la cabeza de Eros. Infunde su estilo personal en la empuñadura de la espada, rematada con un duende burlón y en el recorte frontal de parte del pedestal original para dejar el pie volado, sin apoyar en el suelo, un detalle que consigue acentuar la sensación de reposo, al tiempo que el pequeño bloque eliminado sirvió al escultor para labrar otras partes mutiladas. El Ares Ludovisi recibe este nombre por haber formado parte de la grandiosa colección arqueológica reunida por el cardenal Ludovico Ludovisi, sobrino de Alessandro Ludovisi, pontífice bajo el nombre de Gregorio XV. Forma parte del Museo Nacional Romano ocupando actualmente una de las salas del Palacio Altemps de Roma. Otra copia de la escultura se conserva en el Museo Arqueológico de Nápoles. También hay una copia en yeso en la colección de Reproducciones Artísticas del Museo de Escultura de Valladolid.
LISIPO. SIGLO IV A. C. (CANON DE 8 CABEZAS)Praxíteles, Scopas y Lisipo son los grandes escultores griegos del siglo IV a.C. Lisipo trata de nuevo los temas de atletas como Mirón y Policleto en el siglo V a.C., durante el periodo Clásico o época de Pericles. El Apoxiomenos, su obra más significativa, representa a un joven quitándose la arena después de la competición. En él presentó un nuevo canon del cuerpo masculino, cuyas proporciones son más esbeltas (8 cabezas). Frente al canon de Policleto (7 cabezas) propone una cabeza más pequeña y el torso y los miembros más esbeltos y largos. No se conserva ningún original griego suyo, sólo han llegado hasta nosotros copias de época romana. Fue elegido como el escultor de la corte de Alejandro Magno.
BOTTICELLI. VENUS Y MARTE. NATIONAL GALLERY, LONDRES1483. 69 x 173,5 cm. Temple sobre tabla. Sandro Botticelli representa a Venus y Marte (Afrodita y Ares) en uno de sus encuentros amorosos. Venus vigila el sueño de su amado, mientras unos pequeños faunos, genios campestres con cuernos y pezuñas de cabra, juegan con las armas del dios. El tema se interpreta como una alegoría del amor vencido por la guerra.
El formato apaisado y la temática de esta tabla hacen pensar que estamos ante un panel para un arcón, uno de los regalos de boda más habituales entre las importantes familias florentinas. Las avispas alrededor de Marte indican que podría tratarse de un regalo para la familia Vespucci, que había adoptado la avispa en su escudo de armas. El tema de la tabla es el triunfo del amor sobre la guerra, consiguiendo Venus distraer a Marte y que los pequeños faunos utilicen sus armas como juguetes. Uno de los faunos intenta despertarle soplando una concha en su oído, mientras otros dos juegan con la lanza del dios, mientras uno se prueba el casco y el cuarto gatea con la coraza del dios. Las cintas doradas y un broche de perlas sobre el pecho adornan la blanca túnica de Venus. La armadura, el vestido, las joyas y el peinado están tomados de la moda quattrocentista florentina. Detrás de la figura de Venus hay plantas de mirto, que se cultivan por sus flores y sus hojas aromáticas. El mirto se consideraba símbolo del amor y la belleza y una de las plantas consagradas a la diosa Afrodita. El mirto simbolizaba la fecundidad y la fidelidad. Plinio el Viejo describe, en su Historia Natura ritos nupciales en los que los esposos iban coronados con mirto durante el banquete. También se emplea como anticatarral y antiséptico. El mirto estaba consagrado a Venus a causa de su olor suave, porque estaba siempre verde, o bien porque las hojas de mirto brotaban de dos en dos, igual que el amor que debe ser recíproco. Otra historia del mundo clásico relaciona el mirto con significados funerarios: Dioniso bajando al Inframundo a rescatar a su madre, Sémele, muerta por los rayos de Zeus, tuvo que dejar allí un arbusto de mirto. En el Renacimiento está ligada al matrimonio. Por su hoja perenne se asoció a la fidelidad y al amor eterno y se representó en las alegorías matrimoniales. Es considerado un símbolo del amor romántico y se emplea en decoraciones de iglesias, salones de fiestas y ramos de novia o coronas. Es astringente y antiséptico y se emplea como anticatarral y contra el asma. El mirto ayuda en la caída del cabello y forma parte de muchos champús, jabones y perfumes.
BibliografíaPierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.
miriamgarciarestauracion.blogspot.com.es
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Croacia de Norte a Sur – Viaje Cultural en junio de 2018
María Teresa García PardoDoctora en Historia del Arte |
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Croacia de Norte a SurViaje Cultural del 15 al 24 de junio de 2018Historia – Arte – Naturaleza
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En los últimos 10 años Croacia ha reconstruido su infraestructura y revitalizado su imagen para vestir el eslogan “El Mediterráneo, tal como era”: calidad antes que cantidad, apuesta por el medioambiente, equilibrio entre el ritmo de vida local y la llegada de turistas, no demasiadas construcciones cerca de la línea de costa y en las islas y encantadoras ciudades llenas de historia y cultura. Todo ello conviviendo en perfecta armonía. Croacia es un país de carácter amable y acogedor, rasgos que le convierten en un destino más que interesante para el viajero que disfruta de Mediterráneo en perfecta paz y tranquilidad. Su relieve montañoso, que separa el interior del extenso litoral del Mar Adriático, es uno de los rasgos que le convierten en un país sin duda hermoso, con unas bellezas naturales y un patrimonio artístico único. Los principales ríos son el Danubio, el Drava y el Sava. Estado independiente de Europa que hasta enero de 1992 formó parte de Yugoslavia. Su capital, Zagreb, es el principal centro administrativo, industrial y cultural del país. Tiene un importante patrimonio artístico, diseminado a lo largo y ancho del país en sus numerosos pueblos y ciudades, que se concentra especialmente en una de sus ciudades más importantes:
Hay muchos motivos para visitar Croacia y algunos de ellos son sus seis lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO:
Sin olvidar también: Sus ocho Parques Nacionales y diez Parques Naturales donde su variada naturaleza se muestra en todo su esplendor.
Su litoral, que serpentea desde la Península de Istria hasta el sur de Dalmacia, dejando bellas calas y acantilados. Sus islas, como Hvar o Korcula, en Dalmacia o Rab y Losinj en la bahía de Kvarner, que en ocasiones se agrupan en archipiélagos tan interesantes como los de Brijuni o Kornati. La variedad de la oferta turística en Croacia va más allá de las bellas ciudades Dubrovnik o Split. |
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DEMÉTER (CERES ROMANA). DIOSA DE LA AGRICULTURA Y LA PROSPERIDAD
María Teresa García PardoDoctora en Historia del Arte |
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DEMÉTER (CERES ROMANA)DIOSA DE LA AGRICULTURA Y LA PROSPERIDAD |
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Deméter es la segunda hija de Crono y Rea y hermana de Zeus, por lo tanto pertenece a la primera generación de dioses olímpicos. Su personalidad, religiosa y mítica, es muy distinta de la de Gea, la Tierra, concebida como elemento cosmogónico. Deméter es la diosa maternal de la tierra y de la agricultura, el trigo, la fertilidad y la abundancia. Su principal atributo es la espiga. Como diosa de la tierra cultivada, esencialmente el trigo, sus leyendas se han desarrollado en todas las regiones del mundo helénico donde prospera este cereal. Sus lugares preferidos son Eleusis y Sicilia. Deméter está estrechamente vinculada a su hija Perséfone (Proserpina). Con frecuencia se las llama “Las Diosas” y sus aventuras constituyen el mito central de su leyenda, mito cuya profunda significación era revelada en la iniciación a los misterios de Eleusis. Hades se enamoró de Perséfone, única hija de Deméter, y la raptó cuando la doncella se disponía a coger un narciso o un lirio en Sicilia. La tierra se abrió y Hades se llevó a su amada a los Infiernos. En el momento del rapto Perséfone lanzó un grito. Su madre lo oyó y le oprimió el corazón. Deméter recorrió todo el mundo durante 9 días y 9 noches buscando a su hija. Sin tomar alimento, ni ataviarse anduvo errante por el mundo con una antorcha encendida en cada mano. El décimo día encontró a Hécate, que también había oído el grito. Únicamente el Sol, que todo lo ve, puede informarle de lo ocurrido. Irritada, la diosa decidió abdicar de su función divina hasta que se le hubiese devuelto a su hija. Adoptó la figura de una anciana y se trasladó a Eleusis. En este tiempo la diosa se convirtió en nodriza de Triptólemo, hijo de Metanira, y le encomendó a este niño la difusión por el mundo del cultivo del trigo. El voluntario destierro de Deméter volvió la tierra estéril y alteró el orden del mundo, por lo que Zeus ordenó a Hades que devolviese a Perséfone. Pero esto no era posible porque la joven había roto el ayuno obligatorio del Infierno al comer un grano de granada. Finalmente se llegó a un pacto. Deméter volvería a ocupar su puesto en el Olimpo y se encargaría de sus obligaciones, si Perséfone pasaba parte del año en el Infierno y la otra con su madre. Cada primavera Perséfone sale de la mansión subterránea y las flores y frutos están en su plenitud, para volver en la época de la siembra, por eso el invierno es la estación triste y estéril. Sus lugares favoritos son Sicilia, Creta y Eleusis. Eleusis está situado a unos 20 km. de Atenas. Era la tierra natal de Esquilo y tuvo un santuario dedicado a Deméter y Perséfone en el que se celebraban uno de los cultos más importantes de la antigua Grecia: los misterios de Eleusis, que posteriormente se mantuvieron en el Imperio romano. Se la representa como una matrona que porta espigas de trigo, un lechón (cochinillo que todavía mama) o unas antorchas. En Roma se le añade el simbolismo monetario y se la suele representar con la cornucopia, vinculándose su imagen a la prosperidad del Imperio. En la Edad Moderna a menudo la acompañan los dioses Dioniso o Pan. Además algunos símbolos como la hoz, que la convierten en alegoría de la agricultura o del verano. Pan es el dios de los pastores y los rebaños. Es mitad hombre y mitad animal. Posee 2 cuernos en la frente, tiene el cuerpo velludo y los miembros inferiores son de un macho cabrío con pies provistos de pezuñas. SNYDERS, FRANS (Amberes, 1579 – Amberes, 1657) En 1593 Frans Snyders entró en el taller de Pieter Brueghel el Joven. En 1602 ingresó como maestro en el Gremio de San Lucas y, poco después, realizó un viaje a Roma y a Milán, donde trabajó para el cardenal Federico Borromeo gracias a las recomendaciones de Jan Brueghel el Joven. De regreso a Amberes, en 1610, se casó con Margarita de Vos, hermana del pintor Cornelis de Vos. A su vuelta de Italia entró en contacto con Rubens, quien proporcionaría las figuras para algunas de sus obras, a la vez que diseñaría composiciones con gran desarrollo de bodegón con la intención de que Snyders los llevase a cabo. A partir de 1620 sus cuadros son de mayor tamaño y los elementos dispuestos sobre la mesa aumentan de manera espectacular. A partir de 1630 el colorido evoluciona a tonos más claros y más variados, aunque Rubens sigue realizando las figuras de sus composiciones. La otra faceta en la que destacó Snyders fue la realización de cuadros de animales, que incluían cazas, fábulas y representaciones simbólicas, como son los conciertos de pájaros. Al igual que en sus bodegones, para estas obras trabaja al lado de Rubens, quien pinta las figuras para los animales de Snyders y viceversa. La evolución es paralela a sus bodegones, los tamaños crecen a lo largo de su carrera, tendiendo a hacerse más horizontales, contribuyendo a la vivacidad de las escenas. El interés que despertó la obra de Snyders entre coleccionistas y príncipes de toda Europa tuvo en España un epílogo de notable calidad, con su participación en las decoraciones para la Torre de la Parada, para donde realizó varias escenas de caza y fábulas. Por otra parte, los regalos de conocidos coleccionistas de pintura flamenca, como el marqués de Leganés, completaron la colección de Snyders que poseía Felipe IV y que se encontraba en el Alcázar de Madrid, lo que explica la abundante presencia de su pintura en el Prado. (Pérez Preciado, J. J. en E.M.N.P., 2006, tomo VI, pp. 2019-2020). Ceres y Pan. Snyders y Taller de Rubens. Museo del PradoHacia 1620. Óleo sobre lienzo, 178,5 x 280,5 cm. La representación de la diosa de la agricultura y las estaciones Ceres junto al dios Pan viene descrita en las obras clásicas. Ceres (Deméter) era hija de Saturno (Crono) y por lo tanto hermana de Júpiter (Zeus). Pan está vinculado con la tierra y el inicio de todo. Los dos dioses están relacionados por la naturaleza. La agricultura y la prosperidad se unen para mostrar la abundancia y la fecundidad. Ceres sujeta la cornucopia, el cuerno de la abundancia, lleno de diferentes frutas y hortalizas, mientras que Pan se inclina hacia ella con un cesto repleto de frutas. Se observan diferentes bodegones aislados por toda la composición, como en la esquina inferior derecha. Al fondo el paisaje se abre para dar mayor profundidad a la escena y vemos figuras sentadas y una mujer con un canasto en la cabeza, reforzando aún más la simbología de la obra. Esta pintura es una colaboración entre Frans Snyders y el taller de Rubens. Estos dos artistas trabajaron juntos en numerosas obras, pintando el primero los elementos naturales y el segundo o su taller las figuras. Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid. La primera referencia documental de este grupo de 26 obras aparece en el inventario del Alcázar de 1636, donde se mencionan 25 de ellas. Desconocemos si fue la reina o el rey, quien encargó estas obras, o si la idea vino de Flandes de mano de la archiduquesa Isabel Clara Eugenia. Lo que parece cierto es que no se trata de un encargo cerrado a un pintor, sino más bien un conjunto de obras de diferentes artistas flamencos enviados para decorar la mencionada Torre, después de las remodelaciones llevadas a cabo allí por Juan Gómez de Mora. Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado (enero, 2015) La Agricultura. Francisco de Goya. Museo del Prado. 1804 – 1806. Temple sobre lienzo El tondo de esta alegoría de la Agricultura formó parte de la decoración de la gran escalera monumental del palacio de D. Manuel Godoy (1767-1851), Príncipe de la Paz y Primer Ministro de Carlos IV (1748-1819). El Palacio de Manuel Godoy está ubicado en la Plaza de la Marina Española 9, muy cerca del Palacio Real y del Senado, conocido como palacio Grimaldi. El edificio fue construido por Francisco Sabatini en estilo clásico barroco para albergar a personal del rey Carlos III.
Hasta nuestros días ha sido utilizado por distintos estamentos oficiales como el Ministerio de la Marina o el Museo del Pueblo español. Actualmente alberga dependencias del Ministerio de la Presidencia. Esta pintura fue encargada a Goya, entre 1801 y 1805, cuando Godoy acometió la restauración del edificio, pero no se conservan los documentos que hayan permitido conocer el año exacto de su creación. Junto a las otras tres grandes composiciones del mismo formato circular, la de la Ciencia, perdida, y las otras dos, del Comercio y la Industria, conservadas también en el Museo del Prado, se expresaban los ideales de la Ilustración, así como las ideas de progreso de las Sociedades Económicas de Amigos del País, que Godoy favoreció. Goya utilizó aquí la iconografía tradicional de la Agricultura, representada por la diosa clásica Ceres coronada de espigas, como símbolo de fecundidad. Un repinte posterior cubrió, por decoro, el desnudo de la diosa, que sentada en un paisaje tiene a sus pies dos azadones y posiblemente una guadaña, como útiles específicos de los campesinos. Sostiene en la mano izquierda un racimo de uvas y unas espigas, y en la derecha una granada, mientras un campesino arrodillado le ofrece una cesta de flores y frutas, bajo los signos zodiacales de Leo, Libra y Escorpio, que aparecen en el cielo, correspondientes a los meses más ricos de las cosechas, el verano y el otoño. BIBLIOGRAFÍA Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos. maitearte.wordpress.com |
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