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UNED

ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284) Rey de Castilla y León

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

ALFONSO X “EL SABIO” (1221-1284)

Rey de Castilla y León

Alfonso X el Sabio (José Alcoverro) - Biblioteca Nacional

Alfonso X. EL Sabio (1221 – 1284)

(Toledo, 23.XI.1221 – Sevilla, 4.IV.1284. Rey de Castilla y León)

Alfonso X “el Sabio” era hijo del monarca castellano-leonés Fernando III y de su esposa, la princesa alemana Beatriz de Suabia. Alfonso X fue rey de Castilla y de León desde la muerte de su padre en 1252 hasta 1284, año de su muerte.

Su infancia la pasó en tierras gallegas y recibió una sólida formación intelectual, punto de partida de su proyecto cultural. La muerte de su madre, en 1235, dejó una profunda huella en el joven Alfonso. El príncipe combinó la diplomacia con las armas y logró la incorporación del reino taifa de Murcia a la Corona de Castilla. En el año 1245 Cartagena, Lorca y Mula se rindieron definitivamente a los cristianos.

En el año 1249 Alfonso X se casó en Valladolid con Violante de Aragón, hija del rey de Aragón Jaime I “El Conquistador”.

Ya en el Trono, Alfonso X, prosiguiendo la labor de su padre en tierras de Andalucía incorporó a sus dominios la zona suroccidental del Guadalquivir. Tomó la ciudad portuaria de Cádiz, en el año 1262, y la ocupación del antiguo Reino de Niebla, coincidente con buena parte de la actual provincia de Huelva.

En el año 1260, Alfonso X puso en marcha una cruzada hacia las tierras del norte de África. En 1264, tuvo lugar tanto en la Andalucía Bética como en el Reino de Murcia una sublevación de la población mudéjar. Una vez sofocada aquella revuelta, el monarca decretó la expulsión de los mudéjares de las tierras de la Andalucía Bética, en particular de aquellos lugares en donde habían ofrecido una dura resistencia, como fue el caso de la villa de Jerez.

Mudéjar es un término que significa “doméstico”, y se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio reconquistado por los cristianos, aunque en barrios llamados morerías y aljamas bajo control cristiano. Solían ser campesinos o artesanos de origen humilde. Al principio se les permitió seguir practicando el islam, utilizar su lengua y mantener sus costumbres.

Alfonso X propició la Repoblación, fundamentalmente en el valle del Guadalquivir y en el reino de Murcia. Un ejemplo emblemático es la repoblación de la ciudad de Sevilla. Los mudéjares se vieron obligados a salir de Sevilla, debido a la larga resistencia que habían ofrecido. Sus espacios fueron ocupados por los repobladores, procedentes del norte de la Meseta y del valle del Tajo. En el repartimiento de Sevilla se distinguen los “donadíos” de los “heredamientos”.

Los “donadíos” eran premios a los más poderosos y se dividían en mayores y menores. Los mayores eran otorgados a gentes de la familia real, a grandes nobles, a las órdenes militares y a la Iglesia, y los menores, por lo general eran concesiones efectuadas a oficiales de la corte regia.

Un ejemplo ilustrativo de donadío mayor fue el que otorgó Alfonso X a su tío Alfonso de Molina, quien recibió la aldea de Corcubina, que contaba con 30.000 pies de olivar, 120 almarrales de viñas, higueras suficientes para recoger al año 1.000 seras de higos, 150 casas, 12 molinos de aceite y ocho huertas. Por lo demás Alfonso de Molina también fue beneficiado con 30 yugadas de tierra de labor en el lugar sevillano de Torres.

Los “heredamientos” iban dirigidos a los auténticos repobladores de Sevilla y su término. Pero hubo grandes diferencias entre las donaciones otorgadas a los caballeros de linajes, a los caballeros populares y a los simples peones.

Los repartimientos se efectuaron en otros muchos lugares de la Andalucía Bética como: Carmona, Écija, Jerez de la Frontera o El Puerto de Santa María. En tierras murcianas el rey de Aragón, Jaime I, cuando aplastó la revuelta mudéjar, realizó importantes concesiones a caballeros de sus reinos. De Murcia no fueron expulsados los mudéjares.

En el reinado de Alfonso X también hubo una gran actividad repobladora en el norte de la Península Ibérica, donde se crearon en el Norte las villas de Orduña, Tolosa, Segura y Mondragón y en Asturias, Cangas de Tineo, Grado, Lena.

Alfonso X aspiró al título de emperador germánico. Como hijo de una princesa alemana, perteneciente a la familia de los Staufen, presentó su candidatura al título imperial germánico después de que se lo suplicara una embajada que vino a tierras hispanas, en el año 1256, desde la ciudad italiana de Pisa.

Los emisarios pisanos le consideraron a Alfonso X “el más distinguido de todos los reyes que viven”, así como “el más cristiano y más fiel”, a la vez que le indicaban “que descendéis de la sangre de los duques de Suabia, una Casa a la que pertenece el Imperio con derecho y dignidad por decisión de los príncipes y por entrega de los Papas de la Iglesia”.

Alfonso X fue elegido emperador el día 1 de abril del año 1257, “Rey de Romanos y emperador electo”. Pero al mismo tiempo tuvo lugar, de manera sorprendente, la elección imperial de otro candidato al título: el inglés Ricardo de Cornualles.

Alfonso X había sido elegido emperador “por la mayor y más importante parte de los príncipes de Alemania”. A partir de aquel momento se inició una gran disputa entre los dos electos por el Trono imperial germánico.

Alfonso X pidió subsidios extraordinarios para sus aspiraciones imperiales, en las continuas reuniones de Cortes que se celebraron en los reinos de Castilla y León. Pero no encontró apoyo en los pontífices, si siquiera a raíz de la muerte de su rival, el inglés Ricardo de Cornualles, suceso que aconteció en el año 1272. Aquella dura pugna acabó en el año 1273, fecha en la que accedió al título imperial germánico Rodolfo de Habsburgo. El fracaso de Alfonso X en su aspiración al título imperial perjudicó otras facetas en el terreno político y en el económico.

Tampoco tuvo éxito Alfonso X en su intento de incorporar a la Corona de Castilla el territorio del Algarve, al sur de Portugal, el cual finalizó por ser incluido en el vecino reino lusitano.

El reinado de Alfonso X fue fundamental en el ámbito económico. Se pusieron en marcha numerosas ferias y se instituyó, en el año 1273, el “Honrado Concejo de la Mesta”, aunque con anterioridad habían existido Mestas de carácter local o regional.

Es posible, de todos modos, que la institución de la Mesta surgiera no por iniciativa real, sino por solicitud de los propios ganaderos. Se trataba de una institución, proyectada sobre el conjunto de los reinos de Castilla y León, que controlaba la actividad ganadera, en particular la ganadería ovina, la cual efectuaba grandes recorridos, desde el norte hasta el sur de la Península Ibérica, a través de las denominadas cañadas.

De todos modos la vida económica en época de Alfonso X conoció notables reveses plasmados en el alza de los precios y en las devaluaciones monetarias.

Alfonso X pretendía unificar a sus reinos en el ámbito legislativo. Su objetivo fue crear leyes. Elaboró, el Fuero Real, el cual quería introducir el monarca Alfonso X en todas las ciudades y villas de sus reinos, el Espéculo, libro que serviría en adelante de base para la actuación de los jueces, y, sobre todo, las denominadas Siete Partidas, que constituía una imponente compilación doctrinal.

1. La primera Partida se refiere a las fuentes y al derecho de la Iglesia;

2. la segunda trata de los emperadores y los reyes, Derecho Político;

3. la tercera alude al Derecho Procesal;

4. la cuarta trata de los desposorios y casamientos;

5. la quinta de las compras y ventas;

6. la sexta de cuestiones relacionadas con el Derecho Civil;

7. la séptima del Derecho Penal.

Esos textos se inspiraban, esencialmente, en el Derecho Romano, el cual, era “el único cuerpo de doctrina jurídica realmente desarrollado a la altura de las necesidades sociales del momento”.

Por otra parte, Alfonso X consolidó el poder regio. En las Partidas se afirma que “Vicarios de Dios son los Reyes cada uno en su reyno, puestos sobre las gentes para mantenerlas en justicia e en verdad quanto en lo temporal, bien assí como el Emperador en su Imperio”. Se identificaba en aquel tiempo a los reyes y a los emperadores al afirmar que “rex est imperator in regno suo”.

Alfonso X instituyó cargos nuevos como el de almirante, persona a la que se le encomendaba el gobierno de la actividad marinera, y los de los adelantados, que tenían atribuciones judiciales aunque también podían desempeñar funciones de carácter militar.

Alfonso X fortaleció la institución de las Cortes, generalizada para los reinos de Castilla y de León. Convocó Cortes con gran frecuencia, por lo general para solicitar recursos económicos, imprescindibles para mantener su aspiración al imperio.

Pero la faceta más conocida del reinado de Alfonso X está vinculada con el mundo de la cultura. El historiador Robert Sabatino ha afirmado que el principal legado transmitido a la posteridad por Alfonso X fue “su patronato y su contribución personal a todas las ramas del saber y del arte”.

El monarca castellano-leonés abarcaba campos muy variados, como la astrología o la historia. En el terreno de la astrología, se hicieron durante el reinado de Alfonso X numerosas traducciones: el Libro de la ochava esfera, el Libro de las Armellas y el Libro del astrolabio redondo. Esa disciplina interesaba mucho en aquella época porque se partía de la idea de que los astros ejercían una notable influencia en los seres humanos.

Pero al mismo tiempo se llevó a cabo, durante el reinado de Alfonso X, una obra astronómica original. Fue un libro que publicaron dos expertos judíos, Ishaq ben Sid (o Sayyid) y Yehudé ben Mosé, que habían efectuado importantes observaciones en el firmamento de la ciudad de Toledo, entre los años 1263 y 1272. Los mencionados hebreos redactaron una obra que lleva el siguiente título: Tablas astronómicas alfonsíes.

En el ámbito de la Historia el rey impulsó la redacción de la Grande e General Estoria, que no pasaba del siglo I después de Cristo. Pero el trabajo de índole histórica más importante que se efectuó en tiempos de Alfonso X fue la denominada Primera Crónica General de España. Dicha obra, que percibe el término de España como un elemento unitario, ofrece, siguiendo la línea del famoso escritor visigodo Isidoro de Sevilla, varias “Laudes Hispaniae”.

Alfonso X estudia en la Primera Crónica General de España lo acontecido en la península ibérica hasta el reinado del monarca castellano Alfonso VIII, apoyándose para ello en los más significativos cronistas del pasado, como Lucas de Tuy y Jiménez de Rada, no deja de señalar el importante papel ejercido, aparte de los cristianos, tanto por los musulmanes como por los judíos.

Alude a la intervención de las tres religiones en el desarrollo de la Historia de España: “Ca esta nuestra Estoria de las Espannas general la levamos Nos de todos los reyes dellas et de todos los sus fechos que acaescieron en el tiempo pasado, et de todos los que acaescen en el tiempo present en que agora somos, tan bien de moros como de cristianos, et aún de judíos si acaesciese en qué”.

Su obra poética fundamental fueron “las Cantigas”, escritas en lengua gallega, porque la consideró más apropiada para la lírica.

Hay que destacar el decisivo papel que el Rey Sabio dio a la lengua castellana, en la cual se efectuaban las traducciones que se realizaban en la Escuela de Traductores de Toledo. En castellano se elaboraron las obras originales de aquel tiempo. La lengua castellana “fue literariamente normalizada en el siglo XIII”.

La Escuela de traductores de Toledo designa en la historia desde el siglo XIII, a los distintos procesos de traducción e interpretación de textos clásicos greco-latinos, que habían sido vertidos del árabe o del hebreo a la lengua latina sirviéndose del castellano como lengua intermedia o de las emergentes lenguas vulgares, principalmente al castellano.

La conquista en 1085 de Toledo y la tolerancia de los reyes leoneses y castellanos con musulmanes y judíos facilitaron este comercio cultural que permitió el renacimiento filosófico, teológico de España y luego de todo el Occidente cristiano.

En el reinando de Fernando III, rey de Castilla y de León, se compuso el Libro de los Doce Sabios (1237), resumen de sabiduría política y moral clásica pasada por manos «orientales». En la segunda mitad del siglo XIII el rey Alfonso X (rey de Castilla y de León), institucionalizó en cierta manera en Toledo esta «Escuela de traductores», centrada sobre todo en textos astronómicos, médicos y científicos.

Asimismo impulsó Alfonso X el cultivo de la música, de los juegos, en particular del ajedrez, e incluso de las artes plásticas, plasmadas tanto en el estilo gótico de inspiración francesa como en el arte de procedencia islámica.

El Studium Generale, germen de la universidad de Salamanca, instituido en 1218 por Alfonso IX de León, fue la primera institución educativa europea en obtener el título propiamente de Universidad, por la real cédula de Alfonso X el Sabio fechada el 9 de noviembre de 1252, posteriormente ratificada por la licentia ubique docendi de Alejandro IV en el año 1255.​ El rey Alfonso X fundó, en el año 1254, varias cátedras en la Universidad de Salamanca.

Una faceta muy interesante del reinado de Alfonso X fue la relativa a las relaciones con las minorías musulmanas y judías. Hubo una excelente comunicación entre las gentes de las tres religiones, sobre todo, en lo que se refiere al ámbito de la vida intelectual.

Lo peor que le sucedió en sus últimos años a Alfonso X fue la pugna abierta con su segundo hijo, Sancho que reclamaba el Trono castellano-leonés, frente a los derechos de los hijos y herederos de su hermano mayor, Fernando de la Cerda, que había fallecido unos años atrás.

Sancho IV, futuro monarca castellano-leonés, llegó a convocar unas Cortes en la villa de Valladolid, en el año 1282. En dichas Cortes Sancho reivindicó lo que él consideraba sus legítimos derechos al Trono de los reinos de Castilla y León.

Alfonso X murió en la ciudad de Sevilla en el año 1284. No obstante, antes de su fallecimiento, manifestó su voluntad de perdonar a su hijo Sancho, así como a todos aquellos naturales de sus reinos que le habían ofendido por una u otra vía.

Los restos mortales de Alfonso X fueron depositados en Santa María de Sevilla, cerca de los de su padre, Fernando III, y de los de su madre, Beatriz de Suabia.

OBRAS

El Fuero Real, 1252

Lapidario, 1253

Las Cantigas, 1257-1283

Espéculo

Libro de Astronomía, 1272

Primera Crónica General de España, 1276

Grande e General Estoria, 1280

Libro del axedrez, dados et tablas, 1283.

El reinado de Alfonso X conoció asimismo la publicación, por el franciscano fray Juan Gil de Zamora, de una interesante obra titulada Historia naturalis. En ella destacan las diversas referencias al mundo de la medicina, con alusiones frecuentes a médicos de la época griega, como por ejemplo Galeno, pero también a médicos árabes, entre ellos Avicena.

Galeno nacido en Pérgamo en 131 d.C. y estudió medicina en Corinto y Alejandría. Durante cuatro o cinco años, ejerció con gladiadores y adquirió una experiencia práctica sobre los traumatismos profundos. En Roma fue nombrado por Marco Aurelio cirujano del ejército. Se convirtió, después, en médico personal del emperador Cómodo y gozó del favor imperial hasta el fin de su carrera.

Cree que el mejor médico es también filósofo con formación en lógica y biología teórica. También se alzó contra la codicia de sus colegas, cuya vocación estaba motivada por el afán de lucro.

Su tesis sobre la circulación sanguínea gozaría de gran autoridad. Para él, la sangre se forma en el hígado tras la digestión de los alimentos. Las arterias contienen sangre y no aire como pensaba Erasístrato. La sangre arterial, cargada de espíritus vitales, sufre un movimiento rítmico que corresponde al pulso.

Avicena (980-1037 d.C.) fue médico, filósofo y científico musulmán, de nacionalidad persa por nacimiento.​ Escribió cerca de trescientos libros, con predominio de filosofía y medicina.

Destacan El libro de la curación y El canon de medicina, también conocido como Canon de Avicena. Sus discípulos le llamaban el más grande de los médicos, el Maestro por excelencia.

Tuvo una influencia capital, ya que presentó el pensamiento aristotélico ante los pensadores occidentales de la Edad Media. Sus obras se tradujeron al latín en el siglo XII, reforzando la doctrina aristotélica en Occidente aunque fuertemente influida por el pensamiento platónico.

 

ALFONSO DE LA CERDA. EL DESHEREDADO (1271–1333)

Alfonso era hijo del infante Fernando de la Cerda, primogénito de Alfonso X, y de su mujer Blanca de Francia, hija de Luis IX de Francia. Junto con su hermano Fernando se les conoce en la historiografía como “los infantes de la Cerda”.

En noviembre de 1275, Fernando, el primogénito y heredero de Alfonso X, murió en Ciudad Real por lo que se planteaba el problema de la sucesión en el trono castellano. ¿La corona de Castilla debería recaer en el infante Sancho, segundo hijo de Alfonso X, o en Alfonso, hijo mayor del infante muerto?

Desde el punto de vista legal, ambas soluciones eran posibles. Siguiendo las leyes tradicionales, la corona correspondía al infante Sancho, quien para defender sus derechos buscó el apoyo de Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya.

Las Partidas de Alfonso X introdujeron un nuevo sistema sucesorio, llamado de primogenitura y representación, en virtud del cual el nieto, Alfonso, era preferido al tío, Sancho. Pero las Partidas no entrarán en vigor hasta el Ordenamiento de Alcalá de 1348. Poco antes de morir, Fernando de la Cerda nombró tutor de sus hijos al poderoso Juan Núñez de Lara, para que defendiera los derechos al trono de su primogénito.

Alfonso X vaciló en la resolución del problema sucesorio y lo agravó, a punto de provocar un conflicto internacional, ya que Francia y Aragón apoyaban la candidatura de Alfonso de la Cerda.

En las Cortes de Burgos de 1276 salió fortalecida la candidatura de Sancho. En su favor jugó la experiencia política y su capacidad militar, demostrada en la lucha contra los benimerines, así como el fuerte arraigo popular del derecho tradicional y el apoyo que le proporcionaron algunos nobles y concejos.

Durante el reinado de Alfonso XI, nieto de Sancho IV, en concreto en el año 1331, tuvo lugar la definitiva renuncia al Trono castellano-leonés de los infantes de la Cerda, herederos de Fernando, primogénito de Alfonso X el Sabio, quien falleció antes que su padre.


HISTORIA DE LA ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO

Entre los siglos XII y XIII se desarrolló la Escuela de Traductores de Toledo con un grupo de personas que trabajaron juntas y siguieron unos métodos comunes para trasladar a Europa la sabiduría de los antiguos griegos y los árabes.

Las universidades europeas conocían la cultura latina y, aunque se tenía conocimiento de los grandes filósofos griegos, no existían traducciones y se ignoraba el contenido de sus obras.

Los árabes, en su expansión por Bizancio, heredera de la antigua Grecia, tradujeron, estudiaron y conservaron las obras de estos autores. Finalmente las trajeron hasta la Península Ibérica junto con la valiosísima cultura que ellos habían creado.

Toledo fue la primera gran ciudad reconquistada por los cristianos en 1085. En ella existían bibliotecas y sabios, que conocían la cultura que los árabes habían traído de Oriente y de la que ellos mismos habían hecho florecer en la Península Ibérica.

Además en la ciudad había una importante comunidad de doctos hebreos y de intelectuales cristianos europeos. Todos fueron acogidos por el cabildo de su catedral, generando una atmósfera cultural que convierte a Toledo en la mediadora cultural entre Oriente y el Occidente en la época.

La Escuela de Traductores de Toledo tuvo dos periodos separados por una fase de transición. El primero fue el del arzobispo don Raimundo que, en el siglo XII, impulsó la traducción de obras de filosofía y religión del árabe al latín. Gracias a su labor, las universidades europeas iniciaron su despegue cultural.

Se tradujeron libros de Aristóteles comentados por filósofos árabes como Avicena, de autores hispano-judíos como Ibn Gabirol, y se tradujeron el Corán y los Salmos del Antiguo Testamento.

Por otra parte, en esta fase se empieza a recibir la ciencia oriental en Europa, a través de las traducciones de obras que sirvieron de manuales para los universitarios hasta el siglo XVI: el Canon de Avicena y el Arte de Galeno. La astrología, astronomía, y la aritmética se enriquecen igualmente al ser traducidas al latín las obras de Al-Razi, Ptolomeo o Al- Juwarizmi.

En el siglo XIII, con el rey Alfonso X, comienzan las traducciones de tratados de astronomía, física, alquimia y matemáticas. La recepción de un caudal de conocimientos tan enorme fructifica en la composición, a instancias del rey, de obras originales como el Libro de las Tablas Alfonsíes. Se tradujeron tratados de Azarquiel, de Ptolomeo y de Abu Ali al-Haitam, pero también obras recreativas como los Libros del ajedrez, dados y tablas y recopilaciones de cuentos para la literatura occidental como Calila e Dimna y Sendebar.

En esta segunda fase las traducciones ya no se hacen al latín, sino al castellano, desarrollándose el idioma para abordar temas científicos que hasta entonces sólo habían sido tratados en latín.

Los métodos de traducción evolucionaron con el tiempo. En un primer momento, un judío o cristiano conocedor del árabe traducía la obra original al castellano de forma oral ante un experto conocedor del latín que, a continuación, iba redactando en esta lengua lo que escuchaba. Más tarde, en la época de Alfonso X, los libros fueron traducidos por un único traductor conocedor de varias lenguas, cuyo trabajo era revisado al final por un enmendador.

Alfonso X, impulsor de la Escuela de Traductores de Toledo, fue un monarca polifacético interesado por multitud de disciplinas de la época: las ciencias, la historia, el derecho, la literatura, etc. Su labor consistió en dirigir y seleccionar las obras y a los traductores, revisar su trabajo e impulsar la composición de nuevos tratados. Se rodeó de sabios musulmanes y judíos, fue mecenas de eruditos y trovadores y a él se debe, en gran parte, el florecimiento de la cultura en esta época.

Meritoria fue también la tarea una larga lista de traductores como: Gerardo de Cremona, Domingo Gundisalvo, Abraham Alfaquí y otros muchos que, con sus conocimientos lingüísticos y su formación científica, asentaron en Europa las claves de un posterior desarrollo científico e intelectual.


BIBLIOGRAFÍA

M. A. Ladero Quesada, “Aspectos de la política económica de Alfonso X”, Revista de la Facultad de Derecho. Universidad Complutense, (1985);

C. Estepa, “La política imperial de Alfonso X: Esbozo de una posible ideología política alfonsina”, en Homenaje a Marcelo Vigil Pascual, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1989.

C. de Ayala y F. J. Villalba, “Las Cortes bajo el reinado de Alfonso X”, en Las Cortes de Castilla y León, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1990;

Márquez Villanueva, El concepto cultural alfonsí, Madrid, Mapfre, 1994;

J. O’Callaghan, El Rey Sabio. El reinado de Alfonso X de Castilla, trad. española, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1996;

M. Rodríguez Llopís (coord.), Alfonso X. Aportaciones de un rey castellano a la construcción de Europa, Murcia, Editora Regional de Murcia, 1997;

J. Valdeón, Alfonso X el Sabio. La forja de la España moderna, Madrid, Temas de Hoy, 2003; H. S. Martínez, Alfonso X el Sabio. Una biografía, Madrid, Polifemo, 2003;

C. de Ayala, “Relaciones de Alfonso X con Aragón y Navarra”, en Revista de Estudios Alfonsíes, 4 (2004-2005), págs. 101-146; M. González Jiménez, Alfonso X el Sabio, Barcelona, Ariel, 2004.

Real Academia de la Historia

uclm.es

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Las obras de la Biblioteca y Museo Arqueológico Nacionales, se iniciaron en 1866 por el arquitecto Francisco Jareño y Alarcón y fueron continuadas en 1885 por el cántabro Antonio Ruiz de Salces.

En 1891, la Real Academia de Bellas Artes convocó un concurso público entre escultores españoles, en el que se fijaban los temas y las dimensiones de todas las obras que debían ornamentarlos.

Este concurso, como todos los de la época, solicitaba a los artistas de los bocetos escogidos que realizasen una réplica en yeso a tamaño natural, que se juzgaba al ser observada en su destino antes de ser premiada y tallada de forma definitiva.

José Alcoverro Amorós (1835–1910) fue el artista ganador para la escultura de Alfonso X El Sabio, así como la de San Isidoro con la que hace pareja flanqueando la escalinata de la entrada a la Biblioteca Nacional, y la de Alonso Berruguete que se halla en el Museo Arqueológico.

Este escultor tarraconense, afincado en Madrid, era discípulo de José Piquer y autor de las estatuas del Padre Piquer, en la plaza de las Descalzas, y de Agustín Argüelles, antes situada en la calle de la Princesa, en el barrio que lleva su nombre, y ubicada ahora en pintor Rosales.

Es una estatua sedente del rey, sobre un asiento medieval, con gran monumentalidad y fuerza expresiva, a sugerencia de la Academia, que prefirió esa posición en lugar del pedestal arquitectónico que había propuesto el autor.

Se labró en mármol blanco italiano, respetando las medidas que había dictado la Academia. Por la escultura de Alfonso X, Alcoverro cobró 17.500 pesetas.

La escultura de Argüelles (1902) se trasladó a la Plaza del Marqués de Cerralbo, en el encuentro de la calle Ferraz con el Paseo del Pintor Rosales en 2011.

Ahora la escultura está en las inmediaciones del Templo de Debod. En 1968, el Speos de Abu Simbel fue reubicado en una colina artificial, construida en terrenos próximos situados sobre el nivel del futuro lago Nasser, para evitar que quedaran sumergidos, tras la construcción de la presa de Asuán, por el embalse formado por las aguas del río Nilo.

El gobierno egipcio, en agradecimiento por la colaboración internacional, le regaló a la ciudad de Madrid y fue transportado y reconstruido piedra a piedra y abierto al público en su actual ubicación en 1972. La reconstrucción ha mantenido la orientación de su lugar de origen de este a oeste.

Escultura de Alfonso X, 1892, escalinatas de la Biblioteca Nacional, Madrid

Escultor: ALCOBERRO Y AMORÓS, José

Alfonso X El Sabio

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Pedro III de Aragón

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Pedro III de Aragón. El Grande (1240 – 1285)

Pedro III Rey de Aragón

Pedro III de Aragón. El Grande (1240 – 1285)

Valencia, 7.8.1240 – Villafranca del Penedés, Barcelona, 11.XI.1285.

Rey de Aragón y de Valencia, conde de Barcelona.

Pedro III de Aragón, I de Valencia y II de Cataluña, nació en Valencia en el verano de 1240, siendo el primer hijo varón de Jaime I y de su segunda esposa, Violante de Hungría. Era el segundo en la línea sucesoria, ya que la Corona correspondía a su primogénito Alfonso, hijo del primer matrimonio del rey.

Las malas relaciones de Jaime I con su hijo Alfonso y la ambición de Violante favorecieron a Pedro, a quien en 1241 Jaime I, en el primero de los repartos que desmembraron la Corona de Aragón, le reservó Valencia, Mallorca y los señoríos al norte de los Pirineos.

Tras la muerte de la reina Violante en 1251, la formación del infante Pedro quedó en manos de los nobles, especialmente de los catalanes, que le instruyeron en el manejo de las armas, la caza, las letras y la cultura de trovadores, escribiendo el rey poemas durante toda su vida.

En 1257 Jaime I le nombró procurador general del Principado de Cataluña, adquiriendo un importante peso político, frente a su hermano Alfonso, gobernador de Aragón.

Al fallecer Alfonso sin descendencia, Pedro se convirtió en el heredero y futuro rey de Aragón y Valencia, y conde de Barcelona, quedando para Jaime, el hermano menor, Mallorca, Rosellón, Cerdaña y otros señoríos al norte de los Pirineos.

En Montpellier, en 1262, a los veintidós años, contrajo matrimonio con la princesa siciliana Constanza Staufen, hija del rey Manfredo y nieta del emperador alemán Federico II. Este hecho abrió el Mediterráneo central a la expansión de la Corona de Aragón.

Con Constanza tuvo cuatro hijos y dos hijas:

1. Alfonso, el sucesor;

2. Jaime, que fue rey de Sicilia y luego de Aragón (Jaime II);

3. Fadrique, también rey de Sicilia,

4. Pedro, casado con Guillermina de Moncada, hija de Gastón, vizconde de Verán, que murió sin hijos en 1296,

5. Santa Isabel, reina de Portugal al casarse con don Dionís,

6. Violante, esposa de Roberto, rey de Nápoles.

En la administración hay que señalar el importante papel que la minoría judía desempeñó durante buena parte del reinado de Pedro el Grande, siguiendo la trayectoria de su padre, Jaime I, con el que se había iniciado el auge de los funcionarios judíos.

A pesar de las prohibiciones eclesiásticas dictadas en el IV Concilio de Letrán en 1215, que prohibía que los judíos desempeñaran cargos públicos y de gobierno, Jaime I y Pedro III no dudaron en utilizar a personajes de esta religión para el ejercicio de funciones político-administrativas.

También fueron recaudadores de impuestos, médicos, embajadores y grandes traductores debido a su conocimiento de la lengua árabe. Toda esta “edad del oro” judía se terminó cuanto Pedro III en 1283-1284 se vio obligado a aprobar el Privilegio General de Aragón y el Recognoverunt próceres de Barcelona, donde se contenían disposiciones legislativas que prohibían a los judíos ejercer cargos de gobierno, lo que supuso su separación de las funciones de gobierno en los Estados de la Corona de Aragón.

En el campo de la cultura, Pedro III tuvo fama de ser un excelente trovador y su extraordinaria personalidad ha hecho que pasara a la historia con el calificativo de “Grande”, y de ella se hicieron eco los propios cronistas de la época.

Las gestas del Monarca generaron un ciclo poético que duró hasta el Romanticismo, siendo objeto de multitud de poemas, de alabanza o denigratorios, por parte de los trovadores, mientras que Dante dijo de él: “de todo valor estuvo ceñido su corazón”; apareciendo en la famosa novela de caballerías Curial y Güelfa, y hasta el mismo Shakespeare se hizo eco de sus gestas.

Al morir Jaime I, en 1276, Pedro III subió al trono con más de treinta años y una amplia experiencia política. Conocía bien sus reinos, se había entrevistado con su cuñado, el rey de Castilla Alfonso X, y en París había visitado a Felipe III, viudo de su hermana Isabel, extendiendo su gestión diplomática hacia el Mediodía francés, Castilla y el Mediterráneo, donde cosecharía sus mejores frutos.

Pedro III, tras firmar una tregua de tres meses con los mudéjares sublevados en el Reino de Valencia, a los que estaba combatiendo, se coronó en Zaragoza en noviembre de 1276, aunque no juró los fueros y privilegios tradicionales de la nobleza.

Regresó al Reino de Valencia, sometió diversos castillos y tuvo que rendir a la fuerza el de Montesa, terminando la revuelta de 1277, antes de que granadinos y norteafricanos pudieran socorrer a los mudéjares. En el futuro ya no hubo más levantamientos.

Los problemas para Pedro el Grande estaban en el interior de sus Estados y se derivaban de los continuos choques que había tenido con la nobleza feudal, pues desde joven fue un celoso defensor de la dignidad real frente a la oligarquía aristocrática, deseosa de someter a la Monarquía.

Los nobles catalanes, que en muchos casos eran bandoleros, no querían al infante Pedro, porque era el encargado de reprimir los desmanes de los nobles, y así intervino en la contienda desarrollada en el condado de Urgel; capturó, hacia 1271, al noble catalán Ramón Guillem de Odena y lo hizo ahogar en el mar, mientras que el río Cinca fue el escenario donde pereció ahogado el bastardo real, Fernando Sánchez de Castro, por orden del infante Pedro.

La pacificación del Reino de Valencia provocó el descontento de los catalanes, cuyos privilegios no había jurado. A ello se añadió la cuestión del impuesto del bovaje, pagado sólo en Cataluña, que el rey necesitaba con urgencia para sofocar la revuelta.

El bovaje era un impuesto que gravaba a la población según la riqueza de sus habitantes y se justificaba y utilizaba para financiar la guerra. La consolidación de este impuesto permite comprender cómo los condados catalanes fragmentados se articularon en un Estado feudal a partir de la segunda mitad del siglo Xll.

Su autoritarismo exigió el pago de este impuesto sin respetar la costumbre de solicitarlo en las Cortes, como era preceptivo. Aceptar su pago era reconocer que el rey estaba por encima de la ley y el bovaje pasaba a ser un gravamen ordinario.

Los catalanes se negaron a pagarlo y una parte de la nobleza se rebeló contra el rey (1277-1278). Pedro III reunió a los nobles fieles de Valencia y Cataluña y sitió a los rebeldes en Balaguer que se rindió el 11 de julio de 1280. Los vencidos, presos un año y castigados con fuertes multas, colaboraron en el futuro en las empresas de la Monarquía.

Pero la nobleza aprovechó las dificultades de la Corona para obtener a través de las Cortes parcelas de poder. La paz interior permitió a Pedro el Grande dedicar sus esfuerzos hacia el exterior y preparar la empresa de Sicilia.

Quedaba por resolver la situación jurídica del rey de Mallorca con respecto al rey de Aragón, al que se resistía a prestar homenaje. Jaime II de Mallorca se avino a reconocer que tenía sus estados en feudo del rey de Aragón, prometiendo ayudarle contra cualquier enemigo y que en el condado del Rosellón se guardarían las leyes de Cataluña y no circularía otra moneda que la catalana.

Pedro III reconoció, por su parte, la donación hecha por su padre, Jaime I, a su hermano en 1279. Este Tratado de Perpiñán, fruto del desequilibrio de poder entre la Corona de Aragón y el Reino de Mallorca, mantuvo el control político-económico sobre el Reino de Mallorca y restableció la unidad jurisdiccional de la Corona de Aragón, rota por el testamento de Jaime I.

En su política peninsular, su hermana Violante, reina de Castilla, con su nuera Blanca, viuda de Fernando de la Cerda, y sus nietos Alfonso y Fernando, se refugiaron en Aragón, tras el nombramiento del infante Sancho como sucesor al Trono, donde fueron bien recibidos por Pedro III y los infantes retenidos en el castillo de Játiva como prenda para futuras negociaciones.

En marzo de 1281 Pedro III reconoció a Sancho como heredero de Castilla y se acordó la conquista y el reparto del Reino de Navarra, que no se realizó, mientras que el infante Sancho atacaría a Juan Núñez de Lara, que tenía Albarracín por su mujer Teresa Álvarez, le quitaría la ciudad y se la entregaría al rey de Aragón.

De cara a las alianzas internacionales hay que referirse al matrimonio de la infanta Isabel de Aragón, santa Isabel de Portugal, con el rey Dionís de Portugal en 1281.

Con Inglaterra el 15 de agosto de 1282 se pactó el matrimonio del primogénito Alfonso de Aragón con la princesa Leonor, hija del monarca inglés.

Por lo que respecta a la política exterior, en 1276, Aragón tenía cerradas sus posibilidades de expansión peninsular por el Islam y por el Mediodía de Francia, fruto de la política internacional de Jaime I, que había generado un aislamiento, contra el que Pedro III iba a luchar, de acuerdo con sus planteamientos políticos.

La necesidad de expansión de la casa de Aragón y de la incipiente burguesía mercantil y marinera de sus Estados marcó la política exterior. El matrimonio en 1262 de Pedro III, con Constanza Hohenstaufen, hija de Manfredo, rey de Sicilia. Al morir éste y ser decapitado el heredero Conradino por Carlos de Anjou, conde de Provenza, en 1268, la isla pasó a poder del francés al serle concedida por el Papa en calidad de feudo pontificio. Pero Pedro III heredó los derechos de la familia Hohenstaufen.

Ante el enfrentamiento con los Anjou, Pedro III desplegó su diplomacia para hacer valer sus derechos, exigiendo al rey de Mallorca vasallaje, reteniendo en su poder a los infantes de la Cerda, sobrinos del rey de Francia y legítimos herederos del Trono castellano y negociando las alianzas matrimoniales con Portugal e Inglaterra.

Pedro el Grande a orillas del Mediterráneo combinó la diplomacia y la guerra. Este es el sentido que tienen las embajadas enviadas a Granada y Fez en 1276, buscando establecer buenas relaciones con las potencias musulmanas norteafricanas, para evitar que ayudaran a los mudéjares valencianos.

Pero el ataque a Andalucía del sultán meriní Abū Yūsuf en 1277 rompió la paz y la flota de Pedro III atacó Algeciras. Pedro III anunció que preparaba una expedición contra Túnez y en diciembre de 1281 solicitó del papa Martín IV la bula de cruzada, que le fue negada.

El 31 de marzo estallaron en Palermo unos tumultos, que se extendieron al resto de la isla y que duraron cerca de un mes, episodio que la historiografía conoce como las “Vísperas Sicilianas”. El levantamiento de los sicilianos provocó una gran mortandad de angevinos, que fueron desalojados de la isla, aunque Carlos de Anjou trató en vano de sitiar Mesina por mar.

El Papa se negó por segunda vez a ofrecer los subsidios solicitados por el rey de Aragón, que en agosto de 1282 aceptó la Corona de Sicilia que le ofrecieron los sicilianos. El 30 de agosto desembarcó en Trapani, dirigiéndose a Palermo, donde se coronó, y luego a Mesina, levantando el asedio de Carlos de Anjou, al que venció en la batalla naval de Nicotera.

La conquista de Sicilia se hizo por intereses dinásticos y contó con más apoyo catalán que aragonés, ya que los catalanes eran los más beneficiados por sus actividades comerciales.

Pedro III tuvo que enfrentarse con los Anjou, Francia, el papado y con sus propios Estados, en particular Aragón, que contemplaba la empresa siciliana como algo ajeno a sus intereses.

Sicilia, en manos del rey de Aragón, permitía el control de las principales rutas del Mediterráneo, era la clave de la ruta de Levante, muy potenciada tras el movimiento cruzado.

El comercio catalán recibió un gran impulso, gracias a los privilegios obtenidos de inmediato y a la exportación de cereales, casi en régimen de monopolio.

Pero Aragón se encontraba solo en el plano internacional, sin la posible alianza de Castilla, Inglaterra o el emperador de Alemania, todos ellos empeñados en mantener la paz con Francia y el papado.

El 9 de noviembre de 1282 el Papa excomulgaba a Pedro III y en enero de 1283 le desposeía formalmente de su Reino, que sería entregado, como vasallo de la Santa Sede, a quien ésta creyera oportuno. La lucha contra el rey de Aragón adquiría el carácter de cruzada.

Carlos de Anjou propuso resolver la cuestión y abandonó el sur de Italia, dejando en Nápoles a su hijo Carlos de Salerno. El 22 de abril llegó a Mesina Constanza de Suabia, la reina de Aragón, para asumir el gobierno de la isla.

El Parlamento acordó que Sicilia no se incorporara a la Corona de Aragón y el segundogénito, el infante Jaime, fue jurado sucesor y heredero del Reino de Sicilia.

El paso siguiente fue la guerra entre Aragón y Francia, en base a la excomunión papal de Pedro III y la donación de la Corona de Aragón a Carlos de Valois, hijo de Felipe III de Francia, que fue investido el 27 de febrero de 1284.

Para estimular al monarca francés, el papa Martín IV dio a la guerra el carácter de cruzada. La situación fue muy grave para el rey de Aragón, ya que era una guerra en la que sus súbditos no veían beneficios y la consideraban una cuestión dinástica y no nacional.

La excomunión del rey, su separación legal del Trono y el enfrentamiento con el rey de Francia provocaron la rebeldía en Aragón, generando una violencia desconocida hasta entonces.

La exaltación de Cataluña, propició el recelo de los aragoneses, que buscaron defender sus privilegios, generando la primera revuelta nacionalista en Aragón: la Unión.

La guerra contra el moro había pasado a un segundo plano frente a la política internacional con los otros estados de la Cristiandad.

Los llamamientos para rechazar el ataque francés fueron desobedecidos y los nobles pidieron al rey sus reivindicaciones, que si no eran atendidas supondrían el abandono de la campaña. Las peticiones eran: mantenimiento de los privilegios, imposibilidad de exigir nuevos impuestos y un cambio en las formas de gobierno del rey que “no se aconsejaba de ellos, como los reyes pasados”.

Los juramentados se comprometían a ayudarse mutuamente si el rey procedía contra ellos. Es lo que se llamó Unión a fuero de Aragón.

Pedro III debía enfrentarse con un amplio movimiento, dirigido por la nobleza feudal, pero que englobaba a muchas villas y ciudades, y que ha sido interpretado como una exaltación de Aragón.

En las Cortes de Aragón, reunidas en Zaragoza en 1283, Pedro III tuvo que conceder el “Privilegio General”, cuyos 31 puntos se resumen en seis apartados:

1. Problemas de la nobleza, buscando los nobles mantener sus honores, regular el servicio militar, etc.

2. Administración central y local: sistema económico en contra del intervencionismo de la Corona y el establecimiento de monopolios;

3. Ataques al sistema fiscal, reclamando exención de impuestos y la imposibilidad de crear otros nuevos.

4. Se impulsan tres instituciones fundamentales: justicia de Aragón, el Consejo del Reino, integrado por representantes de todos los estamentos, y las Cortes.

5. También se incluyó la petición de la extensión del Fuero de Aragón en el Reino de Valencia, olvidando que Jaime I ya había dado sus Furs propios a este reino.

6. El Privilegio General fija legalmente la obligación del monarca de reunirse periódicamente con los aragoneses en Cortes.

Pedro III se les opuso con la ayuda de los valencianos. En las Cortes celebradas en Valencia en 1283 concedió a los valencianos fueros adaptados a su realidad social y económica, potenciando la personalidad jurídica de Valencia frente a los otros reinos, aunque la vigencia de los fueros aragoneses en parte del territorio mantuvo largo tiempo la pugna foral en estas tierras.

En diciembre de 1283 convocó Cortes catalanas en Barcelona para conseguir ayuda militar, que le fue concedida, aunque el rey hubo de conceder que las Cortes se reunirían en Cataluña anualmente y confirmó los Usatges catalanes y abolió el bovaje.

Carlos de Anjou murió el 7 de enero de 1285, viendo cómo fracasaba su obra, mientras que Pedro III se fortalecía con las alianzas de Castilla y de Eduardo I de Inglaterra en Sicilia.

En la intervención armada de Felipe III de Francia pesó mucho la situación del Reino de Navarra, en manos de su hijo, ya que Pedro III se había apoderado en 1284 de la región de Tudela y podía hacer lo mismo con el resto del Reino, por lo que se dispuso a la guerra. Contaba con la ayuda del rey de Mallorca, Jaime II, que entregó al francés las más importantes fortalezas del Rosellón.

Mientras tanto, en marzo de 1285, estalló en Barcelona una grave insurrección popular, que se enmarcaba en los movimientos sociales que por entonces se estaban dando en otras ciudades del Occidente europeo, siendo su protagonista Berenguer Oller.

La historiografía actual considera que la insurrección se debió a problemas sociales internos del pueblo contra el patriciado urbano. Pedro III, que estaba presidiendo Cortes aragonesas en Huesca, se dirigió con rapidez a Barcelona, detuvo a Berenguer Oller y lo hizo ahorcar el 25 de marzo, poniendo fin a la revuelta.

La cruzada contra el rey de Aragón estaba a punto de lanzarse contra Cataluña y para hacerle frente Pedro III esperó en Figueras al francés en abril de 1285. La flota aragonesa que operaba en Sicilia regresó a Cataluña para oponerse a la de Felipe III, quien sitió Gerona el 25 de junio.

Gerona se rindió, pero la mortandad, atribuida a las moscas salidas del sepulcro de san Narciso profanado por los franceses, y las dificultades de aprovisionamiento obligaron a Felipe III a retirarse, falleciendo en Perpiñán.

En octubre de 1285 Cataluña estaba libre. El siguiente paso de Pedro el Grande era confiscar el Reino de Mallorca, feudo de un vasallo traidor, Jaime II, tarea que encargó a su hijo, el infante Alfonso, pero su muerte el 11 de noviembre de ese año en Villafranca del Penedés le impidió ver el triunfo.

El rey manifestó su deseo de morir en el seno de la Iglesia y con el fin de obtener el perdón, ordenó que se devolviera al Papa el Reino de Sicilia, orden que no se cumplió y que no tenía otro objetivo que no morir excomulgado.

Ese año habían fallecido todos los protagonistas de esta primera etapa de la empresa siciliana: el papa Martín IV, Carlos de Anjou, Felipe III y Pedro III. Era el comienzo de la expansión mediterránea de la Corona de Aragón y el fin de los sueños imperialistas de los Anjou.

Pedro III fue sepultado en el monasterio cisterciense de Santes Creus, por el que había mostrado particular predilección durante su vida, manifestando su deseo de ser enterrado allí. Fue depositado en una tumba provisional, hasta que se realizó el proyecto definitivo, una urna de pórfido, que se supone traída desde Sicilia por Jaime II, donde aún reposan sus restos.


SANTA MARÍA DE SANTES CREUS

El Real Monasterio de Santa María de Santes Creus (Santas Cruces) es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII, que se encuentra en la provincia de Tarragona. En el siglo XIII, bajo el patrocinio de Pedro III de Aragón que expresó su deseo de ser enterrado en el monasterio, se construyó el panteón real, en el cual a su vez fue sepultado su hijo el rey Jaime II. Parte de la nobleza siguió esta costumbre medieval y escogió este lugar para su descanso eterno, consiguiendo el cenobio el tiempo de máximo esplendor y grandeza gracias a los numerosos donativos recibidos, hasta la decisión de Pedro el Ceremonioso en 1340 de instalar el panteón de la monarquía en el monasterio de Poblet.

En el año 1835, como consecuencia de la desamortización de Mendizábal, la comunidad abandonó el edificio. Fue declarado monumento nacional por real orden de 13 de julio de 1921. Es el único monasterio incluido en la Ruta del Císter en el que no existe vida monástica.

Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus

Fotografía de https://es.wikipedia.org/ Lancastermerrin88. Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus.

Sepulcros de los reyes Pedro III el Grande y de su hijo, Jaime II el Justo, ambos reyes de Aragón.


BIBLIOGRAFÍA

F. Soldevila, Pere el Gran, Barcelona, Institut d’Estudis Catalans, 1950-1962;

L. González Antón, Las Uniones Aragonesas y las Cortes del reino. 1281-1301, Zaragoza, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Medievales, 1975;

E. Sarasa Sánchez, Las Cortes de Aragón en la Edad Media, Zaragoza, Guara Editorial, 1979;

B. Desclot, Crònica, en Les quatre grans cròniques, pról. y notas de F. Soldevila, Barcelona, Selecta, 1983;

J. M. Lacarra, “La Corona de Aragón. 1213-1336”, en J. M.ª Jover Zamora (dir.), Historia de España de Menéndez Pidal, t. XIII/II, Madrid, 1990, págs. 93-316;

Real Academia de la Historia

Fotografía de Lancastermerrin88. Mausoleos reales del Monasterio de Santes Creus. En ellos se encuentran sepultados los reyes Pedro III el Grande, y su hijo, Jaime II el Justo, siendo ambos reyes de Aragón.

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Edipo

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

 

EDIPO

 

Edipo y la Esfinge - Cerámica griega

MITOS TEBANOS

CADMO, FUNDADOR DE TEBAS

Cadmo es un héroe del ciclo tebano, cuya leyenda se difundió por todo el mundo mediterráneo, desde Asia Menor hasta Libia (África).

Es hijo de Agenor, rey de Tiro, y hermano de la princesa Europa. Tiro es una ciudad situada en el sur del Líbano, en la costa oriental del mar Mediterráneo, 32 km al sur de Sidón (antigua Fenicia).

Después del rapto de Europa, el rey envió a sus hijos en busca de su hermana, prohibiéndoles que volvieran sin la joven. Cadmo y su madre, Telefasa, acudieron a Tracia, donde fueron bien recibidos.

A la muerte de su madre, Cadmo acudió a consultar el Oráculo de Delfos. Su respuesta fue que abandonase la búsqueda de su hermana Europa, porque estaba destinado a crear una ciudad.

Para elegir el lugar de emplazamiento de la ciudad, tendrá que seguir a una vaca hasta el lugar donde el animal se caiga, agotadas sus fuerzas.

Cadmo se puso en camino y encontró una vaca que llevaba en cada flanco un disco blanco que recordaba la luna llena. El animal atravesó Beocia y se tumbó en el lugar en el que se construyó Tebas.

Cumplido el oráculo, Cadmo quiso ofrecer la vaca en sacrificio a Atenea y envió a sus compañeros a buscar agua a una fuente próxima.

La Fuente de Ares, custodiada por un dragón, era el lugar donde tenían que acudir para conseguir agua. El dragón mató a varios de sus compañeros y después Cadmo mató al dragón.

Entonces Atenea le aconsejó que sembrase los dientes del dragón, brotando del suelo guerreros armados de aspecto amenazador.

Cadmo lanzó piedras en medio de ellos y como no sabían quién les agredía se mataron entre sí, sobreviviendo sólo cinco.

Para expiar la muerte del dragón, Cadmo tuvo que ser esclavo de Ares durante ocho años.

Cumplido el castigo, el héroe llegó a ser rey de Tebas, gracias a la protección de Atenea y Zeus le entregó por esposa a la bella diosa Harmonía, hija de Ares y Afrodita.

La boda de Cadmo y Harmonía se celebró con grandes festejos, en los que participaron los dioses y las Musas deleitaron con sus canciones.

A Harmonía le hicieron espléndidos regalos:

  • un vestido maravilloso, tejido por las Gracias y
  • un collar de oro, realizado por Hefesto.

La pareja tuvo un hijo, Polidoro, y varias hijas: Ino, Autónoe, Ágave y Sémele.

Al final de su vida, Cadmo y Harmonía abandonaron Tebas, dejando el trono a su nieto, Penteo, hijo de Ágave.

Después se dirigieron a Iliria (Balcanes) y Cadmo reinó sobre los ilirios. Allí tuvieron otro hijo, Ilirio.

Otro de los nietos de Cadmo fue Acteón, hijo de Autónoe, quien fue convertido en ciervo por Ártemis y devorado por sus propios perros, por cometer la osadía de ver desnuda a la diosa y a sus ninfas cuando se disponían a bañarse.

Al final de sus días, Cadmo y Harmonía fueron transformados en serpientes y pasaron a formar parte de los Campos Elíseos.

 

Cadmo y Minerva - Click para agrandar

JORDAENS, JACOB (Amberes, 1593 – 1678). CADMO Y ATENEA.

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 300 cm. Museo del Prado, Madrid

 

Harmonia. EvelynMorgan - Click para agrandar

Harmonía. Evelyn Morgan 1877

 

ÁGAVE Y SÉMELE, LA RIVALIDAD ENTRE HERMANAS

Ágave difundió el rumor de que su hermana, Sémele, había tenido una aventura con un mortal cuando estaba embarazada de Zeus. El dios decidió castigarla por su infidelidad, matándola con un rayo, cuando Sémele le pidió a Zeus que mostrase todo su poder.

Dioniso descendió al Inframundo en busca de su madre, Sémele. En el Hades pidió a su tío que dejase en libertad a su madre. Éste accedió a cambio de algo que estimara mucho y Dioniso le cedió el mirto, porque al iniciarse en los misterios dionisiacos se coronaban la frente con esta planta.

Más tarde Dioniso vengó a su madre, Sémele, castigando cruelmente a Ágave por su calumnia, a través de su hijo.

Dioniso volvió a Tebas cuando reinaba su primo Penteo, hijo de Ágave, y el dios ordenó que todas las mujeres de la ciudad se trasladasen al Monte Citerón, la montaña de Tebas, para celebrar sus misterios.

Penteo se oponía a este rito e intentó espiar a las bacantes detrás de un pino para observar los excesos a los que se entregaban, pero las mujeres le descubren, creyéndole una fiera en su delirio, y le despedazan.

Su madre fue la primera en agredirle, apoderándose de su cabeza. La clavó en el extremo de un tirso y volvió orgullosa a Tebas, creyendo que era la cabeza de un león.

Ágave, cuando recuperó sus sentidos, se sintió horrorizada, porque había matado a su propio hijo.

Eurípides y Esquilo trataron este mito en la literatura como el prototipo del impío, castigado por no respetar las cuestiones religiosas.

CERÁMICA GRIEGA. c. 45O a,C. PENTEO DESGARRADO POR INO Y ÁGAVE. MUSEO DEL LOUVRE. Death_Pentheus_Louvre_G445 - Click para agrandar

CERÁMICA GRIECA. C. 450 a. C. PENTEO DESPEDEZADO POR INO Y ÁGAVE

 

EDIPO Y LA ESFINGE

Después del ciclo troyano, Edipo es una de las leyendas más célebres de Grecia. No se poseen los poemas épicos que originaron esta leyenda, pero sabemos que existieron.

Es el descendiente más famoso de Cadmo. Su padre es Layo, hijo de Lábdaco, y su bisabuelo Polidoro, hijo de Cadmo.

Su historia se refleja en la literatura, el teatro y la psicología dando nombre a un famoso complejo, el de Edipo.

Los psicoanalistas son grandes estudiosos y conocedores de la mitología y los descensos al interior del alma humana que ejemplifica esta religión. Freud estuvo muy interesado en este complejo.

Edipo es otro ejemplo en el que el ser humano intenta en vano escapar a su destino.

Layo y Yocasta son los padres de Edipo. En la versión de Sófocles, el oráculo predijo que el joven mataría a su padre.

En cambio, Eurípides y Esquilo, dicen que el oráculo es anterior a la concepción, para prohibir a Layo que engendrase un hijo, que no sólo le mataría, sino que sería el causante de grandes desgracias que hundirían su casa. Pero Layo no escuchó el aviso y fue castigado.

Para evitar el designio del oráculo, Layo mandó abandonar a su hijo al nacer, después de haberle atravesado los tobillos para atarlos con una correa, tal y como indica su nombre Edipo (pie hinchado).

Edipo fue encontrado en el monte por unos pastores que sabían que su rey no tenía hijos y le ofrecieron a Edipo.

Edipo pasó toda su infancia y adolescencia en la corte de Pólibo, pero al alcanzar la edad viril se enteró que le habían recogido y partió hacia Delfos para preguntar al oráculo quiénes eran sus verdaderos padres.

El oráculo de Delfos vaticinó que mataría a su padre y se casaría con su madre.

En el camino se topó con Layo, su padre, y en una disputa le mató, con lo cual quedó cumplido el oráculo.

Al llegar a Tebas, Edipo se encontró con la Esfinge. Era un monstruo, mitad león y mitad mujer, que planteaba enigmas a los viajeros y devoraba a los que no los resolvían.

Generalmente preguntaba: ¿Cuál es el ser que anda ora con dos, con tres o con cuatro patas y que, contrariamente a la ley general, es más débil cuantas más patas tiene?

Había otro enigma: “Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera”.

La respuesta al primer acertijo es el hombre y al segundo el día y la noche (día es femenino en griego).

Ningún tebano había conseguido resolver estos enigmas y la Esfinge los devoraba uno tras otro.

Edipo encontró en seguida las respuestas y el monstruo, despechado, se precipitó desde lo alto de la roca en que se posaba. Según otras versiones, Edipo la arrojó al abismo.

Al vencer a la Esfinge y librar del monstruo a los tebanos, Edipo se ganó el favor de la ciudad y le dieron en matrimonio a la viuda de Layo, elevándole al trono.

Pero las cicatrices de sus tobillos revelaron su identidad. Yocasta descubrió que su propio hijo había matado a su padre y ella ha cometido incesto con él y no pudiendo soportarlo se suicidó. Entonces Edipo se quitó la vista.

En la versión épica, la muerte de Yocasta no interrumpe el reinado de Edipo que continúa en el trono hasta que muere.

En la tragedia griega, Edipo es desterrado de Tebas por matar a Layo. Así comienza una triste vida errante, acompañado por su leal hija Antígona.

Finalmente muere en Colono, en el Ática, habiendo declarado un oráculo que donde radicara la tumba de Edipo tendría la bendición de los dioses.

 

ICONOGRAFÍA

Edipo suele representarse como un viajero ataviado con un gran sombrero, mantón, botas y bastón.

INGRES. EDIPO Y LA ESFINGE - Click para agrandar

NEOCLASICISMO. DOMINIQUE INGRES. EDIPO Y LA ESFINGE, 1808.

ÓLEO SOBRE LIENZO. 189 × 144 CM. MUSEO DEL LOUVRE, PARÍS

 

En el siglo XIX, Ingres recupera el tema de Edipo y la Esfinge, pero le plasma como un bello joven desnudo y de perfil, razonando la solución del enigma con el monstruo, que tiene los restos de sus víctimas debajo.

 

ANTÍGONA, EL DEBER Y LA FAMILIA

Antígona, hija de Yocasta y Edipo, fue la hija fiel y leal, que acompañó a Edipo ciego durante el destierro hasta su muerte en Ática.

Al morir su padre volvió a Tebas, donde le aguardaba un cruel destino. Durante la guerra de los Siete Jefes sus hermanos, Eteocles y Polinices, luchaban en bandos contrarios y se mataron el uno al otro.

El rey Creonte, tío de los jóvenes, decretó solemnes exequias para Eteocles, pero prohibió que se diese sepultura a Polinices, que había llamado a los extranjeros contra su patria.

Antígona se negó a cumplir esta orden, considerando un deber sagrado, impuesto por los dioses y las leyes no escritas, dar sepultura a los muertos y especialmente a los parientes próximos.

Infringió la orden de Creonte al verter sobre el cadáver de Polinices un puñado de polvo, gesto ritual que basta para cumplir con una obligación religiosa.

Por este acto piadoso fue condenada a muerte y encerrada viva en la tumba de su familia. Se ahorcó en su prisión y Hemón, su prometido, hijo de Creonte, se suicidó sobre su cadáver.

Antígona representa la lealtad a su padre, el amor a la familia y el cumplimiento del deber por encima de cualquier nefasta consecuencia.

Jalabert. Edipo y Antígona abandonan Tebas - Click para agrandar

JALABERT. EDIPO Y ANTÍGONA ABANDONAN TEBAS. 1842.

MUSEO DE BELLAS ARTES, ROUEN (FRANCIA)

 

BIBLIOGRAFÍA

Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos

Fotografías tomadas de wikipedia

maitearte.wordpress.com

 

 

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TESEO, EL HÉROE ATENIENSE

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

TESEO

 

Heracles es el héroe dorio que tiene por escenario el Peloponeso, mientras que Teseo es el héroe del Ática.

Teseo es el más famoso de los reyes legendarios de Atenas y pertenece a una generación anterior a la Guerra de Troya, en la que participaron sus dos hijos con Fedra: Acamante y Demofonte.

Es más joven que Heracles, aunque algunas tradiciones asocian a los dos héroes con Jasón y los Argonautas en busca del vellocino de oro y en la Guerra contra las Amazonas.

La tradición presenta a Teseo como hijo de Egeo y Etra.

Egeo no lograba tener hijos y fue a consultar al oráculo de Delfos, donde obtuvo una respuesta oscura, que le prohibía desatar el odre de vino antes llegar a Atenas.

No entendió el significado y fue a consultar al rey Piteo, uno de los hijos de Pélope, quien si lo comprendió y se las ingenió para embriagar a Egeo. Esa noche puso a su lado a su hija Etra. Egeo se unió a ella y así fue engendrado Teseo.

Pero también se decía que era hijo de Poseidón porque, la misma noche que Egeo se unió a Etra, ella había sido violada por Posidón. Así nació Teseo, creyendo Egeo que era hijo suyo.

Egeo, temiendo a sus sobrinos, no quiso llevarse el niño a Atenas.

Al partir, ocultó su espada y sus sandalias detrás de una gran roca y le confió el secreto a Etra, recomendándole que no se lo confiase al niño que iba a nacer hasta que fuera lo suficientemente fuerte para mover la roca por si solo y coger los objetos.

A los 16 años, el joven había alcanzado tal vigor que Etra le reveló el secreto de su nacimiento y le condujo hasta la roca, donde Egeo había ocultado su espada y sus sandalias.

Teseo movió la roca, cogió los objetos y calzado con esas sandalias y empuñando la espada partió en secreto hacia Atenas en busca de su padre, Egeo.

Teseo encuentra la espada de su padre - Poussin - c1638 - Click para agrandar

Foto 1. POUSSIN. TESEO ENCUENTRA LA ESPADA DE SU PADRE, EGEO. 1638

Clasicismo. 98 cm × 134 cm. Museo Condé, Chantilly (Oise), Francia

 

En la pintura de Poussin el arco de medio punto y la bóveda de casetones son arquitecturas tomadas de Roma.

En Atenas, Egeo estaba bajo el dominio de Medea, la hechicera, porque ella le aseguró que podía curarle su esterilidad.

Cuando Teseo llegó para conocer a su padre, Medea intentó provocar su muerte, haciendo que luchara contra el toro de Creta, que algunos decían que era el animal que raptó a Europa a petición de Zeus, en lugar de transformarse el dios en toro.

En este episodio Teseo utilizó la espada de Egeo y el rey al verla le reconoció oficialmente como su hijo.

La leyenda del toro de Creta hay que relacionarla con el rey Minos, que se negó a ayudar a Heracles en la captura del toro, pero el héroe consiguió apresarle vivo y regresar a Grecia.

Le llevó a Micenas y se le ofreció a Hera, pero la diosa le rechazó y el toro fue liberado. Finalmente, Teseo le mató en la llanura de Maratón y se le sacrificó a Apolo.

Kylix Aisón Teseo (M.A.N. Madrid) - Click para alargar

Foto 2. Detalle en parte posterior del Kylix Aison Teseo.

Museo Arqueológico Nacional. Madrid.

Relacionado con fotos 7 y 8

Kylix Aisón Teseo (M.A.N. Madrid) - Click para alargar

Foto 3. TESEO Y EL TORO DE CRETA. Kylix o Copa Aison . c 430 a. C.

Museo Arqueológico Nacional, Madrid

Relacionado con fotos 7 y 8

 

En otra versión, cuando el joven llegó a Atenas, Medea en seguida supo quién era y persuadió a Egeo para que le invitara a un banquete para poder envenenarle.

Durante la comida, Teseo sacó la espada de su padre para partir la carne y Egeo reconoció oficialmente a su hijo ante todos los ciudadanos.

Medea por su traición fue repudiada y desterrada por Egeo.

Teseo, al ser reconocido oficialmente por su padre, tuvo que luchar contra sus primos, los 50 hijos de Palante, que se amotinaron e intentaron apoderarse del trono por la fuerza.

Teseo para demostrar su valor y que era digno higo de Egeo, se integró voluntariamente en el grupo de jóvenes atenienses, que debían ser entregados al Minotauro.

Cuando el héroe llegó a Creta, Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso salvar a Teseo que había venido desde Atenas a combatir contra el monstruo.

Según Plutarco, al regresar a Atenas, Teseo se olvidó de cambiar las velas negras, símbolo de fracaso, por las velas blancas del éxito que le había entregado su padre.

Egeo, al ver llegar las naves con las velas negras creyó muerto a su hijo y se arrojó al mar, que desde entonces tomó su nombre, Mar Egeo, entre Atenas y Esmirna.

 

ARIADNA

La princesa Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso salvar a Teseo de una muerte segura a manos del Minotauro.

Enamorada del héroe, Ariadna pidió ayuda al astuto Dédalo, quien le aconsejó que le diese un ovillo de hilo que le permitiría desenrollarlo a medida que avanzase y volver luego sobre sus pasos para salir del Laberinto.

Ariadna traicionó a su familia ayudando a Teseo, pero fijó la condición de que se casara con ella y la sacara de Creta.

Teseo, tras matar al Minotauro, hundió los navíos cretenses para que no pudieran perseguirles y su nave zarpó con Ariadna y los demás atenienses que se habían salvado del monstruo.

Teseo hizo una escala para descansar en la isla de Naxos. Ariadna se tumbó y se durmió y el joven la abandonó allí.

Poco después, el dios Dioniso pasó por la isla de Naxos y se enamoró de la bellísima Ariadna, convirtiéndola en su esposa. Su regalo de boda fue hermosa diadema de oro fabricada por Hefesto.

 

TALLER ROMANO. ARIADNA DORMIDA

150 – 175. Mármol blanco, 99 x 238 cm. Museo del Prado, Madrid.

En la pintura de Velázquez, que representa una vista del jardín de la Villa Médicis en Roma, se identifica en la logia la estatua de una figura yacente apenas esbozada por el artista.

Esa escultura en 1787 pasó a Florencia, primero al Palazzo Pitti, y posteriormente al Museo Arqueológico.

Había otras dos réplicas de tamaño mayor que el natural, en Roma:

  • Una en el Vaticano y
  • La otra en la Colección de la reina Cristina de Suecia. Ésta última fue enviada en 1724 a España e ingresó en 1830 en el Museo del Prado.

La figura femenina duerme al aire libre sobre un lecho liso de roca y viste una tela fina rica en pliegues, que es sostenida con un nudo sobre el hombro derecho. Además del brazalete, calza sandalias.

Su cabeza descansa con los ojos cerrados sobre el dorso de la mano izquierda; mientras el brazo derecho está flexionado y reposa sobre la cabeza, postura frecuente en la Antigüedad.

Su cabello, con raya en medio, cae libre sobre la espalda y está ceñida por una cinta, anudada en la parte posterior de la cabeza, lo que nos lleva a pensar también en una bacante.

La figura dormida puede indicar una ménade exhausta después de la danza orgiástica del culto a Dioniso o a Ariadna, abandonada por Teseo mientras dormía.

En el siglo XVII, la escultura fue restaurada en el taller de Bernini.

ARIADNA - TALLER ROMANO - Click para agrandar

Foto 4. TALLER ROMANO. 150 – 175. Mármol blanco, 99 x 238 cm

ARIADNA DORMIDA. MUSEO DEL PRADO, MADRID

 

CICLO CRETENSE: MINOS, REY DE CRETA

Minos es un rey de Creta que vivió tres generaciones antes de la Guerra de Troya.

Fue criado por Asterio o Asterión, rey de Creta, pero es considerado hijo de Zeus y Europa.

Su hermano es Radamantis, uno de los personajes vitales vinculados al Inframundo, al igual que el propio Minos.

A la muerte de Asterión o Asterio, Minos reinó solo en Creta, pero sus hermanos se opusieron. Minos dijo que era el elegido de los dioses para ser rey y que le concederían lo que pidiese.

Ofreció un sacrificio a Posidón y rogó al dios que hiciese salir del mar un toro y que le sacrificaría en su honor.

Posidón envió el toro y así Minos obtuvo el poder como rey de Creta, pero el animal era tan magnífico que Minos quiso conservarle para mantener su raza y le envió a sus rebaños, sacrificando otro animal al dios.

Posidón se vengó volviendo al animal furioso, hasta el punto de convertirse en uno de los trabajos de Hércules, el toro de Creta.

El rey Minos gobernó con justicia y bondad, proporcionando excelentes leyes a Creta, que se consideraban inspiradas directamente por Zeus, su padre.

Minos se casó con Pasífae, hija del Sol (Helio) y tuvieron varios hijos, entre ellos Ariadna y Fedra.

Pasífae, esposa de Minos, era hija de Helios y hermana de Circe.

Se le atribuían a Pasífae un temperamento celoso y artes de hechicería, semejantes a su hermana Circe y a su sobrina Medea.

Para impedir que Minos se uniese a otras mujeres le envió una maldición, de este modo las mujeres amadas por Minos morían devoradas por serpientes que salían de su cuerpo.

Minos consiguió que Procris le curara de esta maldición.

 

CÉFALO Y PROCRIS – LOS CELOS

Céfalo, pertenecía a la estirpe de Decaulión, por la rama materna y la paterna.

El primer mito relacionado con Céfalo es su rapto por Eos, la Aurora, que estaba enamorada de él, le trasladó a Siria y le dio un hijo, Faetón, que es más conocido por la tradición que le designa como hijo de Helio (dios del Sol).

Céfalo regresó a Atenas y se casó con Procris, hija del rey de Atenas, Erecteo.

Pteleón quería seducir a Procris y le regaló una corona de oro. La joven cayó en la tentación y fue infiel a su marido.

Cuando Céfalo descubrió la infidelidad, Procris huyó a la corte de Minos, rey de Creta.

Minos se enamoró de Procris e intentó seducirla, pero su esposa Pasifae le había mandado una maldición y cuando se unía a otra mujer salían de su cuerpo serpientes y escorpiones que mataban a la amante.

Para liberarle de este encantamiento, Procris le dio una hierba a Minos que había recibido de la maga Circe.

En compensación, Procris le pidió a Minos dos regalos:

  1. El perro que nunca dejaba escapar la pieza que perseguía.
  2. La jabalina que jamás erraba el blanco.

Posteriormente, temiendo los celos de Pasifae, Procris regresó a Atenas, donde se reconcilió con su marido, Céfalo, y le entregó los regalos que había recibido de Minos.

En otras versiones se narra que el propio Céfalo, disfrazado, ofreció valiosos regalos a su esposa para comprobar si le era fiel. La mujer se resistió mucho tiempo, pero al final sucumbió y entonces Céfalo se dio a conocer.

Avergonzada e indignada Procris huyó al monte, donde Céfiro, acosado por los remordimientos fue a buscarla y se reconciliaron, tras reconocer ambos sus errores.

La pareja vivió muy feliz hasta que Procris sintió celos de su marido, porque se marchaba con mucha frecuencia de caza y las ninfas podían tentarle.

Celosa, decidió seguir a su marido en la cacería. Céfalo oyó moverse un matorral y lanzó la jabalina que nunca erraba el blanco. Procris cayó mortalmente herida, pero antes de expiar comprendió su gran error, Céfiro siempre le fue fiel y la brisa que invocaba en las cacerías sólo era el viento.

Acusado de homicidio, Céfalo fue condenado al destierro, y se unió a Anfitrión es una expedición. Conseguida la victoria se dio a la isla el nombre de Cefalonia, en honor de Céfalo.

Céfalo quería tener hijos y consultó a un oráculo, que le respondió que se uniera al primer ser femenino que encontrase.

Encontró una osa y siguiendo el oráculo se unió a ella. Al instante el animal se transformó en una hermosa joven que le dio un hijo, Arcisio.

Verones - Cefalo y Procris c.1580 - Click para agrandar

Foto 5. Paolo Veronés.  Muerte de Procris. c. 1580. Óleo sobre lienzo

 

DÉDALO, EL LEONARDO GRIEGO

Dédalo era un ateniense perteneciente a la familia real que tiene su origen en Cécrope.

Es el prototipo de artista universal, a la vez arquitecto, escultor e inventor, lo que denominaríamos un humanista en el Renacimiento.

Dédalo trabajaba en Atenas y su inteligente sobrino Talo era su discípulo. Un día el joven, inspirándose en la mandíbula de una serpiente, inventó la sierra y su tío celoso le precipitó desde lo alto de la Acrópolis.

El crimen fue descubierto y el artista desterrado. Dédalo huyó a la corte del rey Minos en Creta, llegando a ser su arquitecto y su escultor habitual.

 

PASÍFAE Y EL MINOTAURO

Según una leyenda Afrodita inspiró a Pasifae, hija de Helio, una irresistible pasión por un toro porque Helio (Sol) le había revelado a Hefesto sus amores con Ares.

Según otra leyenda, fue Posidón, como castigo al rey Minos, quien inspiró esa pasión.

Minos, al reclamar el trono de Creta, prometió ofrecer a Posidón el admirable toro que salió del mar, pero su codicia le hizo sustituirle por otro inferior.

Como castigo el dios volvió furioso al toro y además inspiró a Pasífae una pasión irresistible por ese animal.

Para satisfacer sus pretensiones, Pasífae habló con el ingenioso Dédalo, quien le fabricó una vaca de madera tan perfecta que consiguió engañar al animal.

Pasifae se ocultó en el interior de la vaca y de su unión nació el Minotauro, que es un monstruo que tenía cabeza de hombre y cuerpo de toro.

Minos, asustado y avergonzado de los amores contra natura de su esposa, mandó construir a Dédalo un inmenso palacio (El Laberinto), como residencia del Minotauro, formado por tal cantidad de salas y corredores que sólo Dédalo era capaz de salir de él.

A consecuencia de la muerte de Androgeo, hijo de Minos, el rey exigió a Atenas un tributo pagadero cada 9 años, de 7 jóvenes y 7 doncellas para ser entregados al Minotauro en el Laberinto.

Androgeo, hijo de Minos y Pasifae, venció en todos los juegos atléticos organizados por Egeo en Atenas. A partir de esas hazañas Egeo le mandó a luchar con el toro que asolaba el país en Maratón y el joven murió.

Recordemos que en la civilización cretense el culto al toro jugaba un papel primordial.

 

ÍCARO Y DÉDALO

Ariadna, hija de Minos y Pasífae, quiso salvar a Teseo que había venido desde Atenas a combatir contra el monstruo.

Enamorada de Teseo, Ariadna pidió ayuda a Dédalo quien, con gran astucia, le aconsejó que le diese un ovillo de hilo que le permitiría desenrollarlo a medida que avanzase y volver luego sobre sus pasos.

Minos, al conocer el éxito de Teseo, gracias a la astucia del genio, encarceló en el Laberinto a Dédalo y a su hijo Ícaro, nacido de su relación con la esclava Náucrate.

El inventor fabricó unas alas para sí y otras para su hijo. Las pegó con cera y los dos huyeron volando. Dédalo llegó a Sicilia donde erigió numerosos edificios.

Antes de partir, Dédalo le recomendó a Ícaro que no volase demasiado alto, ni demasiado bajo.

El joven, osado y orgulloso, no atendió los consejos de su padre. Se acercó tanto al Sol que la cera se derritió y el joven se precipitó al mar, que desde entonces se llamó mar de Icaria, porque bordea una de las islas del norte del Egeo llamada Ikaria.

La caída de Ícaro - Click para alargar

Foto 6. GOWY, JACOB PEETER. LA CAÍDA DE ÍCARO. 1636 – 1638.

Óleo sobre lienzo, 195 x 180 cm. Museo del Prado, Madrid

 

ICONOGRAFÍA DE TESEO

Se le representa desnudo, aunque ocasionalmente viste túnica corta con sandalias. Empuña una maza como Hércules.

En la iconografía más frecuente de Teseo se le representa luchando contra el Minotauro o venciéndole, ensalzando la importancia del ovillo de Ariadna para salir del Laberinto.

En cambio, en el fondo del kylix Aison del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, está pintada una escena de figuras rojas con Teseo venciendo al Minotauro en presencia de la diosa Atenea, que aparece como mentora de la hazaña, quedando así desplazada la figura de Ariadna.

El kylix es un tipo de cerámica que se utilizaba como copa de vino y a medida que se va consumiendo permite ver la pintura del fondo.

En Roma, el héroe aparece en los frescos pompeyanos.

TESEO Y EL MINOTAURO. M.A.N. - Detalle

Foto 7. Detalle interior del kylix Aison representada en la foto siguiente y anteriormente en las fotos 2 y 3

TESEO Y EL MINOTAURO. MAN - Click para agrandar

 

Foto 8. CERÁMICA GRIEGA. COPA DE AISON. 420 a.C. MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL, MADRID

Interior de la copa a la que corresponden los detalles de la foto anterior y las fotos 2 y 3

 

Antonio Canova, Teseo y el Minotauro,1782 - Victoria y Alberto Museo - Click para agrandar

Fotos 9 y 10.  ANTONIO CANOVA. TESEO Y EL MINOTAURO, 1782

Museo Victoria y Alberto, Londres

 

Antonio Canova, Teseo y el Minotauro,1782 - Victoria y Alberto Museo - Click para agrandar

 

TESEO Y PROCUSTRES

Teseo, tuvo que superar varias pruebas que recuerdan a los trabajos de Heracles.

Procustres es el sobrenombre de un bandido que vivía en el camino entre Mégara y Atenas.

Poseía dos lechos, uno corto y otro largo, y obligaba a los viajeros a tenderse en ellos. A los altos en el lecho pequeño, cortándoles los pies para adaptarlos a la cama. A los de baja estatura en el largo, estirando violentamente de ellos para alargarlos.

Teseo mató a Procustres para liberar a todos los viajeros. Este hecho aparece también en el kylix Aison del MAN de España.

 

TESEO Y LAS AMAZONAS

La Amazonomaquia, representada en las metopas del Partenón, fue la guerra entre los habitantes del Ática y las Amazonas que habían invadido el país. Una versión dice que Teseo fue al reino de las Amazonas, para raptar a la bella Antíope. La joven subió a su nave y él zarpó a traición.

Las Amazonas se dirigieron a Atenas, se apoderaron del Ática y establecieron su campamento en la ciudad, obteniendo un éxito momentáneo, hasta que los atenienses les obligaron a firmar la paz.

En otra versión, se dice que las Amazonas no atacaron el Ática para rescatar a Antíope, sino porque Teseo la había repudiado para casarse con Fedra, a pesar de que la amazona le había dado un hijo a Teseo, Hipólito.

Una tercera versión, cuenta que Antíope lucho contra sus hermanas, las Amazonas por su amor hacia Teseo que siempre le fue fiel.

Cuando Antíope murió, Teseo se casó con Fedra.

 

TESEO Y FEDRA, HERMANA DE ARIADNA

Fedra era hija de los reyes de Creta, Minos y Pasífae, y hermana de Ariadna y Decaulión.

Durante su matrimonio con Teseo tuvieron dos hijos:

  • Acamante y Demofonte

Pero Fedra no pudo resistirse al embrujo del amor y se enamoró de Hipólito, el hijo de Teseo y la amazona.

Hipólito detestaba a las mujeres y rechazó los favores de su madrastra, pero ante el temor de que el joven contase a su padre sus insinuaciones, acusó a Hipólito de haber intentado violentarla.

Ante tan doloroso suceso, Teseo pidió a Poseidón que hiciese morir a su hijo y al poco tiempo sus caballos le arrastraron y mataron.

Fedra se ahorcó por remordimiento y desesperación y Eurípides trató esta tragedia en su obra “Fedra”.

 

HIPÓLITO, HIJO DE TESEO

Teseo tuvo un hijo con la amazona al que puso por nombre Hipólito.

El nombre de la amazona varía según las versiones. Una dice que fue Melanipa, otra Antíope y una tercera Hipólita.

De su madre había heredado la pasión por la caza y la veneración por Ártemis (Diana).

En cambio no valoraba a Afrodita. Por lo que la diosa del amor se vengó de su desprecio, suscitando en Fedra, segunda esposa de Teseo, una gran pasión por su joven y hermoso hijastro.

Fedra intentó conseguir el amor de Hipólito, pero éste la rechazó.

Ante este hecho, Fedra temió que el joven contase a su padre el hecho, por lo que rasgó su vestido y rompió la puerta de su habitación, afirmando que había intentado violarla.

En la Biblia tenemos el mimo hecho con José y la mujer de Putifar.

Teseo, presa de la cólera, y no queriendo matar a su hijo con sus manos, recurrió a Posidón que le había prometido 3 deseos.

Posidón accedió a sus deseos y envió un monstruo marino que salió de las olas del mar, cuando Hipólito conducía su carro por la orilla. Los caballos se asustaron y causaron la muerte del joven.

Cuando Fedra supo que había causado la muerte de su amado se ahorcó.

Otra versión cuenta que, por los ruegos de Artemisa, Asclepio resucitó al joven.

 

TESEO, REY DE ATENAS

Tras la muerte de su padre, Egeo, y después de desembarazarse de sus primos, Teseo se convirtió en rey de Atenas.

Teseo instituyó:

  1. La fiesta de las Panateneas, símbolo de la unidad del Ática
  2. La democracia

A los 50 años, Teseo quiso conquistar a la bellísima Helena y su amigo Pirítoo a Perséfone.

Los dos amigos raptaron a la joven Helena cuando estaba realizando una danza ritual en el templo de Ártemis, pero como todavía no estaba en edad de casarse la dejó al cuidado de su madre, Etra.

Seguidamente, partieron a buscar a Perséfone.

Durante su ausencia, Cástor y Pólux, hermanos de Helena, invadieron el Ática, recuperaron a Helena y se llevaron a Etra cautiva, instalando en el trono de Atenas a Menesteo, biznieto de Erecteo.

 

PIRÍTOO E HIPODAMIA, LA CENTAUROMAQUIA

Pirítoo es un héroe de raza lapita, vinculado al ciclo de Teseo.

En la Ilíada se le presenta como hijo de Zeus y Día, aunque otra versión le presenta como hijo de Día e Ixión.

Entre las principales hazañas de Pirítoo se encuentran:

  • La participación en la cacería de Calidón junto a Meleagro,
  • Su amistad con Teseo,
  • El descenso al Reino de Hades,
  • Su matrimonio con Hipodamia,
  • La batalla con los Centauros.

En la Ilíada aparece como el vencedor de los centauros, episodio que más tarde se relaciona con su matrimonio con Hipodamia.

En el banquete nupcial de Hipodamia y Pirítoo, se invita a los centauros, que tienen torso y brazos de hombre pero las cuatro patas de un caballo.

Los centauros representan la parte más pasional e irracional de los hombres. Además bebieron demasiado vino en la boda y quisieron violar a Hipodamia y raptar a las mujeres de los lapitas.

 

Canova - Teseo y el Centauro - Museo de Viena - Click para agrandar

Foto 11. CANOVA. TESEO Y EL CENTAURO. 1805 – 1819. KUNSTHISTORISCHES MUSEUM DE VIENA

 

De este modo se inició una terrible lucha entre lapitas y centauros. Teseo ayudó al pueblo de los lapitas y vencieron en la contienda.

La centauromaquia es una metáfora de la lucha entre la naturaleza animal y la naturaleza racional del hombre y queda reflejada en las metopas del Partenón.

El escultor Canova hará un magnífico conjunto escultórico que plasme la lucha entre Teseo y un centauro.

Minerva y el centauro de Sandro Botticelli plasman el contraste entre la belleza racional y la fealdad animal del ser humano.

 

PIRÍTOO Y PERSÉFONE

Teseo y Pirítoo eran dos héroes unidos por una entrañable amistad.

Ambos habían jurado casarse con una hija de Zeus. De este modo Pirítoo ayudó a Teseo a raptar a la jovencísima Helena y Teseo acompaño al Inframundo a Pirítoo para raptar a la bellísima Perséfone, esposa de Hades e hija de Zeus y Deméter.

Los dos amigos consiguieron entrar en el Inframundo, pero les resultó imposible salir, quedando allí prisioneros hasta que Heracles fue en busca del Can Cerbero.

Heracles consiguió llevarse a Teseo al mundo de los vivos, pero cuando intentó liberar a Pirítoo la tierra tembló y comprendió que se negaban a soltar al culpable de intentar raptar a Perséfone.

 

BIBLIOGRAFÍA

Grimal, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos

museodelprado.es

Fotografías: es.wikipedia.org

maitearte.wordpress.com

RECONOCIMIENTOS DE FOTOS

  • Foto 2 – TESEO Y EL TORO DE CRETA. Detalle de la copa Aison . C 430 a. C.Museo Arqueológico Nacional, Madrid

WIKIMEDIA. Tomado por Luis García ( Zaqarbal ) el 3 de diciembre de 2008. Publicado bajo las licencias GFDL &Cc-by-sa-3.0,2.5,2.0,1.0.

  • Foto 9 – ANTONIO CANOVA. TESEO Y EL MINOTAURO, 1782. Museo Victoria y Alberto, Londres.

WIKIMEDIA. Trabajo propio, Yair Haklai. 21 August 2009

  • Foto 10 – ANTONIO CANOVA. TESEO Y EL MINOTAURO, 1782. Museo Victoria y Alberto, Londres.

WIKIMEDIA. Trabajo propio, sailko. 18 de febrero de 2011, 13:05:50

 

 

 

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