Hispanic Sociaty, Exposición en el Museo del Prado de Madrid
HISPANIC SOCIETY OF AMERICAExposición en el Museo del Prado de Madriddel 4 de abril al 10 de septiembre de 2017MARÍA TERESA GARCÍA PARDO, DOCTORA EN HISTORIA DEL ARTE![]() |
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El Museo del Prado, con el patrocinio en exclusiva de la Fundación BBVA, ofrece la excepcional oportunidad de disfrutar de más de doscientas obras pertenecientes a Hispanic Society, con sede en Nueva York creada para la divulgación y estudio de la cultura española en los Estados Unidos de América. La Hispanic Society posee la más importante colección de arte hispano fuera de nuestro país, con más de 18.000 piezas que abarcan del Paleolítico al siglo XX, y una biblioteca extraordinaria con más de 250.000 manuscritos y 35.000 libros raros, entre los que se incluyen 250 incunables, ediciones de libros hechas desde la invención de la imprenta (1455) hasta el año 1500. Ninguna otra institución en el mundo, incluyendo España, permite por sí sola un recorrido tan completo por nuestra historia, arte y cultura. Los tesoros del Museo y Biblioteca de la Hispanic Society, ubicada en la parte alta de Manhattan, en Nueva York, abrió sus puertas en 1904 por el empeño personal de Archer Milton Huntington (1870-1955). Este coleccionista e hispanista americano quiso crear una institución que, a través de una biblioteca y unas colecciones de arte elegidas de manera erudita, fomentaran la apreciación rigurosa de la cultura española y profundizara en el estudio de la literatura y el arte de España, Portugal y América Latina. “Tesoros de la Hispanic Society of América. Visiones del mundo hispánico” propone, a través de más de doscientas obras que incluyen pinturas, dibujos y esculturas, piezas arqueológicas y de artes decorativas, además de textiles y mobiliario y manuscritos y documentos de su biblioteca, un fascinante recorrido cronológico y temático por lo más representativo de sus grandes colecciones. Con esta muestra, que ocupa todas las salas de exposiciones temporales de su ampliación, el Museo del Prado, como ya hiciera con “El Hermitage en el Prado” en 2012 brinda el privilegio de disfrutar de un museo dentro de otro. La reforma de la sede de la Hispanic Society permite traer a España lo mejor de sus extraordinarias colecciones de arte español y arqueología, así como significativas piezas de arte islámico, colonial y del siglo XIX latinoamericano, junto a documentos y libros manuscritos, que ilustran el espíritu de su fundador. Muchas de las obras que se presentan no se habían hecho públicas hasta ahora o permanecían inéditas, como los relicarios de santa Marta y santa María Magdalena de Juan de Juni, o el grupo de madera policromada, vidrio y metal titulado las Postrimerías del Hombre, atribuido al ecuatoriano Manuel Chili, y otras, se han recuperado recientemente como el extraordinario Mapa de Tequaltiche, que se creía perdido. Ningún museo fuera de España puede igualar esta colección. Es el fruto de la pasión de un coleccionista que puso todos sus recursos y conocimientos al servicio de la idea de crear un museo español en América. La extraordinaria selección de pintura incluye obras maestras como Retrato de una niña, y Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares de Velázquez, La Piedad de El Greco, El hijo pródigo de Murillo o la emblemática Duquesa de Alba de Goya, expresamente restaurada para la ocasión en el Museo del Prado con la colaboración de Fundación Iberdrola España. A estas obras se unen otras representativas del modernismo y posimpresionismo español de Zuloaga, Sorolla o Santiago Rusiñol. La selección de esculturas incluye: la Efigie de Mencía Enríquez de Toledo del Taller de Gil de Siloé, la terracota de Luisa Roldán, el Matrimonio místico de Santa Catalina, o San Martín, una talla policromada de mediados del siglo XV. La exposición muestra también una importante selección de piezas arqueológicas, entre las que destacan joyas celtibéricas, cuencos campaniformes y un broche de cinturón visigodo. Completa el recorrido una significativa selección de artes decorativas, con piezas de orfebrería renacentista y barroca, cerámica de Manises, Talavera y Alcora, o un delicadísimo Píxide de marfil con monturas de plata dorada. Junto a ellas, curiosas piezas textiles como un Fragmento de la túnica del príncipe Felipe de Castilla y una pieza de seda nazarí. Los imponentes fondos de la Biblioteca de la Hispanic Society se mostrarán mediante un montaje excepcional que permitirá apreciar en todo su esplendor manuscritos tan relevantes como el Privilegio emitido por Alfonso VII rey de Castilla y León, las excepcionales Biblia sacra iuxta versionem vulgate y Biblia hebrea; cartas únicas como las Instrucciones del Emperador Carlos V a su hijo Felipe, la Carta dirigida a Felipe II de Isabel I, reina de Inglaterra o la Carta manuscrita, firmada “Diego de Silva Velázquez” para Damián Gotiens; y destacados ejemplos cartográficos como el Mapamundi portolan, 15 cartas manuscritas iluminadas, de Battista Agnese o el Mapamundi de Juan Vespucci. OBRAS Archer Milton Huntington. Fundador de la Hispanic Society of America ARCHER MILTON HUNTINGTON. JOSÉ MARÍA LÓPEZ MEZQUITA ÓLEO SOBRE LIENZO, 235 X 107 CM. 1926 Archer Milton Huntington, hijo de una de las mayores fortunas de los Estados Unidos de América, cultivó desde su adolescencia un profundo interés por el mundo hispánico. La educación recibida y las vivencias adquiridas durante sus numerosos viajes a Europa despertaron su interés por el coleccionismo, siempre encaminado a la creación de un museo. Huntington formó en 40 años una biblioteca y un museo concebidos para alentar el estudio del arte hispánico a través de colecciones importantes tanto por la cantidad y calidad de las piezas como por el amplio período que abarcan. Paralelamente, desarrolló una importante labor editorial para poner al alcance de los hispanistas libros raros y manuscritos en ediciones facsímiles. Huntington decidió comprar obras fuera de España para no privar al país de sus tesoros artísticos. Huntington convirtió la Hispanic Society en la depositaria enciclopédica de la cultura plástica y literaria española. Huntington hizo progresar el hispanismo en Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX, con el reconocimiento de renombradas universidades americanas. Participó también activamente en patronatos de numerosos museos españoles y fue elegido miembro de las principales reales academias españolas. Esta muestra rendirá tributo a Huntington y a la labor realizada por la Hispanic Society Museo y Biblioteca en la divulgación y estudio de la cultura española en los Estados Unidos de América. LA EXPOSICIÓN La primera parte de la exposición (salas A y B) propone un recorrido cronológico y temático por la producción artística en España y América Latina, con piezas arqueológicas de yacimientos de la península: escultura romana, ejemplos de cerámicas, vidrios, muebles, tejidos, metalistería y joyas islámicas y cristianas medievales así como del Siglo de Oro. La planta superior (sala C) ofrece una amplia selección de la mejor pintura española del siglo XIX y principios del XX y una excepcional galería de la intelectualidad española de la época, con la que Huntington tuvo relación. Tras la Primera Guerra Mundial Huntington frenó su búsqueda de adquisiciones para la Hispanic, pero mantuvo vínculos con el arte español a través de varios pintores, principalmente Joaquín Sorolla, a quien encargó la famosa serie de las regiones de España para la Hispanic Society. En la sala D se proyecta un documental que acompaña a la exposición y que, trasladará al visitante al Nueva York de principios del siglo XX y narrará la historia la Hispanic Society a través de la pasión coleccionista de su fundador, el gran filántropo Archer Milton Huntington. MUSEO ESPAÑOL En 1908 el hispanista y coleccionista norteamericano Archer Milton Huntington materializó su sueño largamente anhelado de crear un “Museo Español” con la apertura en Nueva York de la Hispanic Society Museum & Library. En ella plasmó su amor por España y el castellano, lengua en la que llegó a escribir versos, y lo hizo cuando la imagen de este país pasaba por sus horas más bajas en los Estados Unidos, tras la guerra de 1898. La Hispanic Society presentaba la idea de aproximarse a la historia de España, lo que explica su naturaleza dual como museo y biblioteca, y su afán por erigirse en un centro en la investigación y difusión de la cultura española. Ninguna otra institución, en España o fuera de ella, proporciona una visión tan completa del mundo hispánico, ya sea por su ambicioso alcance geográfico, al incluir América, Portugal y Filipinas, como por su dilatada cronología, que abarca desde la Edad del Cobre hasta los inicios del siglo XX. Huntington trabó amistad con los principales intelectuales españoles de los que reunió sus retratos y para él trabajaron artistas de vanguardia como Zuloaga, y sobre todo Sorolla, a quienes promocionó en los Estados Unidos. LA ANTIGÜEDAD TORSO DE DIANA CAZADORA. ROMANO. MÁRMOL, 59,5 X 35 CM PERIODO ANTONINO, 138-150 D.C. En su afán por proporcionar en América una visión integral de la historia de España, Huntington concibió un museo con una cronología amplísima, que inicia sus colecciones en el segundo milenio antes de Cristo, con uno de los más completos conjuntos cerámicos de la llamada cultura campaniforme. Prosigue con ricas piezas de metalistería celtíbera, y concluye su recorrido por la Antigüedad con muchas obras romanas. Algunas de estas piezas se encontraron en excavaciones patrocinadas por el propio Huntington, como las de la antigua ciudad romana de Itálica, de donde posiblemente proceden el exquisito busto de joven y el torso de Diana cazadora; otras fueron adquiridas en el extranjero, como las halladas en el yacimiento del Acebuchal, cerca de Carmona (Sevilla), entre los siglos XIX-XX. ESPAÑA MEDIEVAL SEDA DE LA ALHAMBRA. NAZARÍ 237,5 X 152,3 CM. GRANADA, 1400 Las colecciones de arte medieval de la Hispanic Society abarcan las diferentes culturas que se sucedieron en la Península Ibérica entre los siglos V y XV. El arte hispanomusulmán fue una de las pasiones de Huntington, quien compaginó el estudio del castellano y el árabe y quien creía que la herencia islámica en España era tan relevante como la cristiana. Esta sección incluye una selección de obras del siglo XV y principios del XVI. Mención aparte merece el conjunto de aldabas con motivos animales y antropomórficos, excelente ejemplo de la metalistería tardomedieval. BIBLIOTECA BIBLIA HEBREA. MANUSCRITO ILUMINADO SOBRE VITELA, 28 X 17,8 CM ESPAÑA Y PORTUGAL, H. 1450-1496. La fascinación de Huntington por la lengua y literatura españolas explican su empeño por contar con una excelente biblioteca. La estrategia que siguió fue adquirir bibliotecas particulares, entre las que destaca la del marqués de Jerez de los Caballeros, entonces la mejor de fondo antiguo español tras la Biblioteca Nacional, pero sin renunciar al mercado especializado (el librero alemán Hiersemann le proporcionó miles de obras singulares con anterioridad a la Primera Guerra Mundial). El resultado es fabuloso: 300.000 volúmenes y 1.500 publicaciones periódicas, incluyendo unos 150.000 manuscritos y libros raros anteriores a 1701, de los cuales 250 son incunables (impresos antes de 1500). Algunos conjuntos sobresalen por su riqueza y singularidad, como los 16 privilegios rodados de los siglos XIII al XV, la colección de cartas autógrafas de personajes fundamentales de nuestra historia y cultura o las más de 600 ejecutorias de hidalguía. Las cartas de hidalguía eran obtenidas casi siempre tras un costoso litigio. Tuvieron una especial importancia, pues al dar fe de la hidalguía del solicitante confirmaban su rango social, dándoles la oportunidad de ser militares y les eximían de ciertos pagos y obligaciones. Se decoraban y pasaban de generación en generación. El libro de horas es único, se realizaba para una determinada persona de la nobleza. Suele contener textos de rezos, salmos, así como abundantes iluminaciones alusivas a la devoción cristiana. EL SIGLO DE ORO RETRATO DE NIÑA. VELÁZQUEZ. 1638-44. POSIBLEMENTE NIETA DE VELÁZQUEZ. ÓLEO SOBRE LIENZO, 51,5 X 41 CM. Velázquez figuraba ya en los mejores museos del mundo y a ellos se añadirían pronto Murillo, el Greco y Zurbarán. La Hispanic Society posee excelentes obras de todos ellos, así como de Luis de Morales, Alonso Cano o Valdés Leal, pero destacan sus 3 lienzos de Velázquez, dos de ellos expresamente restaurados para la ocasión con la colaboración de la Fundación Iberdrola España como protector del Programa de Restauración del Museo del Prado. El panorama se completa con la presencia de artistas extranjeros fundamentales en el devenir de la pintura española como Antonio Moro o Rubens, ya sea a través de pinturas o de cartas. Antonio Moro pinta al Duque de Alba, mano derecha de los Austrias. Se le regala su padre por su boda. Fondo neutro que resalta la figura. El Greco se empieza a valorar a finales del XIX. Se compraba como inversión porque le valoran las vanguardias y se vendía rápidamente. En esculturas se incluyen el San Acisclo de Pedro de Mena o los Desposorios de santa Catalina de la Roldana, hija de Pedro Roldan, que al ser mujer tiene menos encargos y hace piezas más pequeñas para burgueses. Cierra la sección el gran lienzo de Sebastián Muñoz con la exposición en 1689 con el cadáver de la reina María Luisa de Orleans, esposa de Carlos II, único en su género y premonitorio del inminente fin de los Augsburgo en España. CARTOGRAFÍA MAPAMUNDI. VESPUCCI, JUAN TINTA Y COLOR EN CUATRO HOJAS DE PERGAMINO 85 CM X 262 CM. SEVILLA, 1526 Se trata de objetos donde conviven la utilidad y el lujo y que son, a un tiempo, obras de arte y compendios de la sabiduría científica de la época, como los portulanos mediterráneos o el Mapamundi de Giovanni Vespucci. La mirada europea contrasta con la cosmovisión indígena americana, cuya distinta percepción espacio-temporal ilustra el Mapa de Tequaltiche o el Árbol genealógico de Macuilxochitl. AMÉRICA LAS CASTAS: DE MESTIZO E INDIA PRODUCE COYOTE JUAN RODRÍGUEZ JUÁREZ. MÉXICO. 1716-1720. ÓLEO SOBRE LIENZO, 104 X 146 CM. Huntington creía que la historia y la cultura española posterior al siglo XV eran indisociables de América. Las colecciones de arte americano son muy ambiciosas por cronología, técnicas y medios. Incluyen pinturas, esculturas y artes decorativas, que supieron adaptar las formas europeas a sus materiales y técnicas tradicionales, al tiempo que asimilaban motivos y materias procedentes de Asia. El siglo XVIII fue testigo en América del reformismo borbónico y la introducción de ideas e instituciones nacidas de la Ilustración, pero también de la progresiva consolidación entre las élites criollas de un fuerte sentimiento de identidad que culminó, en la siguiente centuria, en los movimientos emancipadores. Esta sección ilustra algunos hitos de esos fenómenos, como las pinturas de castas, y el orgullo ciudadano de unos criollos que, tras la Independencia, se erigirían en dirigentes de las distintas repúblicas. EL FIN DEL ANTIGUO RÉGIMEN LA DUQUESA DE ALBA. GOYA. 1796-1797. ÓLEO SOBRE LIENZO 210,3 CM X 149,3 CM La invasión napoleónica, las independencias americanas y la muerte de Fernando VII marcaron un punto de no retorno en la Historia de España. Con estos acontecimientos se puso fin a un “largo siglo XVIII” que había sido testigo del advenimiento de la dinastía borbónica al trono, del reformismo ilustrado de inspiración europea y de los planes de modernización del país, presentes en las piezas de las reales manufacturas de loza y porcelana de Alcora, de porcelana del Buen Retiro o de vidrio de La Granja, pero también de reacciones castizas como el “majismo”, captado por Goya. ESPAÑA MODERNA JUAN RAMÓN JIMÉNEZ. SOROLLA. 1916 ÓLEO SOBRE LIENZO, 110 X 74,9 CM Eligió obras de artistas destacados ya fallecidos, como Federico de Madrazo o Mariano Fortuny, pero las más numerosas fueron las que adquirió a artistas vivos, como Joaquín Sorolla. Le interesó la aproximación por parte de los pintores a los paisajes y tipos españoles, en unos años de transformación profunda del país, aquel empeño revelaba una búsqueda de lo que se consideraba más auténtico de España. Era muy importante para el coleccionista que el conjunto diera cuenta de la diversidad entre las diferentes regiones, pensamiento que guió el encargo a Joaquín Sorolla de la Visión de España. Constituyó así un amplio conjunto, profundamente singular, con una significación precisa: la de una colección formada en Nueva York a través de una nueva mirada, llena de admiración hacia una nación de rico pasado histórico y cultural. Documental. Sala D La exposición “Tesoros de la Hispanic Society of America. Visiones del mundo hispánico” se complementa con la proyección de un documental en la Sala D, producido por el Museo del Prado y patrocinado por la Fundación BBVA. La cinta traslada al visitante al Nueva York de principios de siglo, momento y lugar claves para la historia de la Hispanic Society. Este documental contextualiza el origen de la temprana vocación coleccionista de Archer Milton Huntington y la construcción e inauguración de la sede de la Hispanic Society. Su colección y el fantástico fondo de su biblioteca; sus relaciones con España a través de Alfonso XII y los grandes intelectuales españoles de la época; su amistad con Sorolla en Nueva York; y la filantropía de este gran mecenas que quiso mantener el anonimato durante toda su vida. Todo ello relatado por su director actual, Mitchel Codding, el presidente del patronato Philippe de Montebello y los conservadores. El documental de 20 minutos aproximados de duración ha sido rodado entre Nueva York y el Museo del Prado, en inglés con subtítulos en español. Todas las obras descritas en este documento son fondo de New York, Hispanic Society of America Información basada en: www.museodelprado.es y diversas visitas a la exposición. Documentación gráfica basada en las obras de la exposición y localizadas en la red. |
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Memoria de Licenciatura sobre la Iglesia de San Cayetano de Madrid
MEMORIA DE LICENCIATURA SOBRELA IGLESIA DE SAN CAYETANO DE MADRIDEn 1982 elegí el tema de mi Memoria de Licenciatura. Soy madrileña y quería investigar un edificio de mi ciudad, así que elegí la iglesia de San Cayetano del barrio de Embajadores, en el que nací y pasé mi infancia. La investigación duró 3 interesantes años en los que consulté en casi todos los archivos de Madrid, desde el Archivo Histórico Nacional al Archivo de la Casa de Alba. En este tiempo pude manejar documentos eclesiásticos, municipales y de diferentes monarcas. Uno de los detalles que siempre recuerdo es que los reyes de los siglos XVII y XVIII no firmaban con su nombre, sino “yo el Rey”, mientras que nuestros monarcas actuales firman Juan Carlos R y Felipe R. Durante estos 3 años hubo muchos momentos difíciles, ya que en el archivo Diocesano me prohibieron hacer fotocopias de unos planos, porque uno de los sacerdotes estaba preparando un libro sobre planos inéditos. La iglesia de San Cayetano desgraciadamente fue quemada durante la Guerra Civil, quedando solo intacta la fachada, por lo que tuve que recurrir a las escasas publicaciones que había sobre ella para describirla. Aquí fui consciente de lo frecuente que es copiar lo que han escrito autores anteriores, en lugar de investigar. Los historiadores del arte sabemos que el tema de representación más frecuente en las pechinas de las iglesias es el Tetramorfos, los cuatro evangelistas, San Mateo, San Marcos, San Lucas y San Juan. El primer autor que escribió sobre la iglesia dijo que en las pechinas de San Cayetano estaba pintado el Tetramorfos y los siguientes autores mantuvieron este error. En mis investigaciones descubrí que en las pechinas de San Cayetano estaban representados los dos santos y los dos beatos de los Clérigos Regulares (Teatinos) que la Orden tenía en ese momento. Pero cuando defendí mi investigación me aconsejaron que no hiciera alusión al tema, para evitar conflictos con algunos de los investigadores que habían mantenido el error y estaban ocupando puestos de gran prestigio en ese momento. La Tesina o Memoria de Licenciatura fue presentada a finales de 1984 en el Tribunal de la Universidad Complutense, presidido por el catedrático D. José María Azcárate. La calificación de mi trabajo fue Sobresaliente por unanimidad y poco después me nombraron Premio Extraordinario de Licenciatura. Este hecho nunca me abrió ninguna puerta, ni siquiera una beca para ayudarme a hacer la Tesis, sino al contrario, mi CV ha sido visto con recelo, porque una persona con vocación y ganas de investigar puede hacer sombra a quienes están asentados y viven de las rentas. Durante mi investigación me puse en contacto con los Teatinos, actualmente asentados en Diego de León, junto a la Plaza de San Cayetano. Mi primer encuentro fue con el padre Francisco Gil, quien nada más conocerme me llevó a la biblioteca de la Orden y me ofreció toda la documentación que allí había, mientras él se iba a dar una misa. En ese momento empecé a descubrir que los Teatinos son sacerdotes con gran entrega para ayudar a los demás. Frente a las trabas y problemas que tuve en el Archivo Diocesano o con el párroco de San Cayetano, los Teatinos siempre me ayudaron y facilitaron todo tipo de documentación. Después de presentar la Tesina, en el verano de 1985, los Teatinos me invitaron a pasar un mes en San Andrea della Valle, su casa e iglesia de Roma, para ampliar la investigación. Allí consulté los legajos y documentos de la época de construcción de la iglesia, descubriendo que los planos de la misma nunca vinieron de Roma como afirmaban muchos investigadores españoles. El padre Mas y el anciano padre Andreu me ayudaron en todo momento con la documentación del archivo de la Orden y con todo lo que pude necesitar durante mi estancia en Roma. Poco después me publicaron en su Revista Regnum Dei un artículo de 130 páginas titulado “La Antigua Casa Teatina de Madrid”. Era la primera vez que publicaban una investigación de una seglar. Mi Tesina hasta ese momento solo estaba publicada en microfichas por el Ministerio de Cultura de España. Los Teatinos, cuando volví a España, me encomendaron la misión de traer una importante documentación de la que desconocía su contenido e interés: la documentación de Canonización de J. M. Tomassi, uno de los dos beatos de la Orden, que estaba representado en la pechinas de la iglesia de San Cayetano. Agradecimientos a: D. Fernando Olaguer-Feliú, Director de mi Tesina. Padre Francisco Gil y toda la Orden Teatina. Mis padres, que siempre me apoyaron. Eduardo, mi marido y pareja desde 1981, que me apoyó y ayudó durante toda la investigación.
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