Un espacio para compartir Arte, Historia, Viajes, Fotografía y en definitiva Cultura

HISTORIA

Divinidades Mitológicas Celestes

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DIVINIDADES MITOLOGICAS CELESTES

 

Las principales divinidades celestes en la Mitología clásica son:

1.   Helios, el Sol,

2.   Selene, la Luna,

3.   Eos, la Aurora,

4.   Eolo, el Viento.

HELIOS, EL SOL – APOLO

Pertenece a la generación de los Titanes y, por tanto, es anterior a los Dioses Olímpicos.

Es hermano de la Luna (Selene) y de la Aurora (Eos).

Helio o Helios es la personificación del Sol, aunque se terminó asociando con Apolo, dios de la Luz.

 

HELIOS, DIOS DEL SOL

HELIOS, DIOS DEL SOL

Su esposa fue Perseis, una de las hijas de Océano y Tetis, y sus hijos más destacado fueron:

1.   Circe, la maga,

2.   Pasifae, esposa del rey Minos,

3.   Eetes, rey de la Cólquide,

4.   Perses que destronó a su hermano Eetes y fue asesinado por su sobrina Medea.

5.   Faetón.

Helio es el ojo del mundo, el que todo lo ve, como Dios en el Cristianismo y el ojo de Horus en Egipto.

Helios revela a Hefesto el adulterio de Afrodita con Ares.

Se le representa como un joven de gran belleza con cabellos dorados, que recorre el cielo en su carro tirado por una cuadriga de velocísimos corceles.

Todas las mañanas, precedido del carro de Eos, la Aurora, atraviesa el cielo. Continua el viaje durante todo el día y al anochecer llega al Océano, donde se bañan sus fatigados caballos, mientras él se retira a descansar en su palacio de oro para volver a salir de madrugada.

El episodio más desafortunado vinculado a Helio es el de su hijo Faetón.

Faetonte o Faetón, hijo del Sol y Clímene, creció sin saber quién era su padre. Cuando se enteró que era hijo del Sol rogó a su padre que le dejase conducir su carro solar. Tras grandes dudas, Helios consintió haciéndole muchas recomendaciones.

Faetón partió por el camino trazado en la bóveda celeste, pero pronto se apoderó de él un gran terror por la altura en que se hallaba. Descendió tanto que casi incendia la Tierra y después subió tanto que los astros se quejaron.

Zeus, para evitar una conflagración universal, le fulminó con sus rayos. Sus hermanas, las Helíades, le lloraron tanto que fueron transformadas en álamos.

Circe también es hija del Sol. Es una maga que desempeña un papel fundamental en la Odisea y en la leyenda de los Argonautas.

JAN CAREL VAN EYCK, LA CAÍDA DE FAETÓN. MUSEO DEL PRADO

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 197 x 180 cm.

Amberes, ca. 1610, post. 1685

Jan Carel Van Eyck era un maestro flamenco nacido aproximadamente en 1610 y maestro de la cofradía de San Lucas en 1632-1633. A menudo es confundido con Johannes van Eyck también presente en Amberes.

Pintor de temas de historia y mitología. Participó, bajo la dirección de Rubens, en 1635, en la decoración de la ciudad de Amberes con motivo de la entrada triunfante del Cardenal Infante don Fernando de Austria y en el Arco de triunfo. Este tipo de arquitecturas efímeras eran muy frecuentes en el Barroco.

Fue uno de los colaboradores de Rubens en la decoración pictórica de la Torre de la Parada para Felipe IV entre 1636-1638 para el que pintó La Caída de Faetón, siguiendo el boceto de Rubens.  

El joven Faetón era hijo de Helios y le pidió al dios Solar poder conducir durante un día su carro.

A pesar de las advertencias y de la peligrosidad de guiar a los caballos, Faetón insistió y finalmente acabó en desastre.

Este tema plasma la enseñanza moral de la osadía y la irresponsabilidad de la juventud, que no es consciente del peligro.

Ovidio en el Libro II de sus Metamorfosis dice que Faetón se asustó.   No sabía por dónde dirigir el carro, ni qué camino tomar, por lo que enloquecido soltó las riendas.

Tras sumir a la tierra en un profundo caos, Júpiter intervino lanzando sus rayos y, tal y como cuenta Ovidio, arrojó al auriga de la vida y del carro.

El lienzo realizado por Jan Carel Van Eyck, sigue fielmente el boceto de Rubens, salvo en la parte derecha de la composición, cortada en el lienzo con respecto al boceto inicial.

S. Alpers es la autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha.

 

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 - 1638.

JAN CAREL VAN EYCK. LA CAÍDA DE FAETÓN. 1636 – 1638.

MUSEO DEL PRADO

 

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 y 1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV.

Dese 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo de los Montes del Pardo.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar, muchos de los cuadros pintados por otros artistas.

SELENE, LA LUNA – ÁRTEMIS

Selene es la personificación de la Luna y se la asocia con Artemisa, que con el paso del tiempo acabará reemplazando a la diosa de la Luna.

Se la representa como una bella joven que recorre el cielo en su carro de plata tirado por dos caballos (Biga).

Bigas, trigas y cuadrigas son carros tirados por dos, tres o cuatro caballos que se empleaban en los carros de guerra, carreras, etc.

Selene suele portar una antorcha en la mano y una media luna.

Selene tuvo amores con Zeus y con el dios Pan. Pero su amor más célebre es el del bello pastor Endimión, de quien tuvo 50 hijas.

Selene pidió a Zeus que sumiera en un sueño eterno a Endimión, que le hiciera permanecer joven y hermoso, para poder amarle todas las noches y su deseo fue concedido.

Endimión, inmortal y eternamente joven, se equipara en el arte paleocristiano con el profeta Jonás en una iconografía alusiva a la inmortalidad del alma. Jonás estuvo tres días en el vientre de la ballena, pero su fe y sus oraciones consiguieron que saliera totalmente sano del monstruo marino y se salvara.

 

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

SELENE, DIOSA DE LA LUNA

 

 

 

ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822ANTONIO CANOVA. ENDIMIÓN DORMIDO. 1822

85 x 183 x 35 cm. Museo e Gipsoteca Antonio Canova, Possagno, Treviso

 

 

 

HÉCATE, LUNA EN SU FASE INVISIBLE

Hécate desciende de la generación de los Titanes, es pues anterior a los dioses Olímpicos.

Zeus le mantuvo y acrecentó sus antiguos privilegios.

Extiende su benevolencia a todos los hombres, concediendo los favores que se le piden:

·        Prosperidad material,

·        Pescado en abundancia a los pescadores,

·        Elocuencia a los políticos,

·        Victoria en las batallas y en los juegos.

Poco a poco la diosa sufrió una especialización en un sentido diferente. Se la considera la divinidad que preside la magia y los hechizos y está vinculada al mundo de las sombras.

Se aparece a los magos y a las brujas con una antorcha en la mano o en forma de distintos animales: yegua, perra, loba, etc.

Se le atribuye la invención de la hechicería.

Tradiciones tardías le dan como hijas a Circe y a Medea.

Hécate preside las encrucijadas y los lugares de magia por excelencia. En ellas se colocaban estatuas de una mujer de triple cuerpo y a sus pies se depositaban ofrendas.

La iconografía muestra a Hécate triformis, al representarse desde el siglo V a.C. una escultura de tres mujeres que juntan las espaldas y sujetan unas antorchas.

Representa a la Luna en su fase invisible, suponiéndose que estaba en los Infiernos. Su llegada se anunciaba a través de los ladridos de sus infernales perros.

HÉCATE

 

HÉCATE

 

EOS, LA AURORA

Eos es hermana de Helios y Selene y es la personificación de la Aurora.

Pertenecen a la Primera Generación Divina, la de los Titanes.

Es representada como una diosa cuyos dedos, color de rosa, abren las puertas del cielo al carro del sol.

Es representada como una mujer joven y  alada, envuelta en un fino manto, y conduciendo un carro que precede al carro de Helios para ahuyentar la oscuridad de la noche.

Tuvo amores con Ares y por ello Afrodita la castigó a estar eternamente enamorada.

Engendró los Vientos: Céfiro, Bóreas y Noto, así como la Estrella de la Mañana.

Su hijo predilecto fue Memnón, que murió ante las murallas de Troya luchando contra Aquiles.

Poéticamente se narra que las gotas de rocío de la mañana son las lágrimas que derrama la diosa por su hijo.

 

MIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIAMIGUEL ÁNGEL. LA AURORA. TUMBAS MEDICEAS, FLORENCIA

 

Su iconografía, portando el cuerpo de su querido hijo muerto,  evoca el tema de la piedad en el arte cristiano.

En las tumbas florentinas de Juliano y Lorenzo de Médicis, Miguel Ángel representó el Día y la Noche y el Crepúsculo y la Aurora.

En el Barroco se representó el Triunfo de Aurora, como decoración apoteósica de los techos palaciegos.

En el arte contemporáneo Rodin y Matisse esculpirán la imagen de la diosa.

 

EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.EOS, LA AURORA, Y SU HIJO MEMNÓN.

 

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

LA AURORA, MUSEO RODIN, PARÍS

 

PASEO DE RECOLETOS, MADRID

El Paseo de Recoletos fue uno de los ejes limítrofes del recinto urbano de Madrid, integrado en la gran reforma del Salón del Prado promovida por el Conde de Aranda y ejecutada por el ingeniero militar José de Hermosilla, en el reinado de Carlos III.

Su denominación se debe al convento de agustinos recoletos que ocupó la zona desde 1592 a 1836, cuando fue desamortizado y demolido.

El paseo se convirtió en el lugar de asentamiento de las personalidades económicamente más influyentes del momento.

El edificio de Seguros La Aurora en su origen fue un palacio proyectado en 1880 como residencia de Ramón Pla Monje, un empresario y filántropo ferrolano que, tras emigrar a Cuba, se instaló en la década de 1860 en Madrid, lugar en el que permaneció hasta su muerte, el 6 de septiembre de 1892.

El edificio fue diseñado por Agustín Ortiz de Villajos, importante arquitecto que se convirtió en uno de los representantes más característicos del eclecticismo madrileño.

César Cañedo y Sierra, duque de Agüera, transformó significativamente el inmueble en 1918 para convertirlo en viviendas de alquiler.

El arquitecto elegido en esta ocasión fue José Monasterio Arrillaga, quien añadió al edificio dos plantas más y sustituyó gran parte de la ornamentación por el programa decorativo que posee en la actualidad, de corte ecléctico con reminiscencias del barroco francés.

El edificio fue entonces estructurado en viviendas independientes, una por planta, en torno a una escalera central y patio interior; se añadieron entonces nuevos servicios higiénicos, ascensor, calefacción y una escalera de servicio.

En 1919 el inmueble fue alquilado a la compañía de Seguros La Aurora, la cual lo adquirió definitivamente en 1922, cerrando el patio interior para aprovechar el espacio y abriendo en el chaflán la actual puerta de acceso.

En 1920 se colocó una cuadriga de bronce sobre la cúpula decorada con guirnaldas, obra del escultor Juan Adsuara.

La cuádriga trataba de simbolizar la potencia económica de la compañía de seguros bilbaína, reiterado en ciertos edificios del momento, tales como la antigua sede del Banco de Bilbao en la calle de Alcalá, 16, obra del escultor bilbaíno Higinio Basterra.

Aurora y la cuadriga - Palacio de Ramon Pla Monje 1

 

CUÁDRIGA DE LA AURORA, PASEO DE RECOLETOS, 4. MADRID

LOS VIENTOS

Hay muchas leyendas sobre Eolo, pero la más difundida le denomina hijo de Poseidón y Señor de los Vientos.

Eolo es considerado el dios o rey de los vientos, apareciendo por primera vez en la Odisea.

Cuando Ulises llegó a la isla Eolia, Eolo le recibió cordialmente y le retuvo un mes a su lado.

Al partir de la isla le entregó un odre en el que estaban encerrados todos los vientos excepto uno, el que debía llevarle directamente a Ítaca.

Mientras Ulises dormía, sus compañeros abrieron el odre creyendo que estaba lleno de vino, pero los vientos se escaparon desencadenando una tempestad.

Eolo tenía el poder de excitar o calmar los vientos.

Los cuatro vientos que cita Homero son:

·        Bóreas,

·        Noto,

·        Euro y

·        Céfiro.

 En Atenas se les dedicó la Torre de los Vientos, un edificio en el que cada cara simbolizaba un viento.

 

BÓREAS, EL VIENTO DEL NORTE

Bóreas es el dios del frío viento invernal, que habitaba en Tracia, el país frío por excelencia.

Es hijo de Eos (La Aurora) y hermano de Céfiro y Noto.

Pertenece a la estirpe de los Titanes, seres que personifican las fuerzas de la Naturaleza.

Se representaba como un hombre barbado con túnica y alas.

Su iconografía más difundida es el Rapto de Oritía, Hija de Erecteo, rey de Atenas, a quien se llevó consigo a Tracia tras el rechazo de la joven.

 

NOTO

Noto es el dios del viento del Sur, cálido y cargado de humedad.

Es hijo de Eos y a diferencia de sus hermanos, Bóreas y Céfiro, no interviene en ningún mito.

 

EURO

Euro es el viento del Sudoeste. También es hijo de Eos.

 

CÉFIRO

Céfiro es el viento suave y apacible de Poniente. Es el más utilizado en la literatura y el arte.

 

 

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.

RUBENS. 1620. EL RAPTO DE ORITIA. ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE VIENA.            

 (BÓREAS RAPTA A LA JOVEN Y BELLA ORITIA)

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es   

http://www.miradormadrid.com

 

Descarga el pdf aquí


Ares – Marte romano – Dios de la Guerra

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

ARES (MARTE ROMANO). DIOS DE LA GUERRA

Ares Ludovisi - Palacio Altemps - Roma - Viaje 2014

 

ARES (MARTE ROMANO). DIOS DE LA GUERRA

Ares es hijo de Zeus y Hera y pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos.

Es el dios de la guerra por excelencia en su aspecto más cruel y devastador, sembrando la muerte, a diferencia de Atenea.

Es el espíritu de la batalla que se recrea en la sangre y la matanza.

Su talla es sobrehumana y profiere gritos terribles.

Generalmente combate a pie, aunque también aparece en un carro tirado por cuatro corceles.

Se le representa con coraza, escudo, casco, lanza y espada.

Ares habitaba en Tracia, situada al norte de Grecia y próxima a Macedonia, país semisalvaje de clima rudo, rica en caballos y poblaciones guerreras.

En Tracia también moran las Amazonas, que son hijas de Ares.

Los griegos, desde época homérica, se complacían en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la inteligencia de Heracles o la prudencia de Atenea.

Su espíritu agresivo hace que no sea un dios querido y que se le represente poco en el arte helénico, aunque tenemos algunos ejemplos como la copia romana del Ares Ludovisi de Lisipo, siglo IV a. C., teórico del arte griego que establece el canon de 8 cabezas y que le representa sentado en su carro de combate y sujetando su espada con aire pensativo.

Su carácter bélico encajó mejor en Roma, donde se le rindió mayor culto y se le consideró el padre de los fundadores de la ciudad Rómulo y Remo.

Según Homero era alto, fuerte, ágil y el más veloz de los dioses.

La iconografía le representa como un joven imberbe y desnudo.

Los animales consagrados a Ares son el perro y el buitre.

La leyenda atribuye a Ares muchas aventuras amorosas, siendo las más famosas las que mantuvo clandestinamente con Afrodita, aunque también tuvo muchos hijos con mujeres, la mayoría de ellos violentos y crueles.

Una de las leyendas sitúa a Eros como hijo de Ares y Afrodita.

VELÁZQUEZ. MARTE. MUSEO DEL PRADO

Hacia 1638. Óleo sobre lienzo, 179 x 95 cm.

El dios Marte de Velázquez está documentado por primera vez en la Torre de la Parada, una residencia real de caza de Felipe IV, su afición favorita.

Se decoró principalmente con temas mitológicos ovidianos encargados en 1636 a Rubens y a su taller.

VELÁZQUEZ. MARTE. MUSEO DEL PRADO

 

Velázquez también estuvo representado en la Torre con Esopo, Menipo y varios retratos de enanos.

Velázquez retrató a Marte en tamaño natural, a partir de un modelo vivo, quizá un soldado veterano, en una postura que recuerda al famoso Ares Ludovisi.

El color cálido de las carnaciones da vida a la figura, que aparece bañada en una iluminación atmosférica realista, con el rostro ensombrecido por el casco.

Los toques de bermellón y blanco crean un bello juego de pliegues y sombras.

Como es habitual en Velázquez, hay un tratamiento cercano del mito, en el que sólo la armadura y otros atributos bélicos le relacionan con el dios romano.

Marte lleva puesto el yelmo, pero la espada y la armadura yacen a sus pies.

El uso de referencias a armaduras y objetos guerreros esparcidos o amontonados por el suelo tenía una larga tradición figurativa y literaria en la que hay que inscribir esta imagen.

Generalmente se alude a la derrota de las armas con el Amor que todo lo vence, un tema que tuvo su expresión en la literatura y que probablemente subyace en esta pintura.

(Texto extractado de Portús, J. en: El arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 108).

ARES LUDOVISI. PALAZZO ALTEMPS, MUSEO NACIONAL ROMANO

Esta copia romana, del original griego de Lisipo, se conserva en el Palazzo Altemps, Museo Nacional Romano, en Roma (aunque también hay otra copia en el Museo de Nápoles)

Es una obra de mármol, restaurado en mármol de Carrara por Bernini.

Lisipo, como escultor griego buscaba un ideal de belleza basado en la proporción.

Sus esculturas deben ser admiradas desde diferentes perspectivas, desvelándose nuevos aspectos en cada posición.

En la estatua de Ares Ludovisi el dios de la guerra se presenta desnudo, sentado y con su espada en la mano izquierda.

Se está conteniendo en su marcha, aguantando una pierna con las manos, impaciente, inquieto, como dios belicoso.

Ares descansa después de haber sido tocado por su hijo Eros, el dios del Amor, que juega entre sus piernas.

 

Ares Ludovisi - Palacio Altemps - Roma

 

Restauración

El aspecto que nos ha llegado de la escultura es fruto de la restauración de 1627 obra de Gian Lorenzo Bernini.

Intentó recuperar la idea original de Lisipo, realizada en mármol pentélico, incorporando algunas partes perdidas en mármol de Carrara, el más similar, como la nariz del dios, la parte superior del escudo y parcialmente los pies y la cabeza de Eros.

Infunde su estilo personal en la empuñadura de la espada, rematada con un duende burlón y en el recorte frontal de parte del pedestal original para dejar el pie volado, sin apoyar en el suelo, un detalle que consigue acentuar la sensación de reposo, al tiempo que el pequeño bloque eliminado sirvió al escultor para labrar otras partes mutiladas.

El Ares Ludovisi recibe este nombre por haber formado parte de la grandiosa colección arqueológica reunida por el cardenal Ludovico Ludovisi, sobrino de Alessandro Ludovisi, pontífice bajo el nombre de Gregorio XV.

Forma parte del Museo Nacional Romano ocupando actualmente una de las salas del Palacio Altemps de Roma.

Otra copia de la escultura se conserva en el Museo Arqueológico de Nápoles.

También hay una copia en yeso en la colección de Reproducciones Artísticas del Museo de Escultura de Valladolid.

LISIPO. SIGLO IV A. C. (CANON DE 8 CABEZAS)

Praxíteles, Scopas y Lisipo son los grandes escultores griegos del siglo IV a.C.

Lisipo trata de nuevo los temas de atletas como Mirón y Policleto en el siglo V a.C., durante el periodo Clásico o época de Pericles.

El Apoxiomenos, su obra más significativa, representa a un joven quitándose la arena después de la competición. En él presentó un nuevo canon del cuerpo masculino, cuyas proporciones son más esbeltas (8 cabezas).

Frente al canon de Policleto (7 cabezas) propone una cabeza más pequeña y el torso y los miembros más esbeltos y largos.

No se conserva ningún original griego suyo, sólo han llegado hasta nosotros copias de época romana.

Fue elegido como el escultor de la corte de Alejandro Magno.

 

BOTTICELLI. VENUS Y MARTE. NATIONAL GALLERY, LONDRES

1483. 69 x 173,5 cm. Temple sobre tabla.

Sandro Botticelli representa a Venus y Marte (Afrodita y Ares) en uno de sus encuentros amorosos. 

Venus vigila el sueño de su amado, mientras unos pequeños faunos, genios campestres con cuernos y pezuñas de cabra, juegan con las armas del dios.

El tema se interpreta como una alegoría del amor vencido por la guerra.

 

BOTTICELLI. VENUS Y MARTE. NATIONAL GALLERY, LONDRES

 

El formato apaisado y la temática de esta tabla hacen pensar que estamos ante un panel para un arcón, uno de los regalos de boda más habituales entre las importantes familias florentinas.

Las avispas alrededor de Marte indican que podría tratarse de un regalo para la familia Vespucci, que había adoptado la avispa en su escudo de armas.

El tema de la tabla es el triunfo del amor sobre la guerra, consiguiendo Venus distraer a Marte y que los pequeños faunos utilicen sus armas como juguetes.

Uno de los faunos intenta despertarle soplando una concha en su oído, mientras otros dos juegan con la lanza del dios, mientras uno se prueba el casco y el cuarto gatea con la coraza del dios.

Las cintas doradas y un broche de perlas sobre el pecho adornan la blanca túnica de Venus. La armadura, el vestido, las joyas y el peinado están tomados de la moda quattrocentista florentina.

Detrás de la figura de Venus hay plantas de mirto, que se cultivan por sus flores y sus hojas aromáticas.

El mirto se consideraba símbolo del amor y la belleza y una de las plantas consagradas a la diosa Afrodita.

El mirto simbolizaba la fecundidad y la fidelidad.

Plinio el Viejo describe, en su Historia Natura ritos nupciales en los que los esposos iban coronados con mirto durante el banquete.

También se emplea como anticatarral y antiséptico.

El mirto estaba consagrado a Venus a causa de su olor suave, porque estaba siempre verde, o bien porque las hojas de mirto brotaban de dos en dos, igual que el amor que debe ser recíproco.

Otra historia del mundo clásico relaciona el mirto con significados funerarios: Dioniso bajando al Inframundo a rescatar a su madre, Sémele, muerta por los rayos de Zeus, tuvo que dejar allí un arbusto de mirto.

En el Renacimiento está ligada al matrimonio. Por su hoja perenne se asoció a la fidelidad y al amor eterno y se representó en las alegorías matrimoniales.

Es considerado un símbolo del amor romántico y se emplea en decoraciones de iglesias, salones de fiestas y ramos de novia o coronas.

Es astringente y antiséptico y se emplea como anticatarral y contra el asma.

El mirto ayuda en la caída del cabello y forma parte de muchos champús, jabones y perfumes.

 

Bibliografía

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

 

www.museodelprado.es

 

maitearte.wordpress.com

 

miriamgarciarestauracion.blogspot.com.es

 

Descarga el pdf aquí

CLIC AQUÍ PARA DESCARGAR


DEMÉTER (CERES ROMANA). DIOSA DE LA AGRICULTURA Y LA PROSPERIDAD

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

DEMÉTER (CERES ROMANA)

DIOSA DE LA AGRICULTURA Y LA PROSPERIDAD

Deméter es la segunda hija de Crono y Rea y hermana de Zeus, por lo tanto pertenece a la primera generación de dioses olímpicos.

Su personalidad, religiosa y mítica, es muy distinta de la de Gea, la Tierra, concebida como elemento cosmogónico.

Deméter es la diosa maternal de la tierra y de la agricultura, el trigo, la fertilidad y la abundancia. Su  principal atributo es la espiga.

Como diosa de la tierra cultivada, esencialmente el trigo, sus leyendas se han desarrollado en todas las regiones del mundo helénico donde prospera este cereal.

Sus lugares preferidos son Eleusis y Sicilia.

Deméter está estrechamente vinculada a su hija Perséfone (Proserpina).

Con frecuencia se las llama “Las Diosas” y sus aventuras constituyen el mito central de su leyenda, mito cuya profunda significación era revelada en la iniciación a los misterios de Eleusis.

Hades se enamoró de Perséfone, única hija de Deméter, y la raptó cuando la doncella se disponía a coger un narciso o un lirio en Sicilia.

La tierra se abrió y Hades se llevó a su amada a los Infiernos.

En el momento del rapto Perséfone lanzó un grito. Su madre lo oyó y le oprimió el corazón.

Deméter recorrió todo el mundo durante 9 días y 9 noches buscando a su hija. Sin tomar alimento, ni ataviarse anduvo errante por el mundo con una antorcha encendida en cada mano.

El décimo día encontró a Hécate, que también había oído el grito.

Únicamente el Sol, que todo lo ve, puede informarle de lo ocurrido.

Irritada, la diosa decidió abdicar de su función divina hasta que se le hubiese devuelto a su hija. Adoptó la figura de una anciana y se trasladó a Eleusis.

En este tiempo la diosa se convirtió en nodriza de Triptólemo, hijo de Metanira, y le encomendó a este niño la difusión por el mundo del cultivo del trigo.

El voluntario destierro de Deméter volvió la tierra estéril y alteró el orden del mundo, por lo que Zeus ordenó a Hades que devolviese a Perséfone. Pero esto no era posible porque la joven había roto el ayuno obligatorio del Infierno al comer un grano de granada.

Finalmente se llegó a un pacto. Deméter volvería a ocupar su puesto en el Olimpo y se encargaría de sus obligaciones, si Perséfone pasaba parte del año en el Infierno y la otra con su madre.

Cada primavera Perséfone sale de la mansión subterránea y las flores y frutos están en su plenitud, para volver en la época de la siembra, por eso el invierno es la estación triste y estéril.

Sus lugares favoritos son Sicilia, Creta y Eleusis. 

Eleusis está situado a unos 20 km. de Atenas. Era la tierra natal de Esquilo y tuvo un santuario dedicado a Deméter y Perséfone en el que se celebraban uno de los cultos más importantes de la antigua Grecia: los misterios de Eleusis, que posteriormente se mantuvieron en el Imperio romano.

Se la representa como una matrona que porta espigas de trigo, un lechón (cochinillo que todavía mama) o unas antorchas.

En Roma se le añade el simbolismo monetario y se la suele representar con la cornucopia, vinculándose su imagen a la prosperidad del Imperio.

En la Edad Moderna a menudo la acompañan los dioses Dioniso o Pan. Además algunos símbolos como la hoz, que la convierten en alegoría de la agricultura o del verano.

Pan es el dios de los pastores y los rebaños. Es mitad hombre y mitad animal. Posee 2 cuernos en la frente, tiene el cuerpo velludo y los miembros inferiores son de un macho cabrío con pies provistos de pezuñas.

SNYDERS, FRANS

(Amberes, 1579 – Amberes, 1657)

En 1593 Frans Snyders entró en el taller de Pieter Brueghel el Joven.

En 1602 ingresó como maestro en el Gremio de San Lucas y, poco después, realizó un viaje a Roma y a Milán, donde trabajó para el cardenal Federico Borromeo gracias a las recomendaciones de Jan Brueghel el Joven.

De regreso a Amberes, en 1610, se casó con Margarita de Vos, hermana del pintor Cornelis de Vos.

A su vuelta de Italia entró en contacto con Rubens, quien proporcionaría las figuras para algunas de sus obras, a la vez que diseñaría composiciones con gran desarrollo de bodegón con la intención de que Snyders los llevase a cabo.

A partir de 1620 sus cuadros son de mayor tamaño y los elementos dispuestos sobre la mesa aumentan de manera espectacular.

A partir de 1630 el colorido evoluciona a tonos más claros y más variados, aunque Rubens sigue realizando las figuras de sus composiciones.

La otra faceta en la que destacó Snyders fue la realización de cuadros de animales, que incluían cazas, fábulas y representaciones simbólicas, como son los conciertos de pájaros.

Al igual que en sus bodegones, para estas obras trabaja al lado de Rubens, quien pinta las figuras para los animales de Snyders y viceversa.

La evolución es paralela a sus bodegones, los tamaños crecen a lo largo de su carrera, tendiendo a hacerse más horizontales, contribuyendo a la vivacidad de las escenas.

El interés que despertó la obra de Snyders entre coleccionistas y príncipes de toda Europa tuvo en España un epílogo de notable calidad, con su participación en las decoraciones para la Torre de la Parada, para donde realizó varias escenas de caza y fábulas.

Por otra parte, los regalos de conocidos coleccionistas de pintura flamenca, como el marqués de Leganés, completaron la colección de Snyders que poseía Felipe IV y que se encontraba en el Alcázar de Madrid, lo que explica la abundante presencia de su pintura en el Prado.

(Pérez Preciado, J. J. en E.M.N.P., 2006, tomo VI, pp. 2019-2020).

Ceres y Pan. Snyders y Taller de Rubens. Museo del Prado

Hacia 1620. Óleo sobre lienzo, 178,5 x 280,5 cm.

La representación de la diosa de la agricultura y las estaciones Ceres junto al dios Pan viene descrita en las obras clásicas.

Ceres (Deméter) era hija de Saturno (Crono) y por lo tanto hermana de Júpiter (Zeus).

Pan está vinculado con la tierra y el inicio de todo. Los dos dioses están relacionados por la naturaleza.

La agricultura y la prosperidad se unen para mostrar la abundancia y la fecundidad.

Ceres sujeta la cornucopia, el cuerno de la abundancia, lleno de diferentes frutas y hortalizas, mientras que Pan se inclina hacia ella con un cesto repleto de frutas.

Se observan diferentes bodegones aislados por toda la composición, como en la esquina inferior derecha.

Al fondo el paisaje se abre para dar mayor profundidad a la escena y vemos figuras sentadas y una mujer con un canasto en la cabeza, reforzando aún más la simbología de la obra.

Ceres y Pan. Snyders y Taller de Rubens. Museo del Prado

Esta pintura es una colaboración entre Frans Snyders y el taller de Rubens. Estos dos artistas trabajaron juntos en numerosas obras, pintando el primero los elementos naturales y el segundo o su taller las figuras.

Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid.

La primera referencia documental de este grupo de 26 obras aparece en el inventario del Alcázar de 1636, donde se mencionan 25 de ellas.

Desconocemos si fue la reina o el rey, quien encargó estas obras, o si la idea vino de Flandes de mano de la archiduquesa Isabel Clara Eugenia.

Lo que parece cierto es que no se trata de un encargo cerrado a un pintor, sino más bien un conjunto de obras de diferentes artistas flamencos enviados para decorar la mencionada Torre, después de las remodelaciones llevadas a cabo allí por Juan Gómez de Mora.

Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado (enero, 2015)

La Agricultura. Francisco de Goya. Museo del Prado.

1804 – 1806. Temple sobre lienzo

El tondo de esta alegoría de la Agricultura formó parte de la decoración de la gran escalera monumental del palacio de D. Manuel Godoy (1767-1851), Príncipe de la Paz y Primer Ministro de Carlos IV (1748-1819).

El Palacio de Manuel Godoy está ubicado en la Plaza de la Marina Española 9, muy cerca del Palacio Real y del Senado, conocido como palacio Grimaldi.

El edificio fue construido por Francisco Sabatini en estilo clásico barroco para albergar a personal del rey Carlos III.

clip_image004Vivieron en él también el conde de Floridablanca, el marqués de Grimaldi y durante el levantamiento de mayo de 1808 el mariscal Murat.

Hasta nuestros días ha sido utilizado por distintos estamentos oficiales como el Ministerio de la Marina o el Museo del Pueblo español. Actualmente alberga dependencias del Ministerio de la Presidencia.

Esta pintura fue encargada a Goya, entre 1801 y 1805, cuando Godoy acometió la restauración del edificio, pero no se conservan los documentos que hayan permitido conocer el año exacto de su creación.

Junto a las otras tres grandes composiciones del mismo formato circular, la de la Ciencia, perdida, y las otras dos, del Comercio y la Industria, conservadas también en el Museo del Prado, se expresaban los ideales de la Ilustración, así como las ideas de progreso de las Sociedades Económicas de Amigos del País, que Godoy favoreció.

Goya utilizó aquí la iconografía tradicional de la Agricultura, representada por la diosa clásica Ceres coronada de espigas, como símbolo de fecundidad.

Un repinte posterior cubrió, por decoro, el desnudo de la diosa, que sentada en un paisaje tiene a sus pies dos azadones y posiblemente una guadaña, como útiles específicos de los campesinos.

Sostiene en la mano izquierda un racimo de uvas y unas espigas, y en la derecha una granada, mientras un campesino arrodillado le ofrece una cesta de flores y frutas, bajo los signos zodiacales de Leo, Libra y Escorpio, que aparecen en el cielo, correspondientes a los meses más ricos de las cosechas, el verano y el otoño.

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

http://www.museodelprado.es

maitearte.wordpress.com

Descarga el pdf aquí

Pdf de Demeter



Posidón, Poseidón (Neptuno Romano). Dios del Mar

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

POSIDÓN, POSEIDÓN (NEPTUNO ROMANO).

DIOS DEL MAR

Posidón, hijo de Crono y Rea es el dios del Mar y hermano de Zeus, a quien ayudó en su lucha contra los Titanes.

Desde tiempos de la Ilíada, Poseidón tiene designado el dominio sobre el Mar, como Hades reina en los Infiernos y Zeus en el Cielo y la Tierra.

Posidón participó durante un año junto con Apolo en la construcción de la muralla de Troya, pero el rey Laomedonte le negó el salario convenido y Posidón para vengarse suscitó un monstruo que salió del fondo del mar y asoló a los pueblos troyanos.

Aquí tiene su origen el rencor de Posidón hacia Troya y el motivo por el cual el dios ayudó a los griegos en la Guerra de Troya, aunque salvó a Eneas, el hijo de Afrodita, de morir a manos de Aquiles.

Veló los ojos de Aquiles con una niebla y arrancó del escudo de Eneas la lanza que se había clavado en él, transportando al héroe lejos de las filas enemigas.

El Destino no quería la muerte de Eneas y es el propio dios Posidón quien le salva.

Las dos contiendas más famosas de Posidón son por Atenas y Argos.

Posidón fue el primero en tomar posesión de Atenas e hizo brotar con su tridente un mar de agua salada o un pozo de agua salada en la Acrópolis.

Posteriormente, Atenea plantó un olivo en la Acrópolis y se convirtió en la patrona de Atenas.

Posidón era señor de una isla maravillosa: la Atlántida.

Posidón tuvo numerosos amores, todos ellos fecundos. Pero mientras los hijos de Zeus eran héroes bienhechores, los de Posidón y los de Ares eran maléficos y violentos.

En sus amores con Toosa engendró al cíclope Polifemo y con Medusa al caballo alado Pegaso.

Su esposa era Anfitrite, madre de su hijo varón Tritón, aunque también tuvo hijos con diosas, ninfas y mujeres.

Posidón era el dios colérico soberano del mar y se le representa como un hombre desnudo, maduro y barbado que nos recuerda a la iconografía de Zeus, aunque le diferencia su atributo: el tridente, arma de los pescadores de atún.

Se le suele representar en su carro tirado por veloces caballos o hipocampos y rodeado de seres marinos como tritones, nereidas o delfines.

Por lo tanto su representación es muy apropiada para fuentes monumentales como la de Neptuno en Madrid y para estanques como en Versalles.

TRITÓN

Es un dios marino considerado hijo de Poseidón y Anfitrite.

Posee torso de hombre y cola de pez y se le representa haciendo sonar conchas o caracolas.

La leyenda hace intervenir a Tritón en la expedición de los Argonautas, indicando a los navegantes la ruta a seguir para llegar al Mediterráneo.

El nombre de Tritón se aplica no sólo a una divinidad, sino a una serie de seres que forman parte del cortejo de Posidón.

FUENTE DE TRITÓN. BERNINI. PIAZZA BARBERINI, ROMA

FUENTE DE TRITÓN. BERNINI. PIAZZA BARBERINI, ROMA

Los tritones tienen torso de hombre y su parte inferior es la de un pez. Generalmente se les representa soplando en conchas o caracolas.

Las nereidas son divinidades marinas, hijas de Nereo y nietas de Océano, que personifican las innumerables olas del mar. Generalmente son 50, pero su número se puede elevar a 100.

El hipocampo es el caballito de mar, que aparece en los poemas homéricos como símbolo de Poseidón, cuyo carro era tirado sobre la superficie del mar por veloces caballos.

LA FUENTE DE NEPTUNO, MADRID

La Fuente de Neptuno forma parte del proyecto original de Ventura Rodríguez. Fuente de Neptuno

Las fuentes de Neptuno y Cibeles estaban enfrentadas, mirándose la una a la otra, en un lateral del Paseo del Prado.

Tanto Cibeles como Neptuno experimentaron a finales del siglo XIX procesos de reestructuración y traslado, pasando finalmente a ocupar el centro de las plazas de la Cibeles y de Cánovas del Castillo, respectivamente.

La escultura fue encargada a Juan Pascual de Mena, escultor que murió antes de completarla; sin embargo, existen documentos que acreditan que la obra fue continuada por su discípulo José Arias.

La obra representa al dios del mar, con su tridente, sobre una carroza en forma de concha tirado por dos caballos marinos (hipocampos).

Con la fuente de Apolo y la de Cibeles, forma parte de la decoración para el Salón del Prado, proyectado por Carlos III, como zona de paseo de Madrid.

La Plaza de Neptuno ocupa un lugar central en el Paseo del Prado y en ella se sitúan el Hotel Palace y el Hotel Ritz, dos de los hoteles con mayor historia de Madrid.

En las últimas décadas del siglo XX la Fuente se convirtió en icono para celebrar las victorias del Atlético de Madrid.

Otras representaciones de Neptuno pueden verse en Roma, Piazza del Popolo.

Fuente de Neptuno, Roma.

La fuente de Neptuno de Florencia está situada en la Plaza de la Señoría

Fuente de Neptuno, Florencia.

CIBELES, LA GRAN DIOSA FRIGIA (TURQUÍA)

Es la gran diosa de Frigia. Se la llama la Madre de los Dioses o la Gran Madre.

Frigia fue una antigua región de Asia Menor que ocupaba la mayor parte de la península de Anatolia, en el territorio que actualmente corresponde a Turquía.

Su poder se extiende sobre toda la Naturaleza.

Se le rendía culto en las Montañas de Asia Menor, después en el mundo helénico y en Roma.

En el 204 a.C. el Senado romano trajo a Roma la piedra negra que simbolizaba la diosa y erigió un templo en el Palatino.

En Grecia, Cibeles es considerada una encarnación de Rea (La Tierra), madre de Zeus y sus hermanos.

La importancia de Cibeles se debe principalmente al culto orgiástico que se desarrolló a su alrededor y que sobrevivió hasta el bajo Imperio romano.

La Fuente de Cibeles, Madrid

La Fuente de Cibeles

La figura principal de la fuente es la diosa Cibeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez.

Se la representa con la cabeza coronada de torres, acompañada de leones o sobre un carro tirado por ellos.

Los dos leones, esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro, y representan a dos personajes mitológicos: Hipómenes y Atalanta.

Atalanta fue abandonada al nacer porque su padre sólo quería varones.

Una osa la amamantó hasta que unos cazadores la encontraron y criaron.

Se mantuvo virgen y se dedicó a cazar como su patrona Artemisa.

Para alejar a los pretendientes anunció que su esposo sería el hombre capaz de vencerla en la carrera, ya que ella era muy veloz, pero si perdía le mataría.

Hipómenes llevaba unas manzanas de oro que le había dado Afrodita.

Cuando el joven iba a ser alcanzado en la carrera, fue arrojando uno a uno los frutos áureos y ella, curiosa o enamorada, se detuvo a recogerlos y el joven resultó vencedor.

Más tarde los esposos entraron en un santuario dedicado a Zeus o Cibeles, según las versiones, donde saciaron su sed de amor. Zeus indignado por el sacrilegio les convirtió en leones.

La Fuente de Cibeles de Madrid fue construida en 1782 y desde 1895 está ubicada en su actual emplazamiento y es un gran símbolo de la capital.

Está situada en el centro de la plaza de Cibeles y rodeada por los edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente del Ayuntamiento de Madrid) y el Banco de España.

La fuente es fundamental en el sistema de seguridad del Banco de España.

La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo) y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 kilómetros al norte de Madrid, cerca de la sierra de la Cabrera.

La fuente no sólo era un monumento artístico, sino que tuvo desde el principio una utilidad para los madrileños. Tenía dos caños de agua que se mantuvieron abiertos hasta 1862.

De uno se surtían los aguadores oficiales, que solían ser asturianos y gallegos, y llevaban el agua hasta las casas y, del otro, se abastecía el público general.

Del pilón bebían las caballerías.

La Fuente de Cibeles

La diosa desde finales del siglo XX se ha convertido en un icono de los seguidores del equipo de fútbol Real Madrid. En ella se celebran los títulos del equipo madrileño, al igual que los éxitos de la Selección Española de Fútbol.

Bibliografía:

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana.

maitearte.wordpress.com

www.esmadrid.com

Descarga directa del pdf click aquí y en el icono

Descarga el documento