Jasón
María Teresa García Pardo
Doctora en Historia del Arte
JASÓN
Jason, Pietro Francavilla, 1589. Bargello – Florencia
Las fotos anteriores han sido tomadas en los viajes culturales a Florencia en 2013, 2015 y 2018.
JASÓN, MEDEA Y LOS ARGONAUTAS
Jasón es hijo de Esón, a quien pertenecía legítimamente el trono de Yolco y pertenece a los descendientes de Eolo, dios del Viento.
Fue educado por el centauro Quirón, quien como a todos sus discípulos le enseñó Medicina.
Su padre, Esón, fue destronado por su hermanastro Pelias y Jasón, al llegar a la edad adulta, reclamó el trono a su tío.
Jasón vestía de forma extraña: se cubría con una piel de pantera, portaba una lanza en la mano y llevaba descalzo el pie izquierdo.
Con esa indumentaria se presentó ante su tío Pelias en el ágora de Yolco. Pelias sintió temor, porque un oráculo le había aconsejado que desconfiase del hombre que llevase un solo pie calzado.
Pelias, desconfiado, preguntó a Jasón qué castigo impondría a alguien que intentase conspirar contra el rey y Jasón le respondió que le enviaría a buscar el vellocino de oro.
Su respuesta se volvió contra él y Pelias a cambio del trono le pidió la piel del Vellocino de oro, el vellón del carnero alado que había transportado a Frixo y Hele por los aires para salvarlos de ser sacrificados.
Frixo y Hele cabalgaron sobre el carnero y volaron hacia Oriente. Durante el viaje, Hele cayó al mar y se ahogó, pero su hermano llegó sano a la Cólquide.
El rey de la Cólquide le acogió favorablemente y le entrego a su hija Calcíope en matrimonio.
En agradecimiento, Frixo sacrificó el carnero a Zeus y ofreció el vellocino al rey, quien se lo consagró al dios Ares
El vellocino, consagrado a Ares, estaba guardado por un dragón. Pelias pensó que Jasón no volvería nunca de esa expedición a la Cólquide.
Jasón, enviado a la conquista del Vellocino de oro o toisón de oro, solicitó ayuda a Argo, hijo de Frixo, y por consejo de Atenea, Argo construyó una nave con su nombre para él y sus compañeros, los Argonautas.
En el Argo iban personajes muy destacados como Heracles, Orfeo, los Dióscuros, y una mujer, Atalanta, etc.
Orfeo les deleitaba con su música, consiguiendo que los galeotes remaran sin esfuerzo, y además les protegió contra el canto de las sirenas.
También formaban parte de la expedición Los Dióscuros, Cástor y Pólux.
Zeus se enamoró de Leda, esposa del rey Tindáreo. La noche que Zeus se unió a ella en forma de cisne, Leda se unió también a su marido. Los gemelos que nacieron son atribuidos del siguiente modo: Cástor, Pólux y Helena a Zeus y Clitemnestra a su esposo, Tindáreo.
Atalanta fue abandonada al nacer porque su padre sólo quería varones. Una osa la amamantó hasta que unos cazadores la encontraron, la criaron y se convirtió en una gran cazadora.
Después de muchas aventuras, los Argonautas llegaron a la Cólquide donde, gracias a Medea, consiguieron el Vellocino de oro.
Finalmente, Jasón volvió a Yolco donde subió al trono y se convirtió en el patrón de la navegación.
En la Antigüedad las representaciones de Jasón están vinculadas a los Argonautas.
En el Renacimiento las hazañas del mítico príncipe aparecen en los arcones nupciales que contenían las dotes de las novias.
THORVALDSEN, BERTEL (Copenhague, 1770-1844)
Thorvaldsen nació en Copenhague en 1770.
Estudió en la Real Academia de Bellas Artes de Dinamarca y le concedieron una beca para ir a Roma a estudiar escultura clásica.
Vivió en Roma hasta 1838 y allí se convirtió en uno de los líderes del Neoclasicismo, a partir de su gran obra Jasón.
Las obras de Thorvaldsen llegaron a alcanzar tal demanda que hacia 1820 trabajaban en su taller 40 personas para ayudarle a finalizar los encargos.
En Roma se convirtió en un gran escultor neoclasicismo.
En 1819 volvió a Copenhague con el fin de planificar colosales estatuas de mármol y relieves representando a Jesucristo y los doce Apóstoles, para la nueva iglesia de Nuestra Señora, ya que la catedral de Copenhague había sido destruida en 1807.
Estas se ejecutaron después de su regreso a Roma, y no se completaron hasta 1838, cuando Thorvaldsen regresó a Dinamarca.
Sólo las figuras de Cristo y san Pablo fueron esculpidas por Thorvaldsen; el resto fueron realizadas por los miembros de su taller sobre los modelos del maestro.
Murió de manera repentina en el Teatro Real de Copenhague el 24 de marzo de 1844 y legó gran parte de su fortuna para el edificio y mantenimiento de un Museo en Copenhague, al que legó toda su colección de obras de arte y los modelos de todas sus esculturas.
El Museo Thorvaldsen de Copenhague contiene su colección de escultura antigua y obras de su producción.
Thorvaldsen se encuentra enterrado en el patio de este museo, bajo un lecho de rosas, por deseo expreso suyo.
THORVALDSEN. JASÓN Y EL VELLOCINO DE ORO
Mármol de 242 cm de altura. Se terminó en 1828.
Museo Thorvaldsen de Copenhague
El escultor neoclásico Thorvaldsen realizó una escultura colosal de Jasón basándose en el Doríforo de Policleto, del siglo IV a.C.
El héroe, desnudo y armado, porta el vellocino de oro colgado sobre su brazo izquierdo. La obra muestra la serenidad, el equilibrio y la armonía característicos del mundo clásico.
El primer éxito de Thorvaldsen fue el modelo para una estatua de Jasón, una versión de arcilla de tamaño natural creada en 1803, que se considera la primera gran obra del artista. Fue muy alabada por Antonio Canova, el escultor más popular de Roma.
En 1803 recibió el encargo de ejecutarlo en mármol para Thomas Hope, un rico mecenas de las artes inglés. A partir de entonces, tuvo el éxito asegurado. La escultura se terminó en 1828.
Los herederos de Hope dispersaron su colección en 1917 y fue adquirida por el Museo Thorvaldsen de Copenhague en una subasta.
THORVALDSEN. JASÓN CON EL VELLOCINO DE ORO. 1803. COPENHAGUE
MEDEA, LA MAGA
Medea es hija del rey de Cólquide y nieta del Sol. A veces se considera que su madre es la diosa Hécate, patrona de las magas. Medea es además sobrina de Circe, la hechicera.
Sin Medea Jasón nunca hubiese conseguido el Vellocino de oro.
Medea era una princesa con buenos sentimientos, que se oponía a que su padre matara a todos los extranjeros que llegaran al país.
Al llegar los Argonautas hizo prometer a Jasón que sería su esposo si ella le aseguraba apoderarse del vellocino de oro y Jasón se lo prometió.
Medea adormeció al dragón con sus hechizos y consiguió que le abrieran el templo donde se guardaba el Vellocino o Toisón de oro y una vez en poder de Jasón huyó con él y con los Argonautas.
Jasón había prometido casarse con Medea y todos los crímenes posteriores de ella quedan explicados por el perjurio de Jasón.
Tras conseguir el Vellocino de oro, Jasón llegó a Yolco y se lo entregó a Pelias, concluyendo su misión.
Pero Medea se vengó de Pelias por poner en peligro a Jasón y persuadió a sus hijas diciendo que conocía una poción mágica que rejuvenecía a cualquier ser vivo hirviéndole en él.
Ante su vista descuartizó un carnero y le puso en el caldero y a los pocos instantes salió un corderillo.
Las hijas de Pelias quisieron rejuvenecer a su padre, así que le despedazaron y le echaron en el caldero de Medea, pero éste murió y no volvió a salir del caldero.
En el viaje de regreso, el barco aborda la isla de Ea, donde Medea es recibida por su tía Circe, la hechicera, purificando a Medea y a Jasón
Tras el asesinato de Pelias, Jasón y Medea fueron desterrados y llegaron a Corinto. Allí vivieron tranquilos hasta que Creonte, rey de Corinto quiso casar a su hija con el héroe.
Creonte decretó el destierro de Medea, pero ésta consiguió demorarlo un día para tramar su venganza. Impregnó veneno en el vestido y joyas de su rival y ésta al ponérselos se abrasó, al igual que su padre y el palacio.
Mientras tanto Medea daba muerte a sus propios hijos, fruto de su unión con Jasón, en el templo de Hera y luego escapó a Atenas, volando en un carro tirado por caballos alados, regalo de su abuelo, el Sol.
Jasón volvió a Yolco donde subió al trono y se convirtió en el patrón de la navegación.
DELACROIX, EUGÈNE. MEDEA FURIOSA
1,22 m x 84 cm. 1862. Romanticismo. Museo del Louvre, París
Eugène Delacroix pinta a Medea, un personaje trágico de la mitología griega, que decide cometer un infanticidio, matando a los dos hijos que habían tenido con Jasón, debido a la traición y abandono del héroe.
Los pintores del Romanticismo, como Delacroix, ya no pintan estatuas clásicas, pero si leen a los clásicos para inspirarse directamente.
El cuadro muestra una cueva a la que corre Medea con sus hijos desnudos y con un puñal en la mano.
La melena al viento de Medea, su desnudez sensual, modelada por la luz, y su determinación evocan a la protagonista de un cuadro anterior del artista, La libertad guiando al pueblo.
Frente a todo esto, tenemos la riqueza de las joyas bien terminadas, como el brazalete y la tiara real.
La pintura, como otros cuadros de Delacroix con mujeres como protagonistas: Grecia sobre las ruinas de Missolonghi y La libertad guiando al pueblo, tiene estructura piramidal, por lo que la madre y los dos niños forman un solo conjunto.
Las figuras están bien detalladas, mientras que el fondo se representa a base de manchas de color y pinceladas aisladas.
EUGÈNE DELACROIX. MEDEA FURIOSA. 1862. MUSEO DEL LOUVRE, PARÍS
HERNÁNDEZ AMORES, GERMÁN. Medea, con los hijos muertos, huye de Corinto en un carro tirado por dragones.
Hacia 1887. Óleo sobre lienzo, 225 x 166 cm. Museo del Prado
Según la tragedia de Eurípides, Medea, celosa ante el segundo matrimonio de su esposo Jasón, decide matar a su rival y a sus propios hijos para vengarse de Jasón, y huye con sus cadáveres en el carro de Helios hacia el bosque sagrado de Hera, en Atenas.
Medea con sus hijos muertos es un tema de inspiración romántica, repleto de connotaciones trágicas en las que se mezclaban el amor, la traición, la soledad, la venganza y la desesperación ocasionada por la muerte de sus propios hijos.
Hernández Amores elige el instante que representa la venganza de la maga unida a un escenario con un cielo sombrío y nuboso.
Medea representa el espíritu de aniquilación y Jasón el de la deslealtad.
En 1838 Delacroix pinta a Medea asesinando a sus hijos, Hernández Amores elige la escena posterior y compone un drama entre la venganza y el arrepentimiento con final muy trágico.
Eurípides escribió una famosa tragedia “Medea” en la que la propia Medea dirá “las mujeres somos el ser más desgraciado”. Él fue el primero en afirmar que Medea había matado a sus hijos, convirtiéndose en el prototipo de la asesina.
Existe una tradición que dice que Medea en el final de su vida fue transportada a los Campos Elíseos junto a Aquiles, Helena, Ifigenia y Polixena.
En la tragedia helénica no se atribuyen actos terribles de venganza como éste a mujeres griegas, sino a extranjeras.
En la Antigüedad se representa a Medea como una princesa oriental que infunde terribles castigos.
En la Edad Moderna los artistas acudieron más a Ovidio que a Eurípides, resaltando sus calidades de maga y la dramática muerte de sus hijos.
HERNÁNDEZ AMORES, GERMÁN
Medea, con los hijos muertos, huye de Corinto en un carro tirado por dragones 1887. MUSEO DEL PRADO, MADRID
ATALANTA
Atalanta fue abandonada al nacer porque su padre sólo quería varones. Una osa la amamantó hasta que unos cazadores la encontraron, y criaron.
Cuando creció se mantuvo virgen y se dedicó a cazar en los bosques como su patrona Artemisa.
Atalanta no quería casarse por fidelidad a Artemisa y porque un oráculo le había anunciado que si lo hacía se convertiría en animal.
Para alejar a los pretendientes anunció que su esposo sería el hombre capaz de vencerla en la carrera, pero con la condición de que si ella era la vencedora mataría a su contrincante.
Atalanta corría velozmente y con su lanza atravesó a numerosos pretendientes.
Hipómenes traía unas manzanas de oro que le había dado Afrodita.
Durante la carrera, cuando el joven iba a ser alcanzado, fue arrojando uno a uno los frutos áureos. Atalanta, curiosa o enamorada, se detuvo a recogerlos y el joven resultó vencedor.
Más tarde los esposos entraron en un santuario de Zeus o de Cibeles, donde saciaron su sed de amor. Zeus indignado por el sacrilegio les convirtió en leones.
Una leyenda, que no es recogida en el libro de Pierre Grimal, dice que los leones del carro de Cibeles son Hipómenes y Atalanta.
En el arte se representa la carrera entre Hipómenes y Atalanta.
RENI, GUIDO (Bolonia, 1575 – Bolonia, 1642)
(Bolonia, 04/11/1575 – Bolonia, 18/08/1642)
Artista considerado en su época uno de los pintores más importantes de Italia. Su recuperación crítica se llevó a cabo en 1954, con motivo de la exposición que tuvo lugar en Bolonia.
Su pintura, influida por la Antigüedad clásica y por Rafael, es una gran muestra de la tendencia clasicista del arte barroco.
En Bolonia muy pronto, quizás antes de 1595, comenzó a frecuentar la academia de los Carracci, cuya educación propugnaba el retorno a la naturaleza.
Su partida para Roma debió de producirse en 1601 y allí permaneció unos quince años, con puntuales viajes a Bolonia.
En Roma profundizó en el conocimiento de la pintura de Rafael y la copia de esculturas clásicas y entró en contacto con la pintura de Caravaggio, cuyo influjo se deja sentir en su producción de 1603 a 1605, en obras como Crucifixión de san Pedro (Museos Vaticanos, Roma).
A partir de este momento, Guido Reni manifestó con total independencia su personalidad artística para importantes comitentes, como el cardenal Scipione Borghese, sobrino de Pablo V para el que realizó los frescos de San Andrea conducido al martirio, en el oratorio de San Andrés (San Gregorio al Celio, 1609) o la Aurora para el Casino de su nombre (1614).
Al mismo tiempo llevó a cabo importantes encargos para Bolonia, entre los que se encuentra Matanza de los inocentes (1611, Pinacoteca Nazionale di Bologna), una de sus obras fundamentales.
En esos momentos Reni alcanzó un lugar determinante en la cultura artística romana, sufriendo la influencia de Rubens y Gentileschi, al mismo tiempo que influyó poderosamente en otros, como Bernini.
En 1614 se estableció definitivamente en Bolonia, ciudad que abandonó solo para trasladarse brevemente a Roma o Nápoles.
Durante este periodo realizó obras como Hipomenes y Atalanta (Museo del Prado, Madrid), una de sus obras maestras más reconocidas.
Creó sus célebres personajes femeninos: Cleopatra, Lucrecia, Salomé, Judith, etc.), serenas representaciones que gozaron de gran popularidad y fueron copiadas en infinidad de ocasiones.
Durante sus últimos años Reni modificó su paleta, que progresivamente se fue aclarando hasta alcanzar una calidad casi monocroma, con perfiles imprecisos y pinceladas más libres.
RENI, GUIDO. HIPÓMENES Y ATALANTA
1618 – 1619. Óleo sobre lienzo, 206 x 297 cm. Museo del Prado
Se trata de una de las obras más célebres y controvertidas de este artista.
Ese cuadro formó parte de la colección del marqués Giovan Francesco Serra, colección que fue adquirida en 1664 por Gaspar Bracamonte y Guzmán, conde de Peñaranda y virrey de Nápoles desde 1658 a 1664, con destino a Felipe IV.
La historia narra cómo Atalanta, se había ofrecido en matrimonio a aquél que fuera capaz de vencerla en la carrera, deporte para el que había alcanzado una habilidad sobresaliente.
El castigo establecido para todos aquellos que fueran derrotados era la muerte. A pesar del riesgo, Hipómenes aceptó el desafío contando para ello con la ayuda de Venus, que le proporcionó tres manzanas de oro que el joven fue arrojando a su paso, logrando con ello retrasar a Atalanta que se detuvo a recogerlas.
Sin embargo, una vez casados, Hipómenes olvidó agradecer la ayuda de la diosa que había propiciado su victoria, la cual terminó metamorfoseando a los dos en leones.
Reni resuelve la composición colocando ambas figuras en primer plano, creando así una estructura diagonal que refleja el momento en que Hipómenes lanza una manzana que Atalanta recoge, circunstancia que al final será la causa de su derrota.
Muchas de las características esenciales del arte de Guido Reni están presentes en esta pieza.
Su clasicismo se manifiesta en su ideal de belleza, que se manifiesta en la perfección formal de los cuerpos desnudos, en su equilibrio casi simétrico y en las actitudes contenidas, a pesar de que se encuentran en medio de una carrera que decidirá el destino de ambos jóvenes.
Los cuerpos de los protagonistas están muy iluminados, mientras que el fondo, con las nubes y la tierra, adquiere un color pardo, que permite focalizar la atención en el tema central del primer plano.
Hipómenes y Atalanta
BIBLIOGRAFÍA
· Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos
· museodelprado.es
· maitearte.wordpress.com
· Pintura del Siglo XIX en el Museo del Prado: Catálogo General, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2015, p. 288
· Germán Hernández Amores. Pintor del Romanticismo Nazareno, Murcia: Fundación Caja Murcia, p. 46.
· Úbeda de los Cobos, A. en E.M.N.P, 2006, tomo V, pp. 1829-1830.
· Úbeda de los Cobos, A. en: 100 Obras Maestras del Museo del Prado, Museo Nacional del Prado, 2008, p. 102.
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Viaje Cultural a Nápoles y la Costa Amalfitana. Octubre de 2019
María Teresa García Pardo
Doctora en Historia del Arte
Viaje Cultural a Nápoles y la Costa Amalfitana
Octubre de 2019
Organización Técnica: HILAS VIAJES S.L.
C/ O’Donnell, 46 – Entreplanta D 28009 MADRID
Para reservas e información, persona de Contacto: Naty
grupos@hilasviajes.es
Teléfono móvil: 670 793 713
(00 34 670 793 713 llamadas desde fuera de España)
Itinerario
06 Octubre (domingo).- MADRID – NAPOLES – SORRENTO
Presentación en el Aeropuerto de Madrid-Barajas a las 14,45hrs. Trámites de facturación del equipaje y salida en vuelo regular de la Compañía Iberia IB/ a las 16,50hrs. destino:
NAPOLES
Llegada a las 19,30hrs.
Asistencia en el Aeropuerto y salida por la autopista hasta la localidad de
SANT’ANGELLO situada a muy poca distancia de SORRENTO, en la península sorrentina.
Llegada al HOTEL ALPHA 4*
Distribución de las habitaciones.
Cena libre y alojamiento.
07 Octubre (lunes).- SORRENTO: EXCURSION A LA COSTA AMALFITANA
Desayuno buffet en el Hotel.
De cara al mar Tirreno, la Costa Amalfitana se extiende a lo largo del golfo de Salerno y comprende algunos de sus lugares más famosos, de Positano a Ravello y, naturalmente, Amalfi. El camino corre tortuoso, como un balcón suspendido entre el mar azul cobalto y las pendientes de los montes Lattari, en una sucesión de valles y montículos entre calas, playas y terrazas cultivas de cítricos, vides y olivos. Un ambiente único, tutelado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Desde la parte alta de Positano realizaremos una parada para contemplar este pueblo.
Continuación del viaje hacia el sur.
Almuerzo en un restaurante de la zona.
Terminada la excursión, regreso al Hotel.
Cena libre y alojamiento.
08 Octubre (lunes).- SORRENTO: EXCURSION A CAPRI
Desayuno buffet en el Hotel
Encuentro en el Hotel con nuestro guía local y salida en autocar hacia el puerto de Sorrento. Allí tomaremos un barco rápido para navegar destino a la isla de Capri, donde nos recogerá un minibús que nos dará la vuelta completa a la isla, con paradas en Capri, Anacapri y la Marina Grande.
En este paseo de día completo están incluidas: la entrada a la Villa de San Michelle en Anacapri; la entrada a los Jardines de Augusto en Capri.
Como actividades opcionales quedan: la entrada en barco a la Gruta Azzurra (dependiendo del estado del mar) cuyo precio asciende a 35€ por persona y el trayecto en telesilla desde Anacapri a Monte Solaro, cuyo precio asciende a 11€ por persona.
Almuerzo libre.
A la hora acordada, regreso en barco al Puerto de Sorrento y visita guiada a pié por la singular ciudad costera.
Cena en un Restaurante de Sorrento.
Regreso al Hotel y alojamiento.
09 Octubre (miércoles).- SORRENTO – NAPOLES: Vista de Pompeya
Desayuno buffet en el Hotel.
Salida con el equipaje en nuestro autocar a primera hora de la mañana para hacer la visita del lugar histórico más importante de la zona: Pompeya.
Almuerzo en un restaurante de la zona.
Acabadas las visitas, continuación del viaje hasta Nápoles
Llegada al GRAND HOTEL SANTA LUCIA.
Distribución de las habitaciones.
Cena libre y alojamiento.
10 Octubre (jueves).- NAPOLES
Desayuno buffet en el Hotel.
Por la mañana empezaremos a descubrir los lugares más interesantes de la ciudad.
Visita del Museo Arqueológico.
Almuerzo en un restaurante de la ciudad.
Por la tarde visitaremos El Real Teatro di San Carlo, la ópera más antigua de Europa.
Cena libre y alojamiento.
11 Octubre (viernes). – NAPOLES:
Desayuno buffet en el Hotel.
Encuentro por la mañana con nuestro guía local y salida en autocar para
visitar el Museo de Capodimonte.
Terminada la visita, almuerzo en Restaurante local.
Por la tarde realizaremos la visita de la zona monumental de Nápoles: Plaza Plebiscito, Castillo Nuevo, Teatro San Carlo, Galleria Umberto…
Cena libre y alojamiento.
12 Octubre (sábado).- NAPOLES – MADRID
Desayuno buffet en el Hotel.
Por la mañana, con el equipaje en el autocar, salida del hotel acompañados de nuestro guía local para dirigirnos a la cercana localidad de Caserta donde visitaremos como colofón del viaje, el Palacio Real de Caserta.
Para poder disfrutar de la visita en su totalidad, recorreremos a bordo de un mini-bus el interior del parque que tiene 120 hectáreas.
Terminada la visita, almuerzo en un restaurante de la población Casertavecchia, que posee una interesante catedral románica.
Seguidamente, traslado al Aeropuerto.
Trámites de facturación y embarque en vuelo de línea regular, clase turista de la Compañía Iberia, IB/707 con salida a las 20,15hrs. y destino:
MADRID
Llegada a las 22,55hrs.
Fin del viaje y de nuestros servicios.
Información y descripción en el pdf adjunto
Orfeo
ORFEO
María Teresa García Pardo
Doctora en Historia del Arte
El mito de Orfeo es uno de los más oscuros y más cargados de simbolismo de cuantos registra la mitología helénica.
En torno a su figura existe una abundante literatura esotérica.
El mito de Orfeo ha ejercido gran influencia en la iconografía paleocristiana.
La imagen que figura en algunos sarcófagos con el tema de Orfeo llevando un cordero sobre los hombros, se considera un posible antecedente iconográfico del Buen Pastor cristiano, lo que explica la presencia del héroe en las catacumbas de Domitila.
Orfeo es hijo de Eagro, pero las tradiciones discrepan sobre su madre. La más común dice que es hijo de Calíope, la más elevada en dignidad de las nueve Musas. Musa de la poesía lírica.
Orfeo es de origen tracio y con frecuencia se le representa con traje tracio.
Orfeo es el héroe sereno y romántico, el cantante, el músico y el poeta. Tocaba la lira y la cítara, conmoviendo a la Naturaleza.
Se le atribuye la invención de la cítara de 9 cuerdas, igual al número de Musas.
Sus hazañas están vinculadas a la música y al descenso a los Infiernos para recuperar a su amada esposa Eurídice.
Orfeo es el cantor por excelencia. Sabía entonar cantos tan dulces que las fieras le seguían y el carácter de los hombres más ariscos se suavizaba.
En la expedición de los Argonautas daba la cadencia a los remeros y en la tempestad era capaz de tranquilizar a los tripulantes, calmando a los elementos con sus cánticos.
Orfeo cantó tan melodiosamente cuando el Argos pasó cerca de las sirenas que los Argonautas no sintieron la necesidad de acercarse a la costa.
MOSAICO DE ORFEO. MUSEO DE ZARAGOZA
El mito más célebre relativo a Orfeo es su descenso al Inframundo por el amor de su esposa Eurídice.
Virgilio nos dice que Eurídice era una ninfa, que intentó ser violada cuando paseaba por la orilla de un río. Al correr por la hierba le mordió una serpiente y murió.
Orfeo, inconsolable, descendió a los Infiernos en busca de su amada esposa.
Hades y Perséfone, conmovidos por su música divina, accedieron a que se la llevase con él ante tal prueba de amor, pero ponen una condición: que Orfeo vuelva a la luz del día seguido de su esposa, sin volverse a mirarla antes de haber salido de su reino.
Orfeo acepta y cuando está a punto de salir del Inframundo duda si Eurídice va tras él y se vuelve a mirarla. De este modo la pierde por segunda vez y para siempre, ya que Caronte permanece inflexible y le impide el paso al mundo infernal.
Orfeo, totalmente desconsolado, debe volver al mundo de los vivos.
Orfeo desciende a los Infiernos, al igual que Heracles, pero mientras que el viaje Heracles responde a un encargo heroico, la bajada de Orfeo es un tema personal, su amor por Eurídice.
Sin embargo Orfeo consiguió adquirir conocimientos sobre el Más Allá, convirtiéndose en un mediador, el que guiaba el comportamiento humano en los misterios órficos.
EURÍDICE
La hermosa Eurídice paseaba un día con sus compañeras las Náyades, ninfas del agua, longevas pero mortales, por un prado de Tracia cuando fue mordida por una serpiente.
Virgilio vincula esta leyenda con la de Aristeo y supone que la joven fue mordida cuando huía de éste que la perseguía con el deseo de violarla.
Su esposo Orfeo la lloró tanto que no dudó en descender al Reino de Hades para implorar con su música a los dioses que le permitieran llevársela con él al mundo de los vivos.
MEDINA Y PEÑAS, SABINO (1812-1888)
Madrid, h.1812 – Madrid, 1888
Alumno aventajado de Valeriano Salvatierra y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Sabino fue pensionado en Roma de 1832 a 1836.
En Roma estudió con Tenerani y, con muchas penurias, realizó:
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un bajorrelieve de Perseo y Andrómeda,
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un «Discóbolo» y
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su obra más famosa y que le encumbró como escultor, «La ninfa Eurídice mordida por la víbora» en yeso, que en 1837 exhibió en Roma. En 1865 la realizó en mármol. Con ella participó en la Exposición Universal de 1867 en París y fue adquirida para el Museo del Prado en 1882.
De vuelta en Madrid en 1838, fue nombrado académico de mérito por la escultura de la Real Academia de San Fernando (luego reconvertido en académico de número), y se dedicó de lleno a esta corporación a lo largo de su vida.
En 1849 fue nombrado director de modelado y composición, ya que Isabel II le nombró en 1844 escultor de cámara honorario.
Fue secretario de la sección de arquitectura, y profesor supernumerario de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, avanzando en su obra hacia un gran realismo en retratos y monumentos.
Entre sus retratos se encuentran:
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el busto en yeso de «Calderón» presentado en 1840
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el de «Agustín Argüelles» en el Congreso,
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pequeños bronces-retratos de literatos como «Jovellanos» en el Palacio Real, que se expusieron en la Academia en 1848,
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el de «Diego de León» en el Museo Romántico.
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Realizó los «Escudos de las armas reales» y de «Madrid» en 1847 para la base de la estatua madrileña de Felipe III,
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estatuas alegóricas de «La Reforma», «El Gobierno» y «La Pureza» en el mausoleo de Argüelles, hoy en el Panteón de Hombres Ilustres en Madrid.
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Ejecutó varias alegorías como «La Virtud» en el monumento al Dos de Mayo de Madrid,
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«El río Lozoya» para la fuente del Canal de Isabel II,
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«Cariátides alegóricas» en la Sala de Sesiones del Congreso de los Diputados,
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el grupo de la fachada del antiguo Colegio de Medicina de San Carlos «Esculapio» y «Telesforo»,
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figuras religiosas como la «Inmaculada Concepción» de la Iglesia de las Calatravas en Madrid.
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Entre sus monumentos, el famoso de «España Victoriosa» en Bailén,
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«Bartolomé Esteban Murillo«, del que hay dos ejemplares, uno en Sevilla fundido en París en 1861 y otro de 1871 colocado en Madrid entre el Museo del Prado y el Jardín Botánico.
En 1865 fue nombrado escultor honorario del Ayuntamiento de Madrid, del que era consultor, así como miembro de la Sociedad Económica Matritense en 1874.
LA NINFA EURÍDICE MORDIDA POR LA VÍBORA
1865. Mármol, 88 x 107 cm.
Gran número de escultores del siglo XIX, tuvieron éxito tras una etapa formativa como pensionados en Roma.
La formación italiana de Medina fue definitiva a la hora de desarrollar su trabajo como escultor.
La obra que posee el Prado (1865) fue ejecutada en mármol a partir del yeso que realizó en su cuarto año de pensionado en Roma en 1836. Firmada y fechada.
La escultura, representaba a la bella ninfa Eurídice, esposa del poeta y músico divino Orfeo, quien, durante un paseo, al intentar escapar de Aristeo, que había quedado prendado de su belleza, fue mordida por una serpiente que le provocó la muerte.
Estéticamente sigue el estilo clásico en la formalidad de la figura, la serenidad, la perfecta factura y el dominio técnico y se considera una de las obras más importantes de su autor.
Su inexpresividad clásica no refleja el dolor del momento y casi parece que juega con la serpiente, más que sufrir su mordedura.
Se inspira en la obra de Bartolini, Ninfa mordida por un escorpión. La obra de Bartolini resulta menos idealizada, pues refleja el dolor en el rostro, aunque de forma muy sutil.
MEDINA Y PEÑAS. EURÍDICE. 1865
MUSEO DEL PRADO, MADRID
RUBENS. ORFEO Y EURÍDICE
1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 196,5 x 247,5 cm. Museo del Prado
Este episodio es la continuación de la muerte de Eurídice.
En el libro X de las Metamorfosis de Ovidio (1-139) se dice que después de llorarla mucho, el poeta osó descender hasta el Inframundo.
Mientras suplicaba con sus hermosos cantos, ni Hades ni Perséfone, se atrevieron a decir que no a quien suplicaba por el amor de Eurídice.
Orfeo la recibió junto con la condición de no volver hacia atrás sus ojos hasta haber salido del Averno o el regalo quedaría sin efecto.
Este lienzo plasma la salida del Inframundo de estos enamorados, poco antes de llegar al final del Hades, donde Orfeo se dio la vuelta ante el temor de que su amada no le siguiera y Eurídice volvió de nuevo al Inframundo, como habían prometido Plutón y Proserpina.
El lienzo fue realizado por Rubens y su taller y muestra unos cambios con respecto al boceto inicial.
Los cambios con respecto al boceto, conservado en Zúrich, se observan en la arquitectura y la posición de las figuras.
En el caso de esta obra en particular se conserva un posible dibujo preparatorio de Plutón conservado en el Gabinetto Nazionale delle Stampe de Roma.
En la composición Rubens ha separado los dos ámbitos. Eurídice, inspirada en la iconografía de la Venus púdica, blanca y radiante, mientras los dioses del inframundo están sumidos en sombras.
Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636-1638 aproximadamente, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano el rey Felipe IV.
La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV.
RUBENS. ORFEO Y EURÍDICE. 1636-1638. MUSEO DEL PRADO, MADRID
A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo situada en los montes de El Pardo.
La mayor parte de las escenas narraban temas mitológicos, descritos en las Metamorfosis de Ovidio y otras fuentes clásicas.
Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, que sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.
Los bocetos servían para obtener el visto bueno del comitente y para que el taller concluyera las zonas de paisaje.
El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.
El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar aunque muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas.
MUERTE DE ORFEO
Las mujeres tracias, que le amaban y se sentían celosas del amor y fidelidad de Orfeo a su esposa, le mataron y despedazaron, arrojando su cuerpo al río, que le llevó hasta el mar.
La cabeza y la lira de Orfeo llegaron a Lesbos. Su lira fue transportada al cielo y se convirtió en constelación.
Su alma pasó a los Campos Elíseos, donde cubierta con un largo ropaje blanco, sigue cantando para los bienaventurados.
Otra tradición dice que el héroe falleció por un rayo de Zeus, irritado por las revelaciones de Orfeo sobre el otro mundo a los iniciados en sus misterios.
Los tres episodios que se representan en el arte sobre Orfeo son:
- sus habilidades como músico, en los mosaicos romanos;
- su descenso a los Infiernos en Orfeo y Eurídice de Rubens, Museo del Prado, y
- su muerte a manos de las celosas mujeres tracias.
ÉMILE LÉVY. LA MUERTE DE ORFEO. 1866. MUSEO D’ORSAY
BIBLIOGRAFÍA
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Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014.
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Azcue, L. en: El siglo XIX en el Prado, Museo Nacional del Prado, 2007, pp. 404-407 y p. 480.
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maitearte.wordpress.com
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Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos
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museodelprado.es
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