CLARA CAMPOAMOR (1888-1972)
María Teresa García PardoDoctora en Historia del Arte |
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CLARA CAMPOAMOR (1888-1972) |
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Hacia 1848 se inician dos importantes movimientos sociales: el obrerismo internacional y el feminismo, que está fundado en las reclamaciones de las mujeres sobre el derecho sagrado de votar. En Gran Bretaña el movimiento recibe el nombre de sufragismo. El legado de la Ilustración, y de las revoluciones americana y francesa, permiten a la población femenina iniciar un proceso de emancipación sustentado en tres pilares:
El movimiento feminista intenta que a las mujeres se les reconozcan los mismos derechos y libertades que a los hombres. Clara Campoamor nació recién iniciada la regencia de María Cristina de Habsburgo. España estaba viviendo cambios y transformaciones al igual que otros países, donde el modelo femenino del ángel del hogar empezaba a tambalearse. Las principales mujeres en este momento son Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán.
Europa vive un periodo de expansión económica que alimenta la formación de imperios coloniales a finales del siglo XIX. La burguesía cada vez es más conservadora ante el auge del movimiento obrero internacional. El cúmulo de tantas tensiones terminará desembocando en la Primera Guerra Mundial. La presencia de las mujeres crece en el mercado laboral y en profesiones cualificadas, aunque su salario y ocupaciones siguen discriminados. Las mujeres universitarias son minoritarias, la mujer empieza a practicar deporte y a desprenderse del corsé con la misma decisión que reivindica sus derechos. En 1900 el sufragismo había logrado el reconocimiento de los derechos laborales, educativos y civiles de las mujeres. En cambio el voto femenino seguía suscitando fuertes resistencias. Nueva Zelanda lo aprobó el 1893, le siguió Australia en 1902 y Finlandia en 1906. El final de la Primera Guerra Mundial llevará al triunfo sufragista. Los países reconocen el voto femenino por la contribución de las mujeres a la guerra y como signo de avance democrático. Las inglesas lo consiguen en dos etapas 1918 y 1928 y las estadounidenses en 1920. Tras 60 años de lucha sufragista ahora las mujeres se centran en otro ideal: defender y conservar la paz recién alcanzada. En España, al convulso fin del siglo XIX, con la guerra de Cuba y de Filipinas, sigue una etapa de cambios que nos acercará a Europa. Se impulsa la educación y la cultura y se vive una Edad de Plata. Aumentan las trabajadoras asalariadas y decrece el analfabetismo, pero el peso de las ideas conservadoras y de la Iglesia sigue siendo muy grande, pero el movimiento feminista empiece a organizarse. La infancia y juventud de Clara Campoamor no fueron fáciles. Quedó huérfana de padre a los 10 años. Estuvo 2 años interna en un colegio de monjas y después contribuye a la subsistencia familiar ayudando a su madre que es costurera y a su abuela que era la portera del edificio donde vivían. Se inicia como modistilla y dependienta, pero su afán de superación le lleva a opositar al cuerpo de telégrafos. Con 21 años es destinada a Zaragoza y después a San Sebastián. Vive en humildes pensiones lejos de su familia. Con tesón y capacidad de aprendizaje consigue una plaza de profesora de mecanografía y taquigrafía para las escuelas adultas de Madrid. A partir de 1910 la aparición de la máquina de escribir posibilita la entrada de la mujer en el mundo laboral. Los felices años veinte son una Edad de Plata de reconstrucción y optimismo vital de los países beligerantes en el conflicto mundial, terminada bruscamente con el crack financiero de 1929. La mujer necesita consolidar su nuevo modelo de persona independiente, capaz de defender los derechos colectivos y propios. En España se vive el aumento del paro, la tensión social y la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). La crisis del 29 arrastra la monarquía y las mujeres españolas avanzan en el ámbito laboral, educativo y algunas se acercan a la política en la República. Las precursoras del sufragismo y el feminismo son Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán. Entre 1920-1930 en España aparece un tipo de mujer moderna y culta que había cursado estudios secundarios o universitarios. Su indumentaria y su aspecto eran diferentes: acortaron las faldas, abandonaron los sombreros, se cortaron el pelo y practicaban deporte. Se habían incorporado al mundo laboral consiguiendo la independencia económica. Clara Campoamor nació en Madrid el 12 de Febrero 1888, durante la regencia de María Cristina de Habsburgo. Fue bautizada el seis de marzo de mil ochocientos ochenta y ocho y murió exiliada en Lausana en 1972, estando en busca y captura por el gobierno español de Franco. El padre de Clara trabajaba en un periódico y su madre se dedicaba a la costura. A los nueve años quedó huérfana y tras dos años en un internado abandonó las aulas para ayudar a su madre como modista. En junio de 1909 se convocan por primera vez oposiciones de treinta plazas de auxiliares femeninas en Telégrafos. Clara con 21 años aprobó la posición y fue destinada a Zaragoza. Después regresó a Madrid y ocupó un puesto de profesora de mecanografía y taquigrafía en la escuela de adultas con un sueldo de 1500 pesetas. Obtuvo el título de bachiller y después realizó la carrera de Derecho en dos cursos académicos, licenciándose en 1924. Las dos primeras mujeres licenciadas en Derecho obtuvieron su título en 1922. Clara Campoamor fue diputada en las Cortes en 1931. La Segunda República reconoció el derecho de las españolas a ser diputadas, pero no el derecho a votar, son elegibles pero no electoras. Clara fue una de las tres mujeres diputadas. Su famosa frase era: “señores diputados me siento ciudadana antes que mujer”. Defendió el derecho al voto y se estableció el sufragio universal para los mayores de veintitrés años. También se aprobó la Ley de Divorcio y se abolición la prostitución en 1935. En 1933 fue directora de beneficencia pero no renovó su escaño. No salió elegida diputada ni en 1933, ni en 1936. Su gran pecado fue defender el voto femenino. Su compañera diputada Victoria Kent se oponía al voto femenino, porque alegaba que las mujeres votarían lo que les aconsejarán los sacerdotes y eso supondría un retroceso en los derechos. Clara fue la principal impulsora del sufragio femenino en España. Fue caricaturizada por su popularidad en la defensa del voto femenino y del divorcio. Victoria Kent también fue caricaturizada por su política de prisiones. La Segunda República lleva España el 14 de abril de 1931 entre la alegría popular. Los nuevos gobernantes desean modernizar el país para acercarlo al resto de Europa. Este empeño implica profundas reformas para relanzar la economía y conseguir una sociedad más justa e igualitaria, impulsando la educación, sacar al ejército de la política y terminar con la unión de Iglesia y Estado, reduciendo el poder de la Iglesia señalada responsable de frenar el avance de la ciencia y el pensamiento. La República aportó el mayor cambio legal en favor de la mujer hasta la España democrática. Se creó el marco jurídico para terminar con la desigualdad entre hombres y mujeres al establecer que el sexo no podía ser motivo de discriminación. La ley del divorcio y la supresión del adulterio femenino son sus frutos. Clara Campoamor Rodríguez creyó que la República terminaría con las desigualdades de clase y de género existentes, también confiaba en el poder de las leyes para impulsar los cambios para conseguir este ideal. Desarrolló una intensa actividad política como diputada entre 1931 y 1933 y desde su cargo como directora general de beneficencia entre 1933 y 35. Por fidelidad a estos ideales se distanció de su partido. La educación es el tema central en el mundo contemporáneo. El objetivo era que la instrucción limitada de las españolas dejara paso a otra igual en contenidos a la masculina. Desde el gobierno, influido por la Institución Libre de Enseñanza, se potenciaron los estudios primarios, medios y universitarios. Las dos primeras españolas en obtener su título en Derecho lo hacen en 1922. La sociedad veía la carrera poco apropiada para las mujeres, pese a todo las primeras abogadas jugaron un papel decisivo dentro del feminismo español. En las Cortes hubo un total de nueve diputadas. Las pioneras fueron Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken, elegidas en 1931. Federica Montseny se convirtió en la primera mujer ministra, ocupando el ministerio de Sanidad. Al terminar la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, los republicanos inician el camino al exilio. En 1936 tuvo que abandonar España junto a su madre y su sobrina. Clara salió de España hacia Lausana, donde dejó a su madre. Viajó a Buenos Aires y colaboró en un bufete, como periodista, escritora y conferenciante. En 1955 volvió a Lausana y participó en reuniones sobre la concepción jurídica de la mujer. Nunca se resignó a un exilio permanente. En varias ocasiones viajó a España para intentar recuperar los puestos que había ganado por oposición, pero la vigencia de la orden de busca y captura emitida en 1941 por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo le impidió regresar. Se exilió en Francia, Buenos Aires y después se instaló en Suiza donde permaneció hasta su muerte en Lausana en 1972. Clara Campoamor legó a las españolas el ejercicio de la ciudadanía. Fue un ejemplo de fuerza, inteligencia y esfuerzo para romper el techo de su procedencia social y de su condición femenina. La integridad de sus principios, su independencia de criterio y la fortaleza para lograr sus metas hacen de ella un gran referente en la España democrática, donde son múltiples las formas en las que se le rinde homenaje. Bibliografía y fotos: Exposición sobre Clara Campoamor en la BN en 2022. FOTOGRAFÍAS TOMADAS EN LA EXPOSICIÓN por E. Benito |
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Muy interesante 👍
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6 enero, 2023 en 20:56