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Jaime II. El Justo (1267-1327)

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia

JAIME II. EL JUSTO (1267-1327)

(Valencia, 10.IV.1267 – Barcelona, 02.XI.1327)

Rey de Aragón, de Sicilia, de Cataluña y Valencia

Jaime II El Justo, Rey de Aragón

Felipe Ariosto. 1634. Óleo sobre lienzo, 244 x 127 cm

Perteneciente a la serie de Reyes de Aragón para el Palacio del Buen Retiro


Era hijo de Pedro III el Grande y de Constanza de Sicilia. El calificativo de “el Justo” le fue aplicado tras la rectificación de los límites entre Aragón y Cataluña en las Cortes aragonesas de 1300, por las que se disponía que en el futuro las comarcas de Ribagorza, Sobrarbe y la Litera, hasta Almacellas, pertenecieran al Reino de Aragón. El historiador Zurita explica que se le llamó justo por “tanta igualdad y justificación con sus mismos vasallos”.

Jaime II nació en el palacio real de Valencia el 10 de abril de 1267 y hay pocas noticias sobre él hasta las Vísperas Sicilianas, que motivaron la conquista de la isla de Sicilia por Pedro III en 1282. Las Vísperas son el momento culminante de la política mediterránea de la Corona de Aragón, a la vez que ponían fin a la idea de una restauración del Imperio latino de Oriente por Carlos de Anjou.

Sicilia permitía el control de las principales rutas del Mediterráneo al rey de Aragón, lo que provocó un gran impulso para el comercio catalán.

Pedro III fue excomulgado, pero su esposa, la reina Constanza, asumió el gobierno en Sicilia y el segundogénito, el infante don Jaime, fue jurado sucesor y heredero del Reino de Sicilia.

Cuando Alfonso III (1285-1291) fue nombrado rey de Aragón, el infante Jaime fue coronado rey de Sicilia, el 16 de diciembre de 1285, lo que provocó la indignación del Papa.

Se desató la guerra por Sicilia, hasta que en el Tratado de Tarascón (28 de octubre de 1288) se firmó la paz, comprometiéndose Alfonso III a una política de neutralidad.

Al morir Alfonso III, el 16 de junio de 1291, subió al Trono de Aragón Jaime II (1291-1326), que dejó en Sicilia a su hermano Federico como lugarteniente.

Para mantener el Reino de Sicilia buscó el apoyo de Sancho IV de Castilla, pero esta alianza con Castilla, preferida a la de Francia y el papado, pronto se debilitó con la muerte de Sancho IV el 25 de abril de 1295.

Los contactos diplomáticos para resolver la cuestión siciliana siguieron hasta que el 20 de junio de 1295, cuando el nuevo papa, Bonifacio VIII, consiguió que aragoneses, franceses y sicilianos llegaran a unos acuerdos, conocidos como Tratado de Anagni.

Entre las cláusulas secretas concertadas en el tratado Anagni figuraba la donación pontificia de Córcega y Cerdeña, como compensación territorial a cambio de su renuncia a Sicilia.

Cerdeña se convirtió en el centro de la política aragonesa en el Mediterráneo. La empresa de Cerdeña, en la que colaboraron los mallorquines con un tercio de la flota, aragoneses, valencianos y catalanes, se hizo a costa de elevados costes en dinero y hombres, y dejó abiertas las puertas al enfrentamiento de genoveses y catalanes por el control de las rutas del Mediterráneo occidental.

En él se estableció que Jaime II renunciaba a la isla de Sicilia, reconociendo los derechos sobre ella de la Santa Sede y de la casa de Anjou, debiendo contraer matrimonio con la princesa Blanca, hija de Carlos II de Anjou, rey de Nápoles. La boda de Jaime II y Blanca de Anjou se celebró el 29 de octubre de 1295.

El rey de Francia renunciaba a la investidura de la Corona de Aragón y el Papa anulaba la excomunión sobre el reino y su monarca.

Hubo una cláusula secreta por la que se confiaba la conquista de Córcega y Cerdeña a Jaime II, al que se le daba la investidura pontificia sobre dichas islas como compensación por la pérdida de Sicilia. Anagni es un hito clave en la cuestión siciliana, Jaime II aseguró la parte continental de la Corona de Aragón, pero perdió Sicilia.

La paz permitiría a Jaime II reemprender la política peninsular, un tanto abandonada, aprovechando la crisis castellana tras la muerte de Sancho IV, en abril de 1295.

Los sicilianos coronaron en marzo de 1296 a Federico como rey, tomando el nombre de Federico III de Sicilia, y estallando la guerra entre los hermanos.

Jaime II atacó la isla en dos ocasiones, pero sin intención de ocuparla. La resistencia siciliana y la incapacidad del rey de Nápoles llevaron el 19 de agosto de 1302 a firmar el Tratado de Caltabellota entre Federico III y Carlos de Anjou, por el que se aceptaba la independencia de Sicilia, bajo la soberanía de Federico, con el título de rey de Tinacria, debiendo casarse con Leonor, hija de Carlos II de Anjou, de Nápoles.

El título era vitalicio y no transmisible, aunque Sicilia siguió en manos de la dinastía aragonesa.

En política peninsular, Jaime era consciente de que su política debía ser la alianza con Castilla y se convirtió durante un tiempo en árbitro de la política peninsular.

En 1291 firmó con Sancho IV el tratado de Monteagudo, que contemplaba el matrimonio de Jaime II con la infanta Isabel, hija de Sancho IV.

Pero la muerte del rey de Castilla trajo un cambio radical en la política entre ambos reinosa y Jaime II rompió el compromiso matrimonial, devolviendo a la infanta Isabel a Castilla, alegando que el Papa no daba la correspondiente dispensa.

En Castilla quedaba un niño al frente del Trono, Fernando IV, a quien le disputaba el cetro el infante Alfonso de la Cerda, cuya candidatura apoyó Jaime II, consiguiendo el apoyo de Francia, Sicilia, Portugal y Granada.

En 1296 se inició la conquista del Reino de Murcia, prometido por Alfonso de la Cerda al Rey de Aragón a cambio de su ayuda.

Alicante fue conquistada en abril de 1296, tras dura resistencia. Con apoyo de la flota tomó Guardamar. Negoció con don Juan Manuel, señor de Elche, prosiguiendo hacia Orihuela y Murcia, que capitularon, igual que el resto de la huerta murciana.

La conquista se vio facilitaba por la abundante población de origen catalano-aragonés, aunque contó con la oposición de las guarniciones castellanas de los castillos y del obispo de Cartagena.

Una segunda campaña en Murcia tuvo lugar en 1298, ocupando Alhama, y el 21 de diciembre de 1300 capitulaba Lorca. En junio de 1300 Jaime II incorporó el señorío de Albarracín a la Corona de Aragón.

Pero Castilla y Aragón necesitaban la paz, firmándose el Tratado de Elche (1305), que modificaba definitivamente las fronteras entre Castilla y Aragón fijadas en el Tratado de Almizrra (1244), incorporando a la Corona de Aragón, en concreto al reino de Valencia, las comarcas al norte del río Segura.

Jaime II tenía como objetivo la plaza de Almería, clave para la expansión territorial y comercial aragonesa, así como para detener los ataques granadinos al mediodía valenciano. Pero Jaime II, tras una campaña militar mal planteada, tuvo que levantar en enero de 1310 el sitio de Almería.

El fracaso de Jaime II en la política interior fue de tal magnitud que se retiró de los asuntos de la zona del estrecho y volcó su atención hacia el Mediterráneo central, en particular la empresa de Cerdeña y los asuntos de Chipre.

Tras el fracaso de Almería, Jaime II intentó conciliar a los nobles durante la minoría de Alfonso XI, siendo su intervención decisiva en el papel de árbitro entre los aspirantes a tutores.

Un gran escándalo fue el matrimonio entre su primogénito, Jaime, con la infanta Leonor de Castilla, al que el infante se negaba. Presionado por su padre se celebró la boda el 18 de octubre de 1319, pero nada más terminar la ceremonia religiosa, el infante huyó a caballo, burlando a Jaime II y produciendo la ira de Castilla, enrareciéndose las relaciones entre ambos reinos.

Un suceso destacado de la época fue la supresión de la Orden Militar del Temple, a causa del proceso por el rey de Francia Felipe IV, deseoso de apoderarse de las riquezas de la Orden y de someter al papado a sus designios.

El 17 de septiembre de 1307 fueron detenidos los caballeros templarios en Francia y sus bienes confiscados, mientras que el Papa el 22 de noviembre por la bula Pastorales praeminentiae ordenaba a los príncipes de la cristiandad que arrestaran a los templarios de sus estados, confiscando sus bienes.

El 22 de marzo de 1312 Clemente V abolió la Orden del Temple por la bula Vox in excelso. En Aragón, donde la Orden gozaba de gran prestigio, el rey tuvo que rendir por las armas los más importantes castillos templarios: Monzón, Cantavieja, Castellote, Villel y Libro (1307-1308), mientras que en Cataluña fue la fortaleza de Miravete el foco de la más enconada resistencia.

Los bienes de los templarios, para evitar que pasaran a manos de los hospitalarios, se dedicaron a fundar una nueva Orden, la de Santa María de Montesa, en tierras del mediodía valenciano, con la misión de defender las fronteras de posibles ataques musulmanes. La bula fue de Juan XXI, el 10 de julio de 1317, proclamándose la nueva milicia el 22 de julio de 1319.

Jaime II consiguió lo mejor en la segunda década del siglo XIV:

  • Recuperación del estratégico valle de Arán, que había sido ocupado por las tropas francesas en 1283.
  • En 1313 el rey de Francia devolvió a Aragón la posesión de El Valle de Arán. En 1314 los embajadores franceses no se presentaron a las negociaciones, interpretándose como una renuncia a la propiedad.
  • Se incorporaron los condados de Ampurias y de Urgel por la vía matrimonial. En el caso de Urgel con el matrimonio de Teresa d’Entença, heredera de Armengol X, muerto en 1314, con el infante Alfonso.

Uno de los episodios militares más sorprendentes en la historia del Mediterráneo medieval es la expedición de la Compañía Catalana a Oriente, cuyas aventuras dieron origen a una de las mejores crónicas medievales, la del catalán Ramón Muntaner, activo protagonista de los sucesos que narra.

Acerca de la valoración del asentamiento de la Compañía Catalana en Grecia que se hizo por la fuerza, este asentamiento fue rechazado por la sociedad griega, siendo escasa la trascendencia económica. El asentamiento en Grecia escapó al control de Jaime II y se movió en la órbita de Federico III de Sicilia.

Jaime II, igual que sus predecesores, sintió un gran interés por el norte de África, zona de interés político y comercial, para los monarcas y los comerciantes catalanes.

La intervención catalano-aragonesa se dejó sentir con mayor fuerza en el Magreb oriental, por el Tratado de Monteagudo-Calatayud, firmado en el año 1291 entre los reyes Sancho IV de Castilla y Jaime II de Aragón, por el cual se repartían territorios en el norte de África, estableciendo como divisoria el río Muluya.

El río Muluya es uno de los ríos marroquíes más importantes. Nace en el Atlas Medio y desemboca en el Mediterráneo, dejando para los castellanos la parte oeste, Ceuta, y para los aragoneses la parte este, en dirección a Túnez.

Jaime II, consideraba el espacio norteafricano como bases y escalas navales para las Islas Baleares, Sicilia y Cerdeña, como una importante fuente de recursos económicos y humanos, como fuente de tributos, de milicias y de esclavos.

El sultán de Marruecos, desde 1304, se declaró vasallo de Jaime II, pagando 10.000 dinares de oro. Otros proyectos mediterráneos fueron la cruzada a Tierra Santa y Chipre, pero siempre estuvieron en segundo plano.

El interés de la Corona de Aragón en el Mediterráneo oriental tenía varias direcciones. La primera era económica y mercantil, en los mercados desde Alejandría a Constantinopla.

La segunda era la insistencia papal de que los reyes de Aragón participasen en las cruzadas, aunque no llegó a hacerse realidad.

La empresa de Chipre se planteó tras la muerte de Blanca de Anjou. En 1311 Jaime II proyectó casarse con la princesa chipriota, María de Lusignan, pensando en el título de reyes de Jerusalén, que llevaba el de Chipre, pero la boda no se celebró hasta 1315, tras largas negociaciones por la dote. La segunda esposa de Jaime II falleció el 10 de septiembre de 1322.

El rey buscó nueva esposa, la catalana Elisenda de Moncada, con la que se casó el día de Navidad de 1322.

Jaime II falleció en Barcelona el 2 de noviembre de 1327 a la edad de sesenta años, descansando sus restos en el monasterio de Santes Creus, junto a los de su padre Pedro III el Grande.

Jaime II afianzó la Corona de Aragón como entidad política:

  • Supo mantener interés general de la Corona.
  • Fijó las fronteras entre Aragón y Cataluña.
  • Amplió la Corona con parte del reino de Murcia.

Jaime II fue respetuoso con sus súbditos, lo que se refleja en las numerosas celebraciones de Cortes en su reinado, siendo una etapa de consolidación de las Cortes de Aragón, de madurez para las catalanas y de juventud en el Reino de Valencia.

En las Cortes de Tarragona de 1319, Jaime II promovió el llamado Privilegio de Unión, que consagraba el principio de indivisibilidad de los tres Estados integrantes de la Corona de Aragón.

También en su reinado se creó el Arzobispado de Zaragoza como sede metropolitana de Aragón (1319), separándolo del de Tarragona, que sería la sede para Cataluña y Valencia.

En el terreno cultural fueron figuras importantes de la época:

  • El catalán Ramón Muntaner,
  • El mallorquín Ramón Llull y
  • El valenciano Arnau de Vilanova.

El rey Justo promovió la difusión del saber universitario creando en 1300 el Estudio General de Lérida, para evitar que los estudiantes universitarios marcharan fuera de la Corona de Aragón.

Se desconocen sus rasgos físicos. Fue prudente y en su vida privada fue un rey cristiano, preocupado por la defensa de los Santos Lugares y por las reliquias, obsequiando con joyas y ofrendas a los principales centros marianos y monásticos de sus reinos, desde Montserrat a Sijena.

Lo más destacado fue el espíritu franciscano que se vivió en la Corte, traído desde Sicilia por la reina Constanza y cultivado por reinas y familiares.

Elisenda de Moncada hizo construir el Monasterio de Pedralbes en 1326, donde está su enterramiento.

La devoción de Jaime II hacia los cistercienses tiene sus mejores ejemplos en los cenobios de Poblet y Santes Creus, donde fue enterrado.

El Real Monasterio de Santes Creus es una abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII, en el pueblo de Santes Creus, Tarragona.

En el siglo XIII, Pedro III de Aragón expresó su deseo de ser enterrado en el monasterio y se construyó el panteón real, en el cual también fue sepultado su hijo Jaime II.

Parte de la nobleza siguió esta costumbre medieval y escogió este lugar para su descanso, consiguiendo numerosos donativos hasta que Pedro el Ceremonioso en 1340 decidió instalar el panteón de la monarquía en el monasterio de Poblet.​

La comunidad abandonó el edificio de Santas Creus en el año 1835 como consecuencia de la desamortización de Mendizábal. Fue declarado monumento nacional por real orden de 13 de julio de 1921 y es el único monasterio incluido en la Ruta del Císter en el que no existe vida monástica.

Jaime II se casó tres veces y tuvo diez hijos con su esposa Blanca de Anjou, cinco varones y cinco mujeres, quedando sin descendencia los matrimonios con María de Lusignan y Elisenda de Moncada.

Sus hijos fueron Jaime, el primogénito, Alfonso (Alfonso IV); Constanza; Juan; Isabel; Pedro; Blanca; Ramón Berenguer y Violante, a los que se añaden tres bastardos: Sancho, Napoleón y Jaime, fruto de amores durante su estancia en la isla de Sicilia. Le sucedió su hijo Alfonso IV.

Sus hijos fueron vistos siempre como piezas de intercambio en la política de Estado, ya que realizar un buen matrimonio era clave para cualquier príncipe. El resultado de esta actitud de Jaime II fue el fracaso familiar. Al final de su vida el propio rey se reconocía culpable de buena parte de las desgracias de sus hijos.

El rey Justo, como otros monarcas de su época, no tenía residencia fija y se desplazaba con su Corte por sus Estados, albergándose en los palacios reales de Zaragoza, Barcelona y Valencia, todos ellos de una sencillez franciscana, en contraste con la afición que sentía por los ropajes lujosos, aunque la Corte era moderada.

Sus diversiones favoritas eran la caza con halcones, cabalgar, danzar, tirar al arco, jugar al ajedrez o componer versos.

Consejo presidido por Jaime II de Aragón

BIBLIOGRAFÍA

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J. Hinojosa Montalvo, Jaime II. El esplendor mediterráneo de la Corona de Aragón, Hondarribia, Nerea, 2004.

Real Academia de la Historia

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