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Archivo para abril, 2020

Los infiernos en la antigüedad clásica

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Los infiernos en la antigüedad clásica

NOTA: Haciendo click en las fotos puedes verlas a tamaño original
Roma 2017 - Villa Borghese - Museo - El rapto de Proserpina - Gian Lorenzo Bernini - Sala IV - Sala de los Emperadores

La cosmovisión griega de la muerte se basó en la existencia de otro mundo de vida ultraterrena en el Hades, denominado así por ser los dominios del dios Hades.

Los griegos pensaban que en el momento de la muerte el alma del difunto (psique) se separaba del cuerpo e iniciaba un viaje hacia el mundo del Más Allá.

Allí las almas se transformaban en sombras espectrales que conservaban la imagen del difunto, pero carecían de materia, iniciando el tránsito hacia su destino final.

 

FUENTES

HOMERO, EL HADES ARISTOCRÁTICO

Homero en el siglo VIII a. C. hace referencia al Hades.

En la Ilíada narró con detalle los rituales funerarios de Patroclo y Héctor, ya que la muerte en la batalla y las honras fúnebres dignas garantizaban la entrada de la psique de los difuntos en el Hades.

En cambio, una muerte indecorosa y la profanación del cadáver condenaban a las almas a errar como sombras.

En los cantos X y XI de la Odisea, Circe aconsejó a Ulises que para encontrar el camino de retorno a Ítaca debía consultar el oráculo del alma Tiresias en la morada de Hades y Perséfone.

Homero sentó las bases del Hades Aristocrático, como reflejo del orden social de la Grecia Arcaica.

Distinguió un espacio oscuro y tenebroso donde vagaban las almas de los muertos, en contraposición a los felices y fértiles Campos Elíseos, destinados a los héroes y personajes relevantes que tuvieron una muerte honrosa.

Desde Homero se inició una visita iniciática al Infierno por parte de un héroe (Heracles, Orfeo y Odiseo). Este viaje al Más Allá completaba la formación de los héroes.

HESIODO

A finales del siglo VIII a.C., Hesíodo en los Trabajos y los Días y en la Teogonía enriqueció el concepto homérico del Hades, localizando el Hades Feliz en la Isla de los Bienaventurados.

HADES DEMOCRÁTICO Y POPULAR

Con el transcurrir de los siglos y el auge de los misterios dedicados a Deméter, Orfeo y Dionisos se generó la idea de un Hades más democrático, con acceso a los espacios privilegiados del inframundo.

Píndaro en el siglo V a.C. habló de que no sólo los héroes alcanzarían la Isla de los Bienaventurados, sino también las almas de los que hubieran sido justos en la vida, según Elvira Barba ya podemos hablar de un Hades popular.

En el siglo IV a.C., Platón en el Gorgias, el Fedón y la República muestra una justicia divina encaminada a la estimación del individuo, frente a las élites sociales.

Platón describe el Hades y su correlación con el mundo terrenal. “El que ha pasado la vida justa debe ir después de muerto a la Isla de los Bienaventurados y residir allí feliz y libre de todo mal. Pero el que ha sido injusto debe ir a la cárcel de la expiación y el castigo, que llaman Tártaro”.

La idea de Hades popular siguió vigente hasta la época imperial romana.

VIRGILIO

En el siglo I a.C., el emperador Augusto encargó a Virgilio una obra que legitimara los orígenes míticos de Roma y del Imperio.

Virgilio, en el libro VI de la Eneida, narró detalladamente el viaje de Eneas y la Sibila Cumas al inframundo para hablar con Anquises, convirtiéndose en un referente directo del Infierno.

Tuvo especial relevancia en el Infierno de Dante en la Divina Comedia, escrita en torno al 1310. En esta obra el propio Dante visitó los círculos del infierno.

EL TÁRTARO

El Tártaro era la región más profunda del Inframundo.

Se concibe como una gran prisión para el suplicio eterno, rodeado por un recinto amurallado y por el Piriflegetonte, río de lava y fuego, donde las Erinias custodiaban las almas de los malvados y de los Titanes.

A finales del siglo IV a.C. tenemos la Tumba del Juicio de Lefkadia, cuya fachada reproducía la entrada al palacio del Hades. En ella se representaba el juicio de un difunto acompañado por Hermes ante los jueces Radamantis y Éaco.

A finales de la Edad Media empezaron a proliferar imágenes globales y parciales del Hades pagano, bajo la influencia moral del cristianismo, dependientes de las versiones de Virgilio, Ovidio y, sobre todo, de Dante.

Entre 1480 y 1495, Botticelli ilustró 2 ediciones de la Divina comedia de Dante por encargo de Pierfrancesco de Médici y comentadas por el humanista Landino.

En 1520 Patinir pintó en óleo “El paso de la Laguna Estigia en el que muestra a Caronte navegando en su barca con un alma y a cada lado del río el Tártaro y los Campos Elíseos.

En el siglo XIX debido al éxito de la Divina Comedia entre los artistas del Romanticismo, se retomó la iconografía del Infierno clásico, siguiendo las descripciones de Dante, plasmadas en los grabados de William Blake en 1824 y Gustave Doré en 1861.

En pintura destaca la Barca de Dante con la que Delacroix obtuvo fama en el salón de 1822 en París. Presenta a Dante a la izquierda, a Virgilio en el centro, ambos de pie, y al barquero Caronte a la derecha, mientras los condenados intentan subirse a la barca.

A finales del siglo XIX los pintores prerrafaelistas y simbolistas crearon una imagen del Hades enigmática y misteriosa, plasmada en la Isla de los muertos de Böcklin, en 1880.

PATINIR. EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA

1520 – 1524. Óleo sobre tabla, 64 x 103 cm. Museo del Prado.

El autor divide verticalmente el espacio en tres zonas, una a cada lado del ancho río, en el que Caronte navega en su barca con un alma.

Caronte es un genio del mundo infernal. Su misión es pasar las almas a través de los pantanos del Aqueronte, hasta la orilla opuesta del río de los muertos.

Estos deben pagarle un óbolo. De ahí la costumbre de introducir una moneda en la boca del cadáver en el momento de enterrarlo.

Su iconografía es la de un anciano feo y barbado, vestido con harapos y con un sombrero redondo.

Es tiránico y conduce la barca fúnebre, pero son las almas quienes reman.

Tomando como fuente de inspiración a El Bosco, Patinir reúne en una única composición imágenes bíblicas junto a otras del mundo grecorromano.

El Can Cerbero parece identificar el Infierno representado a la derecha con Hades, asociándolo con la mitología griega, igual que Caronte con su barca.

Cerbero, hijo de Tifón, es el perro de Hades, uno de los monstruos que guardaban el imperio de los muertos.

Vedaba la entrada en él a los vivos y, sobre todo, impedía su salida.

Su imagen presentaba 3 cabezas de perro y una cola formada por una serpiente.

Estaba encadenado ante la puerta del Infierno y atemorizaba a las almas cuando entraban.

Patinir sitúa la escena en el momento en el que Caronte ha llegado al lugar donde se abre un canal a cada lado de la Laguna Estigia, momento de la decisión final, cuando el alma tiene que optar por uno de los dos caminos.

Debe conocer la diferencia entre el camino difícil, señalado por el ángel desde el promontorio, que lleva a la salvación, al Paraíso, y el fácil, con prados y árboles frutales a la orilla, que se estrecha al pasar la curvatura oculta por los árboles y conduce directamente a la condenación, al Infierno.

Patinir representa el alma de perfil, con el rostro y el cuerpo girado hacia el camino fácil, que lleva a la perdición, confirma que ya ha hecho su elección y que esa es la vía que va a seguir.

Patinir se inspira en el Evangelio de San Mateo y refleja en esta obra el pesimismo de esta época turbulenta, en plena Reforma protestante.

Patinir convierte esta obra en un memento mori, en un recordatorio a quien la contemple, de no hacer caso de los falsos paraísos y tentaciones engañosas.

Patinir crea esta pintura de gabinete de ambientes cercanos al humanismo.

Las construcciones fantásticas del Paraíso evocan el Jardín de las Delicias del Bosco.

El tema dominante es el paisaje en una obra autógrafa de Patinir, realizada sin colaboración, en la que Caronte muestra las características propias del pintor.

En lo que concierne a la cronología, es difícil de precisar. Sin duda pertenece al periodo más tardío del pintor, unos años antes de su muerte, que seguramente ocurrió en 1524.

PATINIR. PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA. 1520 - 1524

PATINIR. PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA. 1520 – 1524. MUSEO DEL PRADO

 

HADES Y PERSÉFONE

Desde el siglo V a.C. la pareja presidió escenas vinculadas a la vida del Más Allá, junto a Orfeo y Heracles que habían descendido al Inframundo.

La pareja solía aparecer sentada en el trono de su palacio o festejando un banquete o ágape funerario.

PSICOPOMPOS, LOS GUIAS DEL MÁS ALLÁ

El viaje de las almas de los difuntos al Hades era acompañado por un guía que les indicaba el camino a seguir, como mediadores entre el mundo de los vivos y de los muertos.

Entre estos psicopompos sobresalieron:

· Hipnos (Sueño)

· Tánato (Muerte)

· Hermes (Mensajero)

· Caronte (Barquero)

1. HIPNO (EL SUEÑO)

Hipno es la personificación del Sueño. Es hijo de la Noche y hermano gemelo de Tánato (La Muerte).

Virgilio le ubica en los Infiernos y Ovidio da una detallada descripción de su palacio encantado donde todo duerme.

Es representado como un ser alado, que recorre la tierra y el mar y aletarga a los demás seres.

Una leyenda dice que enamorado de Endimión, le concedió el don de dormir con los ojos abiertos para que pudiese mirar constantemente los de su amante.

2. TÁNATO (LA MUERTE)

Tánato es el genio alado masculino que representa la Muerte.

En el teatro se le ha introducido como personaje.

Eurípides escribió una obra “Tánato”.

Según Hesíodo, los primeros en interactuar con el difunto eran los gemelos Hipnos y Tánato, hijos de Nyx, diosa griega de la Noche.

Ambos tenían rasgos masculinos y portaban casco y coraza.

Hipnos (Sueño) era afable y Tánato (Muerte) implacable.

Hipnos y Tánato representan la bella muerte, idealizando una vida heroica y garantizando la inmortalidad.

En cambio la muerte horrible y terrorífica es representada con una figura femenina.

Hipnos y Tánato velan por el correcto cumplimiento de las honras fúnebres de los héroes, portando los difuntos hasta sus tumbas, donde son recogidas por Hermes.

La iconografía habitual presenta a Hipnos, imberbe y alado, y a Tánato, con barba y alado, transportando a los fallecidos en la cerámica blanca de los Lecitos.

Este tema se retoma en el siglo XIX por los artistas románticos y prerrafaelistas por su carácter escatológico.

3. HERMES, EL PSICOPOMPOS

Hermes era el guardián de las almas de los difuntos, interviniendo en la psicostasia (peso de las almas), que determina la salvación o condenación eterna.

El papel del psicopompos también consistía en guiar al fallecido al Inframundo, lo que conecta con su faceta de dios viajero.

En el siglo VI a. C., en los vasos áticos de figuras negras, Hermes sostenía la balanza que determinaba el camino a seguir por el alma del difunto.

La representación de Hermes psicopompos destacó en los lécitos blancos de carácter funerario.

El lécito se caracteriza por una forma alargada, un cuello estrecho y una embocadura ancha, que permitía a la vez limitar el flujo del aceite y facilitar su aplicación. Desde fines del siglo VI a. C. hasta el segundo cuarto del siglo V a. C.

En el lécito de Múnich, Hermes aparece sentado en unas rocas y extiende la mano a una mujer difunta a la derecha.

4. CARONTE, EL BARQUERO

Cuando Hermes conducía a las almas hasta la orilla del río Aqueronte, entraba en escena Caronte, el psicopompos más famoso.

Pausanias, a comienzos del siglo V. a.C., le describe como un barquero anciano, que previo pago de un óbolo, ayudaba a las almas de los difuntos a llegar hasta las puertas del Hades, atravesando la peligrosa red fluvial del Inframundo.

Caronte representó una andadura hacia la muerte mucho más democrática porque englobaba a todos los grupos sociales.

Virgilio en la Eneida del siglo I a.C. difundió la iconografía de Caronte: viejo recio, sucio, con ojos llameantes, larga barba blanca y sórdida capa prendida con un nudo, que maneja una negra barca con una pértiga en la que transporta muertos.

En los lécitos blancos del siglo V a.C. se le representa como un hombre barbado, con gorro, portando un remo y rodeado por los espíritus de los difuntos y en ocasiones en presencia de Hermes psicopompos.

LOS JUECES DEL INFIERNO

En la segunda mitad del siglo V. a.C., Platón afianza la idea de que en el Hades existía un tribunal de justicia, que se encargaba de juzgar las almas de los difuntos y decidir su destino final, en función de su conducta en el mundo de los vivos.

El más célebre de estos jueces y cuyo voto era decisivo fue Minos, hijo de Zeus y Europa, y hermano de Radamantis, otro de los jueces infernales.

Zeus vio a Europa cuando estaba jugando con sus compañeras en la playa fenicia de Sidón o de Tiro donde reinaba su padre.

Zeus se enamoró de la bella princesa y se metamorfoseó en un espléndido toro blanco. Europa acarició al animal y se sentó sobre él. En seguida, el toro se dirigió hacia el mar hasta llegar a Creta, mientras Europa se aferraba a sus cuernos para no caerse.

El rapto de Europa fue pintado por Tiziano, actualmente en Boston, pero Rubens le copió durante su estancia en Madrid, en la corte de Felipe IV. Está pintura se encuentra en el Museo del Prado.

Zeus tuvo con Europa tres hijos: Sarpedón, Radamantis y Minos.

Minos fue rey de Creta y un legislador sabio, asesorado directamente por su padre Zeus y civilizó a los cretenses.

En la Antigüedad su papel fue secundario, pero Dante le otorgó un papel relevante en la Divina Comedia, como encargado de asignar un lugar a las almas en los círculos del infierno.

Su prudente hermano Radamantis dictaba sentencia a los muertos procedentes de Oriente.

Finalmente, Éaco, hijo de Zeus y la ninfa Egina juzgaba las almas de los difuntos europeos.

A nivel iconográfico, sólo Minos adquirió protagonismo en la Edad Media gracias a Dante.

Miguel Ángel en 1541 pinta la barca de Caronte con Minos en la zona inferior derecha del Juicio Final de la Capilla Sixtina.

William Blake plasmó a Minos como juez supremo infernal en 1827.

LOS MONSTRUOS Y SERES DEL MÁS ALLÁ

Los fundamentales son:

· Las Moiras o Parcas

· Cerbero

· Las Erinias

1. LAS MOIRAS O PARCAS

En primer lugar destacan las Moiras o Parcas: Cloto, Láquesis y Átropo, hijas de la Noche o de Zeus y Temis.

Las Moiras tejían el destino de los humanos. Cada vida era una hebra de lino que salía de la rueca de Cloto.

Era medida por la vara de Láquesis y cercenada por las tijeras de Átropo cuando llegaba el momento de la muerte.

Su representación tuvo relevancia en el contexto funerario romano, cuando se asimilaron con las Parcas (Nona, Décima y Morta), por lo que resulta frecuente encontrarlas en los sarcófagos romanos.

En la Edad Moderna, formaron parte de las vánitas.

Rubens, en el Palacio de Luxemburgo de París, entre 1623-1625, representó a una Moiras jóvenes y bellas tejiendo el hilo de la vida de María de Médicis, bajo la vigilancia de Zeus.

Otros prototipos iconográficos las representan como 3 ancianas tejedoras, como en las pinturas negras de Goya.

2. CERBERO

El más emblemático de los seres fantásticos fue Cerbero, guardián de las puertas del Hades e hijo de los monstruos Tifón y Equidna.

Homero alude a él como un perro feroz de gran tamaño que había capturado Heracles en el Inframundo por orden de su primo Euristeo (Ilíada, canto VIII. Odisea, canto XI).

Hesíodo en la Teogonía modeló la figura terrible de este perro.

Le describió como un perro de 50 cabezas que no permitía salir del Hades y devoraba a quien intentase franquear sus puertas.

Sófocles, Eurípides y Platón le definen como un perro de 3 cabezas.

La iconografía acentúa la naturaleza monstruosa de Cerbero. Además de ser un perro tricéfalo le añaden una cola de dragón.

3. LAS ERINIAS (LA VENGANZA DE CRÍMENES FAMILIARES)

Las Erinias (Alecto, Meguera y Tisífone) nacieron del contacto de la sangre de Urano con Gea (Tierra), tras ser castrado por Crono.

Eran unas diosas preolímpicas cuya función era torturar a los condenados del Inframundo, especialmente a aquellos que cometieron crímenes familiares, ejecutando la venganza que la víctima no pudo ejercer.

Hesíodo habla de ellas en la Teogonía, pero adquieren gran relevancia en el siglo V a.C. tras el éxito de las Euménides, tragedia de Esquilo, donde vengaron la muerte de Clitemnestra, persiguiendo a su hijo y asesino Orestes para enloquecerlo.

Por influencia de Esquilo, las Erinias tuvieron forma femenina y rasgos horribles como las Gorgonas o las Harpías, con cabelleras de serpientes y portando una antorcha.

Se las representa en un vaso de figuras rojas, del 360 a.C. en el Museo de Nápoles, que muestra a Orestes desenvainando la espada, mientras que a cada lado de él se ubica una Erinia con túnica larga y una serpiente enrollada en cada brazo.

La Erinia de la derecha porta un espejo en el que se refleja un rostro de mujer con corona, que personifica a Clitemnestra, constituyendo un caso único en el que se representa el alma de un difunto en un espejo.

Este mito fue representado por los pintores románticos y simbolistas del siglo XIX por la temática tenebrosa y fantasmal, destacando: Moreau y Klimt.

LOS GRANDES CASTIGADOS

Los seres que desafiaron a Zeus fueron encarcelados en el Tártaro, sufriendo una tortura sine die.

Eran un claro mensaje moralizante para quienes osaban oponerse al poder establecido.

Homero en la Odisea menciona a 3 condenados:

1. Ticio, al que devoraban el hígado 2 buitres.

2. Tántalo, que intentaba ineficazmente alimentarse.

3. Sísifo, que estaba obligado a subir una y otra vez una roca a la cima de una montaña.

Virgilio en Roma añadió otros 2 condenados:

1. Ixión, girar eternamente atado a una rueda.

2. Las Danaides, cargan agua en recipientes sin fondo durante toda la eternidad.

TICIO

Hera, celosa del amor de Zeus y Leto, madre de los gemelos Apolo y Artemisa, desencadenó en Ticio, gigante hijo de Zeus, el deseo de violar a Leto.

Pero Ticio fue fulminado por Zeus y precipitado al Tártaro. Allí dos serpientes o dos águilas, según las versiones, devoran su hígado que vuelve a renacer con las fases de la luna.

La iconografía del martirio de Ticio nos recuerda iconográficamente al tormento que sufrió Prometeo.

Los Emblemas morales de Sebastián de Covarrubias, publicados en 1610, ejemplifican la idea del castigo eterno con la frase: “No muere para que pueda morir a menudo”.

En el Museo del Prado hay una pintura de Tiziano y otra de Ribera con el tema del padecimiento de Ticio.

La fuente literaria de las Furias son las Metamorfosis de Ovidio (IV, 447-64) y la Eneida de Virgilio (VI, 457-58), que narran el sufrimiento eterno en el Hades de:

· Ticio, cuyo hígado devoraba un buitre por haber violado a Leto;

· Tántalo, condenado a procurarse en vano alimento y bebida por servir a su hijo Pélope de festín a los dioses.

· Sísifo, fundador y rey de Corinto, obligado a cargar con una roca por delatar los amores de Zeus.

· Ixión, que había tratado de seducir a Juno, por lo que fue condenado a dar vueltas sin fin sobre una rueda.

Tiziano sólo había recibido de los Habsburgo encargos de retratos, pero María de Hungría (1505-1558) le encargó las Furias con una clara finalidad política para colgarse en agosto de 1549 en la Gran Sala del palacio de Binche.

La ubicación de los cuadros en alto, entre grandes ventanales, revela un programa iconográfico pensado para mostrar el castigo reservado a quienes se alzan contra el orden establecido.

Ticio y Sísifo de Tiziano y Tántalo de Coxcie ocupaban un lado largo de la sala, enfrentados a una serie de tapices con la victoria de las Virtudes sobre los Vicios (la Avaricia de nuevo representada por Tántalo).

En los testeros colgaban medallones de Adriano y Julio César y, sobre ellos, cuadros de Coxcie con la contienda de Apolo y Marsias y el ulterior desollamiento del sátiro.

Con las Furias, encargadas tras la batalla de Mühlberg, María quiso mostrar en clave mitológica el destino reservado a quienes se rebelan contra el poder legítimo, equiparando el desafío a los dioses con el de los príncipes alemanes al emperador.

En la representación de los temas se utilizan elementos de la iconografía cristiana en la mitología.

Las Furias permanecieron en Binche hasta la destrucción del palacio por tropas francesas en 1554.

En 1558 María de Hungría las legó a Felipe II, que las destinó al Alcázar de Madrid y permanecieron en él hasta el incendio de 1734, cuando ardieron Ixión y Tántalo.

Tras un efímero paso por el Buen Retiro, donde se citan en 1747, se colgaron en la antesala del Palacio Real Nuevo hasta su ingreso en el Museo del Prado en 1828.

TIZIANO. TICIO. MUSEO DEL PRADO

Hacia 1565. Óleo sobre lienzo, 253 x 217 cm.

En las Metamorfosis de Ovidio se narra el sufrimiento del gigante Ticio, condenado por intentar violar a Leto.

El castigo es el mismo que en Prometeo. Su hígado, que se regeneraba una y otra vez, fuera eternamente devorado por dos águilas o buitres.

La obra que posee el Museo del Prado es una réplica tardía del original pintado por Tiziano para María de Hungría para la gran sala del palacio de Binche en Bruselas en 1548 una de las Furias o Condenados que realizó el artista.

Por encargo de María de Hungría, Tiziano realizó una pintura sobre Ticio, concebida como advertencia para quienes osasen desafiar el poder imperial, en un momento de confrontación con los príncipes protestantes.

Las obras están concebidas para contemplarse en alto, con figuras desnudas de monumentales anatomías.

En el modo de representar los episodios se advierte la iconografía cristiana trasladada a la mitología.

Tiziano recurrió a fuegos, mientras el carácter negativo de los personajes se sugiere acompañándolos de serpientes, elementos ignorados por Ovidio.

Las Furias son inconcebibles sin el paso de Tiziano por Roma, ya que sólo tras 1546 se percibe en su obra la estatuaria clásica y el arte de Miguel Ángel.

La impronta de Miguel Ángel se percibe en que Tiziano mostró un águila devorando el hígado de Ticio, cuando las fuentes antiguas aluden a un buitre. Pero Tiziano llegó mediante el color a resultados muy distintos.

TIZIANO. TICIO. 1565

TIZIANO. TICIO. 1565. MUSEO DEL PRADO

TIZIANO. SÍSIFO. MUSEO DEL PRADO

1548 – 1549. Óleo sobre lienzo, 237 x 216 cm.

El gran pecado de Sísifo, hijo de Eolo y fundador de Corinto, fue contarle al dios-río Asopo que su hija Egina fue raptada por Zeus.

Zeus encolerizado envió a Tánatos, dios de la Muerte, para que le llevara al Tártaro, pero Sísifo le encadenó allí, provocando que los seres humanos dejasen de morirse, teniendo que intervenir Zeus.

Sísifo volvió al Tártaro anciano y obligado por Hermes. Zeus le impuso un castigo ejemplar. Empujar una roca hasta la cima de una montaña escarpada, y cuando estaba a punto de conseguirlo, la piedra caía por la pendiente y tenía que volver a empezar la acción.

Para visualizar el Hades, Tiziano recurrió a la idea cristiana del fuego y en el caso de Sísifo también a dos enormes monstruos cuyas fauces abiertas remiten directamente a imágenes del Juicio Final.

El carácter negativo de los personajes se sugiere acompañándolos de serpientes, elementos ignorados por Ovidio y presentes también en el grabado de Tántalo.

En Sísifo la sensación de dinamismo no se plasma en la torsión del cuerpo, sino a las vibrantes lenguas de fuego y lava, plasmadas en densas pinceladas de rojo y amarillo.

El movimiento es el cambio de lugar o de posición de un cuerpo en el espacio.

El dinamismo es la actividad, la energía y la transformación.

TIZIANO. SÍSIFO. 1548-1549

TIZIANO. SÍSIFO. 1548-1549. MUSEO DEL PRADO

TÁNTALO

Tántalo, rey de Lidia e hijo de Zeus y la oceánide Pluto, fue muy estimado por los dioses e invitado a sus banquetes en el Olimpo.

Pero estas atenciones le volvieron soberbio y se atrevió a robar el néctar y la ambrosía de las deidades que otorgaban la inmortalidad.

Tántalo mató a su hijo, Pélope, para poner a prueba a los dioses. Le coció en un caldero y le sirvió en el banquete. Pero Zeus se dio cuenta del engaño y buscó un castigo terrible para Tántalo.

COPIA DE RIBERA. TÁNTALO. SIGLO XVII.

COPIA DE RIBERA. TÁNTALO. SIGLO XVII. MUSEO DEL PRADO

 

Le sumergieron en un estanque con el agua hasta el cuello, sufriendo hambre y sed eternamente.

Cuando quería beber, el agua huía de él y cuando quería comer las frutas del árbol sobre su cabeza se alejaban.

Este mito tuvo éxito durante el Renacimiento y el Barroco. Fue representado por Tiziano, Ribera, etc.

RIBERA. IXIÓN. 1632. MUSEO DEL PRADO

1632. Óleo sobre lienzo, 220 x 301 cm.

Ixión intentó suplantar a Júpiter en el lecho de Juno, pero Zeus formó una nube con la imagen de su esposa Hera e Ixión se unió a ella sin percatarse del engaño, engendrando a Centauro.

Ixión es el progenitor de la raza de los centauros.

Zeus le castigó a girar eternamente atado a una rueda de fuego fabricada por Hefesto para expiar sus culpas.

En la Edad Media el mito de Ixión se asoció con uno de los Pecados Capitales, La Lujuria.

Ribera plasma una imagen de Ixión boca abajo, acentuando la tensión dramática mediante la luz, la monumentalidad de las figuras, las forzadas anatomías y la expresividad gestual.

Ixión es la única Furia de Tiziano de la que no queda testimonio visual y tampoco fue tratada por pintores anteriores.

El Ixión de Ribera es fruto del talento del pintor. Su tratamiento del cuerpo humano sometido a condiciones extremas y la capacidad de transmitir al espectador el horror de la escena son muy impactantes.

En primer plano, Ribera pinta el cuerpo del gigante, que parece desplomarse sobre el espectador.

En Ixión no es el condenado sino el verdugo, quien transmite con su mirada la crueldad del castigo. Ribera optó por una figura masculina cuyo rasgo distintivo son los cuernos y unas orejas afiladas.

Es una creación del pintor, porque las Furias eran tres figuras femeninas: Alecto, Megera y Tisífone, encargadas de velar por el cumplimiento de los suplicios de los condenados en el Tártaro.

Ninguna fuente clásica o renacentista alude a un personaje de tales características.

Los personajes con orejas de asno representan la ignorancia.

Estos temas mitológicos tenían carácter ejemplarizante para todos aquellos que desacataban la autoridad de los dioses o de los reyes, o que tenían intención de igualarse con ellos o de engañarlos.

Estas pretensiones, tanto en Grecia como en la Europa del siglo XVII, eran consideradas dignas de castigo eterno.

En 1634 el cuadro fue adquirido a la marquesa de Charela, posiblemente para el Palacio del Buen Retiro.

JOSÉ DE RIBERA. IXIÓN. 1632

JOSÉ DE RIBERA. IXIÓN. 1632. MUSEO DEL PRADO

LAS DANAIDES

Las Danaides eran las 50 hijas del rey norte-africano Danao. Después de un conflicto con su hermano gemelo Egipto, el rey huyó con sus hijas a Argos, en Grecia.

Los 50 hijos de Egipto las persiguieron para reclamar a sus hijas como esposas. Danao accedió, pero le dio a cada hija una daga para poder matar a sus esposos durante la noche de bodas.

Todas las hijas hicieron lo que su padre les había dicho, pero Hypermnestra estaba enamorada de su marido, Linceo, y se aseguró de que no sufriese ningún daño.

Horacio narró la terrorífica noche de bodas matando a sus maridos. Sólo una respetó su matrimonio, traicionando a su padre desleal.

Hypermnestra fue encerrada por orden de su padre hasta la celebración de un juicio, pero Afrodita intervino para liberarla.

El resto de Danaides se purificaron en un ritual ordenado por Zeus con Hermes y Atenea y volvieron a casarse con hombres de Argos.

Tras su muerte, las Danaides fueron castigadas por su horrible crimen, ya que fueron enviadas al Tártaro para cargar agua en recipientes sin fondo durante toda la eternidad.

Este tema se representó en el siglo IV a. C en cerámica y solía acompañar a la pareja de hades y Perséfone y fue retomado en 1885 por Rodin y en 1925 Singer Sargent hizo una composición que guarda el Museum of Fine Arts de Boston.

WATERHOUSE. LAS DANAIDES. 1905. ART GALLERY ABERDEEN, SCOTLAND

WATERHOUSE. LAS DANAIDES. 1905. ART GALLERY ABERDEEN, ESCOCIA

 

CONCLUSIONES

El Inframundo clásico, regido por Hades y Perséfone, fijó unos motivos iconográficos que se actualizaron en el Occidente medieval y pasaron a formar parte de la tradición cristiana del Infierno.

BIBLIOGRAFÍA

Imágenes de la tradición Clásica y Cristiana. UNED. 2018

Pierre Grimal. Mitología Griega y Romana. Paidos.

museodelprado.es

maitearte.wordpress.com

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Berenguela de Castilla (1180 – 1246)

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

BERENGUELA DE CASTILLA

(1180 – 1246)

La reina Berenguela de Castilla (Museo del Prado)

 

INVASIÓN MUSULMANA, 711

La invasión musulmana en la península Ibérica se inició en el año 711, cuando las tropas árabes y bereberes derrotaron al ejército visigodo del rey don Rodrigo, víctima de la traición de sus allegados, entre los que destacaba el arzobispo de Sevilla.

Don Rodrigo resultó derrotado en la batalla a orillas del río Guadalete, en Cádiz, a finales de julio del año 711, precedida de diversos escarceos durante varios días y muriendo en ella o inmediatamente después el propio rey Rodrigo y los nobles que permanecieron junto al rey.

Entre el 711 y el 722, se consuma lo que la historiografía española denomina la pérdida de España, pero también la reacción que se inició en Asturias contra los conquistadores, capitaneada por el noble visigodo D. Pelayo, que obtuvo una gran victoria en la batalla de Covadonga, en el año 722.

El historiador D. Claudio Sánchez Albornoz explica la pérdida de España por la discordia crónica entre los visigodos, que permitió con facilidad la invasión. Todo ello se explica y queda reflejado en su importante obra “El reino de Asturias, con el antetítulo Orígenes de la nación española”.

El apoyo de los judíos de Toledo y Granada fue decisivo para el éxito de las campañas islámicas en la península, vengándose así de la prolongada e injusta persecución a que les habían sometido los reyes y concilios de los visigodos, y generando el posterior antisemitismo.

El sistema de pactos concebido por los invasores musulmanes, en el que se garantizaban ciertos derechos a los vencidos, contribuyó a minar el espíritu de resistencia y a dulcificar la situación.

Según D. Claudio Sánchez Albornoz había pactos de dos clases:

1. El que se concertó con Teodomiro en Murcia con una autonomía política considerable y

2. El otorgado a Mérida, que imponía el respeto a las vidas y los bienes, aunque confiscaba las propiedades de la Iglesia y las de los huidos al norte.

 

LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, 1212 (JAÉN)

En el siglo XIII, nos encontramos con una Península Ibérica dividida y enfrentada en cinco reinos cristianos:

1. Castilla, con Alfonso VIII a la cabeza;

2. León, con Alfonso IX;

3. Portugal, con Alfonso II;

4. Aragón, con Pedro II;

5. Navarra, con Sancho VII.

Estos reinos, en continúa disputa por los territorios, descuidaron la Reconquista, ya que no consiguieron unirse hasta el siglo XIII.

Frente a estos reinos cristianos, desunidos y enfrentados, se encontraba el Imperio Almohade, con su califa Yusuf Al-Mansur a la cabeza, sucedido por su hijo Mohamed Al-Nasir en 1199.

Los almohades se dirigieron al Algarve, y después a Sevilla, ciudad que se erigió como capital del Imperio en Al-Ándalus. Los almohades arrinconaron a los reinos cristianos, sometiendo a los andalusíes, apartando las costumbres relajadas de los almorávides e imponiendo el Islam.

El Imperio Almohade ocupaba al principio del siglo XIII la mitad meridional de la Península Ibérica y el norte de África hasta Trípoli (Libia).

La derrota en Alarcos (1195) de Alfonso VIII de Castilla frente al califa almohade Yusuf Al-Mansur fue decisiva. Alfonso VIII no quiso esperar refuerzos que otros reinos cristianos y los jinetes arqueros musulmanes masacraron a la caballería castellana, teniendo que retroceder hasta Toledo.

Los musulmanes tras la victoria de Alarcos decidieron pasar al ataque. Sin embargo, la repentina muerte del califa Yusuf Al-Mansur (1199) y la proclamación de su hijo retrasaron los planes ofensivos.

Alfonso VIII buscó el apoyo del Papa Inocencio III, quien puso en marcha una bula de cruzada que garantizó la protección de Castilla, la cual no podría ser atacada por ninguno de sus reinos vecinos bajo pena de excomunión.

La amenaza musulmana y la bula de cruzada lograron cierta unidad entre los reinos cristianos de Aragón, Castilla y Navarra.

España en 1212 batalla de las Navas de Tolosa

Mapa de la península en Las Navas de Tolosa (1212)

La batalla de las Navas de Tolosa fue el mayor enfrentamiento bélico de la época. El contingente armado cristiano abandonó Toledo en mayo de 1212 y avanzó hacia el sur. Almohades y cristianos se encontraron el 13 de julio de 1212, separados únicamente por la llanura de las Navas de Tolosa (Jaén).

Alfonso VIII decidió cambiar la estrategia empleada en Alarcos, en esta ocasión el ejército cruzado se dispuso en tres líneas, la primera ocupada por varias milicias castellanas y numerosos caballeros, todos ellos liderados por Diego López de Haro, señor de Vizcaya.

La segunda albergaba a más milicianos, a los aragoneses, a los navarros, a los portugueses y a las órdenes militares y la tercera, en retaguardia, fue el lugar escogido para los tres monarcas cristianos, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra.

Los cruzados estuvieron a punto de ser vencidos. Pero, Alfonso VIII, no volvería a Castilla otra vez derrotado y se lanzó a la carga, siendo seguido por los monarcas de Aragón y Navarra, produciéndose la famosa carga de los tres reyes.

Con los almohades derrotados, los cristianos tomaron el campamento musulmán y la tienda roja del califa. Quien había estado toda la batalla encerrado leyendo el Corán.

En la batalla de las Navas de Tolosa fue fundamental el cambio de estrategia. Se decidió que Sancho VII de Navarra no entraría con su caballería en la primera cabalgada, lo que fue decisivo ya que cuando los almohades empezaron a envolver a la caballería cristina, Sancho VII entró en juego con sus tropas, junto a Alfonso VIII y Pedro II, arrasando las defensas almohades y decantando la batalla del lado cristiano. Sin embargo, a pesar de la contundente victoria cristiana las bajas fueron numerosas para ambos bandos.

Consecuencia inmediata de la victoria fue la toma de Úbeda y Baeza. La victoria habría sido mucho más efectiva si no se hubiera desencadenado una hambruna que ralentizó la Reconquista y se prolongó hasta 1225. Por primera vez desde el año 711 la frontera castellana se restableció en la línea de Sierra Morena.

El poder musulmán comenzó su declive y la Reconquista tomó un impulso que produjo en los siguientes cuarenta años el avance de los reinos cristianos, que conquistaron casi todos los territorios del sur bajo poder musulmán.

Castilla, que aportó 2 tercios de las tropas y fue impulsora de la empresa bélica, fue la mayor beneficiada con la victoria. Sus fronteras se fortalecieron y se posicionó como el reino peninsular predominante, impulsando la conquista del sur peninsular.

Este proyecto alcanzó su máximo esplendor tras la unión de los reinos de Castilla y León bajo el reinado de Fernando III el Santo, quien logró tomar: Córdoba en 1236, Murcia en 1243, Jaén en 1245 y Sevilla en 1248.

A lo largo del siglo XIII la presencia musulmana en la Península fue difuminándose. Erigiéndose como único bastión musulmán el reino Nazarí de Granada, vasallo del rey de Castilla, cuya conquista no planteaba prisa, ya que pagaba importantes tributos de oro a la Corona. En 1492, durante el reinado de los Reyes Católicos, se conquistó Granada, poniendo fin a la Reconquista.

Herencia cultural, gastronómica y lingüística árabe

La conquista no solo tuvo consecuencias políticas y económicas, sino que existió un fuerte impacto cultural y lingüístico. Diversas tecnologías fueron traídas a la península por los musulmanes, además parte del pensamiento griego que había sido asimilado por los musulmanes en Mesopotamia (de pensadores y traductores árabes cristianos) y llegó a la península y de aquí paso a Europa.

Adoptaron el arco de herradura visigodo en la arquitectura musulmana, como queda de manifiesto en la Mezquita de Córdoba o en la Alhambra de Granada.

En el ámbito lingüístico se introdujeron muchos términos árabes. Se calcula que en el español, el componente léxico árabe es el componente más numeroso tras el léxico de origen latino, usadas todavía en español moderno: almohada, algarabía, acequia, aljibe, algodón, alcohol, algoritmo, álgebra, etc. que tiene su origen en esta etapa y que se han ido consolidando hasta nuestros días.

También es notable la influencia árabe en la toponimia y en los apellidos: Aznar, Alcázar, Alcolea, Alcántara, Alcocebre, Benicásim, Benalmádena, etc.

Un efecto inesperado de la invasión del reino visigodo fue la huida de gran número de eruditos, nobles, religiosos y obispos visigodos. Con ellos se llevaron buen número de libros clásicos, romanos y griegos, que estaban en la antigua Hispania y que habían sido conservados o copiados por los visigodos.

Con ellos se llevaron obras visigodas, como las Etimologías del San Isidoro, obispo de Sevilla, obra monumental que recopilaba buena parte del saber de entonces, y que fue para esa época y los primeros siglos de la Edad Media La Enciclopedia en la Ilustración. Por ello, algunos autores destacan el importante papel de los emigrados visigodos en el renacimiento carolingio del siglo VIII.

Los árabes influyeron en nuestra gastronomía de distintas maneras: introdujeron nuevas técnicas en la agricultura; nuevos productos y cosechas hasta entonces inexistentes en la península; introdujeron un nuevo ceremonial de mesa y novedosas recetas mezclando distintos ingredientes, recetas que continúan formando parte de nuestra gastronomía.

Con la llegada de los árabes, empieza la “revolución agrícola. Los productos e ingredientes introducidos más importantes fueron: el arroz, azafrán, azúcar, frutas cítricas (naranjas y limones), frutos secos.

Fue un gran impacto el que causaron en la gastronomía, cambiando desde los ingredientes hasta el ceremonial de la mesa con la introducción de un orden en el servicio: primero los entrantes, luego los platos fuertes y para finalizar los postres.

 

Frutas y verduras

Se produjeron nuevas introducciones: la alcachofa, el espárrago y la berenjena, las naranjas (de origen Chino), los dátiles y los cocos. En la España romana, estos alimentos eran consumidos como un plato principal, no formaban parte de los guisos o de un plato con varios ingredientes.

Los árabes inculcaron la mezcla de los diferentes ingredientes, como puede ser el caso de las ensaladas de lechuga a las que añadieron hierbas, aceite de oliva y aceitunas.

También introdujeron el método de secado de frutas como los higos, ciruelos, albaricoques y uvas. Integraron el uso de las frutas en varias recetas que todavía hoy perduran en nuestra cultura gastronómica, como son los sorbetes y los zumos.

 

La miel y el Islam

El Corán afirma sobre la miel que es una “curación para la humanidad”. Es el oro líquido.

La miel ofrece extraordinarias propiedades antisépticas, antioxidantes y estimulantes del sistema inmunológico para la salud. No solo combate la infección y ayuda a la cicatrización de tejidos, sino que también ayuda a reducir la inflamación y a menudo es utilizada para tratar problemas estomacales, como la indigestión, úlceras y gastroenteritis.

Investigadores de todo el mundo están investigando sobre los beneficios de la miel y otros elementos de curación producidos en la colmena, como el propóleo, la jalea real y el polen de abejas.

Los beneficios de la miel dependen de su calidad. La miel pura proviene directamente del panal. Esta miel sin procesar tiende a cristalizarse y al baño María regresa a su estado líquido.

Cuando la miel es procesada mantiene una vida útil más larga, pero las vitaminas y minerales que benefician al sistema inmunitario son destruidos en su mayor parte durante el proceso. Por lo tanto, no es tan nutritiva como la miel cruda.

La miel ámbar y oscura posee las mejores propiedades medicinales. Además de carbohidratos, la miel contiene proteínas (incluyendo enzimas) y aminoácidos, y es rica en vitaminas: B6, tiamina, niacina, riboflavina, ácido pantoténico y aminoácidos.

Los minerales incluyen calcio, cobre, hierro, magnesio, manganeso, fósforo, potasio, sodio y zinc. El contenido de 18 aminoácidos presentes en la miel es único y varía según la fuente floral.

También posee polifenoles que actúan como antioxidantes y limpian el cuerpo de radicales libres y de compuestos reactivos que ayudan en enfermedades como el cáncer y las enfermedades del corazón.

La miel contiene una gama similar de antioxidantes a la encontrada en vegetales verdes, como el brócoli y las espinacas, y en frutas como las manzanas, naranjas y fresas.

La miel pura se utiliza para ayudar a aliviar la tos nocturna y mejorar el sueño.

En relación al cuidado de heridas, la Revista Estadounidense de Dermatología, dice que la miel aplicada de forma tópica a una herida puede promover su curación tan bien o mejor que las pomadas convencionales. Sus propiedades antinflamatorias reducen la inflamación y el dolor, mientras que sus propiedades antibacterianas previenen la infección.

La glucosa contenida en la miel se absorbe rápidamente por el organismo, dando un impulso energético inmediato, mientras que su contenido de fructosa es absorbido más lentamente, proporcionando energía sostenida.

La miel mantiene los niveles de azúcar en la sangre y es una fuente de carbohidratos suave en comparación con otros carbohidratos.

Conclusión:

1. La miel ha sido utilizada durante miles de años para calmar la tos de los niños,

2. ayuda a aliviar problemas de colesterol y de digestión

3. ayuda en la curación de heridas.

Los árabes poseen una de las grandes reposterías del mundo y utilizaban la miel en muchos de los platos desde el medievo, especialmente en los postres, dotándoles de una suavidad que se fue imponiendo con el paso de los siglos hasta que se popularizó el azúcar.

La miel y los frutos secos son característicos de la repostería árabe. Introdujeron frutos secos partidos, enteros o machacados en panes dulces y postres. Avellanas, pistachos, piñones, nueces y almendras formaban parte de sus principales dulces.

 

Las especias

Con ellos llegaron especias como la canela, el azafrán, el sésamo, el jengibre, el anís y la nuez moscada, entre muchas más. No sólo fue una aportación a la gastronomía sino también a la economía, ya que con la llegada de los árabes se promovió la exportación al resto de Europa, enriqueciendo y dando color a los platos europeos.

 

Los cereales

Los árabes mejoraron el cultivo de los cereales e introdujeron otros nuevos como el arroz. Era la base de la elaboración pucheros y dulces. Uno de los postres de la alta cocina árabe más apreciados era el arroz cocido con leche, manteca y azúcar; más conocido como “arroz con leche”, un postre que forma parte del extenso recetario de nuestra cocina. Existen estudios que apuntan a que el origen de la famosa paella se remonta a esta época.

 

Repostería y dulces

Además del arroz con leche, la gran mayoría de recetas que incluyen como ingrediente la almendra y los dulces hechos con azúcar fino, tienen su origen en esta época.

Los dulces principalmente se consumían fritos y horneados. Entre los fritos encontramos los famosos buñuelos y las almojábanas (tortas de queso fritas). Con respecto a los horneados destacan los bollos o pasteles maimones.

No nos podemos olvidar de los dulces más típicos de la navidad que no faltan en ninguna mesa española: los turrones y los mazapanes, el origen de ambos se remonta a la época Islámica.

 

BERENGUELA DE CASTILLA (1180 – 1246)

Reina de León (1197-1204) y Reina de Castilla (1217-1246)

Esposa de Alfonso IX de León y madre de Fernando III. El Santo

Se desconocen el lugar y la fecha exacta de su nacimiento, aunque parece que debió de ser en los primeros meses del año 1180, probablemente en Burgos, siendo la primogénita de los reyes de Castilla, Alfonso VIII y Leonor de Inglaterra, y como tal reconocida como heredera del reino, hasta el día que nació su hermano varón Sancho, el 5 de abril de 1181, que adquirió como varón la condición de infante heredero.

El fallecimiento del infante, el mismo verano de 1181, hizo recobrar a la infanta Berenguela su rango de heredera, y como tal fue reconocida y jurada hasta el día en que volviera a nacer otro hermano varón.

La infanta Berenguela, cuando apenas contaba ocho años de edad, fue prometida en matrimonio al príncipe alemán Conrado, duque de Rotenburch, por el tratado suscrito el 23 de abril de 1188 en Seligenstadt por los padres de los esposos, Alfonso VIII de Castilla y Federico I de Alemania.

Según este tratado, Berenguela era la heredera del reino de Castilla, siempre subordinada a la posibilidad del nacimiento de un hermano varón, que la precedería en sus derechos al trono. Conrado y Berenguela fueron jurados en la curia de Carrión en junio de 1188 como herederos, si los reyes al morir careciesen de descendencia masculina.

Con este acuerdo matrimonial, el emperador Federico I había buscado un trono para su tercer hijo, Conrado; por eso, cuando el 29 de noviembre de 1189 nacía en Castilla el infante Fernando, el príncipe alemán, desestimó el compromiso contraído, ya que el derecho sucesorio de Berenguela se postergaba al del infante Fernando. Este compromiso, ante el incumplimiento por parte del príncipe Conrado, fue anulado por el legado pontificio, el cardenal Gregorio de Sant Angelo, que ejerció su legación entre los años 1192 y 1194.

Cuando doña Berenguela se liberó del compromiso, su padre, Alfonso VIII, acordó su matrimonio con el rey de León, Alfonso IX para finalizar la guerra entre ambos monarcas cristianos.

Alfonso VIII, preveía las dificultades que iban a encontrar por razón de parentesco ambos contrayentes. Alfonso VIII y Alfonso IX eran primos carnales, nietos los dos de Alfonso VII. Pero el enlace era la mejor alternativa para instaurar una sólida paz entre Castilla y León.

El matrimonio se celebró en la iglesia de Santa María de Valladolid en el otoño de 1197 con el apoyo de los prelados de los reinos de Castilla y de León, con la esperanza de la futura dispensa pontificia del impedimento de consanguinidad, dada la importancia de la unión para asentar la paz entre príncipes cristianos.

El papa Celestino III no autorizó el enlace, aunque no mostró ninguna oposición al mismo, pero falleció el 8 de enero de 1198, antes de haberse pronunciado sobre la viabilidad del matrimonio, sucediéndole Inocencio III, muy opuesto a los matrimonios entre consanguíneos.

Inocencio III mostró su oposición al matrimonio y una negativa resuelta a la concesión de cualquier dispensa, ordenando el 16 de abril de 1198 a su legado el cardenal Rainiero, que motivara a los reyes de Castilla y de León a deshacer esa unión ilícita y, si se negaren, que procediera a la excomunión de ambos monarcas y a decretar el interdicto (juicio sumarísimo) sobre ambos reinos, hasta que los mandatos pontificios fueran obedecidos.

La excomunión es la expulsión, permanente o temporal, de una persona de una confesión religiosa. Durante el período de la excomunión, el afectado sigue formando parte de la comunidad, pero debe cumplir sentencia. En los casos más severos, pierde la facultad de concurrir al culto normalmente y de tomar parte en las ceremonias religiosas. Las diversas iglesias cristianas cuentan con normas para la excomunión o el trato con los excomulgados

El 21 de abril de 1198, cinco días después, una carta del Papa concedía al legado facultades para proceder a levantar las penas anteriores si los interesados prestaban garantías suficientes de acatar la decisión pontificia.

Las órdenes de Inocencio III fueron ejecutadas por el legado pontificio, que decretó la excomunión e impuso el interdicto sobre el reino leonés, no en el reino castellano, ya que Alfonso VIII se declaró dispuesto a recibir a su hija, si le fuere devuelta.

Los reyes de Castilla y de León intentaron mejorar la situación con generosas dádivas en favor de la Iglesia. También enviaron a Roma una comisión para informar al Papa y tratar de alcanzar la dispensa del impedimento. Esa comisión estuvo compuesta por los obispos de Toledo, Zamora y Palencia, en señal de la concordia con que procedían ambos monarcas.

El Papa no cedió y el 25 de mayo de 1199 ordenaba al arzobispo de Compostela y a los obispos del reino de León observar la sentencia impuesta sobre dicho reino. Autorizaba la celebración de los sacramentos y oficios eclesiásticos, pero mantenía la prohibición de sepultura para todos los fieles, excepto los clérigos, la excomunión del rey, de la reina y de sus principales consejeros, así como el más riguroso interdicto en los lugares donde moraren.

A los reyes de Castilla les exigía que prestasen juramento de que contribuirían a la disolución del matrimonio; si no lo hicieren, también incurrirían en la pena de excomunión y en interdicto los lugares donde morasen. En cuanto a los lugares dados a Berenguela como dote, que según el pacto matrimonial debían seguir siendo suyos, aun en el caso de disolverse el matrimonio, el Papa declaró la nulidad de tal donación.

Las medidas fueron tremendas, pero la situación siguió inalterable en 1199, 1200, 1201 y 1202, hasta que el 5 de mayo de 1203 Inocencio III se dirigió directamente al rey de Castilla, Alfonso VIII. El Papa le dice que ha engañado y ha atrapado de tal forma al rey de León que éste, aunque quisiera, no podía romper el matrimonio con Berenguela, pues en ese caso perdería la mayor parte y las mejores fortalezas de su reino, que seguirían gobernadas y retenidas en manos de Alfonso VIII.

Inocencio III declaró a los hijos de esa unión incestuosa privados de cualquier derecho de sucesión en los bienes paternos, aunque el rey de Castilla había logrado que a esa descendencia se le jurara como propio casi todo el reino leonés. Inocencio III considera que Alfonso VIII tiene aprisionado al reino leonés, disponiendo de él como del suyo propio, y le ordena que ponga fin a esos lazos y llame de una vez a su hija, so pena de proceder contra él.

Con esta carta Inocencio III, tras cuatro años, había dado con la clave de la solución, la voluntad de Alfonso VIII. El rey de Castilla con los pactos firmados y los castillos dados como dote a Berenguela tenía atrapado a Alfonso IX.

Tras la carta papal, llegó la solución. Se reunieron en Valladolid los obispos de Castilla, durante los meses de abril y mayo de 1204, y se dirigieron por medio del obispo de Burgos al Papa solicitando levantase la pena de excomunión a Berenguela, previa promesa de abandonar la corte leonesa. El Papa, para terminar con este problema iniciado seis años y medio antes, comisionó el 22 de mayo de 1204 a los obispos de Toledo, Burgos y Zamora para que absolviesen a Berenguela, previo alejamiento del esposo, promesa de no volver a vivir con él y de cumplir los mandatos apostólicos.

Cinco fueron los hijos nacidos durante los seis años y medio que duró el matrimonio entre Alfonso IX y Berenguela:

1. Leonor, llamada como su abuela, murió de niña el 12 -11- 1201 y fue enterrada en San Isidoro de León;

2. Constanza, profesaría como religiosa cisterciense en el monasterio de las Huelgas Reales de Burgos, donde murió en 1242;

3. Fernando, el primer varón, nació en Peleas de Arriba (Zamora), el 24 de junio de 1201 probablemente;

4. Alfonso, sería el futuro Alfonso de Molina;

5. Berenguela, sería futura reina de Jerusalén, por su matrimonio celebrado en Toledo en 1224 con Juan de Brienne, rey de Jerusalén.

Berenguela regresó a Burgos junto a sus padres, consagrada a la educación de sus hijos. Cuando Berenguela llegó a Burgos, acababa de nacer, el 14 de abril de 1204, el último de los hijos de Alfonso VIII y Leonor, el infante Enrique. Con este nacimiento, Berenguela pasaba a ocupar el tercer lugar en el orden sucesorio, tras sus dos hermanos varones, Fernando y Enrique.

El 14 de octubre de 1211 fallecía en Madrid el infante Fernando, a punto cumplir veintidós años; su cadáver fue llevado a las Huelgas Reales de Burgos. Sólo separaba a doña Berenguela del trono de Castilla su hermano Enrique, de siete años de edad.

La noche del 5 al 6 de octubre de 1214 moría en el camino de Burgos a Plasencia, en aldea de Arévalo, el vencedor de la batalla de las Navas, el rey Alfonso VIII de Castilla. Le acompañaban su esposa, la reina Leonor, su hija Berenguela, sus hijos Enrique y Leonor, y los hijos de Berenguela, Fernando y Alfonso. Sus restos mortales fueron trasladados a Burgos, donde recibieron sepultura en el panteón de las Huelgas Reales de Burgos. Unos días después, el 31 de ese mismo mes de octubre, falleció su esposa Leonor.

Acabadas las exequias de Alfonso VIII, fue proclamado rey de Castilla su hijo Enrique, de once años de edad. Al morir sus padres, casi al mismo tiempo, Berenguela se convirtió en tutora del pequeño rey y en la regente y gobernadora del reino.

Berenguela obró con gran prudencia, pero las intrigas de algunos nobles, especialmente, los condes Fernando, Álvaro y Gonzalo, hijos del conde Nuño Pérez de Lara, el último tutor de Alfonso VIII, consiguieron que el ayo designado por Berenguela para guardar al nuevo rey entregara al joven monarca a Álvaro Núñez de Lara.

Con el rey en su poder, Álvaro consiguió que Berenguela le entregase la regencia del reino pero con algunas limitaciones, pues le hizo jurar que sin su consejo no consentiría lo siguiente:

· No daría ni arrebataría ninguna tierra o gobierno a nadie,

· No haría la guerra a los reinos vecinos,

· No impondría ningún tributo en ninguna parte del reino.

· Este traspaso de poderes tuvo lugar en la primavera de 1215.

Pronto Álvaro comenzó a atropellar a los nobles que no eran sus partidarios. Éstos se quejaron a Berenguela, lo que provocó represalias de Álvaro contra la reina, que buscó refugió en el castillo de Autillo, que era del mayordomo real Gonzalo Rodríguez, mientras enviaba a su hijo Fernando junto a su padre a León.

En abril de 1217 Álvaro inició el ataque armado contra los partidarios de Berenguela en Tierra de Campos, llegando incluso a sitiarla en su residencia de Autillo de Campos, mientras dejaba al rey Enrique en Palencia en el palacio episcopal. Aquí, durante un juego infantil, una teja alcanzó al niño rey en la cabeza, que gravemente herido falleció a los pocos días.

Berenguela, al conocer la noticia, hizo venir a su hijo desde Toro. Con sus partidarios se dirigieron a Palencia, abandonada por Álvaro; luego por Dueñas fue a instalarse en Valladolid, desde donde dirigió todas las negociaciones que conducirían a que los concejos la reconocieran como legítima heredera y reina de Castilla, con el ruego de que entregase el reino a su hijo. Esta proclamación de Berenguela y de su hijo Fernando como reina y rey de Castilla tuvo lugar en la plaza del mercado de Valladolid entre el 2 y el 3 de julio de 1217.

Casi treinta años duró esta alianza entre madre e hijo. Fernando será el rey de Castilla y gobernará con plenos poderes, pero el consejo prudente de su madre estará presente en todas las decisiones de Fernando III. Los diplomas se expiden siempre a nombre de Fernando, pero éste consignará en todos ellos que lo hace “con el beneplácito de la reina doña Berenguela”. Entre madre e hijo siempre hubo diálogo y prudencia.

En 1224, Fernando inicia sus conquistas por Andalucía y su madre se queda en Castilla, casi siempre en Burgos, gobernando el reino con prudencia y apoyando las campañas de su hijo. Aconsejó a Fernando en la elección de sus dos esposas y en dialogar con los nobles, consiguiendo el perdón y reconciliación de los hombres alzados. Berenguela contribuyó con su prudencia a que Fernando III sucediera de forma pacífica a su padre en el reino de León.

Berenguela murió el 8 de noviembre de 1246, con merecida fama de mujer y de gobernante prudente y discreta. Sus restos mortales fueron depositados en las Huelgas de Burgos junto a sus padres.

Castillo de Doña Berenguela, Bolaños de Calatrava (Ciudad Real)

Su actual Torre del Homenaje es lo que conservamos de la originaria construcción árabe. Fue conquistado por los cristianos. Perdido tras la batalla de Alarcos y vuelto a recuperar en 1212 definitivamente.

La reina Berenguela lo donó a la Orden de Calatrava, para que defendiera su campo de los continuos ataques musulmanes. La Orden se mantuvo allí hasta 1544, momento en que lo abandonó.

De planta rectangular, estuvo rodeado de un foso que actualmente está recuperado en dos de las cuatro murallas. Tiene dos torres, la del Homenaje y la Torre Prieta, con muros rematados por almenas.

La Torre Prieta es una mole de piedra de forma rectangular, sin almenas, y en la que apenas pueden apreciarse vanos o elementos decorativos. Está compuesta por tres pisos y sus dimensiones son mayores que las de la Torre del Homenaje.

Uno de los aspectos significativos del edificio es su escudo, en el que pueden apreciarse dos partes bien diferenciadas: un castillo de oro, en el que aparece representada la vecindad y una espada que atraviesa el pan, que representa el impuesto que se pagaba a la orden de la que dependía su defensa.

Castillo de Doña Berenguela. Bolaños

Castillo de Doña Berenguela. Bolaños de Calatrava

 


 

Foto de Portada: Dª Berenguela, Reina de Castilla

1850. Óleo sobre lienzo, 224 x 140 cm.

Museo del Prado. No expuesto

En 1847, José de Madrazo, como director del Real Museo, recibió el encargo de Isabel II de realizar una genealogía iconográfica de todos sus antepasados reales.

El proyecto tenía un evidente sentido político de legitimación de los derechos de la Soberana, en un período caracterizado por una incesante lucha contra el poder femenino. Se implicó en la ejecución del encargo a un considerable número de artistas contemporáneos, tanto reconocidos como noveles, pero casi todos asociados al círculo protector de José de Madrazo.

En mayo de 1850 se encarga la pintura a Francisco Prats y Velasco, «haga el retrato de la Reyna de Castilla Doña Berenguela… Pagado».

 


 

BIBLIOGRAFÍA

R. Jiménez de Rada, “De rebus Hispaniae”, y L. de Tuy, “Chronicon mundi”, en A. Schott (ed.), Hispania Illustrata, Frankfurt, 1608, t. II, págs. 25-194 y t. III, págs. 1-116, respect.;

A. Lupián Zapata, Epítome de la vida y muerte de la reina doña Berenguela […], Madrid, Nogués, 1665; M. de Manuel Rodríguez, Memorias para la vida del Santo Rey don Fernando III, Madrid, 1800;

G. Martínez Díez, Fernando III (1217-1252), Burgos, La Olmeda, 1993 (col. Reyes de España).

Real Academia de la Historia

museodelprado.es

http://www.verema.com (Gastronomía)

http://www.turismocastillalamancha.es (Castillo de doña Berenguela)

Imágenes tomadas de Wikipedia

 

 

 

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