Un espacio para compartir Arte, Historia, Viajes, Fotografía y en definitiva Cultura

Afrodita (Venus). Diosa del Amor y la Belleza.

AFRODITA (VENUS)

DIOSA DEL AMOR Y DE LA BELLEZA

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Trono-Ludovisi

TRONO LUDOVISI. PALACIO ALTEMPS, ROMA. Viaje 2014

Afrodita es la diosa del Amor. Se identifica en Roma con Venus.

Sobre su nacimiento hay dos tradiciones, una que la considera hija de Zeus y otra hija de Urano.

Cuando el Titán Crono cortó los genitales de su padre Urano, cayeron al mar y engendraron con las olas a la diosa Afrodita, surgida de la espuma del mar que rodeaba los genitales de Urano.

Afrodita, nació adulta como Atenea, pero siempre se la representó desnuda.

Montada sobre una concha marina recorrió el Mediterráneo hasta que eligió su residencia en Pafos, Chipre, su principal lugar de culto.

El relato de Hesíodo inspiró el relieve del Trono Ludovisi (Palacio Altemps, Roma. Museo Nazionale Romano), en el que Afrodita surge de las aguas asistida por las Horas, que cubren su desnudez.

Las tres Horas griegas serán las cuatro Estaciones romanas.

PALAZZO ALTEMPS, ROMA

El Palacio Altemps fue erigido en el siglo XV por la familia Riario y reformado un siglo después bajo las órdenes del cardenal Marco Sittico Altemps.

El Palazzo Altemps fue inaugurado en 1997 como parte del Museo Nacional Romano.

Alberga una importante colección de esculturas clásicas que pertenecieron a diferentes familias de la nobleza romana entre los siglos XVI y XVII.

Las obras se encuentran expuestas en habitaciones decoradas con frescos en sus paredes y techos.

Las figuras pertenecientes a la Colección Altemps se encuentran expuestas en el precioso patio y junto a la escalera monumental.

Aunque la colección del cardenal Altemps incluye más de cien obras, gran parte de ellas se encuentran expuestas en otros museos como el Museo del Louvre.

La colección Ludovisi se extiende por la mayor parte del museo. Comprende más de 100 obras entre las que destacan el Suicidio del Gálata, Ares Ludovisi y el Trono Ludovisi.

El Trono Ludovisi presenta un relieve frontal, en el cual las Horas ayudan a vestirse a Afrodita y recoge en su lateral el primer desnudo femenino de la Historia del Arte griego.

Trono-Ludovisi-2

TRONO LUDOVISI. PALACIO ALTEMPS, ROMA. Viaje 2014

En Grecia la belleza reside en el cuerpo masculino desnudo y la elegancia en el cuerpo femenino vestido.

Afrodita es la diosa del Amor y desde el Juicio de Paris también es la diosa de la Belleza.

Hallándose los dioses reunidos en ocasión de la boda de Tetis y Peleo, Éride, que es la personificación de la Discordia, echó sobre la mesa una manzana de oro para la más bella de las diosas.

Atenea, Hera y Afrodita se consideraban la más hermosa e intentaron coger la manzana.

Se suscitó la disputa entre ellas y como nadie quería pronunciarse, Zeus delegó la elección en Paris.

Zeus encargó a Hermes que condujera a Hera, Atenea y Afrodita al monte Ida, para que Paris fallase el pleito.

Hera le ofreció poder y el imperio de Asia.

Atenea le ofreció sabiduría y victorias en todos los combates.

Afrodita le ofreció el amor de la mujer más bella, Helena de Esparta.

Paris se decantó por Afrodita y esta decisión tuvo como consecuencia la Guerra de Troya.

RUBENS. EL JUICIO DE PARIS. MUSEO DEL PRADO

Hacia 1638. Óleo sobre lienzo, 199 x 381 cm.

El relato mitológico del Juicio de Paris tiene su origen en la boda de Tetis y Peleo, donde la diosa Discordia reto a la diosa más bella a recoger una manzana de oro que había lanzado entre los presentes.

Hera, Atenea y Afrodita comenzaron una disputa y Zeus decidió que Hermes acompañase a las diosas ante Paris, quien se convertiría en el juez de la contienda.

Es tema es narrado por el poeta Ovidio en su obra Heroidas (XVI, 65-88), donde Paris escogió a Afrodita como vencedora y la diosa le concedió el amor de la mujer más bella del mundo, Helena, hija de Zeus y reina de Esparta, desencadenándose así la Guerra de Troya.

El Juicio de Paris fue utilizado por Rubens en varias ocasiones, recreando el ideal de belleza femenino y el tema moral de las consecuencias del amor y la pasión.

Esta versión está basada en un diseño para un aguamanil diseñado por el artista. En el dibujo, la escena es más alargada y con más figuras.

La pintura se centró en las tres diosas desnudas con cuerpos exuberantes.

A la izquierda, cubriendo su desnudez, aparece la diosa Virgen Atenea, que tiene a sus pies su escudo, su casco y su lanza.

En el centro aparece la diosa Afrodita, acompañada de su hijo Eros, que recibe una corona de flores al ser elegida como diosa de la Belleza.

A la derecha, pintada de espaldas, se encuentra Hera, la esposa de Zeus, acompañada del pavo real con los ojos de Argos en su plumaje.

La obra fue un encargo personal del rey Felipe IV a Rubens entre 1638-1639, cuando el artista trabajaba en diversos encargos para el monarca.

RUBENS. EL JUICIO DE PARIS. MUSEO DEL PRADO

RUBENS. EL JUICIO DE PARIS. MUSEO DEL PRADO

El hermano del rey, el Cardenal-Infante don Fernando de Austria, gobernador de los Países Bajos meridionales, consideraba ésta pintura como una de las mejores obras de Rubens, aunque se mostraba reticente ante la excesiva sensualidad de las tres mujeres.

La pintura se envió a Madrid en 1639 y decoró el Palacio del Buen Retiro, lugar para el que fue encargada, según el inventario de 1666.

El Museo del Prado posee otra versión realizada por Rubens en 1608, en su etapa de juventud.

ICONOGRAFÍA

La iconografía más habitual de la diosa la representa desnuda, reclinada o de pie sobre una concha, surgiendo de la espuma del mar amparada por tritones o náyades.

Tritón es un dios marino, hijo de Poseidón, al que se le representa con torso humano y cola de pez. El atributo especial de Tritón era una concha de caracol que tocaba como una trompeta para calmar o agitar las olas del mar.

Las náyades son las ninfas de agua dulce: fuentes, pozos, manantiales y arroyos. Son muy longevas, pero mortales.

Las ninfas son deidades femeninas de la naturaleza. Suelen ser representadas en las obras de arte como hermosas doncellas, desnudas o semidesnudas, que cantan y bailan. Se caracterizan por ser mortales.

BOTTICELLI. EL NACIMIENTO DE VENUS. UFFIZI, FLORENCIA

En el Renacimiento Botticelli recuperó la temática mitológica, como un pretexto para la plasmación del desnudo femenino.

BOTTICELLI. EL NACIMIENTO DE VENUS. GALERÍA DE LOS UFFIZI, FLORENCIA

BOTTICELLI. EL NACIMIENTO DE VENUS. GALERÍA DE LOS UFFIZI, FLORENCIA

El pintor presenta a una diosa púdica que arriba a las costas de Chipre impulsada por el soplo del dios del viento calmado y favorable Céfiro y de su esposa Cloris.

Céfiro es el Viento del oeste. Viento suave y agradable de primavera.

Cloris (Flora en Roma) reinaba sobre las flores y los jardines.

En tierra aguarda una Hora para cubrirla con un manto de flores.

Las 3 Horas griegas, divinidades de las estaciones, pasan a ser las 4 Estaciones romanas.

GIORGIONE. VENUS DORMIDA. GALERÍA DE DRESDE, ALEMANIA.

Óleo sobre lienzo. 1510. 108,5 cm de altura por 175 cm de longitud.

La pintura presenta una Venus desnuda con un fondo de paisaje.

La textura de las telas y el armonioso paisaje dotan a este cuadro de placidez y sensualidad.

GIORGIONE. VENUS DORMIDA. DRESDE ALEMANIA

GIORGIONE. VENUS DORMIDA. DRESDE ALEMANIA

La obra quedó inconclusa debido al fallecimiento del Giorgione y el cielo fue posteriormente acabado por Tiziano.

La elección del artista de un desnudo femenino al aire libre, señala una revolución en la historia del arte y es considerada por muchos como el punto de inicio para el arte moderno.

La mujer aparece en un sueño recatado. Esta obra maestra del desnudo ha influido en muchos pintores posteriores como Tiziano en la Venus de Urbino, Ingres y Manet.

TIZIANO. VENUS DE URBINO. GALERÍA UFFIZI, FLORENCIA

Óleo sobre lienzo. 119 cm x 165 cm, realizada en 1538 por Tiziano.

Es la primera vez que Tiziano pinta una figura de Venus en un interior, situada sobre un diván rojo cubierto con una sábana blanca.

Tiziano dirige el foco de luz sobre el cuerpo de Venus.

La claridad de la carnación y las telas blancas sirven de contraste con la pared oscura y con la tela del diván.

TIZIANO. VENUS DE URBINO. GALERÍA UFFIZI. FLORENCIA

TIZIANO. VENUS DE URBINO. GALERÍA UFFIZI. FLORENCIA

Venus dirige la mirada directa al espectador con cierta provocación. Además su cabello rubio cae sobre los hombros, creando una figura cargada de sensualidad.

En su mano derecha porta unas flores mientras que con la izquierda cubre su desnudez.

Pinta una mujer real, olvidando la belleza ideal de Botticelli.

Al fondo, una ventana permite ver el cielo y un árbol.

Dos jóvenes buscan ropas en un arcón, siendo esta escena un perfecto complemento al desnudo.

Tiziano plasma la perspectiva a través de las baldosas, la columna del fondo, el árbol y el menor tamaño de las 2 figuras femeninas.

La Venus de Urbino sirvió de inspiración a la Olimpia de Manet.

TIZIANO. VENUS RECREÁNDOSE EN LA MÚSICA. MUSEO PRADO

Hacia 1550. Óleo sobre lienzo, 138 x 222,4 cm.

Las 5 pinturas de esta temática conservadas son variaciones sobre una misma idea.

Ambientadas en una villa, muestran a Venus recostada ante un gran ventanal escuchando música.

TIZIANO. VENUS CON EL AMOR Y LA MÚSICA. MUSEO DEL PRADO

TIZIANO. VENUS RECREÁNDOSE EN LA MÚSICA. MUSEO DEL PRADO

A sus pies un organista (Prado y Gemäldegalerie de Berlín) o un tañedor de laúd (Metropolitan Museum de Nueva York y Fitzwilliam Museum de Cambridge) tocan sus instrumentos mientras contemplan la desnudez de la diosa, suavizada en las tres versiones no conservadas en el Prado por una gasa transparente, y rehuyendo sus miradas por la presencia de un perrito o de Cupido.

Estas pinturas constituyen la última etapa en el desarrollo de un subgénero: el de la Venus tumbada, iniciado en la Venus dormida de Giorgione/Tiziano y continuado en La Venus de Urbino.

Las pinturas de Venus y la música han sido objeto de interpretaciones dispares, si para algunos historiadores son obras eróticas carentes de un significado más profundo, para Panofsky posee un alto valor simbólico, entendiendo la vista y el oído como instrumentos de conocimiento de la belleza.

Venus recreándose en la música tiene un contexto matrimonial.

La mujer exhibe una alianza en la mano derecha y es la única a la que no acompaña Cupido.

El jardín es una metáfora del matrimonio bien avenido, el perro aludiría a la fidelidad y el pavo real a la fecundidad.

La adquirió Felipe IV y estaba inventariada en el Alcázar de Madrid entre 1666 y 1734.

Durante el siglo XVIII colgó en el Palacio Real Nuevo, e ingresó en el Museo del Prado en 1827.

TIZIANO. VENUS, EL AMOR Y LA MÚSICA, MUSEO DEL PRADO.

Hacia 1555. Óleo sobre lienzo, 150,2 x 218,2 cm.

El artista retomaba el tema de la reunión de músicos y mujeres desnudas en un espacio abierto, abordado ya al inicio de su carrera en el Concierto campestre (París, Musée du Louvre).

Para Venus recreándose en el Amor y la Música Tiziano se basó en la versión anterior.

El cambio más importante fue la sustitución del perro por Cupido, lo que obligó a modificar la parte superior del cuerpo de la diosa y la posición de su cabeza y mano izquierda.

En el músico se cambia el rostro por el de un hombre joven.

TIZIANO. VENUS CON EL AMOR Y LA MÚSICA. MUSEO DEL PRADO

TIZIANO. VENUS CON EL AMOR Y LA MÚSICA. MUSEO DEL PRADO

El paisaje, los pliegues del cortinaje y la manta de terciopelo sobre la que yace Venus son muy similares.

El cuadro de Venus recreándose en el Amor y la Música aparece citado por primera vez en 1626, en el Alcázar de Madrid.

Procede de la colección real, ingresó en el Museo en 1838.

EROS (CUPIDO), DIOS DEL AMOR

En las teogonías más antiguas, Eros es considerado un dios nacido a la par que la Tierra y surgido del Caos.

Eros es la una fuerza fundamental del mundo porque asegura la continuidad de las especies.

La tradición más utilizada en el arte le presenta como hijo de Ares y Afrodita. Con frecuencia Eros o Cupido acompaña a su madre.

Bajo los influjos de los poetas ha ido adquiriendo su iconografía habitual. Se le representa como un niño, con o sin alas, que lleva la inquietud a los corazones que hiere con sus flechas.

Bajo su apariencia inocente hay un dios poderoso, que puede producir un dolor cruel.

AFRODITA Y ARES (VENUS Y MARTE)

Afrodita se casó con Hefesto, el dios cojo, pero amaba a Ares, dios de la Guerra.

Homero cuenta como de madrugada fueron sorprendidos los amantes Afrodita y Ares por el dios Sol, quien acudió a contar la aventura a Hefesto.

Hefesto (Vulcano) preparó una trampa que consistía en una red mágica que él sólo podía accionar.

Una noche, en la que los amantes se encontraban en el lecho de Afrodita, Hefesto lanzó la red sobre ellos y llamó a todos los dioses del Olimpo, causando el espectáculo gran regocijo.

Por ruego de Poseidón, Hefesto retiró la red. Afrodita escapó avergonzada a Chipre y Ares se fue a Tracia.

De los amores de Ares y Afrodita nacieron Eros y Anteros, Deimo y Fobo (el Terror y el Temor) y Harmonía, esposa de Cadmo en Tebas.

ANTONIO CANOVA (CÍRCULO). VENUS Y MARTE. MUSEO PRADO

1820 – 1830. Mármol, 233 x 125 cm.

El Marqués de Salamanca ofreció en venta al Museo del Prado una obra de Antonio Canova, Venus y Marte, autoría con la que se adquirió y que ha sido mantenida durante décadas, pero que Pavanello en 1976, al catalogar toda la obra de Canova la consideró como copia.

Esta espectacular escultura de mármol de Carrara, representa a la diosa del Amor y la Belleza acompañada de su gran amor, Marte, el dios de la Guerra.

Venus, diosa del amor, intenta retener a Marte con su sensual mirada, atrayéndole para que no vaya a la guerra.

La fortaleza de Marte se equilibra con la belleza de Venus.

El Museo del Prado compró el 16 de junio de 1881 el grupo de Venus y Marte y un conjunto de cuadros por un alto precio, 40.000 pesetas de la época. A finales de junio esta obra había ingresado en el Museo del Prado.

Este grupo es magnífico y son muy pocos los detalles que se aprecian diferentes en relación con la primera versión marmórea de Canova en Londres, ambas de tamaño natural.

CÍRCULO DE CANOVA. VENUS Y MARTE. MUSEO DEL PRADO

CÍRCULO DE CANOVA. VENUS Y MARTE. MUSEO DEL PRADO

La factura de la obra del Prado es menos pulida en su acabado general y varían matices como el tratamiento de los pliegues de la tela que porta Venus.

El modelado de los cuerpos es similar, así como la vinculación de la pareja a través de su intensa mirada.

VENUS Y ADONIS

El mito de Adonis es una leyenda siria a la que alude Hesíodo.

Tías, rey de Siria, tenía una hija, Mirra, a quien la cólera de Afrodita impulsó a desear un incesto con su padre.

Ayudada por su nodriza logró engañar a su padre y unirse a él durante 12 noches. La última noche su padre se dio cuenta del engaño y la persiguió con un cuchillo para matarla.

Ante el peligro Mirra invocó la protección de los dioses, quienes la escucharon y la transformaron en el árbol de la mirra.

9 meses después la corteza del árbol se levantó y de allí salió un niño al que se llamó Adonis.

Afrodita, ante la belleza del niño, se le confió en secreto a Perséfone para que le cuidara, quien se prendó del niño y se negó a devolvérselo a Afrodita.

La disputa entre las dos diosas fue zanjada por Zeus, decidiendo que Adonis pasara un tercio del año con Afrodita, otro con Perséfone y el otro con quien el deseara, que siempre era con su amada Afrodita.

Más tarde, la cólera de Artemisa o los celos de Ares lanzaron contra Adonis un jabalí, que le hirió mortalmente en una cacería.

TIZIANO. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

1554. Óleo sobre lienzo, 186 x 207 cm.

Las primeras poesías que recibió el príncipe Felipe fueron Dánae (1553, The Wellington Collection) y Venus y Adonis (1554), versiones de otras anteriores, que se convirtieron a su vez en modelos para múltiples réplicas.

Tiziano retomó el asunto veinte años después en varias composiciones, una de las cuales fue el punto de partida de la conservada en el Prado.

En esta obra, realizada en 1554, Tiziano presenta a la diosa de espaldas para demostrar, mediante la contemplación conjunta de Dánae (The Wellington Collection) y Venus y Adonis, que la pintura podía representar distintos puntos de vista, equiparándose así con la escultura.

Venus y Adonis es una obra de gran calidad, sensualidad y belleza.

La reflectografía infrarroja muestra que para Venus y Adonis Tiziano partió de la versión en Moscú (colección particular, 1542-1546).

Las figuras y las partes principales fueron trasladadas mediante un calco y dicho calco coincide con precisión con el cuadro de Moscú.

TIZIANO. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

TIZIANO. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

Tiziano, como era habitual al realizar réplicas, incluyó pequeños cambios en la versión de Felipe II.

Las réplicas con pequeñas variantes eran muy habituales en la época, así como la copia de obras de grandes artistas anteriores.

Los cambios más notables se aprecian sólo en superficie, en la zona del abrazo, en el perfil de Venus y el cuerpo de Adonis.

Venus y Adonis pareció a sus contemporáneos la poesía más erótica, ya que las nalgas de Venus eran la parte de la anatomía femenina que más suscitaba la imaginación masculina.

Se denominan poesías al conjunto de obras mitológicas de Tiziano que pintó para Felipe II entre 1553 y 1562, integrado por Dánae (The Wellington Collection, Apsley House), Venus y Adonis (Madrid, Museo del Prado), Perseo y Andrómeda (Londres, The Wallace Collection), Diana y Acteón y Diana y Calisto (Edimburgo, National Galleries of Scotland-Londres, National Gallery) y El rapto de Europa (Boston, Isabella Stewart Gardner Museum).

El primer documento que alude a las poesías es una carta fechada en Venecia el 23 de marzo de 1553 en la que Tiziano anuncia el envío de un retrato del entonces príncipe y que trabajaba en un proyecto conocido por ambos.

Probablemente fue el príncipe Felipe quien encargó a Tiziano en Augsburgo un conjunto de pinturas mitológicas, dándole después libertad para elegir los temas y su plasmación pictórica.

Las poesías fueron concebidas para exhibirse conjuntamente, como afirmaba Tiziano el 10-9-1554, pero no se realizaron para un espacio concreto, ya que hasta agosto de 1559 Felipe no poseyó una residencia estable.

Tiziano se preocupaba por las condiciones lumínicas de los espacios que debían acoger sus obras y la falta de referencias podría explicar la uniformidad lumínica que exhiben las poesías, donde las figuras apenas proyectan sombras, en contraste con obras contemporáneas como San Nicolás de Bari, la Transfiguración o la Anunciación, destinadas a iglesias venecianas.

Las poesías colgaron juntas en el Alcázar de Madrid. Así se citan en el siglo XVII.

Dánae y Venus y Adonis no compartían espacio, deshaciéndose así el propósito especular con que las concibió Tiziano.

VERONÉS. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

Hacia 1580. Óleo sobre lienzo, 162 x 191 cm.

Como su pareja, Céfalo y Procris (Museo de Estrasburgo), ilustra un pasaje de Las Metamorfosis del poeta romano Ovidio que cuenta un amor truncado por la muerte repentina de Adonis.

VERONÉS. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

VERONÉS. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

Veronés muestra a Venus y Adonis en un momento de reposo y fue pintado tras una estancia en Roma.

Veronés se sirve para la figura de Cupido de una escultura helenística, El niño de la oca, mientras Adonis recuerda el Endimión de un sarcófago romano conservado en San Juan de Letrán.

Fue comprada por Velázquez durante su segundo viaje a Italia entre 1649 y 1651.

CARRACCI, ANNIBALE. VENUS, ADONIS Y CUPIDO. MUSEO PRADO

Hacia 1590. Óleo sobre lienzo, 212 x 268 cm.

Venus, diosa del Amor y la Belleza, es accidentalmente herida por su hijo Cupido con una flecha, desencadenándose así su pasión por Adonis, una historia de amor que acabara con la trágica muerte del hermoso joven.

La escena está basada en el libro X de las Metamorfosis de Ovidio.

El paisaje y la luz enlazan con el color veneciano de Tiziano, mientras que el clasicismo de las figuras fue desarrollado por Carracci a partir de la escultura greco-romana y las obras de Correggio, Rafael y Miguel Ángel.

CARRACCI, ANNIBALE. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

CARRACCI, ANNIBALE. VENUS Y ADONIS. MUSEO DEL PRADO

Se conservan varios dibujos preparatorios para esta obra en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, en la Galería degli Uffizi en Florencia y en el British Museum en Londres, y una copia antigua en el Museum de Viena.

Es una obra maestra del menor y más reputado miembro de la familia Carracci.

Fue adquirida por Felipe IV en 1664 a los herederos del aristócrata genovés Giovanni Francesco Serra (1609-1656).

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

https://www.museodelprado.es

https://maitearte.wordpress.com

 

 

Descarga o lee el pdf en línea aquí

Descargar o ver en linea


Descubre más desde El Rincón de Maite

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.