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Archivo para diciembre, 2017

Navidad 2017

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

Navidad 2017

Gracias a todos los que dedicáis parte de vuestro tiempo a disfrutar de la historia y el arte.

A quienes seguís mis clases , visitas, exposiciones y mis blog.

Es un placer compartir mis conocimientos y, con este video, que recoge momentos de los viajes realizados este año, quiero mostraros mi agradecimiento y desearos unas Felices Fiestas.

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Posidón, Poseidón (Neptuno Romano). Dios del Mar

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

POSIDÓN, POSEIDÓN (NEPTUNO ROMANO).

DIOS DEL MAR

Posidón, hijo de Crono y Rea es el dios del Mar y hermano de Zeus, a quien ayudó en su lucha contra los Titanes.

Desde tiempos de la Ilíada, Poseidón tiene designado el dominio sobre el Mar, como Hades reina en los Infiernos y Zeus en el Cielo y la Tierra.

Posidón participó durante un año junto con Apolo en la construcción de la muralla de Troya, pero el rey Laomedonte le negó el salario convenido y Posidón para vengarse suscitó un monstruo que salió del fondo del mar y asoló a los pueblos troyanos.

Aquí tiene su origen el rencor de Posidón hacia Troya y el motivo por el cual el dios ayudó a los griegos en la Guerra de Troya, aunque salvó a Eneas, el hijo de Afrodita, de morir a manos de Aquiles.

Veló los ojos de Aquiles con una niebla y arrancó del escudo de Eneas la lanza que se había clavado en él, transportando al héroe lejos de las filas enemigas.

El Destino no quería la muerte de Eneas y es el propio dios Posidón quien le salva.

Las dos contiendas más famosas de Posidón son por Atenas y Argos.

Posidón fue el primero en tomar posesión de Atenas e hizo brotar con su tridente un mar de agua salada o un pozo de agua salada en la Acrópolis.

Posteriormente, Atenea plantó un olivo en la Acrópolis y se convirtió en la patrona de Atenas.

Posidón era señor de una isla maravillosa: la Atlántida.

Posidón tuvo numerosos amores, todos ellos fecundos. Pero mientras los hijos de Zeus eran héroes bienhechores, los de Posidón y los de Ares eran maléficos y violentos.

En sus amores con Toosa engendró al cíclope Polifemo y con Medusa al caballo alado Pegaso.

Su esposa era Anfitrite, madre de su hijo varón Tritón, aunque también tuvo hijos con diosas, ninfas y mujeres.

Posidón era el dios colérico soberano del mar y se le representa como un hombre desnudo, maduro y barbado que nos recuerda a la iconografía de Zeus, aunque le diferencia su atributo: el tridente, arma de los pescadores de atún.

Se le suele representar en su carro tirado por veloces caballos o hipocampos y rodeado de seres marinos como tritones, nereidas o delfines.

Por lo tanto su representación es muy apropiada para fuentes monumentales como la de Neptuno en Madrid y para estanques como en Versalles.

TRITÓN

Es un dios marino considerado hijo de Poseidón y Anfitrite.

Posee torso de hombre y cola de pez y se le representa haciendo sonar conchas o caracolas.

La leyenda hace intervenir a Tritón en la expedición de los Argonautas, indicando a los navegantes la ruta a seguir para llegar al Mediterráneo.

El nombre de Tritón se aplica no sólo a una divinidad, sino a una serie de seres que forman parte del cortejo de Posidón.

FUENTE DE TRITÓN. BERNINI. PIAZZA BARBERINI, ROMA

FUENTE DE TRITÓN. BERNINI. PIAZZA BARBERINI, ROMA

Los tritones tienen torso de hombre y su parte inferior es la de un pez. Generalmente se les representa soplando en conchas o caracolas.

Las nereidas son divinidades marinas, hijas de Nereo y nietas de Océano, que personifican las innumerables olas del mar. Generalmente son 50, pero su número se puede elevar a 100.

El hipocampo es el caballito de mar, que aparece en los poemas homéricos como símbolo de Poseidón, cuyo carro era tirado sobre la superficie del mar por veloces caballos.

LA FUENTE DE NEPTUNO, MADRID

La Fuente de Neptuno forma parte del proyecto original de Ventura Rodríguez. Fuente de Neptuno

Las fuentes de Neptuno y Cibeles estaban enfrentadas, mirándose la una a la otra, en un lateral del Paseo del Prado.

Tanto Cibeles como Neptuno experimentaron a finales del siglo XIX procesos de reestructuración y traslado, pasando finalmente a ocupar el centro de las plazas de la Cibeles y de Cánovas del Castillo, respectivamente.

La escultura fue encargada a Juan Pascual de Mena, escultor que murió antes de completarla; sin embargo, existen documentos que acreditan que la obra fue continuada por su discípulo José Arias.

La obra representa al dios del mar, con su tridente, sobre una carroza en forma de concha tirado por dos caballos marinos (hipocampos).

Con la fuente de Apolo y la de Cibeles, forma parte de la decoración para el Salón del Prado, proyectado por Carlos III, como zona de paseo de Madrid.

La Plaza de Neptuno ocupa un lugar central en el Paseo del Prado y en ella se sitúan el Hotel Palace y el Hotel Ritz, dos de los hoteles con mayor historia de Madrid.

En las últimas décadas del siglo XX la Fuente se convirtió en icono para celebrar las victorias del Atlético de Madrid.

Otras representaciones de Neptuno pueden verse en Roma, Piazza del Popolo.

Fuente de Neptuno, Roma.

La fuente de Neptuno de Florencia está situada en la Plaza de la Señoría

Fuente de Neptuno, Florencia.

CIBELES, LA GRAN DIOSA FRIGIA (TURQUÍA)

Es la gran diosa de Frigia. Se la llama la Madre de los Dioses o la Gran Madre.

Frigia fue una antigua región de Asia Menor que ocupaba la mayor parte de la península de Anatolia, en el territorio que actualmente corresponde a Turquía.

Su poder se extiende sobre toda la Naturaleza.

Se le rendía culto en las Montañas de Asia Menor, después en el mundo helénico y en Roma.

En el 204 a.C. el Senado romano trajo a Roma la piedra negra que simbolizaba la diosa y erigió un templo en el Palatino.

En Grecia, Cibeles es considerada una encarnación de Rea (La Tierra), madre de Zeus y sus hermanos.

La importancia de Cibeles se debe principalmente al culto orgiástico que se desarrolló a su alrededor y que sobrevivió hasta el bajo Imperio romano.

La Fuente de Cibeles, Madrid

La Fuente de Cibeles

La figura principal de la fuente es la diosa Cibeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez.

Se la representa con la cabeza coronada de torres, acompañada de leones o sobre un carro tirado por ellos.

Los dos leones, esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro, y representan a dos personajes mitológicos: Hipómenes y Atalanta.

Atalanta fue abandonada al nacer porque su padre sólo quería varones.

Una osa la amamantó hasta que unos cazadores la encontraron y criaron.

Se mantuvo virgen y se dedicó a cazar como su patrona Artemisa.

Para alejar a los pretendientes anunció que su esposo sería el hombre capaz de vencerla en la carrera, ya que ella era muy veloz, pero si perdía le mataría.

Hipómenes llevaba unas manzanas de oro que le había dado Afrodita.

Cuando el joven iba a ser alcanzado en la carrera, fue arrojando uno a uno los frutos áureos y ella, curiosa o enamorada, se detuvo a recogerlos y el joven resultó vencedor.

Más tarde los esposos entraron en un santuario dedicado a Zeus o Cibeles, según las versiones, donde saciaron su sed de amor. Zeus indignado por el sacrilegio les convirtió en leones.

La Fuente de Cibeles de Madrid fue construida en 1782 y desde 1895 está ubicada en su actual emplazamiento y es un gran símbolo de la capital.

Está situada en el centro de la plaza de Cibeles y rodeada por los edificios del Palacio de Buenavista (Cuartel General del Ejército), Palacio de Linares (Casa de América), Palacio de Comunicaciones (antes sede de Correos y actualmente del Ayuntamiento de Madrid) y el Banco de España.

La fuente es fundamental en el sistema de seguridad del Banco de España.

La diosa y los leones fueron esculpidos en mármol cárdeno del pueblo de Montesclaros (Toledo) y el resto en piedra de Redueña, localidad enclavada a 53 kilómetros al norte de Madrid, cerca de la sierra de la Cabrera.

La fuente no sólo era un monumento artístico, sino que tuvo desde el principio una utilidad para los madrileños. Tenía dos caños de agua que se mantuvieron abiertos hasta 1862.

De uno se surtían los aguadores oficiales, que solían ser asturianos y gallegos, y llevaban el agua hasta las casas y, del otro, se abastecía el público general.

Del pilón bebían las caballerías.

La Fuente de Cibeles

La diosa desde finales del siglo XX se ha convertido en un icono de los seguidores del equipo de fútbol Real Madrid. En ella se celebran los títulos del equipo madrileño, al igual que los éxitos de la Selección Española de Fútbol.

Bibliografía:

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana.

maitearte.wordpress.com

www.esmadrid.com

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Hades (Plutón Latino) – Dios de los Infiernos y de los Muertos

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HADES (PLUTÓN LATINO)

DIOS DE LOS INFIERNOS Y DE LOS MUERTOS

Hades es hijo de Crono y Rea y hermano de Zeus y Posidón y entre los tres se repartieron el Universo tras su victoria sobre los Titanes.

Hades es el dios de los muertos y de los Infiernos.

Hades era raramente mencionado por temor a su cólera.

Normalmente se le llamaba Plutón, el Rico, aludiendo a las riquezas inagotables de la tierra, tanto las de la tierra cultivada como las de las minas que encierra.

Esto explica que frecuentemente se le representara sosteniendo la cornucopia  (el cuerno de la abundancia: frutas, flores, monedas), símbolo de riqueza.

Los cíclopes le armaron con un casco que volvía invisible a quien lo llevaba.         

Siendo invisible consiguió desarmar a su padre, Crono, mientras Zeus le derribaba con su rayo.

El gran héroe Perseo utilizó su casco para vencer a Medusa.

El casco de Hades es similar al de Sigfrido en la mitología germánica.

Hades reinaba sobre los muertos y era despiadado, ya que no permitía volver a la tierra a nadie.

Es ayudado por Caronte, el barquero, y por el Can Cerbero.

En los Infiernos reina con Perséfone (Proserpina), su sobrina y esposa, a quien raptó  en Sicilia mientras cogía flores.

Los muertos eran juzgados en el reino de Hades. (Osiris y Juicio Final)

Según Virgilio los espíritus de los justos eran enviados a los Campos Elíseos, mientras que los malhechores moraban en el Tártaro.

 

Iconografía

La iconografía representa a Hades como un hombre barbado, sentado en su trono o subido en un carro de oro.

Sus atributos son el yelmo, el cetro, la granada y el cuerno de la abundancia, símbolo de la riqueza de los metales de la tierra.

Se diferencia de la iconografía de Zeus y Posidón por la presencia del Can Cerbero.

El rapto de Proserpina es el único tema que se plasma en el arte sobre Hades.

Cerbero, guardián de la puerta del Infierno

Cerbero, hijo de Tifón, es el perro de Hades, uno de los monstruos que guardaban el imperio de los muertos.

Vedaba la entrada en él a los vivos y, sobre todo, impedía su salida.

Su imagen presentaba 3 cabezas de perro y una cola formada por una serpiente.

Estaba encadenado ante la puerta del Infierno y atemorizaba a las almas cuando entraban.

Uno de los trabajos que Euristeo impuso a Heracles fue enviarlo a los Infiernos en busca de Cerbero, para devolverlo a la Tierra.

Hades le permitió llevarse a Cerbero a la Tierra con la condición de que lograse dominarle sin armas.

Heracles luchó con él, le sometió y le llevó ante Euristeo, quien se asustó tanto que ordenó devolverlo a su lugar.


Caronte, el barquero

Es ayudado por Caronte, el barquero.

Caronte es un genio del mundo infernal. Su misión es pasar las almas a través de los pantanos del Aqueronte, hasta la orilla opuesta del río de los muertos.

Estos deben pagarle un óbolo. De ahí la costumbre de introducir una moneda en la boca del cadáver en el momento de enterrarlo.

Su iconografía es la de un anciano feo y barbado, vestido con harapos y con un sombrero redondo.

Es tiránico y conduce la barca fúnebre, pero son las almas quienes reman.

Cuando Heracles descendió a los Infiernos, obligó a Caronte a pasarlo en su barca y como éste se negaba, el héroe se apoderó de la pala y le propinó una paliza hasta que Caronte no tuvo más remedio que obedecer.

Después Caronte estuvo encadenado durante un año, como castigo por haber permitido que un vivo entrase en el Reino de los Muertos.

En las tumbas etruscas Caronte aparece pintado como un demonio alado con la cabellera mezclada de serpientes y llevando un mazo en la mano.

El Caronte etrusco sería el genio de la muerte, el que acaba con el moribundo y le arrastra al mundo subterráneo.

 

EL RAPTO DE PROSERPINA, BERNINI. GALERÍA BORGHESE. ROMA

Mármol, 1621-1622.

EL RAPTO DE PROSERPINA, BERNINI. GALERÍA BORGHESE. ROMA

Hades (Plutón latino), el invisible, era llamado Plutón, el Rico, aludiendo a las riquezas inagotables de la tierra.

Las puertas de los Infiernos están custodiadas por el terrible can Cerbero.

El perro de Hades era el que impedía la entrada y, sobre todo, la salida del Infierno. Era un monstruo de tres cabezas que estaba encadenado ante la puerta del Infierno y aterrorizaba a las almas que entraban, plasmado magistralmente por Bernini.

Se diferencia de la iconografía de Zeus y Posidón por la presencia del can Cerbero.

EL RAPTO DE PROSERPINA, BERNINI. GALERÍA BORGHESE. ROMA

En sus territorios reinaba con Perséfone, hija de sus hermanos Zeus y Deméter.

Deméter es la diosa de la agricultura, el trigo, la fertilidad y la abundancia.

Deméter tuvo una relación amorosa con Zeus y de esta unión nació su única hija Perséfone (Proserpina en Roma), con la que está estrechamente vinculada. Con frecuencia se las llama “Las Diosas”.

Reinaba con Perséfone, hija de su hermana Deméter, a la que raptó mientras cogía flores con unas ninfas en Sicilia, ya que Zeus, su padre, no había permitido su matrimonio con Hades, porque no quería que la joven se pasara la vida encerrada en los Infiernos.

Hades, enamorado de la su joven sobrina, decidió llevar a cabo el famoso rapto de Perséfone (Proserpina).

La tierra se abrió y Hades se la llevó a reinar con él en los Infiernos.

Su madre la buscó por todas partes, olvidando el cuidado de frutas, flores y plantas.

En este tiempo la tierra se volvió estéril y se alteró el orden del mundo, por lo que Zeus ordenó a Hades que devolviese a Perséfone. Pero esto no era posible porque la joven había roto el ayuno obligatorio del Infierno al comer un grano de granada, lo que la vinculaba para siempre al Infierno.

Zeus, para mitigar la pena de Deméter, dispuso que Perséfone distribuyese su tiempo entre el mundo subterráneo y el terrestre, aunque la proporción varía, dependiendo de los autores, entre un tercio y la mitad del año.

Cada primavera Perséfone sale de la mansión subterránea y las flores y frutos están en su plenitud, para volver en la época de la siembra, por eso el invierno es la estación triste y estéril.

El tema más difundido en el arte es el rapto de Perséfone o Proserpina, del mundo de los vivos, como plasmó magistralmente Gian Lorenzo Bernini en el conjunto escultórico de la Galería Borghese de Roma.

 

BIBLIOGRAFÍA

Pierre Grimal. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Paidos.

maitearte.wordpress.com

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Hera, Juno romana. Diosa del matrimonio

María Teresa García Pardo

Doctora en Historia del Arte

HERA (JUNO ROMANA). DIOSA DEL MATRIMONIO

Es la hermana y esposa de Zeus, igual que sucedía en Egipto con Isis y Osiris.Como hija mayor de Crono y Rea pertenece a la segunda generación de dioses olímpicos y es la reina del Olimpo, la más poderosa de las diosas.  Zeus tomó la apariencia de un cuclillo, ave menor que una tórtola, para seducirla y se unió a ella cuando ésta le colocó sobre su regazo para preservarlo de la lluvia.

JUNO, MUSEO DEL PRADO

1650 – 1700. Mármol, 46 x 34 cm.

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Este busto representa a la diosa Juno, vestida con túnica anudada sobre ambos hombros y con el cabello recogido con una diadema.

En 1985 se incluyó esta pieza entre las falsificaciones de antigüedades hechas en Italia. Tanto el estilo como el modelo, los ropajes y la forma de acabar la parte inferior del busto con una línea recta horizontal, se repite en algunos de los bustos de la colección del marqués del Carpio, por lo que podría formar parte de una serie de encargos realizados por él a copistas romanos de la segunda mitad del siglo XVII.

La diosa Hera es la protectora de las mujeres casadas, de la maternidad y del matrimonio, a pesar de sufrir las innumerables infidelidades de su esposo Zeus.

En Roma Júpiter, Juno y Minerva formarán la Triada Capitolina.

Los cuatro hijos de Zeus y Hera fueron:

Hefesto (Vulcano), dios del Fuego.

Ares (Marte), dios de la Guerra

Ilitía, que preside los alumbramientos y trato de impedir el parto de Leto para ayudar a su madre.

Hebe, personificación de la juventud y esposa de Heracles en su apoteosis.

ICONOGRAFÍA

La iconografía más habitual de Hera es la de una majestuosa matrona con cetro y vara de oro o piedras preciosas, que porta sobre su cabeza una corona o diadema.

Sus atributos son el cuclillo, el león, la granada, símbolo de fertilidad y el pavo real que suele tirar de su carro.

JUNO RECIBE LA CABEZA DE ARGOS. JACOPO AMIGONI

1732. Óleo sobre lienzo. 108 × 72 cm. Moore Park, Hertfordshire, Reino Unido

Argos, el de los Cien Ojos, recibió de Hera el encargo de vigilar a la ternera Ío. La ató a un olivo que crecía en un bosque sagrado de Micenas y gracias a sus múltiples ojos podía vigilarla, porque siempre tenía igual número de ojos abiertos que cerrados.

Pero Hermes recibió de Zeus el encargo de liberar a su amante Ío. Según unas versiones Hermes mató a Argo de una pedrada disparada de lejos y según otras le adormeció en un sueño mágico con su flauta y después le mató.

Hermes mató a Argo o Argos y Hera para inmortalizar a su fiel servidor trasladó sus ojos al plumaje del ave que le estaba confiada: el pavo real.

Hera también dirigió su cólera contra Leto, intentando impedir que diera a luz a los gemelos Apolo y Artemisa, con ayuda de su hija Ilitía.

Leto era hija del Titán Ceo y de la Titánide Febe y hermana de Ortigia.

Hera logra que nadie la acoja para el parto y Leto anduvo errante hasta llegar a la estéril isla de Ortigia, que cambió de nombre a Delos, la Brillante, porque Apolo vió en su suelo la primera luz.

Los dolores del parto duraron 9 días y 9 noches.

Todas las diosas acudieron a asistirla, salvo Hera y su hija Ilitía, diosa de los alumbramientos y su ausencia impedía el nacimiento.

Finalmente las demás diosas, conmovidas por los terribles dolores de Leto, enviaron a Iris como mensajera, prometiendo a Ilitía un collar de oro y ámbar.

Con esta recompensa la diosa acudió y se produjo el nacimiento de los gemelos, Artemisa y Apolo, hijos de Zeus y Leto.


El nacimiento de la Vía Láctea. Rubens. Museo del Prado

1636 – 1638. Óleo sobre lienzo, 181 x 244 cm.

Hera también desató su ira contra Heracles, hijo de Zeus y Alcmena.

Zeus aprovechó la ausencia de Anfitrión, el esposo de Alcmena para tomar su aspecto y engañar a su esposa engendrando a Heracles en una larga noche, prolongada por orden suya.

La historia del nacimiento de la Vía Láctea se narra en diversas obras entre las cuales está Ovidio en el primer libro de sus Metamorfosis (168-171).

Sin embargo éste relato es bastante somero de tal forma que, en el caso del lienzo pintado por Rubens, la fuente es el Poeticon Astronomicon de Higinio.

Según éste podrían ser dos los niños a los que amamantaba Juno en el momento de la creación de la Vía Láctea.

La leche de Juno convertía a quienes la tomaban en inmortal, por lo que Júpiter colocó allí a Hércules, hijo del dios y de la mortal Alcmena.

Higinio narra como la fuerza del niño hizo despertarse a la diosa, quien, al lanzarle lejos, hizo que su leche se derramara hasta crear la Vía Láctea.

En el lienzo el bebé no es arrojado, sino que la leche sale disparada, lo que hace pensar en una reinterpretación de la narración por parte del artista.

Este lienzo fue ejecutado enteramente por Rubens el cual introdujo cambios en el lienzo final con respecto al boceto original, conservado hoy en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas.

Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada, habla de la mano del maestro para esta y otras obras del pintor.

Se introduce a la figura de Zeus (Júpiter) como testigo del suceso, a cuyos pies aparece el águila con los rayos en las garras.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636 -1638, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de 60 obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo.

La mayor parte de las escenas narraban los amores y pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas.

Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes.

Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000.

El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).

MATRIMONIO DE ZEUS Y HERA

Son poco frecuentes las representaciones del matrimonio sagrado de Zeus y Hera. Tenemos un ejemplo en la metopa del Templo de Selinonte, actualmente conservada en el Museo Arqueológico de Palermo. Foto in situ de 2008.

EL JUICIO DE PARIS. RUBENS. MUSEO DEL PRADO

1606 – 1608. Óleo sobre tabla, 89 x 114,5 cm.

Finalmente, Hera es representada, junto a Atenea y Afrodita, como contrincantes en el Juicio de Paris.

La historia del Juicio de Paris se remonta a las bodas de Tetis y Peleo, narrada en las Fabulas de Higinio.

En el banquete la diosa Discordia lanzó una manzana retando a que la más hermosa de las diosas la recogiera.

Ante la disputa entre Hera, Atenea y Afrodita, Zeus decidió darle la manzana a Hermes y que Paris actuase como juez.

El juicio aparece descrito en las Heroidas de Ovidio (XVI 65-88): «tú eres el árbitro de la belleza; termina con las aspiraciones de las diosas; pronuncia cuál de ellas merece derrotar a las otras dos a causa de su belleza».

Hera le ofreció poder. Atenea victoria en la guerra y sabiduría. Afrodita sonrió: «Paris, no dejes que esos regalos te conmuevan, mi regalo será el amor y la belleza de Helena, la mujer más hermosa, que vendrá a tus brazos».

Finalmente, Paris optó por Afrodita consiguiendo así a Helena, lo que desencadenó la guerra de Troya.

A partir de ese momento Afrodita será la diosa del Amor y de la Belleza.

El tema del Juicio de Paris fue utilizado por Rubens en multitud de ocasiones, permitiendo al autor deleitarse en el ideal de belleza femenino, y también considerar las consecuencias del amor.

Al igual que sucede en otras versiones del artista sobre este tema, la atención recae en el grupo de diosas que se encuentran en el centro de la composición, rodeadas de cupidos que tratan de quitarles la ropa.

Afrodita, en medio de las tres y con corona, se muestra más tranquila que las otras, que tienen problemas para desvestirse, mientras que a la izquierda, 2 personajes masculinos contemplan la escena.

Las armas y ropas de Atenea aparecen en el suelo en primer término, a la derecha de la composición.

Es una pintura temprana y la principal diferencia es la técnica, ejecutada en este caso con una pincelada menos suelta y con mayor importancia de la línea.

El desnudo es el tema de la composición, donde destaca el brillo de los cuerpos femeninos frente a los masculinos, que reciben menor luz.

A diferencia de sus otros Juicios de Paris, conservados dos de ellos en la National Gallery de Londres, uno fechado entre 1597-1599 y otro de 1632-1635, y uno conservado en la colección real española desde 1639, encargado por el propio rey Felipe IV y de mayor tamaño, éste data de sus años italianos.

Realizado hacia 1606 mientras estuvo en Italia, la obra muestra el contacto con la estatuaria clásica, pero también con el renacimiento y el manierismo.

Las diosas parecen inspirarse en Giulio Romano, Parmigianino y Bronzino.

Esta obra se relaciona con otra conservada en la Akademie de Viena, fechada por la misma época.

Esta obra, al igual que Diana y Calisto y El Jardín del Amor aparecen citadas en el inventario del Alcázar en 1666, en concreto en la Galería del Cierzo.

Sin embargo, a diferencia de otras piezas como Las Tres Gracias o las copias de Tiziano de Adán y Eva y El Rapto de Europa, adquiridas en la almoneda de sus bienes puestos en venta en 1640, ninguna de estas tres aparecen en la lista, ni de los vendidos ni de los comprados por Felipe IV.

Presumiblemente fueron adquiridas a la familia pero, o bien no se reflejaron en el inventario o bien se trató de otro tipo de transacción más directa.

El interés de Felipe IV por las obras de Rubens se manifestó en mayor medida entre 1630 -1640, no solo con los grandes y numerosos encargos al final de la vida del artista, sino también en la adquisición de obras suyas a su muerte.

Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado (marzo 2015).

Bibliografía

Pierre Grimal “Diccionario de Mitología Griega y romana. Paidos.

Mitología Clásica e Iconografía Cristiana. UNED.

Mi blog: maitearte.wordpress.com

www.museodelprado.es

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